Carta a un caballero (andante)


Estimado amigo,

Me parece una decisión muy digna y sobre todo, quizás tal y como estabas, como la mejor de las posibilidades.

No sé eso en qué cambia tu situación personal y profesional. No sé si eso te libera de la carga psicológica de tener que vivir siempre asustado y escondido.

Es evidente que cuando los antiguos caballeros iban a las cruzadas y lo perdían todo, se retiraban a la vida mística y monástica.

¿Qué hacen ahora los caballeros? También se retiran a otros lares para recuperar fuerza y vida. ¿Cuántas veces nos hemos retirado, y cuántas otras veces más deberemos hacerlo? Somos guerreros, y no nos queda otro camino que seguir la senda de la conquista diaria, en lo exterior y en lo interior.

Vete con tu hijo y trabaja de camarero un par de meses en las islas. Quizás te reconforte ver lo duro que resulta ganar mil euros trabajando de sol a sol, pero lo bonito que resulta comprobar que incluso se podría vivir con la mitad de esos mil euros si se lleva cierta disciplina. Hemos vivido excesivamente en la abundancia sin saber demostrarnos a nosotros mismos la responsabilidad que ello supone. Hemos vivido de los excesos cuando teníamos las arcas llenas sin ser permisivos, ni siquiera por un instante, sobre el perverso e incierto futuro. Hemos jugado a ser eternos cuando la mancha de la que llaman la Dama siempre se aproxima a cada instante, despreciando réditos y valores.

Me alegra saber que a pesar de todo, no pierdes la entereza.

Estos días he estado muy cerca de L. porque me interesaba ver qué hacía para superar el estrés de ver como perdía millones y millones de euros de un plumazo.

La fórmula parecía sencilla. Levantarse a las cinco de la mañana, una hora de meditación, una hora de yoga y una hora de ejercicio físico corriendo o en bici. Férrea disciplina interior para poder afrontar la férrea disciplina exterior. A las ocho de la mañana estaba tan cargado de fuerza que ninguna circunstancia exterior le afectaba lo más mínimo. Puro zazen para controlar los elementos adversos. Pura disciplina espiritual y esotérica para paliar los efectos de todo lo exotéricamente indispensable.

Yo no soy tan fuerte como él porque mis disciplinas son más de endebles de ir por casa y mi deuda mucho menor (una deuda irrisoria en comparación a lo que debía tan solo hace unos meses.

Luego hay datos que me reconfortan. Cuando lees la prensa salmón y analizas con calma la deuda soberana, la deuda de empresas, etc… Y cuando vemos esas cifras tan astronómicas me alivio pensando que hay empresas y personas que están mucho peor que nosotros. L. me decía contento el otro día: «ya solo debo quince millones de euros». Bueno, no es mucho, según con qué se compare. Pero seguro que su fuerza interior podrá vencer las barreras dialécticas de cualquier circunstancia, inclusive las de este tiempo de incertidumbre absoluta que nos ha tocado vivir.

Te animo a ello, porque la situación lo demanda y porque hay más vida ahí fuera…

 

Un abrazo sentido… y que la Fuerza nos acompañe…

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