Ultimamente he visto muchas críticas sobre las Iglesias, especialmente sobre la Católica. No es que yo sea un gran devoto católico, pero si he visto otra Iglesia y he visto y sentido el profundo sentido de aquellos que se llaman así mismos cristianos.
He visto religiosos católicos en Calcuta que dan su vida plena por salvar la de otros. He visto misioneras católicas en Etiopía que daban de comer a hambrientos niños esqueléticos salvados gracias a ese trozo de injera de teff. He visto muchas cosas que os maravillarían en los profundos y misteriosos cantos de Taizé, o en curas de parroquia que dan su testimonio de fé y su luz y su misterio…
Que la excepción de depravados y miserables no perturbe la otra gran obra, porque si bien en todas las instituciones hay un trozo de podredumbre, también hay luz, y misterio, y esperanza, y amor. Y aquellos peregrinos que viajen a esas tierras donde el hambre y la destrucción es la diaria y terrible angustia, podrán ver a esos ángeles vestidos de luz dando literalmente su vida por el otro. A ellos, desde este rincón vestido de nada, todo mi reconocimiento y cariño, por haberme mostrado, a veces bajo sangre y muerte, que otro mundo es posible.
