Os recomiendo esta película utópica para la reflexión sobre el futuro que viene que será así o no será… Gracias Héctor por compartirla… a los amantes de las utopías nos gusta y por suerte luchamos para alcanzar dicha utopía… aunque a veces nos sintamos algo extraterrestres…
El oficio de escritor
Desde muy pequeñito sentía la necesidad de escribir. Ya de niño escribía mis experiencias, mis propios relatos, que solían ser autobiográficos a falta de mayor originalidad o imaginación. Contaba mis hazañas en las vacaciones, allí en el pueblo, o mis aventuras y desventuras amorosas… Puras sincronías con una adolescencia normal que podría ser la de cualquiera… Luego quise ir a más… quería editar un libro, un gran libro. Escribí cientos y nunca me dí por satisfecho con ninguno de ellos. Los dejaba reposar unos días y cuando volvía a ellos notaba disparates enormes, errores, falta de todo y carencias importantes. No los destruía, los guardo en algún lugar porque gracias a ellos descubrí que escribir, y escribir bien, es todo un oficio. Y como cualquier oficio requiere práctica, mucha práctica, y sobre todo, paciencia. Cuando escribimos por primera vez, tenemos el defecto de pensar que nuestra obra es única y verdadera y que además será un gran éxito. No nos paramos a pensar que cualquiera que haya hecho un edificio antes ha pasado por un proceso de aprendizaje largo y arduo. Escribir un libro requiere muchos aprendizajes que no pueden ser adquiridos en una primera obra a no ser que uno nazca con genio o con esa habilidad adquirida. Ser escritor, por lo tanto, no es una cuestión de generación espontánea, sino de mucho trabajo y esfuerzo. Por lo tanto, si te sientes agobiado con tu escrito, olvídate de él y vuelve a empezar, no una, sino cientos de veces, hasta que llegue un día en que el edificio presuma de hermoso y perfecto.
(Foto: escribiendo en el jardín sobre utopías, La Montaña, mayo de 2009)
La felicidad
La felicidad es un término que me gusta por muchas razones, pero quizás ninguna de ellas podría clasificarse como razones comunes. Creo que la felicidad consiste en seguir los designios de tu corazón… cuando haces eso, la felicidad llega y lo demás casi siempre te suele hacer infeliz. Por eso hace tiempo que no voy en búsqueda de la felicidad… me limito a hacer aquello que considero es lo que mi corazón me dicta, y tomo a la felicidad como un síntoma verdadero de que ando por ese camino, nada más. Por lo tanto, la felicidad ya no es una meta, sino un camino, un síntoma de algo mayor, y no un objetivo a seguir… Y mucha gente se siente infeliz quizás porque confunda la felicidad con una meta a alcanzar, cuando tan sólo tendría que tener el rango de despertador, o avisador, o regulador de la actividad diaria… Si eres feliz es porque estás haciendo esa cosa profunda y a veces tan difícil de descubrir como es tu propio propósito interno… Eso, y no otra cosa, es productora de felicidad…
(Foto: Mientras repartía boletines por el pueblo aprovechaba para descubrir nuevos rincones y hacía foto a todo aquello que me parecía nuevo o diferente. Me paré a mirar un corral lleno de gallinas que se preparaban en la copa de una higuera para pasar la noche. Las noté felices, porque estaban haciendo aquello por lo que habían nacido: ser gallinas. La Montaña, mayo de 2009).
La Moto Verde
GUERRILLA SOLAR
Hay muchos intereses para que no triunfe la revolución solar. El primero de ellos proviene de las grandes compañías energéticas. Eléctricas, gas, petróleo, atómica… Hay mucho dinero en juego y lo que menos desean estas compañías es la independencia total del sector. Imaginemos por un momento que todos pudiéramos instalar placas fotovoltaicas en nuestros tejados. Que la energía producida por esa instalación fuera suficiente para auto abastecernos y que, además, tuviéramos la capacidad para vender el sobrante a las grandes compañías. Imaginad ahora que los coches del presente-futuro funcionaran con pilas eléctricas. Imaginad ahora que enchufamos nuestro coche a nuestro sistema autónomo de electricidad solar y que no dependiéramos nunca más del precio del crudo, ni de las tarifas eléctricas o de gas. Este sueño ya existe en países como Mongolia, donde el transporte es a caballo, la chimenea funciona con excrementos de animales y tienen, además, una placa solar instalada en el tejado de sus nómadas casas para sus necesidades energéticas. Hay una lucha para que no triunfe la revolución solar. Y es hora de que la sociedad civil actúe en consecuencia. La Fundación Terra promueve la campaña en España de la Guerrilla Solar. Os invito a que participéis en ella y deis espectáculo en vuestras vidas siendo diferentes, responsables, y sobre todo, de cara a un pronto e inmediato futuro, pioneros en la revolución de la independencia energética…
El resultado de la paciencia…
Mi primera ecocosecha ha sido un pequeño pero buenísimo calabacín. He descubierto que para poder ser autosuficiente con la producción de los frutos de la tierra primero hay que cultivar la nada despreciable virtud de la paciencia. Creo que es un buen sistema para meditar sobre muchas cosas. Ha sido emocionante poder comer algo que he visto crecer, algo que ha sido cuidado a cada instante por un ser consciente de la misión esencial de otro ser. Así que arranqué con sumo cuidado el fruto de la tierra y lo mimé hasta que llegó a mi boca y mi estómago, en una constante meditación sobre el placer y la autocomplacencia. Os invito a que experimentéis en una maceta o en vuestro jardín el maravilloso retorno a los orígenes. Sobre la experiencia y el conocimiento adquirido: las plantas necesitan agua, luz y espacio. Todo en su justa medida. Un exceso o un defecto de alguna de esas tres cosas puede ser un desastre. Me ha pasado con los rábanos, los cuales sembré excesivamente juntos y no han crecido lo suficiente. También con las zanahorias, las cuales necesitan profundidad y espacio. Las ensaladas crecen cuando tienen abundante agua y están bien separadas las unas de las otras. Un excesivo sol es mortal…
En fin… la próxima cosecha será más abundante y mejor, porque si de algo sirve la experiencia es para mejorarnos día a día… De ahí que el único fracaso sea el de dejar de intentar…
Por fin llegó la cosecha…
Repartiendo progreso…
Celebrando con un canario la merecida victoria del Barça
La otra cara de la política…
Los secretos de un hombre rico…
Esta mañana, ante la inmovilidad de mi sucursal bancaria, salí enfadado dirección a la capital y me dirigí, ingenuamente,a la oficina central, especializada en empresas. Cuando llegué no me di cuenta de donde estaba. Venía del «pueblo» y creo que algo de allí se me había pegado porque cuando entré me miraron raro y solo faltó llamar a la guardia nacional para sacarme de allí. Noté una sonrisa en el entrecejo que quería decir algo. Quizás eran mis pelos desaliñados, o mi camiseta barata o mi pantalón surcado de arrugas. Antes de que pudiera decir nada, el amable agente se dirigió a mí con un gesto de hola y adiós diciéndome que aquella sucursal sólo era para empresas exclusivas. ¿Empresas exclusivas? Quise devolver la moneda chulesca y pregunté de qué tipo de facturación hablábamos. Me contestó fingiendo normalidad: diez millones de euros. Entonces fui yo quién sonrío, sintiendo el peso de la realidad en todo mi cuerpo… Diez millones de euros… ¿Quién puede facturar eso? Realmente sólo unos pocos… Salí a la calle aliviado… Diez millones de euros suponen diez millones de problemas parecidos a los míos, que ni siquiera ascienden a medio millón. Nwanda me contó una anécdota una vez sobre un rico que presumía de tener cien millones de deuda, pues en muchas ocasiones, la riqueza se mide no por lo que tienes sino por tu capacidad de deuda. Salí tan aliviado de la experiencia que cogí lo poco que me quedaba en el bolsillo y lo vacié en las manos de un hombre de color que, disfrazado graciosamente de sevillana, pedía limosna en el semáforo de la siguiente esquina. El hombre me miró alegre, agradecido, porque en ese momento se sentía, gracias a ese cúmulo de monedas, el ser más rico de la tierra. Y yo, ni rico ni pobre, sino más bien viviendo en la ambigüedad del limbo de la deuda asumida, me sentía medio millón de veces más pobre que mi nuevo amigo folclórico. Medio millón de excusas para saberme tan lejos del verdadero significado de la palabra riqueza, y sin embargo, algo feliz por saberme poseedor del secreto de la misma.
(Foto: sentado en la entrada de mi casa, viendo pasar a la gente que ante la apariencia, quizás piense que en esas cuatro paredes vive un hombre miserablemente rico).
Moraleja sobre la crisis
Es agosto, una pequeña ciudad de costa …, en plena temporada; cae una lluvia torrencial de varios días, la ciudad parece desierta.Todos tienen deudas y viven a base de créditos. Por fortuna, llega un ruso forrado y entra en un pequeño hotel con encanto. Pide una habitación. Pone un billete de 100€ en la mesa del recepcionista y se va a ver las habitaciones.>El jefe del hotel agarra el billete y sale corriendo a pagar sus deudas con el carnicero.Este coge el billete y corre a pagar su deuda con el criador de cerdos.A su turno éste se da prisa a pagar lo que le debe al proveedor de pienso para animales.El del pienso coge el billete al vuelo y corre a liquidar su deuda con la prostituta a la que hace tiempo que no paga. En tiempos de crisis, hasta ella ofrece servicios a crédito.La prostituta coge el billete y sale para el pequeño hotel donde había traído a sus clientes las últimas veces y que todavía no había pagado.En este momento baja el ruso, que acaba de echar un vistazo a las habitaciones, dice que no le convence ninguna, coge el billete y se va de la ciudad.Nadie ha ganado un duro, pero ahora toda la ciudad vive sin deudas y mira el futuro con confianza!MORALEJA: SI EL DINERO CIRCULA SE ACABA LA CRISIS.
Gracias Frank…
Limpiando las calles
Sobre las Causas Primeras
Mis nuevos vecinos
La primera ecocosecha
Vuelta a la Montaña
En Lérida
Illuminati?
El canto del búho
Ayer paseábamos tras la visita al Hospital y hablábamos sobre lo humano y lo divino. Había preguntas esenciales en el aire. Las manifestaciones de nuestras mil voces internas atienden a requisitos hereditarios, de sumisión social e implicaciones emocionales que dominan nuestras vidas constantemente. Nos aferramos a una de ellas, normalmente a la más fuerte, sin identificar su procedencia. Y en muchas ocasiones erramos en la elección pues esa voz, que nace de algún residuo del pasado, no es la Voz que brilla más allá del círculo-no-se-pasa, ni tiene que ver con ese contacto íntimo y profundo de la parte más sutil de nuestro ser. Y entonces, en esas andábamos cuando llegamos a la conclusión de que sólo desde el Silencio se puede observar y entender al Observador, alejados de los ruidos y las voces de nuestros yoes. Hoy escuchaba un hermoso Haiku zen que describe a la perfección esta idea:
Después del canto del búho,el silencio de la montaña es más profundo aún. Lo esencial no es lo que hemos dicho, sino lo que no hemos dicho, y, sin embargo, ha sucedido y es real.
(Foto: Paseando ayer por los recuerdos del pasado. Esa casa siempre me impresionó y la guardo en la memoria como una voz que me transmite confianza, curiosidad y respeto).
Altos Grados de Masonería
Absoluto
En el hospital con Carlos
Sabadell: en el almacén central de distribución
Repartiendo libros en Villarromanes
Desde Girona
Es curioso la de sitios que pueden ser visitados en una sola jornada
de 24 horas. Mientras lo hago, me alegra saber las medidas que Obama
está tomando para combatir el cambio climático… Anja vuelve a
Alemania y yo a mi vida de ermitaño en la Montaña… Ahora voy a
Sabadell a repartir una gran cantidad de libros a nuestra distribuidora.

























