Insustituibles


En algún lugar del camino, a 11 de abril de 2012.

Estimada Carmen,

Ayer pregunté por ti a nuestro querido Chachi. Me dijo que estabas bien y que seguías en Barcelona. Han pasado muchos años desde que no contesto tus tradicionales tarjetas de Navidad. Saltaba de un país a otro y las llevaba conmigo, como si se tratara de un pequeño tesoro al que algún día debía contestar. Pero nunca lo hacía porque las diez mil cosas siempre me mantenían distraído de lo fundamental.

Estos han sido años muy duros. Ya conoces parte de la historia. Dejé nuestra querida Barcelona cansado del mundo materialista y falso, de la mentira y la hipocresía, de los nacionalismos y los totalitarismos. Me vine a una tierra que los antiguos llamaron La Montaña de los Ángeles, en el mediodía que te vio nacer, en el sur, en tierras de María Santísima. Aquí pude encontrar cierto sosiego, pero mi espíritu libre, incapaz de permanecer quieto sin hacer nada mientras la vida sigue, prefirió de nuevo lanzarse a la aventura de la vida, que es la mayor de todas. Así que de nuevo viajes y más viajes. Primero al norte frío de las tierras altas de Escocia, luego un tiempo largo, muy largo, en la bella Alemania.Deregreso, tesis doctoral y una empresa llamada Séneca cuya labor era y sigue siendo la de crear sueños y poesía para inmortalizar esas cosas que a ti y a mí tanto nos ha unido: letras, las cuales deben seguir con la transmisión del legado cultural.

Luego, cosas del amor, marché a vivir a Madrid, entre embajadas y diplomacia, de nuevo otra vez embarcado en el mundo mentiroso que nos aleja de las esencias. Fue hermosa la experiencia pero no era mi mundo. Ya sabes que mi reino no es de este mundo, así que volví de nuevo al mediodía y de nuevo, recuperándome de las heridas de este largo viaje de siete años de peregrinar, decidí volver a empezar desde cero. Así que dejé casa y dejé todo lo que me atara al pasado. Y gracias a la compañía incondicional de una maga que se cruzó por el camino para crear cosas hermosas, volví de nuevo a Madrid, esta vez pisando fuerte en la esencia del Camino.

Este es en resumen el periplo de estos siete años de ausencia, de pérdida y encuentro al mismo tiempo. De saberme, como no, cumpliendo el propósito para el que había nacido: escribir. Y por eso te acompaño, sin ser aún un autor consagrado, mis dos últimos libros. Agradecido eternamente a la que fue mi primera profesora de literatura, a la que me guió con sabiduría y humor por esas primeras letras. A la que con el tiempo se convirtió no solo en una insustituible amiga, sino en una parte de mi alma. Te debo tanto querida Carmen, que no entiendo como ha podido pasar tanto tiempo sin que te escribiera estas letras. Así que sirva esta como disculpa y como símbolo de resurrección de esa alma extraviada que vuelve de nuevo al redil.

Con cariño,

Javier

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