¿Qué hacemos con lo que tenemos?


Estimado L,
Me ha gustado mucho hablar contigo… Desprendes madurez a medida que pasan los años… Ya no eres ese niño perdido y curioso que deseaba aprender… Ahora te veo más sereno, y sobre todo, con ganas de hacer cosas.
Lo de esos «pobres niños ricos» de los que a veces hablo solo es por intentar quitarle hierro a un asunto que no me interesa y a veces incluso me incomoda. O mejor dicho, no me interesa perder el tiempo con esa clase de personas que se acercan a uno para ver si pueden conseguir algo, sea lo que sea. Me aburre en exceso la gente hipócrita e interesada, y por eso los espanto de un plumazo presumiendo de pobreza o mala suerte con bancos y negocios. Hay otras riquezas que me interesan más, y si tengo que dedicar un siempre generoso tiempo a lo humano, deseo hacerlo con personas honestas, alegres, generosas, amables y sencillas. Y sencillez no significa tener mucho o poco, sino simplemente obrar con esa sabiduría pretérita que nos aproxima a lo estrictamente necesario y a lo sumamente imprescindible.
El otro día estaba comiendo pepinos en la hierba con un buen amigo que había perdido en pocos meses algunos millones de euros. Lo contaba con cierto desapego, incluso con cierta alegría. «No importa lo que tengamos, sino lo que hacemos con lo que tenemos», decía mientras masticaba el pepino. Cuando se tiene tanto, tanto, tanto, puedes permitirte el lujo de comer pepinos en la hierba sin ningún tipo de prisa. Porque como él decía, lo importante no es lo que tenemos, sino lo que hacemos con lo que tenemos. Y ese tanto, tanto, tanto, no tiene nada que ver con la riqueza exterior, que es como la miel-dá para las moscas, sino con esa otra riqueza, la interior, que es sabia miel para las abejas espirituales, esas que colman de mayores reinos y satisfacciones nuestro ridículo paso por este planeta.
Así que cuando pasen los años y acumules sabiduría, comprenderás que la mayor de las riquezas no son esos reinos que podamos conquistar aquí en la tierra, sino aquellos que podamos conquistar para el espíritu. Por eso, y de esto empezarás a saber pronto si es que ya no lo sabes, nunca estaremos satisfechos, y conquistaremos esos cielos, estrellas, valles y montañas para seguir adelante.
un abrazo sentido…

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