
En la cena tomé mi tradicional vaso de leche con galletas que tan pacientemente me prepara el bueno de Ramiro y MC tomó su tradicional ensalada acompañada de su también tradicional queso fresco. En ese mundo real me fijé que en la esquina izquierda del cuadro que está colgado en la pared frontal del salón de esa gran casa, había algo bastante peculiar. Algo que discernía entre la conversación con MC sobre la vida virtual y la vida real. Algo que no es posible comprender sin encajar esa visión con la esencia misma del Cosmos. Algo que de no ser captado por una mente supralógica parecería inadvertida en esa unidad allí injertada.
Cuando íbamos por la cuestión primordial, se me ocurrió atomizar los conceptos, analizando las partes por separado y desintegrando así la verdad absoluta. Pero de ese modo, observé, jamás se accede a esa verdad absoluta. Solo somos conocedores de parcelas aisladas que nosotros construimos de forma virtual en nuestra limitada mente. Así, las infinitas dimensiones en las que la cena se desarrolló, quedó limitada a una percepción sesgada.
Al día siguiente temprano, MC estaba sentado en su posición de loto, meditando a oscuras en el despacho de la segunda planta. En esa visión bidimensional me dirigí en silencio y encendí la luz provocando un destello en la meditación profunda de MC. En cuanto lo vi, apagué la luz y bajé hasta el salón y observé de nuevo la esquina izquierda del cuadro que está colgado en la pared frontal del salón. Observando con detalle todo lo que allí veía, entendí que el humano solo podía acceder a una realidad mayor mediante el símbolo. Y allí estaba, justo en frente mía, esperando algún tipo de revelación.
MC bajó al poco tiempo y empezamos a desayunar. Él su tradicional pieza de fruta y café y yo mi tradicional vaso de leche con galletas. Mientras hablábamos de nuevo de lo real y lo virtual, observé, fijándome en la figura del cuadro, que todo lo que ocurre en el Universo tiene que ver con un Proceso. No es un elemento estático nacido en un determinado tiempo y espacio, sino que estamos conectados mediante infinitos vínculos a procesos infinitos, dinámicos y vivos.
MC llamó esta mañana para informarme de la noticia sobre el cierre del blog, pero eso no era lo que estaba pasando, eso formaba parte de un Proceso. Os lo explicaré con un símil: No es lo mismo la luz que encendí esa madrugada en el despacho de MC que la cadena de sucesos expresados por un Loco que desciende hacia el salón para reflexionar sobre la esquina izquierda del cuadro frontal. En la meditación de MC había un hombre con forma de murciélago invertido que quizás despertó sobresaltado con sus pobres ojos medio ciegos teniendo consciencia del destello luminoso y fugaz nacido de mi torpeza. Para él, el Todo era ese impacto de luz, sin adivinar en ese instante qué pudo producirlo. Jamás será accesible al proceso de un Loco bajando la escalera para meditar sobre la esquina izquierda del cuadro frontal.
En el desayuno se planteó la cuestión sobre la comunidad virtual y la comunidad real. Pero estaba mal planteada la cuestión y eso pervierte nuestra falsa verdad. No es que exista una comunidad real o una comunidad virtual. La comunidad, en sí misma, es un proceso. Son nuestras mentes las que fabulan en uno u otro mundo. Así, todo lo que ocurre en el blog forma parte de ese Proceso, un buscarse a sí mismo de entidades que NO SON pero que al identificarse con otras entidades no existentes adquieren un significado simbólico. Y es ahí, en el símbolo, donde está la clave, porque como decíamos más arriba, solo desde el lenguaje simbólico se puede acceder a una verdad superior, no limitada por nuestras percepciones antagónicas y parcelarias. ¿Por qué algunas sociedades secretas se relacionan bajo el símbolo? Porque solo desde la significación simbólica se puede acceder a esa realidad mayor.
Así, para ilustrar todo lo ocurrido, diré que mientras tomaba mi tradicional vaso de leche con galletas –ahora vuestra mente local y gregaria se preguntará: ¿el de la noche o el de la mañana?- observé que en la esquina izquierda del cuadro frontal del salón de la gran casa había un pigmeo de Mozambique m. a un elefante. Y que todo el proceso que derivó de esta observación provocó la parte simbólica que solo algunos conocen y otros sospechan. Así, el fogonazo de luz provocado en la meditación de MC, inusual a esas horas y en esa casa, hizo que el pigmeo se convirtiera horas más tarde en bosquimano del Kalahari, y que el elefante acabara siendo un duende raquitidiano y que todo esto, además de explicar lo ocurrido estos días, aclare de paso el porqué un antropólogo que vive solo en mitad de una Montaña (Monte para los místicos de la sagrada orden) sea llamado El Loco (de la Montaña). Entonces, todo esto, ¿se trata de una broma de peor o mejor gusto? Ahí está la trampa de todo cuanto ocurre en la vida, en nuestras vidas, ya sean reales o virtuales. Nadie sabe la verdad de todo el Proceso, solo aquellos que obviaron la información superflua.
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