Entre tanta mudanza y ajetreo aún no he tenido tiempo de lo más importante. Dar gracias a dos persona excepcionales que conocimos en República Dominicana. Se trata de nuestros anfitriones, Luci y Luigi, dos personas que nos han cuidado y nos han tratado como nunca nadie lo había hecho. Dos seres generosos hasta el extremo, cargados de paciencia, de amor incondicional, de verdadero cariño y amistad ante dos desconocidos que venían de lejos para dar espectáculo.
Nuestra nariz roja solo ha sido una excusa para entrar en sus casas, en sus vidas, y comprobar que la generosidad es un valor en alza que cada día tiene más seguidores. Luigi nos ofreció su casa, pero sobre todo su confianza y amistad. Hay personas que aún se sorprende cuando vienen a mi casa y pueden hacer uso de todo lo que aquí hay libremente, inclusive mis ordenadores personales aunque no les conozca de nada. Así actúo Luigi en todo momento ofreciéndonos todo cuanto tenía con la mayor libertad y generosidad. Su buen humor, su carácter afable y su sonrisa italiana impregnaba el lugar de cierta magia. Los destellos de su luz podían ofrecer calma a estos peregrinos y su nariz roja. La generosidad de los que en su casa nos cuidaban era extrema. Lo noté cuando ante una broma sobre mi dieta galletariana, al día siguiente había encima de la mesa diferentes clases de galletas.
Y Luci, nuestra querida Luci tuvo la paciencia y la elegancia de comportarse como una princesa de cuentos, ofreciéndonos trozos de su vida y siendo nuestra excepcional guía en la isla. Juntos recorrimos aventuras que jamás olvidaremos, momentos únicos con personas únicas y lugares de ensueño. No sólo nos mostró la isla, su país, y su vida, sino también retazos de su alma y su espíritu. Su Arte, su buen Arte, es un ejemplo a seguir por todos. El abrazo sentido que nos dimos en la despedida, de alma a alma, de ser a ser, creó un vínculo hermoso para el infinito.
Y conocimos a mucha más gente a las que debería agradecer una por una toda la generosidad expresada. Pero no encuentro palabras ni espacio suficiente para todos ellos. Así que los abrazo a todos en conjunto y les doy las gracias de corazón. Gracias amigos, GRACIAS Luci y Luigi.
