Hoy hemos hecho más de cincuenta kilómetros en bicicleta. No hemos consumido nada excepto un bocadillo preparado en casa. Hemos disfrutado de los hayedos, de las riberas, de los encinares, de las liebres y los zorros que corrían libres en los bosques. No hemos visto banderas, excepto las cubiertas de las copas arbóreas repletas de vida. Tampoco había primas de riesgo ni deuda en los riachuelos donde disfrutábamos de la verde hierba y el brezo. Me preguntaba qué cosas impedían el que pudiera disfrutar de todo eso sin poder hacer un uso responsable de tantos y tantos recursos que la vida nos ofrece sin pedir nada a cambio, excepto respeto y equilibrio.
El alcornoque no pedía la independencia a la mata ni esta monopolizaba la sombra o el sol. No había celebración de goles ni noticias de guerras entre las hormigas que gozaban con las migas de nuestros panes. Lo único que perturbaba el lazo místico natural era la mano del hombre que parcelaba la tierra, contaminaba los ríos y destruía los arenales. Sentía una mezcla entre felicidad y tristeza. Felicidad por el ciclo maravilloso de la vida libre, del viento golpeando nuestras caras a cada kilómetro, a pesar del extenuante cansancio, pero también de cierta tristeza por ver como el hombre lo destruye todo, incluso la libertad. Hemos perdido el sentido armónico de convivir con naturalidad, en plena unidad con la naturaleza. Y esa propia naturaleza de la que formamos parte, se arrastra en nuestras entrañas pidiendo ayuda.

Nos pide ayuda y nosotros seguimos o sordos o equivocados y además inmersos en un mar de dudas. Somos así.
Pero también somos lo libres que un domingo nos deja ser y eso es mucho porque ese domingo lo podemos trasladar a un lunes, martes… y la naturaleza seguirá allí… esperándonos a nosotros y a nuestra libertad, esa libertad que cuando exteriormente no se puede expandir lo suficiente no deja de crecer en nuestro interior y henchidos de luz y ganas nos dedicaremos a trabajar para ir mejorándonos a nosotros mismos, a nuestro entorno y las calles de más allá.
Buenas noches y un abrazo a todos los que dudáis y a todos los que lo tenéis todo claro y diáfano, si existís jejeje.
🙂
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