Leña y punto. ¿Acaso soy un vándalo?


Esta era la consigna de ánimo del secretario general del Sindicato Unificado de la Policía (SUP), José Manuel Sánchez Fornet. Otros más suavemente nos llaman vándalos, como Nerea Alzola. Y es cuando me quedo atónito y sin palabras.

Una persona que nunca ha pedido una beca al estado y sin embargo ha intentado formarse hasta el máximo posible para ser una persona honesta e independiente cursando la tesis doctoral con sus propios recursos. Que intenta cuidarse y cuidar el entorno y que hace años que no utiliza la sanidad pública ni privada. Que nunca ha pedido el paro ni ninguna clase de ayuda al desempleo. Que trabajaba de lunes a lunes, de ocho de la mañana a doce de la noche todos los días del año para conseguir la entrada de mi primera vivienda. Que nunca cogió nada de nadie y respetó lo ajeno como si fuera sagrado. Que pagué hasta la última letra de mi hipoteca hasta que pacté con el banco la dación en pago, tirando por la borda todo el esfuerzo de dos décadas de duro trabajo. Que durante muchos años ha trabajado de voluntario sin cobrar nunca nada en lugares como Cáritas o Cruz Roja para bien de la comunidad. Que tuvo la responsabilidad de comprar un coche híbrido porque contaminaba menos y utilizar los transportes públicos y la bicicleta siempre que le era posible. Una persona que nunca ha especulado en bolsa, ni tampoco ha jugado a las máquinas tragaperras, ni jamás ha fumado un porro ni un cigarro o ingerido ni una gota de alcohol. Que siempre ha vivido una vida decente y respetable y ha hecho lo imposible por ayudar al otro y la comunidad. Qué se ha manifestado siempre pacíficamente y por el bien de la comunidad y sido respetuoso con todos y cada uno de los miembros de la policía nacional, a pesar de que durante más de cuatro años estuvo esquivándolos por una orden de caza y captura por insumisión al ejército militar. Que ha trabajado por la cultura, promoviendo la libertad de expresión y la concordia entre los pueblos. Que respeta la vida en su más alta expresión y que ama la humanidad y sus pueblos.

¿Y por eso, después de haberlo perdido todo y quejarme de que las cosas se pueden hacer mejor, soy un vándalo y lo único que merezco es leña y punto?

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