Vida y Amor


vida y amor

«El artista apela a nuestra capacidad para el deleite, para la admiración; a nuestra intuición del misterio que rodea la vida; a nuestro sentido de piedad, belleza y dolor; a la latente sensación de hermandad con todo lo creado, y a la sutil pero invencible fe en la solidaridad que une la soledad de innumerables corazones, y enlaza estrechamente a toda la humanidad». (Joseph Conrad)

‎»La vida es preciosa como es. Todos los elementos para tu felicidad ya están aquí. 
No hay necesidad de correr, luchar, buscar o presionar. Sólo ser…» Thich Nhat Hanh

Ayer leía algo hermoso sobre la Vida. La pongo en mayúsculas para diferenciarla de la otra vida, la que se cuece en nuestras mentes y se derrumba ante la adversidad. Decía el autor que la Vida nunca desaparece, siempre está, se transforma, se muta, pasa de las ramas al suelo, de la hierba verde al dorado cabello de un león, del agua al viento y de allí a la tierra húmeda. La Vida “pasa” de unos a otros, pero nunca se destruye. La podemos compartir, admirar, sentir, intuir, amar… Siempre está ahí, y mientras tengamos capacidad para sentirla y observarla, veremos que la vida circula por nuestra sangre, por nuestro talento, pero también más allá de nosotros, en esa hormiga que atraviesa nuestra vista, en ese cantar mañanero de algún pájaro cansado del frío invierno, o en el replicar incesante de las piedras que crujen en las entrañas de la tierra… ¿alguien ha podido sentir esa Vida plena, extensa, Unida?

El Amor, y lo pongo en mayúsculas para diferenciarlo de ese amor minúsculo y estreñido, agarrotado y reducido a escombros emocionales, también se encuentra en todas partes. Es la amalgama que sostiene todas las cosas. Es la substancia invisible que atrae entre sí elementos que aparentemente están separados. Por eso la separación y los separatistas viven en una constante ilusión. No es posible separar todo aquello que está unido por el Amor y la Vida.

Y por eso resulta hermoso desnudarse ante esa vida que fluye y amar todo cuanto crece y se expande en ella. Amar en el amando constante, en la intención infinita, desde el secreto o desde la pasión, desde la increíble hoja de ruta de tener un ser a tu lado y poder ver la Vida y el Amor que alberga. Por eso resulta sencillo, desde esta perspectiva, vivir en un mundo amoroso, donde todo se estrecha y se reduce a formas vivientes, a momentos de cariño perpetuo.

Mirad la singularidad de nuestras parejas, de aquellas que fueron, son y serán. Están ahí, sonriendo, llorando, buceando en la existencia, capaces de respirar al únisono con todo aquello que respira en el universo. Están ahí, en cualquier parte, y podemos tocarlas, rozarlas suavemente con nuestro tacto, con nuestro sabor, con nuestro aliento. La vida es una especie de orgía constante, donde todo sucumbe en una danza imparable de amor y vida. Un deleite infinito del que podemos disfrutar con un poco de atención al otro que tenemos al lado, o al mismísimo cosmos que nos preña constantemente de Vida. Belleza, latente hermandad con todas las cosas y con todo lo creado. Esa es la sutil e invencible fe de los corazones sintientes. La evidencia de que vivimos en una infinita sinfonía.

La gran revelación


tesoro

Discípulo: Solo desarrollando el intelecto, puede ser alcanzada la intuición. ¿No es asi?

Bhagavan: ¿Como puede ser eso? La fusión del intelecto en la fuente de donde surgió da a luz a la intuición, como la llamas. El intelecto solo sirve para ver las cosas externas, el mundo externo. La perfección del intelecto, solo conlleva a ver bien al mundo exterior. Pero el intelecto no sirve de nada para ver hacia adentro, para ir hacia adentro hacia el Ser. Para eso, tiene que morir o extinguirse, o en otras palabras tiene que fundirse en la fuente de donde surgió. Ramana Maharshi (Tiruchuzhi, India, 1879 – 1950, Arunachala)

«Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el Reino de los Cielos«. Mateo (Mt 19,24).

Muchas personas dedican largo tiempo al estudio de esos asuntos que tienen que ver con el mundo interior y con eso que algunos expertos en la materia califican de misterios menores y mayores. Es una aproximación intelectual que ayuda a los más inquietos y curiosos a ordenar ciertas creencias y visiones con respecto al mundo y sus extensiones misteriosas (entiéndase misterio como todo aquello que no hemos resuelto humana o científicamente).

Algunos científicos cargados de diplomas, licenciaturas, doctorados y todas esas etiquetas que la sociedad nos impone para legitimar cierto conocimiento, pueden ordenar pautas y leyes, ciertos comportamientos y ciertas preguntas que desde la taxonomía requieren cierta disciplina. Pero pronto se dan cuenta del aún limitado alcance de la ciencia hacia todos los “misterios” de la vida, y las pautas que condicionan su ordenamiento.

Razonar intelectualmente sobre la vida, la muerte y el mundo en general puede llenar nuestros vacíos de cierto analgésico necesario para sobrellevar de alguna forma nuestra ignorancia humana. Podemos leer libros, asistir a charlas, a tenidas, a terapia, a cursos, a meditaciones, a encuentros, venerar a maestros o vírgenes o al Gran Poder… Todo eso está bien, pero afirman los que han trascendido ese glamour de la vieja y la nueva era, que la experiencia interior no tiene nada que ver con esas pequeñas experiencias del “yo”, de la personalidad limitada y enclaustrada en la forma. Podemos tener títulos de esto o de aquello, grados iniciáticos impuestos por alguna escuela de misterios, pasarnos años en terapias o inclusive haber sufrido alguna vez alguna experiencia misteriosa. Pero eso no son más que espejismos de la personalidad, del ego, del yo anquilosado, estrecho y ciego, tan ensimismado en sus enredos dialécticos y personales, tan profundamente concentrado en desenredar sus propios hilos de Ariadna hasta el punto de terminar ahorcado por los mismos. La experiencia real nace de dentro hacia fuera y de fuera hacia dentro. Van unidas, son inseparables, como aquella sentencia hermética que señala eso de que como es arriba es abajo, y como es adentro es afuera, reencontrando en la unidad de todas las cosas la profundidad de la vida: su simpleza.

No hay ninguna pureza doctrinal en los caminos que elegimos. A cada cual le va bien con sus métodos, con sus disciplinas, con todo aquello que aparentemente, como decía, sirve de calmante epidérmico para aliviar la pesadez de nuestra vida y sus cuestiones. Pero en la simpleza de las pequeñas cosas, en lo puramente aparente y sin significado, está el hilo conductor de todos los secretos y misterios. Por eso el observador, en silencio, analiza cada gemido, cada rayo de luz, cada sonrisa sin mediar palabra. Lo observa y lo atiende sin juzgarlo, sin pretender atraparlo, fluyendo con esa experiencia no desde las limitaciones del intelecto, sino desde la profundidad del corazón, sirviéndose de la intuición para entender el mensaje oculto de todas las cosas.

Dicen los que lo han experimentado que llega un día en que sufrimos una repentina revolución interior, un cambio de clímax dentro de nuestra conciencia y percepción, un despertar más allá de títulos, posesiones, roles y estadísticas. Es el día en el que descubrimos al gran impostor, a eso que llaman «ego» y que pretendía suplantar la identidad verdadera. Ese día, al parecer, descubrimos que no tenemos enemigos, que nadie nos puede dañar y que la pérdida o la ganancia solo son impostores en nuestras vidas. Ese día en el que podemos abrazar al otro independientemente de su grado o condición, de su riqueza o su pobreza, y tratarlo como igual. Ese día en el que nos abrazamos también a nosotros mismos, en la gran reconciliación, amándonos y aceptándonos, devolviendo a la vida reverentemente todo aquello que nos ha entregado. El día de la gran comunión con el nosotros y con el ellos.

Ese día se conoce como la gran revelación, y también como la gran renuncia, porque renunciamos al «ego» y sus dualidades y lo abrazamos haciéndolo nuestro. Es descrita en los evangelios con la parábola del rico y el camello. Uno puede ser rico o pobre, pero puede ser libre de ambas condiciones y abrazar igualmente el reino del Ser, entendiendo la riqueza -o la pobreza- como todo aquello que nos ata o nos reprime.

Pero ciertamente no necesitamos ninguna gran revelación para llegar a similares conclusiones. Quizás la verdadera gran revelación sea la de poseer tan solo una actitud humilde ante las cosas de la vida, ante las personas que nos rodean. Ese popular reino que clama en boca de todos pero parchea nuestros actos diarios, se encuentra en todas partes, especialmente en las pequeñas cosas. En esas personas que nos enseñan, que nos empujan hacia delante, que nos brindan una visión diferente del mundo. En esos amaneceres que nos conmueven si estamos alertas. En ese niño al que le brillan los ojos con nuestras bromas. Cuando renunciamos al pequeño vehículo, al “yo”, y nos convertimos en “ser”, resulta fácil entender la vida desde su simpleza, sin agorritmos matemáticos, sin extrañas experiencias o difíciles estudios, siendo yo y ser al mismo tiempo, siendo… En la simpleza de las cosas lo vemos todo, como hacía Jesús cuando nos hablaba con parábolas sencillas pero cargadas de profundidad mientras paseaba en noches oscuras con prostitutas y ladrones.

EL CUERPO HABLA… LO QUE LA BOCA CALLA


cuerpo

El resfriado aparece cuando el cuerpo no llora.
El dolor de garganta obstruye cuando no es posible comunicar las aflicciones.
El estómago arde cuando las rabias no consiguen salir.
La diabetes invade cuando la soledad duele y no sabes recibir amor.

El cuerpo engorda cuando la insatisfacción aprieta.
El dolor de cabeza deprime cuando las dudas aumentan.
El corazón desiste cuando el sentido de la vida parece terminar.
La alergia aparece cuando el perfeccionismo se vuelve intolerable.
Las uñas se quiebran cuando las defensas se ven amenazadas.
El pecho se comprime cuando el orgullo esclaviza.
El corazón se infarta cuando sobreviene la ingratitud.
Las neurosis paralizan cuando «el niño interno»tiraniza.
La fiebre quema cuando las defensas derriban las fronteras de la inmunidad.
La plantación es libre, la cosecha, obligatoria…
Presta atención a lo que estás plantando, porque eso mismo será lo que cosecharás.
¡Se Feliz!

(De autor desconocido)

Carta no escrita


familia

«No es cierto que vengamos a este mundo a vivir;
venimos sólo a soñar.» (Poema azteca, anónimo. Recogido por Joseph Campbell en «Imagen del Mito», ed. Atalanta)

A veces me siento un poco estúpido escribiendo… pero no me tomen por loco… escucho una música aquí dentro y deseo bailar entre palabras y gestos, guiños y desaciertos… Un baile hermoso, templado, rítmico, de palabras, con palabras sujetas a sentimientos, a emociones arrinconadas, con cierta mueca y desequilibrio, pero nadie dijo que fuéramos perfectos… Es algo sonoro, algo que nace dentro y necesita salir y provocar el baile necesario… Porque la vida es baile, movimiento, dulce canto de esferas que colisionan en el tímpano del alma sensible… y uno se deshinibe en el baile… y entonces solo expresa… solo puede expresar…

Sé que hay cosas que no debería escribirlas, que forman parte de ese plano que los humanos llamamos privado o personal… Pero hace tiempo que no me dejo llevar por lo que se «debe» o no se «debe», sino por lo que se siente, y como sentía y deseaba escribir, pues lo hago… y siempre con el paciente permiso del lector atrevido que se atreve a seguir el ritmo de esta música… Porque de alguna forma sé que ahí fuera hay personas que desean bailar cierta música… Y qué mejor que poder compartirla sin miedo, sin temor al qué dirán. Desnudos, sin disfraces…

Y hoy lo hago porque me preguntaba como estará esa hoja de roble verde. Sólo deseo que esté bien, que las decisiones que se han tomado hayan servido para limpiar un poco esa saturación, o lo que fuera que haya sido más fuerte que el nosotros.

Me da pena esta huída hacia adelante, el no haber dedicado más tiempo a escuchar, a estar como hay que estar, a comprender. Ciertamente me da pena y siento una gran tristeza por haber dejado que el tedio pudiera vencer el regalo que la vida nos da. Las personas de nuestra edad y condición somos difíciles, de fuerte carácter y personalidad muy definida. Me doy cuenta que con la edad cada vez soportamos menos según qué cosas. Pero me pregunto porqué una y otra vez esas cosas, esas diez mil cosas que nos caracterizan, siempre son más poderosas que la reconciliación, que el encuentro, en definitiva, que el amor…

Menudo mochilón que traemos… a veces pienso que deberíamos darnos treguas constantes para descargar ciertas pesadas piedras, ciertos anclajes que nos adormecen o nos atontan o nos alejan de lo realmente profundo y necesario.

En otoño, cuando el frío invita a la reflexión interior, es natural que se echen muchas cosas de menos… Esas cosas de la esperanza… esa que te hace soñar con cosas hermosas y mágicas… con reencuentros casi imposibles… pero tan reales en el mundo invisible como son la fe, el amor, los abrazos lumínicos que trascienden cualquier barrera.

Llevo dos días sin comer… no lo digo por pena, simplemente lo digo porque es una señal de que las cosas que importan se fundamentan en otros principios. Y estoy francamente desganado, quizás porque hace dos días que me pegué un inmenso atracón con unos amigos… lo cierto es que no tengo apetito. Al menos hoy he conseguido meterme en la ducha y afeitarme, beber un vaso de agua, leer un par de páginas de un libro e intentar trabajar un poco… He visto algunas fotos… eran  realmente radiantes… luminosas… me he quedado mirándolas y he apreciado con más detalle la hermosura de esos rostros alegres y despreocupados… Había chimenea, una manta descansando en el suelo, los pies entrecruzados, esas melodías que terminan convirtiéndose en bandas sonoras inolvidables… era otoño, era, también, una primavera…

Hay personas que estas cosas no les conmueven en absoluto… en cierta forma sé que los poetas dan hoy día algo de pena, quizás porque no saben vivir en la vida racional, lógica y pragmática que esta existencia requiere… No me importa… soy así… y me gusta expresarme como soy, aunque a veces me esconda entre letras encriptadas para no llamar mucho la atención… sin hacer mucho ruído, sin esperar un trueque mínimo, ni siquiera con el deseo de conmover o de recibir ninguna respuesta ni ningún saludo… Sólo lo hago porque me apetece, porque lo sentía, como decía al principio… Escribir unas letras para decir: ¡ey amiga, vaya cabreo que hemos pillado, pero aquí estamos, igual que hace un año, casi en el mismo lugar, y casi sintiendo lo mismo, pero en una vuelta de espiral mucho mayor, más intensa, más cargada de deseo!

Y sí, en esos sueños, es natural, siempre crees que aún es posible el milagro… quizás por eso aún no soy capaz de hacer ningún duelo, ni de soltar ninguna lágrima… Es como si esa hoja de roble verde no se hubiera ido, como si pudiera abrazarla todas las noches y besarla todos los días… A veces incluso me levanto buscándola o miro por la puerta para llamarla y decirle eso de «cariño, vamos a ver un Doctor en Alaska»… Era un gesto tan simple, algo tan sencillo, y sin embargo tan profundo… Ver un «Doctor en Alaska», como si ese fuera nuestro mantra diario, nuestro necesario puente, aquello que unía en un sentido abrazo nuestras necesarias diferencias…

Me doy cuenta de que esta sociedad vive en una absoluta y extraña mentira… No somos capaces de vivir relaciones profundas, comprometidas, de esas que te hacen sentir la piel del otro como si fuera la tuya propia. Estamos en una especie de sálvase quién pueda, de indiferencia absoluta y salvaje hacia aquello que nos diferencia. Me pregunto que será de nosotros y nuestra deriva. A qué tabla de náufrago nos agarraremos cuando pasados los años y la vida, la sombra venga a recogernos. ¿Quién sostendrá nuestras manos? ¿Quién estará allí para desearnos el mejor de los viajes? No pienso estas cosas porque me sienta solo. La soledad también es un camino y todas sus sendas me son familiares. Pienso en estas cosas porque también conozco los otros ramales, y cuando has saboreado las mieles de la relación, tú único deseo es volver a abrazarlas.

Por eso, te abrazo en silencio, respetando tu decisión, y arrugando esta hoja virtual en la papelera de reciclaje. Lo hago por amor, ese amor desprendido, incondicional, que acepta al otro y lo respeta, revolviendo su aliento en la desesperada búsqueda del sentir. Te deseo el mejor de los caminos. Te deseo el mayor de los logros.

Con amor…
Y aquellos que fueron vistos bailando fueron considerados locos por quienes no podían oír la música” NIETZSCHE

Un viaje de corazón


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Queridos amigos de Ananta,

Nos alegra informar de que estamos organizando el tercer viaje solidario a Calcuta para visitar las actuaciones de Fundación Ananta en su programa Colores de Calcuta.

En los cinco días en Calcuta visitaremos el centro médico de Pilkhana (20.000 consultas anuales) y la residencia de Anand Bhavan (que acoge a 30 niñas). Visitaremos también alguna de las misiones de Madre Teresa. El viaje dura 6 días saliendo de España el miércoles 6 de febrero de 2013 y estando de vuelta el martes 12, con un coste aproximado por persona de 1.400 euros en habitación doble en hotel de 4 estrellas, más unos 100 euros para comidas y cenas.

En este video recogemos las impresiones de los viajeros que nos acompañaron en el II Viaje Solidario, de febrero 2012.

http://www.youtube.com/watch?v=aHDtA6suNnQ&list=UUoTX4M17fXekG-qVJIELQSA&index=23&feature=plcp

Agradeceremos a aquellas personas que estén interesadas que nos envíen un mail a cualquiera de estas tres direcciones. Con mucho gusto facilitaremos más datos a los interesados:

Para los interesados, necesitamos confirmación a finales de diciembre para el cierre de reservas y la emisión de visados a India.

Muchas gracias y un abrazo cordial, con el afecto de siempre.

UN MUNDO, UNA HUMANIDAD

ONE WORLD, ONE HUMANITY

http://www.fundacionananta.org

Bankia: la mentira articulada


bankia

Primero nos llevamos las manos a la cabeza cuando nos dijeron que Bankia costaría la friolera de siete mil millones de euros de dinero público mantenerla a flote. ¿Recordáis esa cifra? Ese dinero es mucho más que el presupuesto de Sanidad y Educación juntos y a todos nos pareció escandaloso.

En la misma semana en que recortaban las pensiones de nuestros mayores, se decía que tan solo Bankia necesitaría más de veinte mil millones de dinero público para ser rescatada. ¿No eran siete mil? ¿A qué se debe este increíble cambio? ¿Es todo una trampa, un engaño? ¿A quién beneficia todo esto? ¿Para qué es ese dinero, todo ese dinero?

En el diario El Aguijón podemos leer este titular: “El gobierno oculta que el rescate de Bankia costará entre 50 y 60.000 millones de euros”.

Seguramente estamos siendo testigos de uno de los disparates más increíbles de nuestra historia reciente. Y siempre me pregunto lo mismo: ¿por qué?

Y entonces es cuando me retuerzo de dolor ante tal disparate. Porque colaboramos con un Estado injusto, regido por unos impostores que están desmantelando aquello que tanto nos ha costado construir generación tras generación para satisfacer las interminables demandas de un mundo financiero que rige los designios de nuestra Europa.

Y mientras me retuerzo me pregunto: ¿qué puedo hacer? Y me respondo: de momento crear la consciencia de que debemos retirar nuestro dinero de dichos bancos y llevarlos a bancos de calado ético, como Triodos Bank o similar. Segundo, dejar de pagar impuestos mediante la insumisión fiscal, cosa que hago desde hace más de un año a modo particular, no por egoísmo o insolidaridad, sino por rebeldía. Tercero, no disponer de ningún crédito, ni hipoteca ni nada que se le parezca.

Estas son las únicas medidas que se me ocurren a nivel particular, de forma práctica, para no ser partícipe de este macabro y surrealista juego. ¿Quieren salvar a Bankia a costa de nuestros ahorros, de nuestros impuestos, de nuestra sanidad, de nuestra cultura y de nuestar educación? Pues que conmigo no cuenten… ¡¡¡insumisión!!!

Pd.. No quiero tocar aquí el tema de la deuda pública, otra tomadura de pelo igual de espantosa (el Banco Central Europeo ofreciendo créditos a los bancos al uno por ciento para que compren deuda a los estados al seis por ciento) porque me parece todo tan escandaloso y vergonzoso que por más vueltas que le doy no salgo de mi asombro…

Interesante entrevista a Vicenç Navarro


Vicenç Navarro ha sido Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona y actualmente es Catedrático de Ciencias Políticas y Sociales, Universidad Pompeu Fabra (Barcelona, España). En esta entrevista nos presenta su libro escrito conjuntamente con Juan Torres, donde ponen en jaque la concentración del poder económico en manos de las élites financieras para manipular los mecanismos de la economía al servicio de sus intereses: los intereses del terrorismo financiero.

La experiencia de la Unidad en la vida cotidiana


libros

Ciertamente no somos místicos ni lo pretendamos aunque en alguna ocasión hayamos vivido intensamente una experiencia que nos aproxime a ese satori que describen las viejas enseñanzas. ¿Quién no ha sufrido una experiencia extraordinaria contemplando un amanecer, bailando locamente en una tarde de verano, exprimiendo el coraje en una situación difícil, abrazando al ser amado, escuchando un verso o una melodía? Todos tenemos experiencias elevadas en nuestra vida diaria, pero muchas veces, sin ser totalmente conscientes de las mismas. Un orgasmo sexual con la persona amada, por poner solo un ejemplo claro, podría ser lo más parecido a la experiencia de un místico entrenado. La consciencia que apliquemos a cada experiencia será lo que determine el valor o la profundidad de la misma.

La vida cotidiana nos absorbe y nos limita, pero también nos ofrece una gran oportunidad de experimentar en las pequeñas cosas y en los pequeños gestos instantes de paz y frescor, cambiando o modificando la visión que tengamos de las mismas. Todos los días amanece y atardecer desde que tenemos uso del recuerdo. Pero, ¿cuantos de esos amaneceres o atardeceres recordamos vivamente? Sólo aquellos que vivimos desde la consciencia absoluta, desde la atención o desde una experiencia plagada de emoción que nos acercó a contemplar ese espectáculo de la naturaleza de forma diferente. Y sin embargo el espectáculo es diario… Siendo así, ¿qué nos aleja de la maravillosa experiencia?

Todos coinciden en que nos alejamos de esas experiencias porque estamos totalmente distraídos. Y es fácil distraerse porque vivimos rodeados de estímulos por todas partes, despistados con las diez mil cosas, como nos decía el Tao. Preocupaciones, deberes, tareas, miedos, problemas, facturas, los niños, la compra…

Le prestamos mucha atención a las cosas de la materia. A vestir bien, a comer bien, a tener una bonita casa, a alimentar todo eso que desde la materia nos ayuda a soportar nuestra levedad. Y siempre vemos la experiencia de la materia como algo separado a la experiencia del espíritu, como si lo primero nos alejara de lo segundo y también viceversa.

Sin embargo, deberíamos empezar a actualizar esa visión. Entender que la materia no es más que una forma más de la manifestación del Todo, de la Unidad, de Dios o de cómo queramos entenderlo, que nos ayuda a viajar en esta nave Tierra por un cúmulo de experiencias increíbles. No es algo separado a eso que vagamente llamamos espíritu, sino que son partes integradas que se apoyan mutuamente, que se atraen y que se complementan. A partir de ahí, resulta más fácil aproximarnos a las diez mil cosas como partes integrantes de esa unidad, como soportes que nos ayudan a consumir experiencias, sin darle mayor importancia que esa misma. Lo importante, en todo caso, sería ser poseedores de esta nueva perspectiva y visión de las cosas. Materia y Espíritu van unidos porque son una misma cosa.

Imaginemos que estamos fregando los platos. Normalmente, cuando hacemos ese tipo de tareas cuasi mecánicas estamos absorbidos por los problemas del ayer y los que supuestamente vendrán mañana. Nunca vivimos completamente la experiencia de “fregar los platos”. De sentir el agua entre nuestras manos, de jugar con la espuma del jabón, de rozar los bordes redondeados de platos y vasos. Siempre estamos alejados de lo que hacemos, y fuera del momento presente. Imaginemos que la tarea fuera estar jugando en el jardín con los niños, y mientras lo hacemos, estamos pensando en facturas o problemas que nada tienen que ver con la experiencia “jugar con los niños”. Nadie nos enseñó a fluir con las experiencias. Nadie nos enseña a estar presentes en cada instante.

La no dualidad y la experiencia de la Unidad sería simplemente estar presentes en cada momento, con una visión totalmente desapegada de todas las cosas, sintiendo en cada instante la complejidad y sencillez del momento.

¿Cómo llegar a esta presencia y visión de las cosas? Con entrenamiento, aprendiendo, por ejemplo, a respirar. Hay una técnica sencilla que nos ayuda a eso: la respiración consciente. Pararnos un momento, respirar profundamente y sentir como el aire y la vida que lo atraviesa nos penetra. En ese momento estamos conectándonos con nosotros mismos, y por lo tanto, con la Vida. Prestando atención a los otros alimentos, a los alimentos del alma como son el silencio, la meditación, la sonrisa, el disfrute de las cosas pequeñas, la limpieza de pensamiento y emociones… La respiración consciente es un método universal y sencillo que nos puede ayudar a conectar siempre que lo deseemos. Solo debemos «recordar» algo que ya hacemos a cada instante. Fijaros de qué forma la Vida se organiza para que podamos reencontrarnos fácilmente a cada momento. Solo respirando.  Todo esto no se consigue en un momento. Como digo, tenemos que reeducarnos, entrenarnos y aprender a respirar de esta forma. Y poco a poco podemos ir sembrando, pacientemente, las semillas del cambio.

Como digo, no debemos pretender ser místicos o seres volátiles, sino más bien debemos aprender a espiritualizar todas las cosas, o mejor dicho, a percibir el espíritu que gobierna todas las cosas. Los platos, los niños, las plantas, el jabón, el agua, el beso, el abrazo, la sonrisa, incluso aquellas cosas que no nos gustan debido a nuestras siempre limitadas percepciones. Amemos la diferencia y disfrutemos juntos del maravilloso paisaje de la vida Una. Respiremos y conspiremos juntos, porque en este instante, seis mil millones de habitantes respiran… ¿Os imagináis lo revolucionario que sería si todos lo hicieran con consciencia?

Un día de no-dualidad


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Llevaba días escribiéndome con autores especializados en la no dualidad y en el advaita para poder editar un libro sobre este interesante tema en los próximos meses. Sentía esa emoción del descubrimiento y la revelación cuando ayer, a eso de las cuatro de la madrugada, me desperté tras una corta pero intensa actividad onírica. Lo hice pensando en la no-dualidad y en lo hermoso que resultaría poder poseer constantemente esa experiencia de Unidad con todas las cosas creadas.

Dicen los místicos experimentados que esa Unidad es uno de los eslabones a los que se aspira cuando en el sendero de iniciación has consagrado tu vida a cierto propósito mayor. La rebelión de la consciencia pasa inevitablemente por esa nueva emoción de integración. Se penetra en una interpretación desidentificada, donde no hay método ni paradigma que guíe nuestros pasos, sino una absoluta integración, no tan solo intelectual, sino total, con la realidad Una. Esto se puede traducir, según algunos expertos como “la destrucción y transcendencia de la identificación con el ego separativo y con la mente personal y sus pasiones, en la unidad de consciencia transmutadora de cualquier oposición o resistencia egótica”. Dicho en pocas palabras, se transciende al ego y la personalidad y se abraza al alma y el espíritu de todas las cosas.

En esas cosas pensaba mientras abrazaba al nuevo día tan de madrugada, en un silencio impecable y donde las sensaciones son diferentes si se está al margen de las necesidades y los temores. Tras hacer alguna meditación y lectura obligada, me puse a trabajar hasta las siete de la mañana. Pude avanzar mucho trabajo de tal forma que luego el día entero transcurrió de forma extraña y diferente.

A las doce del mediodía, tras una segunda mañana intensa, un tal Moisés de Sevilla, había comprado uno de mis libros, “Apoyo Mutuo y Cooperación en las Comunidades Utópicas”. Justo unos minutos antes de que saliera corriendo hacia esa ciudad, donde debía dejar una caja de libros urgente en la Consejería de Cultura. Cuando llegué al centro, quiso la vida que la calle principal estuviera cortada y tuviera que perderme por un laberinto de calles hasta llegar a la céntrica Conde de Ibarra. La pérdida provocó un hermoso e increíble descubrimiento por esas calles de la Sevilla antigua que no conocía, y también provocó que llegara media hora tarde al encuentro que tendría con un hombre bueno y excepcional, con el exquisito J., con el que disfruté de un entrañable almuerzo en el restaurante vegetariano Gaia.

Cuando terminamos, aproveché para llevar, dos calles más arriba, el libro a Moisés. Casualmente él salía del portal de su casa cuando llamaba al timbre. Me miró a la cara asombrado mientras le entregaba el paquete porque tan solo hacía unas horas que lo había comprado. Y lo hizo con incredulidad absoluta porque además, era el propio autor quién le hacía entrega del libro. Antes de que pudiera reaccionar me fui corriendo al coche y me dejé llevar por los pensamientos hermosos de la no-dualidad que había tenido por la mañana.

Así, fluyendo, terminé en el Aljarafe sevillano, tierra antigua de Tartesos y romanos, donde vive un amigo que por motivos de una ruptura sentimental lo está pasando mal. No pude localizarlo, pero cuando salía del Aljarafe, había unos chicos pidiendo autostop. De repente paré sin saber donde iban y me dijeron que a Portugal. Respiré por un segundo y me dije: “Pues vamos a Portugal”. Llevaban todo el día esperando y no habían conseguido que nadie les subiera. Les dije de broma: «es porque me estabais esperando». Rieron mientras comentaban lo difícil que resulta viajar a dedo en España debido al miedo de la gente y la desconfianza, cosa que no ocurre en el resto de Europa. «¿Por qué tú nos has parado?» Preguntaron algo incrédulos. Y les dije: «Porque no tengo miedo». Y porque también he sido estudiante y sé a la perfección lo que significa eso del apoyo mutuo y la cooperación que tanto se destila en los pisos de estudiantes, donde todo es de todos y donde el compartir forma la base de cualquier relación. Es lo bonito de ver mundo, comentábamos.

Eran estudiantes de Erasmus, dos hermosas chicas, una polaca y otra francesa y un chico alemán casualmente de Kassel, una población que conozco bien porque estuve allí en una comunidad utópica (Lokomuna) cuando vivía en la universitaria ciudad de Göttingen. Así que tuvimos muchas cosas que compartir durante el trayecto improvisado que duró hasta cerca de Faro, en el sur de Portugal. Allí los dejé tras un bonito viaje por el increíble y hermoso Argarve portugués, aprovechando la no dualidad para visitar lugares como la espectacular Tavira.

Estando tan cerca de Ayamonte, no podía dejar la pasar la oportunidad de parar y autoinvitarme a cenar en la casa del amigo MJ, donde, casualmente, también estaba la común amiga M. Me recibieron con alegría y emoción compartida por la sorpresa. Pasamos una bonita velada hasta que me marché, llegué a casa tarde, tarde, tarde y me fui a dormir cerca de las cuatro de la madrugada, justo a la misma hora en la que 24 horas antes me había despertado. Estaba tan cansado que paré durante una hora a dormir en alguna parte de la campiña sevillana, viendo la inmensidad del cielo estrellado en la fría noche andaluza.

Así que me acosté impresionado por la enseñanza de la no-dualidad, donde el fluir me llevó mucho más lejos de lo que había “programado” en mi propia y limitada mente. Me imaginé viviendo constantemente en esa no-dualidad y en fluir constantemente con la vida y su misterioso propósito, sin resistencias, sin miedos, sin ataduras, sin muros infranqueables… Solo tendiendo puentes a la realidad y superando con ello todas nuestras limitaciones.

Mágico… porque de alguna forma, todo está unido. Ayer había una unión extraña con el anónimo Moisés, con el amigo J., con el Aljarafe, con los jóvenes estudiantes, con Portugal, con los amigos MJ y M., con el viaje, con la propia vida, con la noche estrellada. Extraña porque no somos capaces de entenderla, y no somos lo suficientemente valientes para dejarnos constantemente llevar por ella. Me di cuenta cuando la hermosa chica polaca me miró a los ojos y dijo: “vente con nosotros a Lisboa”. ¿Qué hubiera pasado si hubiera seguido fluyendo? ¿Hasta dónde nos hubiera llevado la vida? Sin duda, hacia el vasto campo de la experiencia…

(Pd. Y mientras escribía todo esto y reflexionaba sobre el fluir de la No Dualidad, un entrañable compañero de viajes y aventuras me llamaba emocionado diciendo: nuevo destino para Kili-Kili & Kolo-Kolo: El Salvador en febrero… Así que a fluir y a trabajar duro para preparar la nueva aventura no-dual).

Elogio al hombre bravo


hombre libre

«¿Con quién hablaré hoy?. Los hombres buenos han desaparecido. Los hombres violentos están por todas partes. ¿Con quién hablaré hoy?. La iniquidad hace tambalear al mundo y no parece que tenga fin». Diálogos entre un hombre cansado de la vida y su alma. Papiro 1300 a.c.

Hace un tiempo colgué en el blog un texto de Héctor Abad titulado “Elogio a la mujer brava”. Estos días andaba reflexionando sobre el papel del hombre actual ante el reto de la pareja, y me cuestionaba ciertos dogmas que hasta el día de hoy, de forma consciente o inconsciente, parecen inamovibles. Y tienen que ver con lo que las mujeres esperan del hombre ideal, que en el fondo, por mucho que disimulen, sigue siendo el prototipo de macho alfa, fuerte, dador de seguridad y protección, capaz de mantener la prole y capaz de traer a casa esa virilidad que se espera de nosotros.
La experiencia denota que las mujeres también, en un casi noventa por ciento, siguen manteniendo un rol machista, y por lo tanto, les molestan los hombres sensibles, diferentes, fluctuantes y que denotan cierto rechazo hacia las pautas establecidas. Tenemos palabras denigrantes para designarlos: blandengues, inseguros, ñoños, sensibleros, “demasiado buenos”, poco machos o varoniles… la lista es interminable…
En realidad nos tenéis miedo, porque no sois capaces de soportar nuestra libertad, de vernos y aceptarnos como somos, de ver como salimos de los moldes sin ningún prejuicio o temor. No soportáis que nos importe un comino la seguridad, la fuerza o la protección, y que vayamos por la vida saciando nuestra forma de existir. Por cultura y por herencia, no podéis sobrellevar que nos salgamos del molde establecido.
El hombre con el que soñáis es un hombre fuerte, independiente económicamente, a poder ser, autosuficiente en todo, un auténtico macho en la cama y fuera de ella, que os paguen lujosos viajes o románticas y caras cenas en los mejores restaurantes, que os lleven de paseo en buenas carrozas y que tengan un buen trabajo, a poder ser en el sector empresarial o financiero. No toleráis a ese hombre que os invita a una cena en la montaña o en un restaurante de comida rápida, que os lleva a contemplar las estrellas durmiendo en un coche aunque os peléis de frío, ni valoráis que se dedique a la poesía en vez de a las finanzas. No soportáis la idea de tener que mantenerlo porque prefiera cultivar el alma en vez de la cartera, y menos aún que dedique horas y horas a una huerta improductiva sin ser capaz de sacar una sola zanahoria. Os resulta incomprensible un hombre sin trabajo, o sin dinero en la cartera, un hombre económicamente inestable y que además, en la cama, prefiera los abrazos, las sonrisas y las caricias a un buen polvo orgásmico.
No perdonáis, bajo ningún pretexto, al hombre sensible, soñador y romántico, al hombre bueno y afectivo, despreocupado y alegre.
Os sigue poniendo el torero apuesto, el futbolista en el Ferrari, el banquero de éxito, el empresario con fincas, y las más modestas, el jefecillo altanero pero con pasta o el funcionario que será eso toda su vida, un funcionario.
Pero si una logra conquistar a un solo hombre bravo, lo hará para toda la vida, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, en la pobreza y en la riqueza. Será fiel y será el mejor padre, el mejor compañero, el mejor amante y el mejor amigo. Os darán ideas, desafíos, vacilaciones, romperá con las etiquetas y los esquemas, con lo establecido, con los dogmas y con las normas. Os llevarán despacio, pero lejos en el conocimiento y la sabiduría. Podréis bailar a su sombra o en su regazo, no importa el lugar, porque lo importante será que bailaréis, con alegría, en la alegría. Sólo necesitáis tiempo y paciencia para conquistar su locura y abnegación y su libertad. Y cuando lo hagáis, habréis encontrado al hombre de vuestra vida, ese que con la virtud de la paciencia y el trabajo constante y dialogado, os llenará la boca de amor, aunque tenga el bolsillo vacío como la mojama.

A los que libran la dura batalla


la foto

«Sé comprensivo, porque cada persona que encuentres en tu camino está librando una dura batalla» (Platón)

Ya he perdido la cuenta de los días que llevo aquí encerrado. Salí una tarde a comprar galletas para comer algo y hoy, cuando me disponía a tirar la basura, hacía tan buen tiempo, que no he podido con la tentación de dar un primer paseo en bici. Hacía un sol radiante del que ya ni recordaba su luz, así que el disfrute por dehesas y montes ha sido doble.

Cuando he vuelto a casa, un viejo amigo de la infancia del que no sabía nada desde el colegio me ha contactado. Me contaba que con diecisiete años le habían diagnosticado una de esas enfermedades raras que padecen pocas personas en el mundo y se había quedado sentado en silla de ruedas. Me sorprendió tanto el relato que casi no podía creerlo recordando a aquel niño tan jovial y alegre, siempre corriendo de un lado para otro.

Al poco rato me escribió otro amigo el cual se está medicando con un psiquiatra porque le fue mal con una anterior relación de pareja. Su relato pesimista me pareció arrollador, increíblemente doliente y sorprendente en una persona que también recuerdo con un rostro alegre y lleno de vida.

La cita de Platón me llevó a esa realidad que muchas veces ignoramos con respecto a los seres próximos que nos rodean. A veces no lo dicen, por timidez o por no dar pena, pero dentro de sí están librando una dura batalla. Le escribía esta mañana a alguien sobre la necesidad de empatía y compasión con el otro. Porque el otro es un ser frágil, a veces lastimoso, cargado de errores y fallos de fabricación. Pero precisamente la compasión nos ayuda a comprender que no podemos exigir constantemente del otro perfección, y menos aún, demandar que supla nuestras carencias y necesidades. La compasión tiende puentes donde otros prefieren dinamitar la fragilidad de las relaciones humanas. Compasión hacia el otro y hacia nosotros mismos, porque existe una verdadera sanación cuando nos reconciliamos con nuestros fracasos y nuestros errores, y cuando con ellos, sin cargar del todo nuestras mochilas con esas piedras del camino, centramos nuestra visión en la majestuosidad del paisaje.

Así, cuando alguien se acerque a nosotros, estemos atentos. Quizás tenga alguna historia que contarnos, quizás un suspiro, un abrazo oportuno o un simple guiño puede salvarle de su abismo y dura batalla. Especialmente para aquellos que están pasando un mal momento o que lo han pasado recientemente, un muy sentido abrazo.

Invocando al Espíritu Libre


DUALIDAD

«Que la vida iba en serio, uno lo empieza a comprender más tarde -como todos los jóvenes, yo vine a llevarme la vida por delante». No volveré a ser joven, Gil de Biedma

Querido T…

Místicos, científicos, filósofos y pensadores, artistas y poetas, hombres y mujeres de buena voluntad en todos sus rangos y condiciones, están fijados en una idea clara y permanente: la de ayudar a todos aquellos que trabajan por la invocación del espíritu de la paz. En el tercer grado de la masonería se representa cuando entre todos se eleva al futuro maestro. Invocar y elevar el deseo de paz. Esa es la misión de los ángeles de nuestro tiempo, de aquellos que vienen silenciosos a aportar esa necesaria regeneración de nuestra raza humana. Esos que se han alejado ya de los requerimientos del ego y no tienen la necesidad de seguir esclavizados a sus demandas, inclusive a las falsas demandas que pretenden purificar sus vehículos con estrictas dietas vegetarianas o profundas meditaciones que les colmen de una falsa paz. No hay paz en aquellos que trabajan para la Paz. No hay paz ni descanso, porque mucho es el trabajo y pocas las manos.

Por eso qué lucidez más admirable encontramos en la fría luz del alma (fría porque obstaculiza que las calientes y ciegas pasiones del ego nos confundan)…
En la soledad, alejados de las preocupaciones materiales del vivir diario, nos elevamos hacia esas cumbres borrascosas donde lo único a lo que se aspira es a luz, más luz… para algún día poder alcanzar la Luz Real.
Y por eso el mundo angélico imagina, en la proyección ideal, un lugar donde otros puedan aprovechar esa soledad y esa conexión para crear y recrear el impulso que les ha de llevar a su pequeño propósito. Así hasta que algún día, más entrados en el sendero, den su vida, a cual caballeros, por el Propósito que los Maestros conocen y sirven.
De ahí el impulso interior de crear un lugar de caballeros libres, la hermandad del espíritu libre, resucitada en este nuevo tiempo para reencontrarnos con Dios y su Gloria… Y dime, ¿qué cosas nos alejan de esa Gloria? ¿Acaso no son las innecesarias pasiones y los perversos deseos que nos atormentan y dirigen nuestras vidas hacia alocados versos inacabados? ¿No aprecias, cuando has tenido ocasión, esa libertad errante del no saber qué comeras o beberás mañana pero a cambio de reencontrarte con Su Gloria? Qué maravillosa visión vivir como los cátaros, como los buen hombres, labrando la tierra libre, rodeado de lugares apacibles y entregados momentos silenciosos, y colmando la vida de placentero silencio, estudio y servicio…
En esas andamos, a cual Quijote, buscando en los senderos de la aventura la plenitud de esta libertad que ahora siento. Golpado de extrañas visiones y sublimes cantos a la libertad, a sabiendas de la necesaria invocación al nuevo espíritu de paz.
Abajo el ego y su esclava mansedumbre, ¡viva el espíritu libre!, aunque pasemos hambre, frío y penurias…

Carta a un Alquimista


ALQUIMIA

Estimado RS.

Seguramente el lunes o el martes llegarán los libros ya que ayer terminaron la impresión. El edificio del Arte Sagrado tiene ya una nueva piedra para ennoblecer la catedral interior. Permíteme, como humilde arquitecto, sentirme orgulloso de la obra.

Ya está subido a la web para empezar su difusión.

Como seguro que tendrás un buen grupo de amigos y hermanos, no dudes en ofrecer este hermoso enlace para que lo compren por nuestra web, así, el primer beneficio que saquemos quedará en casa. Esta primera fase es importante porque si luego el boca a boca funciona hará que llegue mucho antes a las librerías. También he subido en primicia una versión en libro digital al módico precio de cuatro euros, por si alguien del consulado español en Japón quiere leerte en versión digital. Seguro que las Moradas Filosofales se sentirán dichas ante esta noticia.

El enlace: http://www.editorialdharana.com/catalogo/arcano?sello=nous

A partir de ahora empieza la dura realidad de la crisis, y veremos, en los próximos dos años, cual ha sido la vida útil del libro. Sobre todo no hay que desesperarse porque la venta funciona muy despacio. Lo importante es el boca a boca, y si el libro es bueno (cosa que no dudo), sobrevivirá y se eternizará y algún día un editor japonés querrá traducirlo al idioma nipón y nos comprará los derechos y así hasta llegar al primer millón de ejemplares. Esperemos que la alquimia funcione y los metales pesados se queden en las puertas del templo mientras el alma peregrina continua su viaje.

He leído tu plancha francesa y me salen, de repente, mil preguntas. Primero felicitarte (qué tópico esto en las logias mediocres, lo de felicitar una plancha digo) porque veo que tu formación es increíble, o al menos, profunda, cosa que ya expresas vivamente en el libro «Arcano». Las curiosidades son las siguientes (quizás algunas ya me las has contestado alguna vez pero con mi memoria hay cosas que ya no recuerdo:

1. Veo que la plancha es en francés. ¿Es en los valles de Francia donde trabajas? ¿Y por qué? ¿En qué rito y en qué orden o tradición?

2. ¿Dónde aprendiste alquimia, además de en los libros? ¿Existe alguna escuela alquímica hoy día más allá de Fullcanelli?

3. ¿Perteneces a alguna escuela, secta, grupo, lobby mediático u ocultista, rayo cósmico o asrham transiberiano?

4. ¿Cómo nos conociste? Creo recordar que un antiguo socio de la editorial me pasó tu mail y tu libro… pero ahora no recuerdo bien como fue el proceso…

5. Cuando cumplimos según qué edades espirituales, identificamos tarde o temprano, nos pese o no, cierto propósito vital en cuanto a lo que ocultamente se llama «servicio»… ¿Has identificado tu propósito?

6. ¿A parte del masónico, tienes algún otro compromiso iniciático u esotérico?

7.- Utilizas mucho esa cruz sagrada del Querer, Saber, Osar y Callar… ¿dónde la aprendiste? ¿quién te la enseñó y cómo obedeces a su noble causa?

En fin… me has despertado miles de preguntas de repente (debe ser esto de no tener novia y estar en plan ocioso un sábado por la tarde con un frío que pela y después de una paella vegetariana como comida)…

Ya me contarás… si quieres y puedes…

Otras cosillas: estoy organizando la agenda de diciembre que se presenta cargadita, justo lo que necesito para no ir a ningún compromiso y escaquearme de todos diciendo que me ha atacado un virus mortal o que mi bisabuela por parte de madre se ha muerto o ha resucitado o lo que sea… lo digo por si nos vamos a ver para echar unas risas o liarla parda para que me digas cuando estarás por España o cualquier otra parte del mundo donde podamos vernos un ratillo y conspirar judeo-masónicamente en alguna Montaña, Valle o Desierto…

Me apunto al viaje de Londres para conocer al prologuista del libro El Celador que pronto vamos a editar. Debemos organizarlo con tiempo para poder organizar el viaje.

un abrazo sentido y feliz sábado…

Pd.- ¿qué hace un español de apellido raro que habla francés, inglés (y supongo que catalán en privado) una tarde de sábado en Tokio?

(Nota del editor: Rosa Sinespina es el pseudónimo de un importante científico que trabaja en un también importante proyecto mundial de investigación tecnológica, de ahí que haya querido preservar su anonimato en este libro y de ahí que no podamos hablar abiertamente de él. De ahí también que haya elegido esta carta para pronunciarme sobre su enigmática figura. Cuando hace más de un año vivía en una embajada -mi pareja era embajadora- y recibí un inédito espeluznante que también, por razones obvias en esa época de espías y CNI y diplomacia y… decidimos editar con pseudónimo: Escrito en un libro, de Tom Farrell, libro que también recomiendo).

¿Sacrificios?


bankia

«De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero». Benjamin Franklin
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Unos días después de escuchar como serán rescatados los bancos con dinero público, vemos con asombro como serán atropellados de nuevo los derechos sociales, esta vez recortando de aquí y de allá las pensiones de nuestros mayores. La verdad es que ya no siento indignación. Creo que llega un momento en el que la tomadura de pelo es de tal magnitud que cada vez que veo este tipo de noticias solo se me ocurre fingir una extraña mueca.

Por eso desde hace más de cuatro años no tengo tarjeta de crédito y tengo mis cuentas en una banca alternativa como es Triodos Bank. Y desde hace un año tampoco tengo hipotecas, ni préstamos, ni nada que se le parezca. Entre otras cosas porque la coherencia debe ir implícita a la extraña mueca. Si todos los clientes de estos bancos que han hecho mal su trabajo sacaran sus ahorros y sus cuentas de dichas entidades no habría nada que rescatar. Se cerrarían como hacen todas las empresas que no funcionan. Porque la paradoja me sigue pareciendo increíble: ¿recortar pensiones, educación y sanidad para rescatar a bancos? Me lo expliquen por favor.

En el desierto y sobre los mares


mar

Esta mañana, sobre las siete, leía las primeras cien páginas de un libro de casi mil, temas que se escapan a la mente común y del que resulta difícil descifrar atenta y correctamente todos sus significados y arquetipos. Había frases que desvelaban cierto conocimiento inusual y que devolvía mi curiosidad por las cosas de la vida.

Hay un clamor que se emite “sobre los mares”. Esta frase me hacía pensar que nuestro planeta está compuesto principalmente por agua, símbolo del mundo del deseo y las emociones. Sin duda, nuestra humanidad está combatiendo en ese plano, el astral, el emocional, y esa es su batalla. Estamos sumergidos en ese mundo emocional, en ese espejismo en el cual nos debatimos, malgastando tiempo y recursos en ordenar nuestras ambiciones y nuestras frustraciones. Nos ahogamos constantemente en ese océano de dudas y pérdidas, de fracasos y tensiones emocionales, obviando que más allá de esa marea y sus abismos existe un cielo calmo por el que poder sobrevolar.

En ese otro mundo aéreo, las cosas se ven desde otra perspectiva. Allí arriba no hay brumas, ni nieblas, ni espejismo, sino una luz “clara y fría”, refrescante, intuitiva, que nos aproxima más al concepto de “cielo”, de superación, de entrega a otro deber por encima del agua oceánico.

En ese lugar se disipa el espejismo y el sufrimiento deja paso a cierta alegría interior, liberado del reino de la ilusión y actuando “arriba en el aire y a plena luz del día”. Ya no se debate en las olas ni se hunde en las aguas profundas. Tal y como leía esta mañana, “se cierne sobre el mar, dentro del océano de luz, y vierte esa luz en las profundidades. Lleva así las aguas al desierto y la luz divina al mundo de las brumas”. A partir de ese momento todo lo hace en el desierto y sobre los mares, empleando el poder de la mente y el pensamiento.

El otro día le comentaba a una amiga que podríamos tirarnos toda una existencia profundizando en los oscuros abismos del océano. Analizar y medir el inconsciente y el subconsciente y destripar uno a uno todos nuestros conflictos. El agua de las emociones se moldea al antojo de las tempestades, por eso es preferible tener una mente sana, un pensamiento equilibrado para que así las aguas se asienten y sus abismos se iluminen con el sol espiritual. La sanación de nuestras emociones tiene que ver con ese vuelo desapegado por encima de las aguas de nuestro ser. De ahí la travesía por el desierto, un lugar donde no hay agua, donde no hay emociones descontroladas y sujetas al capricho del oleaje. De ahí la necesaria meditación diaria y la necesaria comprensión del ser como un todo mucho mayor y con un potencial infinito. Y toda esa comprensión se puede trasladar a la vida cotidiana, a las partes sencillas de nuestro devenir diario, trasladando esa paz interior en correctas palabras, en gestos armónicos, en alegría sublime en las tareas frecuentes. Se puede sanar nuestro interior, nuestra frustración, nuestro dolor, nuestro sufrimiento elevando nuestros pensamientos sobre nosotros mismos.

Agarrado a las oportunidades


socialdemocracia

«Agarrar una oportunidad significa estar dispuesto a entrar en acción. Estar dispuesto a entrar en acción significa estar dispuesto a asumir un riesgo. Estar dispuesto a asumir un riesgo significa estar dispuesto a adoptar un cambio. Luego OPORTUNIDAD = ACCIÓN + RIESGO = CAMBIO.» Michael Levine

Llueve. Acaban de tocar al timbre y era una amable chica que deseaba venderme unos libros. Me ha preguntado si vivía aquí. Le he dicho que aún no lo sabía, que me acababa de dejar la novia y que este sería un lugar transitorio al que me acababa de instalar. Su mirada compasiva era todo un espejo mientras me preguntaba si me gusta leer. Qué pregunta. Imaginad la cara que ha puesto cuando le he dicho que soy editor. Me hubiera gustado invitarla a un té caliente porque ahí fuera hace frío y la lluvia no acompaña las ventas. Si me hubiera pillado algo más relajado igual le hubiera comprado alguno por eso de apoyar al sector, pero miraba hacia atrás y solo veía cajas y cajas y cajas y más cajas de libros que aún no sé donde voy a recolocar. En la otra casa tenía todo un sótano para almacenarlos. Ahora parece que todo es más limitado a pesar de ser esta una casa amplia.

¿Qué tal mi primer día de soledad en este destierro casi obligado? Pues el ego, la personalidad, se aferra a los recuerdos, a la dependencia sistemática hacia la añoranza de las cosas buenas que dejé atrás. La pérdida tiene estas cosas y es necesario un duelo recurrente.

El alma sin embargo, solo ve oportunidades allí donde el ego solo ve derrotas. Así que me anima desde su dimensión desconocida a seguir adelante, a ver el mundo desde la distancia y la genuina visión de un guerrero. Sin duda, estos cambios darán como resultado un abanico interminable de oportunidades que crearán acciones y nuevos riesgos y nuevos cambios. De momento diciembre se presenta tranquilo, encerrado en este refugio con chimenea y rodeado de libros, muchos libros. De ahí la mezcla extraña entre tristeza y felicidad. La primera venida del ego y la segunda del alma.

Así que conseguiré leña para sentirme victorioso ante el frío, daré paseos por el bosque para sentirme unido al mundo, seguiré leyendo a los clásicos para aprender de su impermanente sabiduría y meditaré sobre los asuntos del mundo para provocar el estímulo apropiado. Cuando pase el frío invierno llegará la primavera y de nuevo el vasto imperio de la oportunidad y la experiencia se abrirá de nuevo ante nosotros. Mientras eso ocurre dejaré que el invisible mundo angelical se manifieste con sus enigmáticos propósitos y sus ritos de invocación y evocación, amortiguando así, espiritualmente, todas las pérdidas ocurridas.

Peregrinando de nuevo


‎»El amor no es una cosa de la mente. Y sólo cuando la mente está de veras quieta y no espera nada, ni pide ni exige, ni busca ni posee, cuando ya no tiene celos ni temor ni ansiedad, cuando la mente está realmente en silencio, sólo entonces es posible el amor» (Krishnamurti)

A principios de años hice quizás la más importante de las mudanzas. Atrás dejaba siete años de intensos esfuerzos por construir y luego mantener la que iba a ser “la casa”, el hogar definitivo, o, tal y como yo lo configuraba en mi psique interior: el cuartel general, por eso de que un peregrino es nómada por naturaleza. La vida quiso que esa casa terminara en manos de la banca por un engaño ocasionado hacía algunos años. Ese engaño bancario obligó a que aceptaran la dación en pago y me quedara sin casa a cambio de la deuda. Hice ese canje con ilusión pues se abría ante mí el reto de formar un nuevo hogar desde lo que parecía una base sólida. Por eso, en esa mudanza no tuve reparo en casi regalar todo, absolutamente todo lo que había en ella.

Unos meses más tarde de esa tragedia, porque abandonar un hogar siempre es trágico, vuelvo a hacer el mismo recorrido. El hogar que tan amorosamente habíamos construido vuelve a abandonarse, esta vez sin ser algo que hubiera ni siquiera imaginado hace unas pocas semanas.

Es evidente que detrás de toda esta nueva tragedia, tan continuada en el tiempo y tan plagada de desapegos casi obligados, se encierra un mensaje. Tendré tiempo, en la soledad del Mediodía, para analizar su contenido y su misterioso afán por verme de nuevo con la mochila a cuestas. Así que nueva mudanza, dejando aquí los bienes del esfuerzo de todos estos meses por imposibilidad de llevarme a ningún sitio todo esto. De nuevo pena y tristeza y de nuevo ganas de encontrar un lugar tranquilo donde esto no vuelva a pasar, porque uno con la edad se hace mayor para estos trotes y solo desea esa tranquilidad mínima para seguir creando. Veremos qué ocurre en los próximos meses, y qué clase de milagros nos aproximan de nuevo al camino.

Así que hoy me despido con pena de esta hermosa Sacedilla que tanto nos ha dado, en agradecimiento al Universo por habernos ofrecido este regalo y haberlo disfrutado durante estos meses. Me despido de sus paredes, pintadas con nuestras propias manos, pero también de su espíritu. Gracias, gracias, gracias, y hasta pronto…

La poderosa obra continua


«Creo que una brizna de hierba no es inferior a la jornada de los astros
y que la hormiga no es menos perfecta ni lo es un grano de arena…
y que el escuerzo es una obra de arte para los gustos más exigentes…
y que la articulación más pequeña de mi mano es un escarnio para todas las máquinas.
Quédate conmigo este día y esta noche y poseerás el origen de todos los poemas.
Creo en ti alma mía, el otro que soy no debe humillarse ante ti
ni tú debes humillarte ante el otro.
Retoza conmigo sobre la hierba, quita el freno de tu garganta«.

Hojas de hierba (fragmento), de Whitman

Resulta difícil comprender la vida de un poeta errante, de un soñador sonámbulo, de un peregrino ansioso de experiencias. Tan difícil comprenderlo como acompañarlo en su ensoñación. Hoy me daba cuenta mientras vaciaba la última estantería de libros tras dos intensos viajes hacia el Mediodía, cargado de libros, de promesas, de tristeza, de profunda tristeza.

Es cierto que en esta experiencia he crecido un poco, pero ha sido agotador. Lo sentía cuando alzaba el brazo hacia el último libro y lo metía en esa pesada caja que ya casi no podía arrastrar de tanto peso. Sin darme cuenta había sido feliz a su lado. Y digo sin darme cuenta porque me bastaba su sonrisa, su presencia, sus abrazos, sin añadir ninguna queja ni exigencia, sin bostezar los tópicos baldíos. Ahora que su sombra campa por el recuerdo me di cuenta, demasiado tarde, que la felicidad a veces tiene sus exigencias, y que crecer no basta, aunque sea un poquito, porque luego hay que alzar la mano y arrastrar hasta la oscura y pesada caja esas noveles promesas. No bastaba un abrazo y un suspiro si eso no iba acompañado de un significativo aumento de sus sueños, esas ambiciones que adornamos con ilusión y glamur, empañando la esencia de lo que somos y de lo que transpiramos.

Decía el poeta que no debemos permitir que nadie nos quite el derecho a expresarnos, a ser como somos, a sentir como somos. Maldita sea ese día en el que torzamos un solo ápice de nosotros mismos y abandonemos un solo átomo de identidad. Pero también maldito el día en el que, por no ceder en generosidad y mecernos flexibles ante los vientos del cambio y el compartir perdamos todo cuanto habíamos tenido.

La vida es desierto y oasis. Pero hoy, en la fría noche, todo se me hace pesado, porque el alma también es capaz de expresar su cansancio cósmico, aprovechando cualquier debilidad del momento. Y este, que ha sido uno de esos años para no olvidar, de pérdidas constantes y contiguas, agazapadas a un reguero interminable y cansino, no puede más que terminar con más pérdida. Como si no hubiera sido suficiente todo ese dolor acumulado y toda esa rabia contenida.

Pero la poderosa obra continua.  Aunque el viento sople en contra y las calamidades puedan ordenarse por tacto, por tamaños, por olores. Es cierto, querido Whitman, que podemos aportar una estrofa a esta obra interminable, podemos depositar suave nuestra pequeña lágrima, nuestra sonrisa oculta, podemos seguir navegando continuamente por mares de experiencias y oportunidades que harán de nuestra vida algo único y apasionante. «Emito mis alaridos por los techos de este mundo», dijo el poeta. Y es una pena que no quisiera entenderlo, que no pudiera comprender la necesidad de no permanecer en silencio, aunque esa sea la primera estrofa de la auténtica sabiduría. Pero el poeta, el que nace conectado a las estrellas de lo íntimo, siente la necesidad de expresar esos alaridos, de valorar la belleza de las cosas simples, del abrazo, de la presencia, del guiño, de la sonrisa. ¿Qué somos, después de todo, sino esos alaridos? ¿Y quién desea comprender y acompañar al poeta? ¿Quién puede soportar el peso de su desnudez? ¿Acaso no es el poeta un avanzado de su tiempo? ¿Acaso en el futuro no habrá secretos ni modas ni vestidos, porque todos andaremos desnudos y transparentes?  ¿Quién puede comprenderlo y soportarlo al mismo tiempo?

Por eso estoy preñado de tristeza, pero también de alegría. Porque la vida, en su mutante dualidad, nos enseña que hay que seguir anhelante y vivo, como un místico desnudo capaz de compartir lo más íntimo y lo más secreto, aunque sea a solas con el mundo.

Hacia la socialdemocracia del siglo XXI, una percepción antropológica


Estamos en un tiempo difícil en el plano material (crisis financiera, desmantelamiento del Estado del Bienestar, empobrecimiento de las clases medias) y también en el plano de las ideas, el cual afecta de lleno a partidos de gran tradición como el PSOE. Esta crisis de ideas está poniendo en duda la conexión entre los partidos tradicionales y la ciudadanía, anclada, valga la paradoja, en un mar de protestas y disconformidades ante la crisis acuciante y las pocas alternativas que el modelo neoliberal ofrece desde los organismos españoles y europeos. En este caldo de cultivo, el PSOE necesita realizar una profunda reflexión, una autocrítica constructiva y buscar alternativas que le devuelvan el protagonismo perdido en estos tiempos.

El nuevo liderazgo ideológico tiene que ver con la adaptación de los componentes simbólicos y de fundamento a los nuevos tiempos. La agenda progresista debe adaptarse a este nuevo paradigma económico y social, basando sus premisas en la adecuación de sus símbolos y proyectos identitarios. La gobernanza de la globalización, el reto climático y tecnológico, el problema del hambre y la pobreza en nuestro país y en el mundo, la era del conocimiento y la crisis neoliberal actual necesitan analizarse desde una nueva perspectiva que mire hacia el futuro con una cuidada clarividencia hacia las tendencias que han de llegar al panorama local y mundial.

Las ciencias sociales en general y la antropología en particular siempre han prestado especial atención al mundo de los símbolos como aquellos arquetipos que intentan expresar una idea-fuerza o un conglomerado de pensamientos articulados por rituales de diferente índole, siendo soportes indispensables para que el observador se sienta orientado, relacionado y/o identificado con la idea que sostiene.

En este mundo de crisis y cambios, debemos reorganizar la estructura interna y sus expresiones externas para adecuarlas al nuevo ciclo de acontecimientos. Para algunos investigadores, estamos traspasando la barrera entre el mundo materialista, caracterizado por la revolución industrial de épocas pasadas, al mundo postmaterialista, basado en la industria de la información y el conocimiento. Este nuevo modelo implica la aceptación de que muchas personas empiezan a dejar de comprar cosas tangibles para consumir experiencias, enfrentándonos con ello a una potente y nueva revolución “industrial”. Esto está cambiando la mentalidad social a la hora de enfrentarse a los retos del futuro, creando un sistema de nuevos valores sociales y culturales que todas las fuerzas ideológicas deberían tener presentes.

Estos valores postmaterialistas tienen que ver con proyectos de autorrealización, participación y emancipación individual y colectiva. Ignorarlos puede provocar que las fuerzas vivas que nacen en la sociedad busquen vías de escape o alternativas que, de no ser reconducidas, pueden terminar en movimientos violentos o de protesta continuada. ¿Qué alternativa de futuro, adecuada a los nuevos tiempos, está dispuesta a ofrecer el PSOE?

Las ideas suelen tener una evolución propia con la intención de adaptar sus intereses a los tiempos o lugares donde discurren. Las ideas políticas siempre han basado su permanencia en un proyecto que inyecta, mediante una sólida base de diseños, estrategias y tácticas, un programa y una posición adecuada para defender sus doctrinas.

El socialismo en España, y más concretamente el Partido Socialista Obrero Español, ha entrado en un proceso de caducidad permisivo cuyo remedio requiere de una revisión profunda de sus valores y principios, pero sobre todo, de su estética simbólica a la que se enfrenta en los nuevos tiempos.

Por poner ejemplos concretos y de cierta estética aplicada, esa caducidad queda reflejada en sus propios símbolos. El nombre sigue siendo un prefacio del siglo XIX: Partido Socialista Obrero Español. En un mundo donde la puesta en práctica del socialismo ha fracasado no tiene sentido que un partido moderno siga argumentando bajo esa bandera unos usos caducos. Tampoco debería llamarse obrero, ya que la mayoría de la nueva clase trabajadora está emancipándose del concepto de “clase obrera” para enmarcarse más en el concepto de clase postmoderna que nada tiene que ver con la concepción que Marx hizo de su “working class”.

El símbolo del puño agarrando una rosa también forma parte de un movimiento que nada tiene que ver con todo lo que está ocurriendo en nuestros días. Si bien los símbolos pueden llegar a ser sagrados dentro de los ámbitos de las relaciones con el mundo invisible, en las relaciones humanas de lo cotidiano, los símbolos evolucionan irremediablemente, aunque intenten guardar dentro de sí algún tipo de esencias. Hay algunos que pertenecieron a un tiempo y a las fuerzas de ese tiempo, identificando un proyecto que requiere revisión. Una vez terminado el periodo de fuerza, el símbolo carece de valor.

Para ello, hay que tener en cuenta conceptos claves a desarrollar en el futuro:

–       Ya no existe un proletariado o clase trabajadora a la usanza del siglo XIX y en contraposición a una clase capitalista. Hoy en día, la sociedad se está articulando de forma diferente, evolucionando el concepto de trabajo asalariado por formas diferentes de trabajo, muy relacionados con la nueva revolución de la era del conocimiento.

–       La terminología “explotación”, muy utilizada como argumento ideológico debería sustituirse por términos menos agresivos, ya que, en términos actuales, las desigualdades sociales no consisten en la explotación de unos sobre otros, sino en las injustas regulaciones existentes a la hora de organizar el mercado de trabajo y capital.

–       El propio nombre del partido debería modernizarse, agrupando más el concepto de socialdemocracia –quizás adoptando el nombre que ya algunos partidos socialistas reclaman para sí como el de Partido Socialdemócrata.

–       Los símbolos han evolucionado, y en la era industrial del conocimiento, donde el pixel y el ratón son los instrumentos más habituales de trabajo, no podemos seguir vinculando esta era a símbolos del pasado.

Por lo tanto, es necesario realizar una firme revisión no de nuestros valores, pero sí de la forma en la que los expresamos para no caer en la tentación de encerrarnos en la caducidad endogámica y el sectarismo de las esencias. Nuestra visión debe ser amplia y ello requiere cambios en el fondo, en la ética, pero también en la estética.

Viajes de ida y vuelta


Suena música religiosa alemana. Me trae buenos recuerdos de mi vida de antropólogo perdido en la Baja Sajonia, vestido de granjero, disfrutando de la vida en estado puro. Como ahora que viajo libre en un recorrido de ida y vuelta a la Montaña de los Ángeles, donde he descargado un primer cargamento de libros en lo que ya se ha convertido en mi refugio del Mediodía. Aquí tengo mi soledad, que es mi palacio. Y en ella me encerraré hasta que la vida en estado puro quiera que me enfrente al vasto campo de la experiencia. No será este un duro invierno, pues en mi palacio arderá con fuerza la llama interior. Ahora toca despedirme de nuevo de Madrid, esa eterna enamorada que nunca termina de cuajar. Se va la bella Maga y su indomable vida. La echaré de menos, es natural. Pero me llevo conmigo toda su valentía y coraje, y toda su enseñanza de alma bella. Ahora sigue el viaje, el viaje de ida y vuelta.

El ser insatisfecho


Vivir con déficit, ya sean carencias afectivas, emocionales, materiales, intelectuales o espirituales significa estar alejados de la vida plena. La plenitud no se alcanza desde fuera, con cosas externas, sino desde dentro, con una reflexión y un trabajo interior importante.

Una persona cargada de déficit siempre culpará al otro o a lo otro de esa carencia. No será capaz de realizar un trabajo interior de autocrítica, y siempre verá en el otro al culpable de sus carencias. “No me atiende lo suficiente”, “no me da lo que necesito”, “no cumple mis expectativas”, “no me comprende”… Estos serán algunos de los reproches más habituales en una persona carente.

La satisfacción y la felicidad plena es algo que nace de dentro y tiene que ver con la forma en que entendemos el mundo. Primero desde el necesario respeto. No podemos vivir en un mundo cargado de demandas, sino que debemos acercarnos al mismo cargado de propuestas, de alternativas, de hechos que nos acerquen más y mejor a la belleza del mismo. Podemos hacerlo. Podemos enfocar nuestra atención en aquellas cosas que de verdad nos satisfacen, y centrar nuestros esfuerzos más íntimos en la culminación de las mismas. Las personas autorrealizadas son aquellas que disfrutan con lo que hacen, con las personas que les rodean, sin exigir nada, sin reclamar nada, atendiendo a cada momento y a cada circunstancia con verdadera emoción. No les importa el tener muchas o pocas riquezas si realmente están realizando su propósito. En cambio, la persona deficitaria estará todo el rato quejándose de su vida y reclamando para sí misma el mayor de las atenciones, sin ser capaz de mantener una relación adulta e independiente con su entorno y con los que le rodean.

Materializar nuestro destino tiene que ver con esa realización. Es posible que algún día nos encontremos despistados o tristes. Es natural. Somos humanos. Pero si perseveramos en nuestro propósito, la alegría y la felicidad serán la señal inequívoca de que ese, y no otro, es el verdadero camino. Una persona insatisfecha jamás logrará encontrar esa calma y esa tranquilidad porque siempre demandará más, como ese niño insatisfecho que demanda el abrazo de una madre y el calor y la protección de un padre.

Estamos insatisfechos porque estamos divididos, porque no estamos integrados en nuestro ser verdadero. Esas constantes demandas y reproches a la vida es una clara señal de que algo no va bien, de que debemos sanar una parte que está dañada o mutilada por algún error pasado o algún abandono inconsciente. Actuar desde referentes erróneos, con pautas equivocadas o en relaciones disfuncionales nos aleja de nosotros mismos y de nuestro centro. Y tendemos a culpar al otro o a nuestras propias circunstancias pasadas o presentes de nuestra desdicha. No culpemos al otro de nuestras carencias. Seamos lo suficientemente grandes para dar y no esperar que nos den, para abrazar y no esperar que nos abracen, para ofrecer alegría, y no esperar que nos alegren. La generosidad es la pista que nos señala que estamos ante alguien autorrealizado. El egoísmo es aquello que nos indica que estamos ante alguien mutilado.

¿La voluntad de un pueblo?


Estoy de acuerdo en que un pueblo tiene derecho a decidir sobre su presente y su futuro. Para ser más puntuales y no caer en conceptos zoológicos, debería decir que estoy de acuerdo en que ciudadanos libres decidan libremente sobre la forma de organizarse. La puntilla no es baladí, porque no es lo mismo conceptualizar a un pueblo que a un conjunto de ciudadanos libres. En ese sentido, estoy de acuerdo en que los ciudadanos de Cataluña decidan si quieren o no pertenecer a un Estado propio o seguir como estamos.

Pero una de las preguntas que me planteo es la siguiente: ¿cuántos pueden decidirlo? ¿La mayoría más uno? ¿El cincuenta por ciento? ¿El setentaicinco por ciento? ¿Tienen que estar de acuerdo el cien por cien? ¿Con qué termómetro medidos el grado de soberanía de un conjunto de ciudadanos libres?

La segunda cuestión que me planteo sería la siguiente: ¿Qué pasaría si un conjunto de ciudadanos libres de una ciudad cualquiera, pongamos por ejemplo la ciudad de Cornellà de Llobregat, decidieran a su vez independizarse de España y Cataluña al mismo tiempo? Pongamos que reclaman una “Cornellà libre y con salida al mar”. ¿Sería esto posible y factible? Es decir, si Cataluña rompe con España, ¿podrían algunas ciudades romper con Cataluña? ¿Valdría la misma vara de medir para todos? ¿Podría también romperse y resquebrajarse Cataluña en mil pedazos?

Algo me dice que la primera cuestión es confusa y que la segunda no sería posible, al menos para el nuevo gobierno independiente.

Siendo todo esto así, ¿cómo se mide la voluntad de un pueblo, tal y como defienden los nuevos independentistas que han elegido romper la baraja?

Y la tercera cuestión, y esta si que me parece ya de coña marinera sería: ¿harían de Cataluña un paraíso fiscal? Esto evitaría muchas cosas… ¿me entienden?

Claro que hay luz


Claro que hay luz. Ayer tomaba un te caliente en la casa de Suzanne Powell, justo a siete minutos de donde vivo. La conversación giró en como asistir a unos y a otros, en como los bancos de alimentos ayudan a muchas familias a tener algo que comer en los tiempos que corren y en como Suzanne apoya con fuerza y desde su fundación todas esas iniciativas. La conversación giró siempre en torno al otro, al otro dolido, humillado, derrumbado, perdido, a veces incluso calumniado por situaciones injustas y terribles… pero que encuentra esos rayos de luz que están ahí para hacer de un momento difícil, algo soportable. Recordé la anécdota de cuando trabaja como voluntario en un banco de alimentos en el barrio del Raval en Barcelona. Como trabajador social de una importante fundación, era el encargado de entrevistar, orientar y ayudar a los que demandaban algún tipo de recurso. A veces eran cosas sencillas como alimentos, como pagar el recibo de la luz o el agua o el alquiler de alguien que no llegaba a finales de mes. Me apasionaba poder ayudar a unos y otros y siempre buscaba la fórmula para que nadie que entrara por esa puerta quedara desatendido. Si la fundación no podía atender algún caso extremo o complejo, llamaba a todos los distritos de Barcelona hasta que encontraba alguna institución, pública o privada, que pudiera ayudarme con esos casos. Habíamos creado entre unos y otros una red de apoyo mutuo. Pronto las colas se extendieron y corrió la voz de que en aquella fundación todos encontraban alguna solución.

No podía evitar con cierta emoción estos recuerdos al igual que ahora tampoco podía evitar el compartirlos tras llegar de una bonita charla que ha dado nuestro querido Joaquin Tamames. Hablaba de luz, de alma, abiertamente, sin tapujos, sin miedo, con alegría, enfocado en ese propósito de compartir esperanza y amor en un mundo difícil. Era hermoso ver a todas esas personas escuchando atentas cosas diferentes, cosas que sabemos que están ahí, que intuimos desde la más tierna infancia humana y que abrazamos con fuerza en el atardecer de nuestros días. Había una frase que me ha impactado especialmente: «dejad que las almas habiten más dulcemente los cuerpos». Luz, claro que hay luz a pesar de todo. Y hay gente que más allá de sí mismas, comparten sus rayos. Gracias Suzanne y gracias Joaquinet…

Sobre las canillas del llanto


Hay esferas de luz ahí fuera, estrellas, luminarias, espejos, farolas, tenues lucecillas que intentan aportar algo de lucidez en un mundo tan oscuro. También aquí dentro, junto con sonidos que golpean las canillas del llanto, amapolas que nos arrastran hacia un lugar plagado de flores. Voces y trampolines que giran hacia el abismo que susurra en los adentros.

Cuando veo los cadáveres de los niños palestinos, algo se conmueve dentro de mí, algo espantoso y terrible, detestable. Algo horrible por pertenecer a esta raza de malditos, algo que me aleja de mis propias penas, de mi propia injerencia en el mundo marchito. ¿Dónde está el cantar del ruiseñor? ¿Dónde la fragancia de la rosa? Son imágenes duras que intentan parchear los momentos de incertidumbre, de pena y de dolor. Cuesta entender porqué ocurren ciertas cosas. Cuesta entender porqué el ser humano muestra su peor rostro. Cuesta entender tantas y tantas cosas… Dolor… hay mucho dolor ahí fuera… y también aquí dentro…

Necesitamos amaneceres, necesitamos luminarias, necesitamos luz, más luz, para llenar de claridad todos nuestros sombríos pavimentos. Lucecillas, amapolas, ruiseñores, abrazos, ternura, calor, amor… mucho amor…

Huyendo del panóptico


Qué sensación más extraña. Acabo de llegar a casa. He saludado al vigilante de la garita, he contemplado los jardines del residencial con su césped, sus madre selvas y sus grandes árboles, sus pistas de tenis, de pádel, su piscina, la cancha de baloncesto y todas las comodidades y lujos de vivir en un lugar privilegiado. He aparcado el coche en nuestra plaza de parking y he subido hasta un tranquilo segundo y amplio piso en ascensor. Aquí tenemos amplias estancias, grandes armarios por todas partes, calefacción central, dos cuartos de baño preciosos, una cocina amplia, un salón grandioso, habitaciones enormes, luz, una terraza, lavavajillas… Cuando he entrado me he empezado a fijar en esos pequeños detalles tras mi primera incursión en el centro de Madrid, donde la oferta inmobiliaria es de lo más penosa. Por casi el doble de lo que pago aquí lo único que he podido ver han sido auténticos zulos claustrofóbicos, estrechos y sucios, sin un lugar para poder respirar algo que no sea aire rancio. Una auténtica cárcel para alguien que se estaba acostumbrando a los grandes espacios y las vistas privilegiadas. Recordaba mi casa de más de cuatrocientos metros de acristaladas vistas al bosque y a la campiña, a ríos y montañas, con sus tres plantas y sus cuatro lavabos y sus siete habitaciones y sus dos salones y su chimenea y su inmenso jardín y… Y he sentido cierta pena interior… No por lo que uno va perdiendo en el camino, sino porque parece como si todo fuera a peor, como si hubiera renunciado expresamente a un mundo de libertades para ir poco a poco encerrándome en un panóptico escalofriante. Creo que no me puedo permitir ese lujo, creo que debo recapitular qué hacer y cómo hacerlo y hacia donde ir sin terminar desquiciado en veinte metros de cárcel oscura. Un pájaro encerrado en esa jaula de hierro no puede más que sucumbir… Veremos qué hacemos… Lo que es evidente es que no apreciamos las cosas en su máxima delicadeza y amplitud hasta que no las perdemos…