Luego seguí estudiando porque lo que más deseaba era codearme aún más con la sociedad rica y seguir hablando de palos de golf, que es realmente lo que me gusta. Sabía que no tenía la clase suficiente como para coger un buen Cleveland, pero me conformaba con saborear las mieles de los que sí lo hacían y sabía que, para no ser un verdadero fracasado en la vida, tenía que estudiar mucho y alcanzar lo más alto. Para que mis amigos ricos pensaran que tenía cultura, era conveniente viajar por todo el mundo. No puedes ser un buen rico si en el día de acción de gracias no puedes hablar de tu último viaje a Paris, o Londres, o New York. Como yo quería ser el más espabilado, busqué destinos aún más exóticos. Claro que con mi sueldo de oficina, al final acababa en barrios y lugares que tanto me recordaban a mis trabajos como asistente social. Y allí estaban los niños desnudos y durmiendo en la calle, o niñas prostituyéndose a corta edad, o hombres demacrados por el hambre o la enfermedad. Calles sin asfaltar, llenas de ratas y olores nauseabundos y niños esnifando algún tipo de cola para olvidar. Aquellos ya no eran unos niños con fracaso escolar… no… aquello es una sociedad fracasada… ¡y como me aburren las sociedades atrasadas, y los niños harapientos, y las mujeres llenas de pulgas, sucias y pestilentes! Eso sí, los niños corrían todos los días los cien metros vallas para no ser atropellados, para pedir a los occidentales algunos dólares. Y luego, hacían los mil metros, incluso maratones, para ir de un pueblo a otro en busca de agua. Tenían unas muy buenas pistas de atletismo bajo sus pies… Como odiaba esos países… ¡¡¡con lo bien que vivimos en occidente, con nuestros campos de golf, nuestras piscinas cubiertas y nuestras pistas de tenis!!! Y por cierto, creo que a partir de ahora voy a luchar por una magnifica pista de atletismo en mi pueblo. Aprovechando la crisis, creo que es una demanda justa y necesaria para que por lo menos, esos niños con fracaso escolar estén recogidos en algún sitio. Niños a los que por cierto, di clases en el instituto y ayudé en todo lo que pude, no sólo en las clases, sino con la psicóloga de turno para evitar aún más el fracaso escolar. Mi sueño era verlos algún día hablando de palos de golf…
(Foto: Niño en Bombay con un acentuado fracaso escolar y corriendo los cien metros lisos contra el hambre en su particular pista de atletismo, la India, octubre de 2008. Sobre el video, sobran las palabras…)

























