Invocando al Espíritu Libre


DUALIDAD

«Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más tarde -como todos los jóvenes, yo vine a llevarme la vida por delante». No volveré a ser joven, Gil de Biedma

Querido T…

Místicos, científicos, filósofos y pensadores, artistas y poetas, hombres y mujeres de buena voluntad en todos sus rangos y condiciones, están fijados en una idea clara y permanente: la de ayudar a todos aquellos que trabajan por la invocación del espíritu de la paz. En el tercer grado de la masonería se representa cuando entre todos se eleva al futuro maestro. Invocar y elevar el deseo de paz. Esa es la misión de los ángeles de nuestro tiempo, de aquellos que vienen silenciosos a aportar esa necesaria regeneración de nuestra raza humana. Esos que se han alejado ya de los requerimientos del ego y no tienen la necesidad de seguir esclavizados a sus demandas, inclusive a las falsas demandas que pretenden purificar sus vehículos con estrictas dietas vegetarianas o profundas meditaciones que les colmen de una falsa paz. No hay paz en aquellos que trabajan para la Paz. No hay paz ni descanso, porque mucho es el trabajo y pocas las manos.

Por eso qué lucidez más admirable encontramos en la fría luz del alma (fría porque obstaculiza que las calientes y ciegas pasiones del ego nos confundan)…
En la soledad, alejados de las preocupaciones materiales del vivir diario, nos elevamos hacia esas cumbres borrascosas donde lo único a lo que se aspira es a luz, más luz… para algún día poder alcanzar la Luz Real.
Y por eso el mundo angélico imagina, en la proyección ideal, un lugar donde otros puedan aprovechar esa soledad y esa conexión para crear y recrear el impulso que les ha de llevar a su pequeño propósito. Así hasta que algún día, más entrados en el sendero, den su vida, a cual caballeros, por el Propósito que los Maestros conocen y sirven.
De ahí el impulso interior de crear un lugar de caballeros libres, la hermandad del espíritu libre, resucitada en este nuevo tiempo para reencontrarnos con Dios y su Gloria… Y dime, ¿qué cosas nos alejan de esa Gloria? ¿Acaso no son las innecesarias pasiones y los perversos deseos que nos atormentan y dirigen nuestras vidas hacia alocados versos inacabados? ¿No aprecias, cuando has tenido ocasión, esa libertad errante del no saber qué comeras o beberás mañana pero a cambio de reencontrarte con Su Gloria? Qué maravillosa visión vivir como los cátaros, como los buen hombres, labrando la tierra libre, rodeado de lugares apacibles y entregados momentos silenciosos, y colmando la vida de placentero silencio, estudio y servicio…
En esas andamos, a cual Quijote, buscando en los senderos de la aventura la plenitud de esta libertad que ahora siento. Golpado de extrañas visiones y sublimes cantos a la libertad, a sabiendas de la necesaria invocación al nuevo espíritu de paz.
Abajo el ego y su esclava mansedumbre, ¡viva el espíritu libre!, aunque pasemos hambre, frío y penurias…

4 respuestas a «Invocando al Espíritu Libre»

  1. Nos alejamos de nuestra Gloria o de la búsqueda de ella, nosotros mismos. Nos emborrachamos de metas alejadas y nos olvidamos de la meta alcanzable, la cercana, la labor de nuestra propia Paz, nuestras palabras alcanzan más allá que nuestras conductas…Nuestros errores en el aquí y ahora nos dan la radiografía de la hoja de ruta instántanea, ¿Pero la vemos? ¿Modificamos la pauta?…
    El ejercicio es intelectual pero exige el esfuerzo conductual, la consciencia clara en las acciones…

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    1. Las metas son imprescindibles, y cuanto más grandes y lejanas mejor, porque así tendremos tiempo para perseguir el anhelo de forma interminable. Luego tocan las pequeñas cosas, como compartir estos anhelos con los que quieres con cariño, que es una forma de labrar nuestra propia paz. Y claro que modificamos la pauta, todos los días, constantemente, con irresistible pasión.

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      1. Estamos de acuerdo, la utopía es el destino final, el enhelo de un mundo justo y lleno de fratenidad es posible. En nuestras pequeñas metas, las alcanzables está la siembra de la Gloria para conseguirlo…

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  2. … y más «extrañas visiones» que vas a tener si sigues sin comer sólido.
    Liberar a la rata, Javier. Ese es el medio para la gran meta. Me parece increible que me lo enseñaras tú y, ahora que tanto necesitas reconocerte triunfador en el gesto, lo olvides.
    Se toca fondo con la comprensión de que no hay objetivos largos sino pasos precisos.
    Por cierto, a ver si los Ángeles y los Maestros Ascendidos nos traen unos eurillos además de la Paz, tan necesaria.

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