DE CAUDILLOS Y SECTARISMOS PATRIOTAS Y NACIONALISTAS


«No paremos en las sendas antiguas, miremos nuestro entorno y descubramos cual es el camino derecho y andemos por él«… (Anónimo)

Los caudillos de España, amparados por la endogamia política, cierran los ojos y se tapan los oídos ante las exigencias y las demandas de una parte, y subrayo lo de una parte, del pueblo catalán. En esto les tengo que dar la razón a esa parte que desea la independencia: por supuesto, tienen derecho, el conjunto de los catalanes, y no una parte, en decidir sobre su futuro. Pero eso no se puede inducir desde el sectarismo reinante en Cataluña, donde una parte, y subrayo lo de una parte, impone un ideal, el soberanista, que subvenciona a base de talonario en prensa, radio, televisión e instituciones afines al régimen. En un momento de crisis, donde el gobierno catalán no tiene dinero para pagar a sus funcionarios, no se pueden gastar los recursos de un pueblo en subvencionar una idea sistemáticamente o aprovechar la coyuntura y el desconcierto para imponer una idea, a no ser que se haga de forma maléfica como cortina de humo ante la agravante crisis o los escándalos de corrupción sistemáticos. Por eso, el derecho a decidir se ve mancillado por esa constante canción de cuna que mece las pobres mentes hambrientas en su propia jaula de hierro. ¿Cómo ser libre ante esta condición? ¿Y como reclamar la libertad de un pueblo ante la esclavitud de un pensamiento único? Cataluña –también España, porque no se puede entender el todo sin la suma de sus partes- está enferma. Enferma a la hora de proclamar con certezas –incluso fuera de eso que los político llaman marco legal- presupuestos que no han ocurrido.

La herencia medieval, convertida en reinos de taifas, en tribus y en pequeños feudos gobernados por pequeños caudillos que reclaman su parte como si realmente les perteneciera, están removiendo los cimientos de la sinrazón, glorificada por un sentimiento de complejo (qué sino puede ser la patria o la nación sino aquello que no somos capaces de crear o creer de nosotros mismos) o de ceguera. Complejo nacional y ceguera patriótica, centralista y estatal. Y es que al Leviatán le salen cabezas que desea cortar, mientras que las cabezas desean imitar el complejo totalitario que desea destruir. Esto siempre me ha parecido una paradoja. Quiero destruir un Estado para construir un Estado. ¿Por qué y para qué esta cuestión en el siglo XXI? Supongo que para seguir esta máxima, que para mí también es errónea en los tiempos que corren: para crecer. Porque no se entiende la necesidad de crear un nuevo Estado si no es para seguir los mandatos neoliberales del crecimiento. Sin duda, pura biología, pura animalidad, puro sentimiento alejado de la razón y del ser (entiéndase “ser” como aquella entidad que no necesita crecer, ni tener, ni poseer, sino que se expresa libremente con o sin estado, con o sin nación, con o sin razón).

2 respuestas a «DE CAUDILLOS Y SECTARISMOS PATRIOTAS Y NACIONALISTAS»

  1. Sé que me disparo y no puedo remediarlo… soy fruto del nacionalismo impositivo, nací, crecí, comí y bebí en ese caldo de cultivo y me cuesta desapegarme de él… Sobre todo cuando repaso la historia, una y otra vez, y veo como se repite, una y otra vez… Y prefiero hablar y equivocarme que cerrar los ojos y no advertir de los peligros que se avecinan (o no, ojalá estuviera equivocado)… En todo caso, ruego me disculpéis por opinar sobre un tema que llevo en la sangre y al que no puedo renunciar. Como digo, prefiero equivocarme a ser cómplice del silencio… un abrazo fuerte desde el cariño…

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  2. Si es por justa la causa que defiendes
    cualquier explicación está sobrando,
    los escollos… después los ves andando,
    ¡Encuentra al enemigo! y lo sorprendes.

    Que sea la verdad la que tú entiendes
    y a fuerza de mandobles ve matando,
    ¡Que la justicia está necesitando
    de locos de poetas y de duendes!

    Si acaso perdedor has de ser fuerte
    ¡No quieras ser un santo! sé un poseso,
    no se sale de la batalla ileso,
    no debes preguntarte por tu suerte.

    Si eliges esa lid que sea a muerte,
    pues las causas perdidas… valen eso.

    Sobre causas perdidas. Dardo Gatti.

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