Dos días…


“Vuelvo más avaro, más ambicioso, más sensual, aún más cruel y más inhumano, porque estuve entre los hombres”. (Séneca)

El hombre, capaz de llegar a Marte con un excelente grado de curiosidad por el cosmos circundante, es capaz, al mismo tiempo, de autoliquidarse de forma sistemática en cualquier parte del mundo. Ya redoblan de nuevo los tambores de guerra contra Irán, y la amenaza cada vez está más cerca. Suponemos que Israel no cometerá por sí sola ninguna locura, a la vez que Estados Unidos, enfrascada en próximas elecciones, no tendrá tiempo operativo para lanzar ninguna campaña de terror. Al menos, esperemos, hasta que el premio Nobel de la Paz siga en su presidencia.

Nietzsche decía que el superhombre siempre sentiría cierta vergüenza dolorosa por lo humano, por el hombre. Es inevitable sentir cierta misantropía cuando ves como seguimos comportándonos como un auténtico animal salvaje.

Lo contrario a la misantropía es la filantropía, el amor inequívoco a la humanidad. Por suerte, una gran parte de la humanidad es capaz de crear y hacer cosas maravillosas. Esperemos que esa sea la que predomine en los próximos dos días.

¿Dos días dije? Un amigo me contaba el otro día en el sur la teoría de los nenúfares, los cuales se multiplican por dos cada veinticuatro horas. La teoría dice que un nenúfar es capaz de cubrir totalmente un estanque en tan solo treinta días. Me preguntó: ¿en qué día el nenúfar, estando a la mitad de la capacidad del estanque, lo cubriría totalmente? Si se multiplica por dos, el nenúfar cubriría el estanque de la mitad a la totalidad en el día 29. Según la teoría de un ecologista, nosotros, como humanidad, estamos en el día 28. Eso significa que de seguir así, estamos abocados al desastre en tan solo “dos días”. Y además, el desastre total está tan próximo, que es totalmente irreversible por el avance de nuestro propio deterioro.

Sea como sea, debemos practicar hasta el extremo la filantropía, porque esa será la única puerta de esperanza que lo humano pueda albergar en los próximos dos días.

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