Ayer fue una tarde muy especial. De esas que son difíciles de olvidar por el impacto que recibes en la profundidad de lo incognoscible y que tiene mucho que ver con el Arte que algunas personas más próximas al estado angélico que al humano, provocan en el oyente atento. Ese fue el caso de la exposición de Florencio Serrano, masón y budista, gran orador y excelente persona que dejó a la parroquia boquiabierta en un acto único e irrepetible. Todos los allí presentes disfrutamos de una magistral e increíble profundidad no muy habitual en según qué contextos.
Me gustó mucho el concepto de meditación en movimiento, muy parecido al concepto que manejamos sobre el agni yoga, el yoga del fuego o del alma, el cual consiste en mantener un constante sentido meditativo en todo cuanto hacemos, pero no desde una posición sobre la voluntad de la acción diaria, sino desde una perspectiva del alma, cumpliendo cada parte con su propósito en eso que algunos dan por llamar el «Plan». Disfrutamos mucho de esa especial nota de atención a los masones que se marean dando vueltas por el taller sin comprender el significado profundo de esa abstracción espacio-temporal que nos conecta directamente con Nous, nuestra parte más divina.
Sus casos prácticos para la vida cotidiana sorprendieron a todos. Su forma de mezclar conceptos de la tradición Oriental y Occidental en cuanto a la Gestión del Misterio fue extraordinaria. Su libro, el cual recomiendo encarecidamente es solo un matiz de un ser sin duda increíble que dará mucho que hablar.
El próximo miércoles podremos disfrutar de nuevo de él en Barcelona. No os lo perdáis.
