Apaga y vámonos…
A veces es poca la diferencia entre vivir instalado en el pleistoceno o en las corrientes contemporáneas. Los países del norte, que nos avanzan en mucho, circulan en bicicleta o en transporte público, tienen sus casas llenas de placas solares, reciclan todo cuanto pueden, incluso el agua, y además, los más avanzados, tienen la ocurrencia de apagar las luces de las ciudades y los pueblos a altas horas de la madrugada para ahorrar luz. Un pueblo de unos cuatro mil habitantes puede llegar a consumir hasta la friolera de trescientos mil euros en luz. Eso discutíamos ayer cuando buscábamos alternativas de ahorro energético con el propósito de que los presupuestos municipales ahorraran algo de dinero en tiempos de crisis. No se me ocurrió decir nada sobre placas solares porque es un tema tabú, así que puse el ejemplo de algunas ciudades que apagan su alumbrado de una de la madrugada a cinco de la mañana, con la intención de reducir al mínimo la contaminación lumínica y aumentar con ello el ahorro energético. Sonó a disparate, claro. ¿El motivo? Aumentaría la delincuencia. El argumento es sencillo: a menos luz, más ladrones y a más ladrones, más fechorías, robos, violaciones, atracos, etc. Al parecer, la ausencia de luz nos sigue dando miedo terrorífico, como cuando éramos trogloditas y vivíamos en cavernas refugiados y temerosos por el medio hostil. Así es nuestra mentalidad hispana, troglodita y cavernícola, y por eso resulta casi imposible avanzar en nada. Pues bien, sigamos tirando todos los años trescientos mil euros a la basura que, por cierto, podrían servir para rehabilitar o ayudar a los ladrones que por algún motivo se ven en la necesidad del robo.
Visitas a la sede
Hoy nos ha visitado Lourdes a la sede de la editorial… Espero que no
se haya asustado ante el caos y el desorden imperante… La entropía
no perdona, y a veces su ley se impone… Pero la visita ha sido
bienvenida y la charla agradable… Todo un placer conoceros no solo
en la vida virtual, sino también en la real…
Mario Benedetti ha muerto…
Sin conocerlo fue un amigo porque se rindió ante la evidencia de que alguien enamorado de la que sabía volar lo leía entre llantos de cocodrilo y dolores de hace tiempo. Su inventario acompañó mi amor adolescente con sus geografías, su patria humana, sus exilios, su cantera de prójimos, sus trece hombres que miran… Pero yo andaba enfermo, enamorado, y por eso «Hagamos un trato», «No te salves» y «Rostro de voz» los aprendí de memoria, incrustrando cada letra en manchas de sangre coaguladas en mi corazón. Quise no salvarme mientras hacia un trato que nunca fructificó más que en los sueños cobardes ajenos al rostro de voz. Y ahora dime amigo… ¿te salvaste? ¿qué hay en el otro mundo? ¿has penetrado, gracias a la poesía, directamente al otro orde?
No has muerto amigo… sólo has penetrado en la Intimidad más profunda… pero sigues aquí, confiando tus penas a este amigo que te persiguió hasta la saciedad con tal de calmar mi pena…
Eternamente gracias…
NO TE SALVES . No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca. . No te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer lo párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo. . Pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el jubilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo sólo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo .
Empecemos la semana con música…
Se presenta una semana más… abierta al mundo… al universo… disfrutémosla…
Así podemos ser…
Así somos… para bien o para mal…
Realmente esto lo dice una persona que ha viajado mucho y ha vivido en muchos países… y todos los que de alguna forma hemos viajado, a veces sentimos cierta vergüenza ajena por lo que vemos fuera y dentro de nuestro país. Suscribo todo lo que dice el amigo Dragó e invito a la gente a que viaje más para que copiemos lo bueno de otros países y cambiemos, en la medida de lo posible, todo lo que de malo nos caracteriza… Gracias Antonio por compartir… somos, sin duda, una raza sui generis…
Aislando las jardineras del tejado
Secretos de «Cosas del Camino»
El 2 de mayo del 2006, recién llegado a la Montaña, recibí con cierta emoción un libro de Mario que hablaba sobre «El Camino» y sus cosas. Era una edición de la cual, según el mismo autor, sólo existían tres ejemplares. En ese momento yo era poseedor de uno de ellos y me sentía afortunado y especialmente agradecido. La dedicatoria estaba escrita desde La Salceda, y en ella se hablaba de La Montaña y Los Asientos como un proyecto espiritual que requería un continuo caminar. Unos meses más tarde, en septiembre de ese mismo año nació en La Montaña la Editorial Séneca, apéndice de un proyecto cultural y espiritual mucho más ambicioso y que a día de hoy sigue su propia gestación. «Cosas del Camino» fue escrito aproximadamente sobre diciembre de 2004 en la cárcel. Cuando me llegó en aquel mayo de hace ahora la friolera de tres años me senté en la plaza del pueblo dejándome llevar por el sonido de los pájaros y la fuente. Antes de empezar su lectura miré al horizonte, al cielo, las montañas, La Montaña… La emoción recorría todo mi cuerpo pues me hallaba ante un libro nacido desde Lo Profundo, desde la Oscuridad Brillante y el Silencio.
Nwanda había recibido también un ejemplar que aprendió de memoria. En todas las reuniones era capaz de recitar alguno de sus aforismos intentando desvelar entre todos, incluso entre el propio autor, su profundo significado. Siempre resultaba una tarea difícil, cuanto más imposible. He tardado tres años en apreciar algunos destellos y comprender algunos aforismos. La Oscuridad Brillante supuso un antes y un después en mi propia concepción del Universo.
Tardamos mucho tiempo en decidirnos a editarlo. No era un libro normal y no era un libro para este tiempo. Venía del futuro, o mejor dicho, venía de ese lugar donde no existe lo temporal, sino un Camino que hay que atravesar con dosis de pausa y equidad.
En la propia edición queríamos reflejar concepciones del propio libro, como la Oscuridad Brillante. Es por ello que la portada en tapa dura es negra y en su centro existe una galaxia con forma de espiral. Sin embargo, cuando entras en ella, se abre un mundo distorsionado por las palabras y la luz. Ahí, en estampanciones a todo color aparecen, junto a los textos, universos infinitos plagados de luz y color, es decir, de ilusión y Brillantez. Este libro atemporal puede ser experimentado desde dentro dejando fija una huella en tu Camino…
(Foto: uno de los tres libros editados en exclusiva y la versión de Nous).
Construyendo la cocina…
Charla de José María…
Papá, de mayor quiero un «Mersedes»
Concierto solidario en Córdoba
Cosas del Camino
Se trata de un libro que puede ser leído varias veces ya que como afirma el autor, «aunque no cambia el libro, puede cambiar el lector». Es muy probable que si el lector se lo propone así sea, ya que la excepcional y controvertida figura de Mario Conde no deja indiferente a nadie en la sociedad española y mucho menos sus reflexiones. Pero para ello es necesario recurrir a la perseverancia y tener muy en cuenta dos aforismos de Cosas del Camino para el potencial lector que se precie de serlo si al hacerlo, pretende no solo leerlo, sino sobretodo, metabolizar su contenido recorriendo una senda de reflexión que le permita entre otras cosas, conocerse mejor y actuar en consecuencia: «Si vinculas tu progreso espiritual a tu autoestima, perderás ambas», ya que «en el peregrinaje hacia el conocimiento de uno mismo hay que superar el asco que se produce al avanzar».
Cosas del Camino es el relato de una etapa que permitió al autor encontrar “brillo en la oscuridad y musicalidad en el silencio”. Ello equivale a dejar que el lodo se asiente en el pozo, algo que fue posible gracias a un viaje al interior de si mismo imposible de recorrer de haber estado sometido al ruido de los humanos, tan característicos en etapas anteriores de excesiva notoriedad mediática. Las reflexiones, por así llamarlas, dejan entrever conclusiones sobre los diferentes pasajes de la controvertida vida del autor, de su búsqueda espiritual y metafísica, sus relaciones con el poder y finalmente, el encuentro de una “verdad” basada en la “experiencia”.
Son de sobra conocidas las ideas de Mario Conde acerca del Sistema, pero algunas delatan una evolución positiva y sorprendente en alguien que, no por ser popular, puede parecer que carece de ese aura de misterio que le permite seguir siendo un gran desconocido para la gran mayoría. Así se refleja como cuando afirma que «El fundamento de un Sistema son intereses disfrazados de postulados racionales. ¿Cómo evitar entonces que todo centro de poder lo sea en realidad de intereses?». Es una frase cargada de un contenido que define parcialmente su pensamiento actual, un pensamiento que según Mario Conde no es suficiente para acceder a la verdad ya que en ese difícil camino es necesario recurrir a la conducta que delata nuestra conciencia que no sólo «siente miedo de saber como somos» sino que con demasiada frecuencia escabulle el presente porque «preferimos hablar de cómo nos gustaría ser».
Es probable que el lector coincida en algunas de las reflexiones, ya que muchas de ellas delatan una verdad en muchos casos inconveniente. No tiene demasiado sentido afirmar que Mario Conde pretenda ratificarse en sus creencias ni tampoco alimentar la planta del rencor cuando el autor, desde la profundidad de su experiencia vital además de su conocida condición de abogado del Estado, afirma con rotundidad que «El hombre justo es lo opuesto de el hombre de la Justicia», una institución que con demasiada frecuencia tiene en la prueba a un “criado de sus intereses», y de ahí que la revolución no sea más que «la ruptura de la red de intereses que soporta el Sistema». Otras percepciones como «lo que los humanos llaman paz solo sea un recreo de su violencia» tienen lugar con demasiada frecuencia, y para ello no sólo es necesario recurrir al telediario, basta con echar la vista atrás y contemplar la historia del hombre en la tierra, o mejor dicho, la historia del hombre contra el hombre.
Tiene cierta credibilidad la afirmación inicial del autor de que es la ausencia de propósito lo que le impulsa a escribir estas reflexiones. No busca Mario Conde imponer una verdad sino autoexcluirse de tal pretensión, tan de moda a lo largo de la historia del hombre consciente. Como decía Krishnamurti, uno de sus principales influencias espirituales, “la verdad no tiene caminos”, y ahí Mario responde que la mejor forma de destruirla es ”institucionalizarla, convirtiéndola en Sistema». Cosas del Camino es un libro que desafía el sendero de una cultura la occidental que deambula regida por el «principio de lo conveniente», un principio que según el autor, permite «ganar batallas, pero no la guerra».
La rana sincrónica
Ayer, mientras volvíamos de noche por la carretera, ya llegando a la Montaña por el viejo camino de Nublos, intentaba esquivar para no cometer ningún ranicidio a todo anfibio que reposaba en ella. Siempre que circulas por esa carretera tras una lluvia, se llena de ranas y sapos y siempre pienso en poder pararme con un cubo para recoger algunas y llevarlas al jardín. En Barcelona tenía un pequeño estanque y me gustaba criar en él todo tipo de peces, tortugas y ranas que crecían alegres ante el sonido inquieto de la pequeña catarata que había construido con rocas. Ayer pensé de nuevo en esa idea. A los veinte minutos estábamos ya en casa y cual fue mi asombro cuando al salir a la terraza para ver como andaba el pequeño huerto tras los días de ausencia vi allí, ante mi mirada atónita y la suya a una pequeña ranita. Jung tuvo una experiencia parecida cuando atendiendo a un paciente que le hablaba de sus traumas y un escarabajo verde apareció en ese mismo instante venido de la ventana un escarabajo similar al descrito por su paciente. Jung llamó a eso sincronías y soy aficionado a buscarlas en mi vida o a que ellas me encuentren, a veces por arte de magia, como dicen algunos, y otras, las más increíbles, a base de causalidades inexplicables. La anécdota de la rana me ha recordado el tema de las sincronías y de como a veces, ante la «casualidad» de los incrédulos o la causalidad de los más enrevesados tienden a manifestarse constantemente en nuestras vidas. ¿Cuantas veces no nos ha llamado ese amigo en el que estábamos pensando? Quizás no todo sea como parezca… quizás sí…
Concierto mitológico griego en Barcelona
Wesak, luna llena en Tauro…
Encuentros en Madrid
Hablando de temas profundos
Ebook en Madrid
Volvemos
Casa de duendes
Breakfast in the farm
Qué come un vegetariano en un aeropuerto?
Fuerzas telúricas en la Montaña de los Ángeles
Preparando subvenciones
El año pasado no pudo ser pero este año Julia y Oscar han trabajado duro para intentar conseguir algún pellizco de las subvenciones que Cultura suele dar a las empresas que editan libros. Por suerte, nunca he cobrado el paro, y nunca he recibido becas porque siempre, a pesar de que ando liado con la tesis doctoral, he sido un mal estudiante. Pero este año, con la crisis que vive el sector, se hace imprescindible solicitar cualquier subvención con tal de seguir viviendo. Es triste pedir, pero más triste es robar… decían constantemente en el metropolitano de Barcelona… Pues pidamos, todo sea por la cultura, o como digo constantemente a mis amigos: «todo para ellos, nada para nosotros». En fin, a ver si hay suerte y podemos conseguir algo y seguir editando a autores noveles que están ansiosos porque sus obras vean la luz… Porque mira que son ansiosos los autores noveles… 😉
(Foto: ordenando a las tantas de la noche las fichas de los libros en el almacén de ingresos culturales de Séneca… La Montaña, abril de 2009)
Revolución solar
Ayer fue un día especial. No siempre se cumple años, y no siempre tenemos la oportunidad de retirarnos en silencio para meditar que ha sido de este año pasado y que queremos que sea el siguiente. Suelo desaparecer del mundo durante estos días para meditar seriamente que deseo para el futuro, observando con detalle todo lo que ocurre en este presente. Los que me conocen desde hace tiempo saben que este día es difícil localizarme pues siempre lo paso en algún monasterio, montaña o lugar alejado. En eso que los místicos llaman «desierto» o «montaña». Ahí me enfrento a mis propios demonios e intento resolver los conflictos que atenazan la vida. Si bien el de ayer no fue un retiro total debido a ciertas obligaciones, no estuvo mal… Los aniversarios, según los entendidos en astrología, es una nueva revolución ya que el sol rige la casa que te vio nacer y es por lo tanto, como un nuevo nacimiento donde es posible volver a empezar de cero. Espero que así sea, y que todo lo que ocurra en este nuevo maravilloso año sea para bien común.
(Foto: La Montaña desde Caño de Hierro, abril de 2009)



























