Estimada X.
Ayer leía uno de los libros de DK, «tratado sobre fuego cósmico» / «tratado sobre los siete rayos» donde explica un poco todo esto que me comentas en tu carta… Desde un punto de vista cósmico y esotérico (entendiendo esotérico como aquello que no se ve o no se comprende aún) él habla de dos claras energías, la «material» y la «espiritual» (ten en cuenta que esto sólo son palabras/no-palabras y conceptos/no-conceptos). Cuando estas dos energías se mezclan o se unen en un determinado orbe (por ejemplo un planeta como el nuestro) provocan una tercera clase de «energía», que él llama la energía humana o del alma.
Según sus palabras, los humanos estamos divididos por lo tanto en tres clases o razas: los prehumanos, los humanos y los superhumanos. Los primeros representan el 90% de la humanidad, porque aún son humanos centrados en la energía de la materia, es decir, en la energía animal. Los humanos somos el 9% restante (perdona que me incluya aquí). Aquellos que en cierta forma hemos contactado con las fuerzas del «alma» y sus energías y ya no estamos centrados en las fuerzas de la materia sino que vamos un poco más allá e intentamos explorar e investigar con la mente y el corazón otras posibilidades y otros propósitos. Y luego hay un 1% de superhumanos que han contactado directamente con las energías espirituales, los cuales, según DK, están centrados en el verdadero propósito de la vida y la plenitud del sentido de la existencia cósmica.
Siendo el 90% los que dominan el mundo con la energía material, no es de extrañar que exista una élite de «fuerzas oscuras» que manejan o quieren manejar todas esas energías, según tu tesis. Forma parte de nuestro plan de evolución. No es que sean «malos» u «oscuros», simplemente pretenden organizar esas energías de la materia. ¿De qué nos extrañamos pues? Es todo tan natural y sencillo… La crueldad, la injustica, etc… es simplemente el choque existente entre las energías materiales y las energías espirituales… Es un choque inevitable porque lo que se intenta es «humanizar» a la humanidad animalada, es decir, demasiado centrada aún en su parte material-animal (trabajo, comida, bebida, territorio -naciones, fronteras, etc-, reproducirse, etc, necesidades básicas, propia de animales). ¿Qué distingue a un ser puramente humano de un ser humano-animal? ¿Y qué distingue a un humano de un superhumano? Ahí está la clave de todo… Y por supuesto, la clave para poder definirnos en unas u otras energías y trabajar en uno u otro lado del camino. Piensa bien a qué dedicas el 90% de tu vida, y piensa bien a qué propósito sirves, y podrás fácilmente saber donde estás y hacia donde quieres ir.
