El viejo amigo Carlos me acompañó en el viaje por las Tierras Altas de Escocia, donde pensaba toparme con mi primera experiencia etnográfica. Miles de kilómetros en coche, en invierno y durmiendo en el hotel Prius. Él se quedó un año en Edimburgo y yo unos meses en la preciosa bahía de Findhorn para luego dar el salto a la Baja Sajonia, en Alemania. En este viaje también ha querido acompañarme. La primera anécdota ha sido quedarnos sin aceite llegando a Barcelona. Así que hoy pasamos aquí la noche con la familia y el Rasta, que está precioso y buen cuidado y mañana a las seis de la mañana nos marchamos dirección Ginebra. Y a partir de mañana, aventura. Dejaremos la donación de libros, motivo del viaje, y aprovecharemos para dar una vuelta por Suiza, ya que Carlos no la conoce. Ya hemos preparado unas buenas mantas porque el Hotel Prius promete… La crisis, ya saben…

Viva la Libertad…
Me gustaMe gusta