El Otro Amor


C. me envía este texto que ahora comparto con vosotros. No hay mayor amor que el que nace del eterno amando… que así sea…
Busco el Amor incondicional, busco el Amor sincero, busco el Amor después del enamoramiento.
Busco el Amor, Amor, que trasciende el cuerpo, las arrugas, y las canas…busco el Amor que se queda con el Alma, la Esencia, que conoce y respeta los defectos propios y del otro.
El  Amor que acepta la diferencia con el otro.
El Amor donde un Yo, convive con otro Yo.
El Amor en el que ser quién soy, es lo que el otro desea para sí.
Ese Amor que te permite crecer indivualmente, ese Amor donde se compatibiliza y respetan espacios, silencios y esencias…
Ese Amor en el que el Sexo es Intenso, Voluptuoso, Tierno, Imaginativo, Orgásmico y una vía de comunicación vital.
Ese Amor que te arranca el Instinto más básico, el Amor de la Reproducción, el Amor de Confiar.
El Amor que abre los ojos y lo ve todo claro.
El Amor Libre.
El Amor que protege.
El Amor que desafía.
El Amor puro, el Amor desde el compromiso y la honestidad, desde la Amistad, la complicidad, el compañerismo, con un lenguaje propio, único y especial.
El Amor que duele, el Amor bálsamo…
El Amor de la inocencia, transparencia…
EL AMOR EN MAYÚSCULAS.

Vinieron de dentro del Tupper


Nuestro amigo F. C., alias el Águila Roja, ha hecho sus primeros pinitos como actor de cortos en esta historia alucinante…

La colmena, Hamer y el amor sin sexo


Día intenso el de ayer… Por la mañana, una visita sorpresa de R., un discípulo del polémico doctor Hamer, vecino además de Hornachuelos y gran lector de libros que por sus rarezas sólo pueden encontrarse en bibliotecas como la mía o, ahora, ante mi sorpresa, también la suya. Un grato descubrimiento, sin duda, ignorado en estos años en La Montaña. R. tuvo un cáncer que superó gracias a los consejos del doctor Hamer.  Maravilla como su conversión a las nuevas terapias las explica con emoción y convencimiento. Habrá muchas más charlas con R. y espero que sus consejos se escuchen por todo lo alto.

Al poco tiempo de marcharse R. me llamó A. para que le acompañara en la visita a un colmenar. Esta ha sido una experiencia increíble. Sumergirme en el traje de marciano apícola y luego introducirme en la increíble comunidad de las abejas ha sido una iniciación al mundo de los enjambres, las mieles, las colmenas, la cría de reinas, la varroa… Hubo un momento de pánico contenido cuando de repente, una colmena anarquista que andaba en un lugar apartado reaccionó de forma inesperada. A. abrió la colmena para ver su estado y allí había cientos, quizás miles de abejas que empezaron a salir y a rodearnos defendiendo su comunidad. En la foto que adjunto se puede ver algo. Me interesó mucho las explicaciones de A. sobre la organización de la comunidad y de con qué perfección natural se organizan para mantener en equilibrio toda su sociedad. Cuanto tenemos que aprender de esa comunidad natural donde lo importante es el bien común y la armonía de sus miembros.

Por la tarde, la hermosa visita de mi querida B., la cual se ha marchado esta mañana tras intensas charlas y paseos. Somos tan amigos, nos queremos tanto y existe tanta complicidad y respeto mutuo que podemos dormir juntos y ducharnos juntos desde una respetuosa castidad, fundidos en un profundo abrazo lleno de amor, de ese amor silencioso del que tanto aprendemos todos los días. Hay mucha gente que no comprende que el sexo es hermoso, pero sobre todo hay mucha gente que no comprende sobre la profundidad de estar acostado con una hermosa mujer sin que el sexo sea el protagonista de la noche. Amar en silencio, abrazados, comprendiendo que los pudores de nuestra sociedad pueden ser vencidos desde una madura posición. Un bonito broche para una bonita e intensa semana irrepetible.

Cuando lo humano se vuelve entrañable


Pero hoy, además de la presentación del libro senequista Jardines Arcanos, han pasado muchas más cosas. La principal, la más entrañable, además de todo lo que significa cada presentación de un nuevo libro, ha sido la visita inesperada de J. Tras la presentación del libro, C., amablemente y engañándonos como bellacos, nos ha invitado a comer en una hermosa calle sevillana, con ese sol de mayo que aromatizaba el encuentro placentero. J. nos ha hablado de las cosas de la paternidad y de lo maravilloso, en el balance final, que resulta ser padre. He sentido cierta añoranza, quizás por mi edad, que es la misma que la suya, de no poder aún disfrutar de esa experiencia única. Pero esa añoranza se ha marchado cuando he visto, y se que me has dicho J. que era un secreto, pero seguirá siéndolo entre nosotros aunque de alguna pista, cuando he visto decía, una foto de Kili-Kili abrazado a un niño indio… He sentido cierta alegría interior al saber que esa imagen entrañable estaba en alguna parte del universo y que alguien la veía de vez en cuando, porque esa foto expresa una forma de compensar esa paternidad no experimentada. Así que te agradezco, J., de corazón, el que me mostraras ese tú, nuestro secreto.

Y luego vino el broche de oro viendo la catedral y la Giralda desde una posición privilegiada gracias a la guía de C. Y también la despedida de J. primero y de C., en la estación de Sevilla, de C., con un gran y electrizante abrazo sentido que aún me dura.

La tarde ha pasado agradable en un pleno en el Ayuntamiento de la Montaña. He llegado a casa con un buen sabor de boca, porque no he escuchado un exceso de ruidos, sino personas que se hablaban amablemente intentando buscar conjuntamente soluciones para su pueblo. Me ha gustado esa proactividad, esa cercanía, esa participación, ese respeto y esa complicidad entre ciudadanos y políticos que a veces, por circunstancias de la vida, es necesaria y compensada moralmente con un agradecimiento y un guiño modesto. Alguien me ha preguntado qué me había parecido lo vivido, y no he sabido contestar en ese momento. Pero lo hago ahora. Me ha parecido bien, muy bien. Más allá de las leyes, más allá de la norma, más allá de los cuentos que la civilización nos impone, el mayor deber de todo ser humano es ayudarnos los unos a los otros. En lo bueno y en lo malo… y hoy he podido ver que eso es posible, aunque a veces las cosas salgan mal. Así que sigamos ayudando, como sea, para que la gente pueda trabajar y tenga una vida digna y justa. El apoyo mutuo es el mayor de los bienes que tenemos los humanos… Dejemos pues la crítica, el partidismo, los intereses egoístas, y ayudémonos desde la generosidad, el respeto y la dignidad.

Así que… un día único, un día entrañable… un día especial… como toda esta semana… ¿Qué clase de magia rondará en los astros? ¿Qué clase de magia capaz de conmover nuestros corazones?

Jardines Arcanos


Presentar un libro siempre es un acto entrañable. Esta mañana ha sido en el hermoso salón “Apeadero” del también hermoso ayuntamiento de Sevilla. Un lugar amable y lleno de historia cargado de presencia y brillantez. Nunca me preparo lo que voy a decir y siempre acabo diciendo lo primero que se me ocurre, en el instante, a veces bien, a veces mal. Soy un tímido compensado, así que descubro con gracia que hablar en público improvisando es un excelente ejercicio para desbloquear mi timidez. Como el libro era de jardines y el único jardín que conozco es el mío, el cual tengo por cierto abandonado, C. me ha sugerido que hablara del jardín del Edén, del Paraíso. Y así lo he hecho, hablando de ese primigenio jardín, y luego, repasando mis aventuras jardineras por las comunidades utópicas que he visitado. Una breve intervención sin mayor importancia, pues el protagonista, en estos actos, es siempre el autor. Y este autor es muy especial. Trabajador incansable, ha luchado por su libro como nunca había visto antes. Me ha maravillado conocer a alguien como Rafael, una persona exigente pero entrañable, trabajador y generoso. Creo que para todos nosotros ha sido un ejemplo de que todo aquel que tiene un sueño sólo tiene que perseguirlo hasta la saciedad… Demostrando, además, que se consigue, no con lloros, no con lamentos, no con quejas ni ruido, no pidiendo limosnas ni trasiegos, sin estraperlos ni chanchullos, sin malas palabras, sino solo y exclusivamente con la claridad y la visión del trabajo. Trabajando, trabajando, trabajando, ese es el mayor motor del cambio y la conquista. Agradezco de corazón su ejemplo y su amor por todo lo que hace.

Nuevas Sincronías


Esta semana ha sido intensa y aún no ha terminado. El fin de semana único con Y. Ayer martes único con la visita sorpresa de la impresionante C. Vino y quedó para siempre, como esas personas que te visitan y sin conocerlas parece como si las conocieras de toda la vida. Venía algo asustada y nerviosa al principio, pero no tardó nada en adaptarse a la locura de La Montaña, de esta particular montaña plagada de anécdotas diarias y continuas. Ayer lo pasamos muy bien. Como sabe que me gustan mucho las galletas y que no ando mucho a la moda, me regaló una preciosa camisa con un dibujo del Monstruo de las Galletas de Barrio Sésamo. Qué acertado regalo. Además vino cargada de quesos y galletas y chocolote y… así dan gusto las visitas. Tuvimos una buena cena y pasamos un excelente día.

Y hoy, de nuevo sin desperdicio. La visita de C., una hermosa mujer llena de sensibilidad la cual he visto dos veces en mi vida pero ya forma parte de esta familia de “normales”, como ella llama a las rarezas del mundo singular. Venía además acompañada del físico italiano S., amigo de personalidades como el científico David Bohm y David Peat, con el cual, por cierto, participó y participa en ese famoso círculo jungiano llamado Eranos. S. es un tipo singular, sincronías de la vida (fue David Peat quien escribió el libro “Sincronías”), S. ha escrito un libro sobre el Tao parecido al que hemos editado en Nous. Hemos paseado por la montaña y hemos compartido una charla increíble. Humilde, sonriente, modesto, este hombre que vive en Suiza fue uno de los primeros científicos en descubrir el primer agujero negro, y un destacado físico cuántico. Toda una personalidad sin desperdicio… Así que el día se ha completado con charlas sobre la mente y la materia, sobre la conciencia y la consciencia, sobre la conclusión final de la importancia de la caridad, del servicio y la compasión por todos los seres sintientes. Qué hermosa sensación la de pensar que en una misma semana, La Montaña ha atraído a personas tan singulares como Y., C., C. y S.

Mañana más… presentación de un libro en el ayuntamiento de Sevilla y el viernes más encuentros con gente bonita… una semana irrepetible, única y maravillosa…

Por cierto, hoy mientras paseaba por La Montaña con C., hemos contemplado atónitos un hermoso arco iris completo que comparto con la foto… espectacular broche de oro para unos días marcados por un firmamento lleno de estrellas únicas e irrepetibles…

Wow!!


A veces uno se pregunta a qué se deben este tipo de encuentros “casuales”. Cuando Y. contactó conmigo yo estaba en Alemania. La excusa para el contacto creo que sólo fue eso, una excusa. Él venía a Córdoba con quince embajadores. “Ven con traje”, me dijo. Y eso hice. Tras la cena que hicieron con el alcalde, los diplomáticos fueron al sarao flamenco. De repente me sentí divertido rodeado de embajadores de todos los países. Me sentí un embajador más, eso sí, del país de Nunca Jamás. Y., al terminar todo, prefirió acompañarme a La Montaña, descartando el quedarse en el hotel que tenían concertados para la diplomacia a 250 euros la noche. Mereció la pena. Estuvimos hasta las cinco de la madrugada hablando sin parar ni un segundo, acompañados de un vaso de agua y algunas patatas chips. Dormimos unas horas y hoy por la mañana continuamos hablando y hablando sobre cien mil cosas a cual más interesante. Y. tiene empresas en Brasil y España, es joven, de origen franco holandés, de buena educación y conversación inteligente. Mezclaba el castellano con algunas expresiones inglesas, y me gustaba cuando al referirse a algo importante soltaba un natural «quillo» que le salía del alma. Es un guerrero, lo sabe y lo asume, y además, paga el precio de cada batalla. Tras la comida improvisamos un viaje a La Montaña. Hablamos del viaje iniciático, del viaje del héroe, del viaje del guerrero, de sus trabas, de sus dificultades, de los atropellos. Justo en ese momento, pasamos por una colmena de abejas las cuales nos atacaron con cierta agresividad inexplicable. Una de ellas se adentró en mi oreja aguijoneándome con su veneno la misma. Me duele, pero sobrevivimos. Seguíamos hablando sobre la importancia de “ejecutar” los sueños, las visiones. Uno de sus sueños es comprar el castillo donde estudió en el sur de Inglaterra, ahora abandonado, para crear un proyecto bonito referente a la educación con miras a nuevos horizontes. Diez millones de euros es sólo parte del precio. Un precio parecido al sueño de restaurar La Montaña. Entonces ahí surgió la sinergia, y la magia del encuentro, porque a veces hay ideas que están ahí, flotando en el aire, convertidas en sueños o en visiones, que sólo esperan salir adelante… Pronto, muy pronto, habrá que ejecutarlas, no importa cuanto se gane o se pierda en ello, porque el guerrero va a la batalla dando la vida en ella. Como la abeja, que defendiendo su comunidad, ha muerto en la oreja de un loco soñador… Y., ya en el AVE, me escribe: “no me acuerdo la última vez que simplemente hablando se me hallan puesto los pelos de punta tantas veces”… Eso ocurre cuando se escucha y se habla con pasión… se crean sinergias, se aprende el uno del otro ante la infinita curiosidad de las cosas… Y hoy hemos aprendido mucho… tanto que harán falta muchos días como hoy para digerir “datos y matices”…

Embajadores, rumanos, poemas, recepciones y otros saraos


E. vino a verme ayer por la mañana y estuvimos repasando durante unas horas su poemario. Así pasamos un buen rato revisando, repasando y corrigiendo eso que nace del alma y que toma expresión artística en las palabras… Es hermoso compartir historias, sobre todo cuando esas historias son hechos vividos en primera persona y recitadas en verso.

Por la tarde había supuestamente una movilización de la cabaña política que por mandato vertical se anuló. Pero la anulación vino bien porque tuve la oportunidad de charlar largo y tendido en mitad de la calle con A., un joven compañero del partido con el que nunca habíamos intercambiado más de tres palabras. Me gustó su perfil sensato, honesto y valiente.

Al terminar, me fui a dar un paseo cuando dos amigos me asaltaron vestidos de uniforme y me invitaron a acompañarles a un lugar hermoso: Moratalla. Sus charlas y comentarios sobre lo que ellos ven y viven son todo un libro abierto del que aprender. Así que fuimos en agradable charla al encuentro de dos rumanos que tenían que firmar unos papeles para el censo electoral y fue interesante ser protagonista de esos momentos. Los encontramos en un rincón de la campiña que llaman el Laberinto. Me gustó el nombre. Estaba atardeciendo, el cielo nublado y hacía frío. Y allí estaban, viviendo en un submundo desconocido para la mayoría pero muy interesante para la mirada antropológica. En ese momento, cuando intentaba mirar más allá de lo aparente y reflexionar sobre ello, me llamó el amigo L. Estaba emocionado porque de aquí a un par de semanas va a tener una recepción privada con el Papa Benedicto XVI… Y es que este L. promete… Bromeamos sobre asuntos de otra índole compartiendo los espacios importantes de la amistad.

Y hoy sábado sabadete… Por la mañana he estado trabajando en el jardín con F., el cual me ayuda los fines de semana a poner un poco de orden en este caos de casa. Por la tarde me ha llamado el amigo de una amiga que me invita a pasar esta noche una velada con un grupo de escritores y embajadores en un sarao flamenco dentro de una visita cultural a la ciudad de Córdoba. Así que será una noche diferente y ya contaré como fue todo… En fin… cosas del día a día…

Los pilares de la vida


Hay una intromisión palpable en todo cuanto nos rodea. Hoy me he tumbado en la hierba del jardín porque me apetecía estar cinco minutos rodeado de luz y de repente los cuatro conejos se han acercado curiosos, oliendo mis pies y mis manos. El encuentro ha sido maravilloso. Siempre huyendo ante la presencia humana y de repente un cambio, un milagroso cambio. Por eso, a veces no somos conscientes de la influencia que ejercemos en nuestro entorno, influencia positiva o negativa, pero influencia. Recordaba el otro día releyendo unas cartas que escribía a un preso una forma que tenía de ser consciente de esa influencia. Consistía en acercarme a la mesa de cualquier compañero de oficina y mover algún objeto, cambiarlo de posición. Cuando me preguntaban qué estaba haciendo siempre contestaba lo mismo: estoy modificando el universo. Imaginaros la cara del prójimo. Pero es un ejercicio saludable. Probadlo alguna vez. Cuando pasees por el campo mueve una piedra, cámbiala de lugar, tal vez tan sólo diez centímetros, no demasiado, para que así el cambio sea más consciente. Y luego, cuando veas una lata en el suelo, recógela y métela en la papelera. Ese cambio, además de crear consciencia, crea un acto positivo para todos. Y luego, cuando vayas a la plaza y te sientes al lado de alguien, no olvides saludarlo. Pero ten cuidado como lo haces. Ayer me senté al lado de un anciano que contemplaba en la plaza de las Tendillas a la gente pasar. Me senté a su lado y lo saludé. Empezamos a hablar primero del tiempo y luego de lo bien que se estaba allí. El hombre estaba animado en la charla pero me miraba con cierta extrañeza. Quizás se preguntaba lo extraño que resulta que un joven con pantalones rojos y suéter verde se acercara a hablar con él. Pero la extrañeza no era esa. Cuando llegué a casa, me miré al espejo y tenía una gran mancha en toda la cara que circunscribía todos mis labios. Eran los sabrosos restos del capuchino de ayer. No pude dejar de reír… me había paseado toda la tarde con la cara manchada… y sin darme cuenta… Pero qué importaba… había modificado el universo, había removido los pilares importantes de todo cuanto existe, los resortes del cambio… al fin y al cabo, como dicen en Oriente, lo único que permanece es el cambio… Al Bhagabad Gita me remito…

Más fuertes que un roble


Nunca había visto un capuchino tan bien presentado, con tanta hermosura, y además, tan bueno. Se lo he dicho a la camarera ante mi sorpresa por esa flor estampada en la espuma. Ella me ha mirado sonrojada por el piropo artístico y sincero. No suelo tomar café pero de vez en cuando me gusta pecar y hoy, mientras hablaba en la estación del AVE con JL, he disfrutado doblemente con ese delicioso café. La conversación hacía aún más placentero su sabor intenso y su aroma envolvente mientras nos despedíamos hablando de la importancia del amor y la dificultad que entraña desvelar todos sus secretos. Todo esto tras un día intenso de trabajo, ya que JL ha venido desde Madrid a pasar el día y trabajar un poco en La Montaña sobre un libro de próxima edición

Conocí a JL en un lugar maravilloso, el desierto del Gobi, en Mongolia, hace más de tres años. En ese momento estaba fusionando grandes empresas en una importante operación de muchos millones de euros mientras ejercía como patrono de la fundación A., presidida por el amigo común J. Yo acababa de separarme y empezaba una odisea crítica, el final de una relación y el final de una época de bonanza. Todo eso ocurrió en junio, pocos meses después de mi vuelta de Escocia y pocos días antes de mi vuelta de mi primer viaje a Alemania. En ese viaje singular a la búsqueda de Shamballa, empezó un calvario económico para JL y para mí, y además, coincidió con el tormento de media sociedad occidental debido a la crisis que dos meses después se destaparía en medio mundo. Tres años después de ese viaje, quizás por las circunstancias paralelas, aunque en dimensiones diferentes, pues mientras que yo perdía varios cientos de miles de euros el perdía varios cientos de millones de euros y mientras que él empezaba a prescindir de chofer y muchas otras cosas adquiridas durante muchos años yo empezaba a prescindir de paseos en bici y salidas al cine, creó una complicidad entre nosotros que dura a día de hoy. Y hoy, tres años después, en el sótano de mi casa de La Montaña, un lugar fresco y apacible, entre libros y pantallas, recordábamos esos difíciles momentos y las grandes lecciones que de toda esta experiencia hemos sacado. Desprendimiento, desapego hacia todo, amor incondicional hacia las cosas imprescindibles como la amistad, la sinceridad y la honestidad… Un día de trabajo intenso donde hemos reído de todo y hablado de todo. Ahora nos queda el presente y un trozo de futuro que esperamos disfrutar en calma. Nos queda la esperanza de un nuevo mundo que llevamos marcado en nuestros dígitos internos. Proyectos comunes, porque en el fondo, somos una humanidad que desea despertar y anhela hacerlo… Y una única obsesión, la mutua obsesión de servir lo mejor que nuestro talento y nuestra inteligencia nos permita. En esas estamos… Gracias pues JL por tu visita, tu complicidad y sobre todo, por ese sentido abrazo… Seguimos siendo “más fuertes que un roble”…

Entre libros, enredos y dignidades


Entre libros, enredos y dignidades…

Días agotadores, de mucho trabajo. La gestión de una empresa pequeña te resta mucho tiempo, sobre todo en las pequeñas cosas: facturas, albaranes, reclamaciones, llamadas… un continuo ajetreo que resta mucho y suma poco. Y como es una empresa familiar, donde el único miembro de la familia es el padre de familia porque no hay más familia que la del padre ya que los hijos son adoptivos y de raza oryctolagus cuniculus, es decir, esas pequeñas segadoras lagomorfas de la familia Leporidae, pues así andamos, más p’atrás que p’alante y también viceversa… Vamos que si no fuera por la ayuda inestimable de mis cuatro conejos, yo no sé que habría hecho ya… Por eso os pido disculpas si no contesto llamadas –tengo el móvil en una jaula de hierro-, no contesto mails, ando despistado con asuntos importantes como el amor, la amistad o la compañía y además, dedico menos tiempo a otras cosas que deberían girar en torno a lo vital. Un desastre… totalmente un desastre… Menos mal que la política está dormida por asuntos de familia –el padre carismático abandonó la camada y con ello todos sus discípulos quedaron en el desamparo- y todo lo demás paralizado por la primavera y sus calores.

Aún así observo a mi alrededor lo que pasa y como la supervivencia prima, (quiero pensar que se trata de eso, de superviviencia) y los chanchullos, estraperlos y demás se hacen con agudeza para ver como tirar adelante, aunque sea bajando la guardia en eso que llaman dignidad. Como mi orgullo es excesivo, eso me ayuda a mantener cierto tipo, hasta el punto de que el otro día, en una presentación de libros, la jefa de un museo conocido nos impidió vender libros –en estos tiempos que corren único medio de supervivencia editorial- y digno yo, excesivamente orgulloso, preferí regalarlos antes de que los allí presentes se fueran con mal sabor de boca. David, la pobre Séneca, contra Goliat, la omnipresente y potente Administración en manos de la Junta de Andalucía. Y esta semana algo parecido pero en otro orden, y el orden es el estraperlo y luego los amigos. Pues bien, conmigo no pueden, así que hoy seré un poquito menos rico, pero un poquito más digno. Y prefiero pasar hambre antes que perder lo poco o mucho que me queda de dignidad. Así que aviso para navegantes: la dignidad es lo último que se pierde… y antes que perderla preferiré arder en la hoguera de cualquier batalla. Así que a los amigos del estraperlo les espera el juicio final, no el apocalíptico, sino el que se cernirá sobre sus consciencias… Ahora, por motivos de ceguera y prudencia no puedo ser más claro, pero lo seré en su día.

La otra observación que hago tiene que ver con el asunto de la crisis… Una empresa pequeña no tiene grandes deudas. En nuestro caso debemos doce mil euros a proveedores que esperan pacientes que les paguemos. Es justo el dinero que nos deben a nosotros: doce mil euros. Así que cuando un proveedor me llama para reclamar lo que por justicia le pertenece, yo hago lo mismo a los cinco minutos para reclamar lo que por justicia nos deben. Es una triste historia a la que no estaba acostumbrado ya que nunca tuve deudas con nadie excepto con mi consciencia y desde que la crisis empezó, parece como eso de las deudas formara parte de la escandalosa marcha de nuestro país. Sé que doce mil euros no es mucho. Los que nos deben los doy por perdidos y los que debo intento pagarlos trabajando tres veces más de lo que trabaja un ser asalariado. El problema de nuevo choca con la dignidad y el orgullo… Pero levanto la cabeza, una y otra vez, con tal de seguir avanzando…

Salud y trabajo para todos… y como dijo el poeta, que pase usted un buen día…

(Foto: la mejor forma que tengo de relajarme es trabajando aún más, pero eso sí, esta vez en el jardín, fuera del ordenador, los teléfonos y los libros…)

Mentes mediocres


Fue Einstein quien dijo eso de que los grandes espíritus siempre encontraron la violenta oposición de las mentes mediocres. Y cuando hablo de grandes espíritus no me refiero tan sólo a grandes personajes plagados de carisma propio, sino también a esas grandes ideas que flotan en la estratosfera humana y que alguna luminaria capta para compartirla con el resto. Pero lo mediocre está ahí para fastidiar y entorpecer, a veces por envidia, otras por recelo y otras por miedo. La mediocridad es una fábrica de infortunios y malestares que bombardean constantemente la atmósfera envolvente. Nosotros mismos debemos ir muy al tanto para no convertirnos en gente mediocre. Sólo un mal gesto, un pequeño detalle, una mala acción es suficiente para ser mediocres. La crítica gratuita, el insulto fácil, la blasfemia, la desconfianza, el temor al otro… Todos los días la vida nos pone a prueba. Todos los días tenemos una oportunidad única para ser geniales o para ser mediocres. Por ello, si no tenemos nada bueno que decir, es mejor practicar la virtud del silencio, pero no ese silencio enfermo que mira hacia el otro lado, sino un silencio activo, despierto, atento a todo lo que ocurre para que, dada la ocasión, despierte y denuncie todo aquello que resulte, como no, mediocre.

Día Internacional del Tripalium


Hoy he querido reivindicar el día de los trabajadores trabajando con un amigo reparando cosas de la casa, limpiando el jardín y haciendo labores de mantenimiento mientras me preguntaba dónde está el movimiento obrero internacional. Nos libramos de las pesadas jornadas laborales de 16 y 12 horas, aunque algunos sectores aún las practican. Nos libramos de salarios injustos aunque en algunos países las diferencias sociales son tan extremas que la mejor forma de disimularlas es llamándolos desde el sector económico como países emergentes o competitivos. Los gremios, que practicaban el apoyo mutuo entre sus viudas y huérfanos consiguieron que sus avanzados sistemas de protección se universalizaran, pero a cambio de aportar un gran porcentaje de nuestros salarios al sistema. ¿Y es justo el sistema? No mientras que la clase política y sus partidos vampiricen todos los recursos de los estados para su endogamia particular.

La clase obrera aún tiene mucho por lo que luchar… Especialmente cuando el sistema aún los mantiene atrapados a base de hipotecas, créditos interminables y sistemas políticos decadentes y totalitarios. Mucho que luchar mientras que el trabajo no nos haga libres, sino más esclavos de un sistema que entiende el mismo como su etimología indica, tripalium, instrumento de tortura.

Expiración


Tierna lira, arremete cuando el espantoso viaje concluya.

La música que no llegue en ese instante será porque el silencio arrasó su tierna rozadura.

Por ello los pórticos salivarán cuando la madera cruja y el aire traspase su último aliento.

Junto a la luz amarillenta que perfume la oscuridad doliente, esa que promueve la ilusión de todo cuanto hubo pasado y ya no existe.

Y allá, en el más allá, el estruendo, increíble insensato que desnuda el añil del árbol, que provoca la retirada sutil de la esfera taciturna.

Agua, sálvate, agua, tiembla, corre, penetra.

Fuego, brillante aliado, no me dejes alejado, murmulla en el baladro final.

Tierra, húndeme.

Aire, que expiras y conspiras, llévame.

Wesak y la luna llena de Tauro


El Wesak de este año coincide con mi propia revolución solar. Es decir, la fecha de mi cumpleaños con la fiesta más importante del budismo y de los grupos de nueva consciencia desde que en 1925 el maestro Tibetano diera a conocer la importancia de esta luna llena. Ambas fechas siempre las he celebrado en retiro, en silencio, apartado del mundo, y hoy, 28 de abril, uno se hace algo más mayor y prefiere desaparecer no en un retiro espiritual como en años anteriores, sino de una forma aún más anónima.

Toca pensar con fuerza en la restauración del mundo antes de que cualquier Mefistófeles grite ese Verweile doch! y desee detener nuestras vidas. Ese es el trabajo de los diablos que nos rodean: detener nuestras vidas, detener el flujo de la vida para que las cosas no se realicen. Por eso es el ser que todo lo niega. Y por eso Goethe lo describió así en su maravilloso Fausto. Pero hay una fuerza mayor que todo eso, una fuerza que nos arrastra hacia nuestro destino inevitable, una fuerza que repara los errores y las engañifas de todo cuanto nos rodea. Una fuerza que hoy, en la luna llena de tauro, donde el ojo se abre y la visión penetra, se esforzará para llenarnos de aquello que más allá de la contradicción, nos hace productivos… Mysterium coniunctionis

El lago azul


Aún recuerdo los paseos junto al lago. Alguien me preguntaba hoy sino era al lago a quién amaba. Muchas veces pensé así, que quizás eran aquellas montañas, aquel paisaje exuberante, aquellas corrientes de aire fresco y limpio, aquellos cielos revoltosos cargados de sorpresas… quizás era aquello lo que amaba… Pero no puede ser así porque de los paseos junto al lago ni siquiera recuerdo el color de sus aguas, ni el llanto o sabor de sus olas calmas. Sin embargo, ahora, en la lejanía, puedo recordar con la intensidad de los dioses cada uno de los suspiros, alientos y sabores que sus entrañas despedían. Esa duda quedó entonces despejada. Pero aún quedaba una más. Estos dos días en la Montaña han sido duros. Producto en parte por el cansancio metafísico que llevo arrastrando y por los sinsabores de la rutina, del devenir diario. Pero la dureza iba fraguando cuando los pequeños detalles que nos hacen grandes abrían las canillas del aire y nos deja respirar profundamente. J. me escribe y me manda un hermoso regalo para mi cumpleaños… Me preguntaba como diablos había descubierto que mi cumpleaños era en estas fechas y admiraba por ese motivo el detalle, el pequeño detalle que lo hace tan grande. No el hecho de su obsequio, sino el hecho de haber pensado en ello y haber articulado ese gesto hermoso, un gesto de amor y generosidad. Y W. también tuvo su gesto al disculpar esta mañana, invitándome a una “entera con tomate”, todas mis andanzas de antropólogo invadido por el afán de descubrir el mundo. “Viajas mucho”, me repite una y otra vez… Y tienes razón querido W., pero es tan difícil el no hacerlo cuando hay tanto por descubrir… Además, mis viajes son como los de Juan Salvador Gaviota, que no comía, que no dormía, con tal de sentir ese viento liberador en sus alas. Resultaría interminable la lista de hambrunas materiales que esos viajes conllevan. Las mismas no serían soportables por cualquiera que no antepusiera sus sueños a todo lo demás. Por eso, si dejara de hacerlo sería contraproducente, porque sería como quitarle el bistec al niño o el agua al sediento. Habrá entonces que convivir con este pequeño mal y buscar fórmulas para poder entender la naturaleza del alacrán. Y por la tarde una hermosa conversación con B., que viendo todo lo ocurrido me invita a pasar un fin de semana en la playa y así abrazarnos como lo hacen los nacidos dos veces, con respeto, con amor, con desapego, con complicidad. Lo haremos mi querida B., porque aunque aún no sepamos si venimos de las Pléyades o de los mismísimos infiernos de este mundo, en cada suspiro compartido alcanzaremos la gloria del cielo que nace de la sincera amistad. Y luego también llamaron E. y C. como si intuyeran que hoy era un día para pasar con amigos aprovechando que el Wesak se aproxima y es tiempo de abrir la visión. Y así quedé pensativo, repasando en este vespertino momento todo cuando ha acontecido hoy, mientras que me alejaba poco a poco del lago azul, de sus orillas, para transportarme a lo profundo de toda esta esencia: el amor, el amor silencioso. Amar en silencio, ese es el verdadero significado de todo cuanto acontece en el universo. Es la ley de atracción, la misma ley que sostiene planetas y galaxias, en desapegada sintonía unos con otros. Allí, estrellas que flotan, amantes fortuitas de su condición estelar… aquí, hombres y mujeres que se esfuerzan por comprender la verdadera esencia de sus órbitas errantes. Amar en Silencio, lejos o cerca del lago azul, pero recordando y amando cada uno de aquellos suspiros, amando hasta que duela, porque ese es el verdadero amor, el que nos hunde y nos eleva, y en su roce produce dolor, dolor placentero, llevadero. Dolor inquieto, dolor que nos mantiene vivos, abiertos, despiertos, elevados en la máxima potencia. Sí, amor, en el lago azul, pero también en el regalo de J., en la “entera” de W., en la playa de B. y en las llamadas de E. y C. Amor en lo grande y en lo pequeño. ¿Hay algo más grande que el amor? Quizás uno: el saber perdonar a los que yerran, porque somos humanos, porque somos limitados, divinamente limitados, pero con la capacidad de perdonarlos y perdonad al que nos adolece. ¡Ah sí! El lago… era un lago azul… ahora lo recuerdo… ahora la recuerdo…

La conquista de la abundancia


Se preguntaba Feyerabend al principio de su obra por qué la gente tiene necesidad de vivir en lo oculto del más allá y desligarse con ello de la realidad. La reflexión viene al dedillo cuando lo oculto de nuestro tiempo es el mundo virtual y sus aledaños. Al parecer, todo parte del descontento sobre lo que podemos ver y sentir en el mundo real. Demócrito, cita el autor, decía que la verdad yace oculta en un abismo. Tal debe ser el abismo que sentimos cierto vértigo al pensar en términos de verdad, y tal vez de ahí la necesidad de huida hacia otras realidades, otros mundos. Pero esa necesidad también parte del inquietante empobrecimiento interno de las masas y del individuo, de la toma del poder de lo tosco y lo limitado, de lo meramente pueril y monolítico, del miedo y la superstición. Y en los tiempos que corren nos convertimos cada vez más en islas, siendo a veces incapaces de interconectar con el otro, con ese archipiélago necesario para la supervivencia humana. No olvidemos que la verdadera abundancia consiste en ser amables con el mundo, pero sobre todo, con el prójimo. No hay más talento que tener presentes a cada instante esa abundancia del ser. Lo demás siempre es provisional y aleatorio. Lo digo con la sensatez de un náufrago que ha sobrevivido a las cien mil tempestades. Seamos abundantes en amor, en amistad y cercanía.

Repsol mejor que Cepsa


Ya sé que el tema no es de una gran trascendencia metafísica pero mientras esperamos la gran revolución del coche eléctrico, no viene mal dar pequeños empujoncitos a eso que esté a punto de caer. Esta vez se me ocurre hacerlo comparando gasolinas. Como sabéis viajo más que Marco Polo y siempre que puedo lo hago en el híbrido por la libertad que ello supone. Soy consciente que lo más ecológico es no tener coche, pero las ansias de aventura me pueden. En todo caso aposté en su día por la tecnología más ecológica existente en ese momento, el Toyota Prius, y a pesar de los reveses que la marca está atravesando en USA -no deja de ser curioso que esto ocurra cuando Toyota era número uno en ese país mientras que sus competidoras nacionales estaban en banca rota- no me arrepiento de la compra.
Pero hablemos de gasolinas, ese producto de Satanás que al parecer es un importante punto cardinal para entender algunos problemas importantes de la humanidad. Llevaba tiempo comprobando que hay gasolinas que duran más que otras. De vez en cuando me gusta hacer experimentos estúpidos y esta vez ha tocado comparar la eficacia de las gasolinas. Lo he hecho en este último viaje Córdoba a Barcelona y vuelta. A la ida reposté con Cepsa y el depósito me duró no más de 600 kilómetros. A la vuelta reposto con Repsol en Lérida estando ya en Córdoba con más de 850 km. recorridos sin repostar y quedando aún un quinto de depósito. Las variables no han cambiado: mismo trayecto, clima semejante y misma velocidad de crucero controlada por el coche y no por mí. Creo que la diferencia es tanta que merece la pena denunciarla.

Entrevista con un buen hombre


Preguntas sencillas para preparar un libro suyo de próxima aparición. Preguntas que sirven como excusa para comprobar como la humanidad posee cualidades elevadas que encuentran expresión en personas sencillas y profundas. Gracias J. por compartir tantos momentos desde que llegaste, allá por los años treinta hasta ahora. Gracias por enseñarnos desde el ejemplo silencioso lo verdaderamente importante.

Desde Lübeck


Escribo desde el Aeropuerto de Lübeck. Totalmente tranquilo, ningún síntoma de caos aéreo. Bien que este es un aeropuerto pequeño, más bien diría que es un aeropuerto desértico. Quizás hoy salgan tres vuelos, y uno el que me llevará hasta Girona, de retorno al «otro lado».

Estas han sido dos semanas llenas de paz. De grata compañía, de bonitos paisajes, de silencios, reflexiones y paseos. Esta mañana A. se levantó temprano y me comunicó sus conclusiones. Me ama profundamente pero no puede vivir con una persona que no tiene un sentido cristiano en el centro de su vida. Lo he entendido y respetado, y entre lágrimas nos hemos despedido, de nuevo,  en la estación de tren de Lunneburg. Como sigo enfadado con los fundamentalismos y las creencias, de todo tipo, no se lo he tomado en cuenta. Al fin y al cabo sólo son eso, fundamentalismos y creencias que se empeñan en separarnos los unos los otros. Algún día, y para sorpresa de muchos, será entendido el verdadero mensaje de amor de ese al que crucificaron, y entenderán que ese amor está por encima de las creencias y los fundamentalismos, y además, se empieza a practicar con el prójimo, el prójimo cercano. Algún día A. lo entenderá, sino lo está haciendo ya, y sabrá del verdadero sentido de las parábolas de aquel al que tanto ama. Mientras, los herejes seguiremos caminando… hacia cualquier parte, con tal de no permanecer excesivamente tiempo durmiendo…

Burka, ¿una ofensa a la dignidad de las mujeres? Un debate abierto sobre el integrismo europeo.


La pregunta es tan absurda que parece increíble que el debate se plantee en la Europa moderna, civilizada, tolerante y abierta al mundo. Es como si de repente, en nombre de la modernidad o de los valores de unos cuantos, se prohibiera comer carne sólo porque el presidente de alguna república fuera vegetariano y pensara que la ingesta de cadáveres en público atentase contra los valores del respeto y la vida. Y que para colmo, dijera, a todos, que los “vegetarianos primero”, tal y como se escucha hoy en algunos grupúsculos a la hora de criminalizar al extranjero diciendo eso de “los españoles primero”.

Y que eso pase en países como Francia o España resulta paradójico. Pero la paradoja tiene un trasfondo que no gusta decir: la alterofobia. O más bien, la islamofobia. El miedo recurrente a la invasión de valores “extraños” o “extranjeros”, un fenómeno que ya ocurría en la antigua Grecia y en Roma. Pero dos mil años después, creo que si algo hemos aprendido es a tolerar al otro, sus manías, sus costumbres, sus culturas, sus valores, sus ideas, sus creencias. ¿Acaso el otro no es un humano de carne y hueso como nosotros? ¿Qué clase de derechos, en nombre de la herencia cultural y territorial, poseemos con respecto a “los otros”, nuestros hermanos?

Como antropólogo, el hecho que se prohíba el burka o el hiyab o cualquier otro símbolo religioso me parece un atentado hacia la dignidad de las personas que libremente deciden seguir su tradición, su cultura, sus valores o creencias. Hasta no hace mucho, en España se llevaba velo para cubrir el rostro de las viudas, y además, era obligatorio, hasta el Concilio Vaticano II, el llevarlo dentro de las iglesias católicas. ¿Acaso el velo se prohibió? La dirección de Asuntos Religiosos del Ministerio de Justicia ha sido clara estos días: “el derecho a profesar una creencia incluye el derecho a expresar, exteriorizar o vestirse de acuerdo con éstas”.

Existe un rancio olor ideológico, -de nuevo las ideologías- que pretende poner en defensa valores antiquísimos, en nombre de occidente y su agredida cultura, la cual peligra, según algunos, por la cada vez mayor incursión de valores ajenos a los nuestros. Al menos ese parece ser el discurso. Un discurso extendido, al estudiar las estadísticas, donde el noventa por ciento de la población está de acuerdo con esta prohibición. El reciente caso, pero no único, de la joven Najwa es surrealista. Y digo surrealista e indigno porque ocurre, además, en un instituto de enseñanza… Pero, ¿enseñanza de qué? El Ministerio de Justicia sigue diciendo al respecto: “Que la alumna lleve un velo en una escuela pública no ofende los derechos fundamentales de los demás ni tampoco el orden público.” Además, “el derecho a ser escolarizado en condiciones dignas prima sobre cualquier otro tipo de consideración”, concluye.

Creo que la libertad del ser humano, siempre que sea respetuosa con el otro, está por encima de cualquier ideología religiosa, cultural o de valor. Y creo que prohibir los valores religiosos que no atentan contra nadie es algo que no se veía desde las cruzadas medievales. Y como vivimos en una sociedad hipócrita y farisea, los que se encerraron para apoyar a Garzón no sé si harán lo mismo para apoyar a la joven e inocente, esta sí, Najwa. En todo caso, quede este botón de apoyo hacia ella, sus ideas, sus creencias, sus dioses y sus costumbres.

SANTA BÁRBARA: la fábrica de Satán


El negocio de las armas es espeluznante:

Desde que finalizó la Segunda Guerra Mundial, unos 30 millones de personas han perecido en los diferentes conflictos armados que han sucedido en el planeta, 26 millones de ellas a consecuencia del impacto de armas ligeras. Estas armas, y no los grandes buques o los sofisticados aviones de combate, son las responsables materiales de cuatro de cada cinco víctimas, que en un 90% también han sido civiles (mujeres y niños en particular).

http://www.controlarms.org/es

Miremos como se presenta una empresa de guerra española, Santa Bárbara. Espeluznante. ¿Por qué la sociedad hipócrita y farisea permite esto?

Con una gran reputación de calidad y servicio avalada por años de probado desempeño, Santa Bárbara Sistemas, unidad de negocio integrada dentro del Grupo Europeo de Sistemas Terrestres de General Dynamics, es uno de los líderes en el sector de la defensa y punto de referencia indiscutible en el mercado europeo, además de uno de los principales suministradores de sistemas y soluciones para las Fuerzas Armadas españolas.

Con sede central en Madrid y una plantilla de 1.800 trabajadores distribuidos por toda la geografía española, fabrica una gran variedad de equipamiento para la defensa, desde vehículos de combate hasta sistemas de artillería, pasando por armas ligeras y municiones. Sus productos han probado su eficacia en medio centenar de países, incluidas naciones del área OTAN.

Santa Bárbara Sistemas cuenta con cuatro líneas de negocio principales: Vehículos Blindados, que desarrolla y fabrica vehículos blindados sobre ruedas y cadenas; Sistemas de Armas Municiones y Misiles e Investigación y Desarrollo (I+D). Cofabrica, asimismo, bajo licencia el carro de combate Leopardo 2E y el vehículo antiminas RG-31 Mk5E para el Ejército español entre otros programas.

Su notable desarrollo en I+D y la experiencia acumulada durante su larga trayectoria concede a Santa Bárbara Sistemas una gran versatilidad y una importante capacidad de desarrollo de nuevos sistemas, adaptándolos a las necesidades específicas de un gran número de clientes.

http://www.gdsbs.com

Esto último es el colmo de los colmos, su respeto al Medio Ambiente y su Código de Conducta Ética:

Las actividades de GDSBS se desarrollan dentro de un sistema de Gestión del Medio Ambiente según la normativa UNE- EN ISO 14001. La compañía sostiene un compromiso de respeto y protección del Medio Ambiente todas sus áreas de actividad, dentro del marco de la Normativa Medioambiental. Del mismo modo, se promueve la formación y concienciación del personal, con una participación activa en la implantación de nuevas medidas que promuevan el respeto por el Medio Ambiente.

Santa Bárbara Sistemas tiene en marcha desde enero de 2005 un Programa de Ética empresarial, cuyos objetivos son reforzar la política de General Dynamics de actuación conforme a los más altos estándares de integridad, honradez y respeto, así como integrar en la actividad diaria de la empresa y de los que en ella trabajamos los principios del Código de Conducta de la compañía.

A los infantes de la patria


Nos preguntamos porqué las generaciones más jóvenes, -al menos la masa pensante de la misma en contraposición a esa otra masa aborregada por las videoconsolas, las videopantallas, las televisiones, etc-, siguen pensando y hablando sobre el franquismo. Es evidente que el franquismo sigue vivo en nuestra psique pues no hacemos más que hablar del mismo, como personas y como pueblo. No hay más que viajar por alguna de las comunidades que se proclama nacionalista para ver como aún allí confunden franquismo con españolismo, o Falange con España. También podemos dar una vuelta por la España no nacionalista, sino más bien patriótica o nacional, para comprobar que la confusión aún existe en algunas capas de nuestra sociedad. Y eso ocurre porque en toda la historia de España nadie, excepto los exiliados o los muertos, denunciaron la ilegalidad de un Estado fascista en nuestro país. Lo peor es la complicidad de los herederos del mismo, y hablo de la monarquía y los grandes partidos que en nombre de la transición, -comprendo que ese tiempo sólo pedía transición pacífica-, prefirieron mirar para adelante olvidando el pasado.

Eso estuvo bien, pero nosotros, los hijos de la transición, los que no vivimos la guerra, exigimos explicaciones sobre lo que está ocurriendo en nuestro país para entender lo que pasa, lo que pasó y lo que pasará si no cambiamos el rumbo errado.

La Segunda República ya fue juzgada por el franquismo y pagó caro sus errores. Ahora, a los hijos de la transición, nos toca juzgar, por derecho histórico, sin armas, sin levantamientos, sin sangre, las atrocidades del franquismo. Es una necesidad arquetípica, no-racional, más bien simbólica y que tiene que ver con el ritual social de enterrar a nuestros muertos, los de un bando y los del otro. Y de comprender, sin revanchismos de ningún tipo, el sufrimiento de una década, de una generación que ya se nos va y que poco o nada podemos hacer por ella excepto despedirla en paz. Por eso, a los infantes de la ceguera, sólo se les puede pedir que despierten a la cosmología de una historia que necesita de ellos para seguir progresando en la felicidad común.