Mientras repasaba las “Máximas de los Kobdas” recordaba la lluvia que caía por toda la Costa Brava esta misma tarde. Me acompañó hasta Barcelona, donde aterricé ya entrada la noche. Estaba cansado tras el largo viaje desde las Tierras Altas de Escocia, pero noto que no hay tiempo para el descanso. Que la vida pasa rápida y no podemos perder ni un ápice de tiempo en lamentaciones o dilaciones. Recién llegado a Barcelona, pasada la media noche, y ya preparando el cuerpo, o los cuerpos, para mañana seguir ruta hasta la abrasadora Córdoba, repasaba las anotaciones del intenso día de hoy en Cadaqués.
Ha sido un día estimulante, trabajando sobre la forma de levantar y crear la utopía en el mundo tangible. Tras repasar la docena de páginas escritas sobre el proyecto de la utopía hecha carne y la carta fundacional, necesitábamos conseguir una fórmula para poder financiar la primera fase del mismo. El crowdfunding parece ser la fórmula más acertada dada la naturaleza del proyecto. Es decir, conseguir, a modo de préstamo, el apoyo de amigos y familiares para levantar los primeros muros, la primera fase del ambicioso proyecto.
Pero, ¿qué haremos allí? El lugar es ideal para poner en práctica la utopía. Hay tres proyectos que se tejerán poco a poco en paralelo. El primero será el rehabilitar el lugar para convertirlo en un centro de acogida a peregrinos del Camino de Santiago y a amigos que deseen vivir una experiencia diferente a nuestro lado.
El segundo será crear una escuela de experiencia sobre los valores de la Nueva Cultura Ética, una especie de punto de luz donde se tejan pedagogías que inciten al cambio de paradigma y nos lleven de la mano hacia esa añorada Nueva Era de valores humanos, solidarios y generosos. El tercero será crear una comunidad abierta, donde las personas que se sientan inspiradas por estos valores puedan vivir una vida plena y completa en un lugar y entorno especial.
Hemos aprendido algo en estos años de investigación, observación y convivencia con el alto ideal, y a estas alturas, pensamos que ha llegado el momento de poner en práctica todas estas promesas. Ha llegado la hora de crear utopías. Y lo vamos a hacer cueste lo que cueste, porque las piezas encajan y no podríamos seguir adelante si no fuéramos capaces de poner en práctica todos estos valores.
Así que pronto todos tendréis una nueva casa, un nuevo hogar donde no se os va a pedir nada excepto que estéis atentos a lo que allí ocurra, porque promete ser un lugar milagroso, mágico, lleno de experiencias únicas, de compartir, de confraternidad y de espíritu vivo. Pronto vamos a poner la primera piedra, creando utopías de verdad, palpables y vivas. Seremos piedras vivas, humildes, sencillas, cocreadores con la naturaleza y cómplices de la luz. Y vosotros seréis invitados a esta fiesta. Ha llegado la hora de la utopía. Ha llegado el momento de dar un paso más allá de las palabras.
(Si queréis ampliar más información sobre el proyecto y la forma de colaborar en el mismo no dudéis en escribirme).

































