Concierto solidario


Queridos amigos de Ananta,

El viernes 27 de abril  celebraremos un concierto en favor de los programas de cooperación al desarrollo Colores de Calcuta (India) y Música para Salvar Vidas (Uganda).

Tendrá lugar a las 19:30 horas en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, José Gutierrez Abascal 2. Desde las 6pm tendremos disponible además nuestro mercadillo con productos traídos de Calcuta.

El grupo musical Aba Taano, ya renombrado en toda Europa, ha surgido a partir del coro de niños y niñas Uganda Natumayini, y tiene a sus espaldas muchos conciertos y varios CDs. El espectáculo gira en torno a ritmos y danzas africanos relacionados con el amor, la lluvia, la tierra y la celebración de la vida.

La contribución es de 12 euros por persona. La taquilla y puertas se abrirán a las 19 horas.

Para los que no podáis acudir físicamente pero si con el corazón, hay una «fila cero» del acto que puede ingresarse en la cuenta de Fundación Ananta 2100 0997 68 0200634646.

Os esperamos con alegría

Gracias sentidas por el apoyo.

Os regalo un libro


Cuando llegaba el día  de Sant Jordi me emocionaba realmente. Siempre había alguien que te regalaba un libro y siempre había alguien a quién regalar una rosa. Hace siete años que me marché de la “terra catalana” y esa hermosa tradición se ha vuelto entrañable desde la lejanía.

Para celebrar mi nueva vida en Madrid, el que pronto será mi aniversario, los cuatro años que llevamos con este blog y por vuestra amistad, quería hacer un gesto con esta tradición. Así que hoy regalaré un libro de los cinco que he escrito a todo aquel amigo o amiga de este blog que lo pida antes de las doce de esta noche. Es una forma de daros las gracias por todo lo que me habéis dado, por todo lo que hemos compartido en tantos momentos, situaciones, experiencias, viajes, desde Córdoba, desde Escocia, desde Barcelona, desde Alemania, desde India, desde Madrid, desde tantos y tantos lugares.

Como estoy seguro que muchos querréis corresponder de alguna forma, os pido que cualquier “rosa”, símbolo de amor y de amistad, que queráis entregar, no lo hagáis a mí, sino a las niñas de Calcuta que tanto y más lo necesitan. Podréis hacerlo desde la página de la Fundación Ananta en la cuenta que la fundación tiene abierta y así será un gesto hermoso de amor y generosidad:

La Caixa: 2100 0997 68 0200634646

un abrazo sentido a todos…

Foto: Quan jo era petitet, festajava i presumia…

Del miedo al amor


Estimada M.,
Mi pareja dice que el mayor miedo que tenemos los humanos es el miedo al amor… Quizás por eso siempre estamos saboteando constantemente las relaciones, por miedo… Nunca se me había ocurrido y ella me está ayudando a ver y comprender esos miedos de forma diferente, al menos, de forma consciente. Es terapeuta y la verdad es que lo hace tan bien eso de quitar los miedos que no tardé nada en mandar al carajo mi casa, que hasta ese momento era una pesada carga que no me dejaba ser libre. Me quitó el miedo y… ¡a la mierda! Hay miedos increíbles que no vemos. Por ejemplo, el miedo subconsciente a defraudar a nuestros padres. Hacemos cientos de cosas sin saberlo solo para satisfacer «el qué dirán» de nuestros padres, de nuestra familia, de nuestra sociedad… Hasta tal punto que creamos auténticos mausoleos en su nombre… Auténticas prisiones de las que nos cuesta salir constantemente… De esas también intento estar alerta para no dejarme llevar por las mismas… ¿Cuantas cosas hacemos, o dejamos de hacer por miedo? ¿Cuantas parejas hemos dejado o nos han dejado por miedo? ¿Cuantas oportunidades no hemos aprovechado en la vida por miedo al fracaso? Y cuando fracasamos, es tanto lo que aprendemos, es tanto lo que crecemos… ¿Por qué tenemos entonces miedo?
Agradezco tu franqueza y sinceridad…
besos y gracias…

El manejo de las energías


Constantemente manejamos energías. Esto supone una gran responsabilidad de la que somos totalmente inconscientes. Es difícil saber desde qué centros esas energías surgen y se expanden. Sabemos por experiencia que una buena alimentación produce un buen riego sanguíneo en nuestro cuerpo y por lo tanto una buena salud física. Sabemos también que el cuerpo está “vitalizado”, “animado” por algo que le da vida. Algunos lo llaman cuerpo vital. Esa vitalidad da movimiento y hace crecer nuestros cabellos, produce lágrimas y secreciones y es capaz de dotarnos de sentidos para relacionarnos con el mundo exterior. Pero, ¿de qué se alimenta ese cuerpo vital, etérico? Ayer lo hablábamos mientras subíamos por la montaña. Y notábamos que ese cuerpo sutil podría alimentarse de los rayos del sol, de la respiración y el aire que entra por nuestros pulmones, del agua limpia y cristalina y de la energía de los alimentos. A cada paso éramos más conscientes de esa realidad, porque de alguna manera, el cuerpo reacciona de forma diferente cada vez que respiramos profundamente, caminamos en consciencia bañándonos con los rayos del sol y bebiendo de las fuentes de la vida.

Los sabios de todos los tiempos identificaban esas energías y sus centros. La medicina china trata de ellos con toda normalidad e intenta reconocer sus ritmos y esencias, su vibración y actividad. Una buena corriente de energía provoca inevitablemente una buena salud.

Pero nuestro organismo es más complejo aún. Los antiguos sabían y diferenciaban las diferentes corrientes de energía que nos mantienen saludables. Sabían identificar las energías del cuerpo físico y las energías del cuerpo vital o etérico. Pero también diferenciaban las energías del cuerpo emocional y las del cuerpo mental. Y todas ellas, en su conjunto, de forma holísitca, cumplen la función de mantenernos con vida y, en la medida que seamos capaces de mantenerlas en correcta circulación, con buena salud.

Para los sabios antiguos, el poseer un disciplinado uso de las energías, de todas ellas, provocaba lo que se conoce como “los liberados dentro de la prisión”, una especie de despertar hacia otra visión distinta de la vida y de la existencia. Una sabiduría que nos permite contemplar lo más profundo del mundo de las causas.

Sea como sea, es hermoso pensar en estas cosas y compartirlas, como hice ayer con J., en las extremidades del bosque y la montaña.

Los niños y los ángeles no tienen sexo


La sexualidad forma parte de esa moda traviesa en la que se exageran los estímulos con tal de vender una imagen social distorsionada y trasnochada. En el instituto y en la universidad siempre hubo esfuerzos para desmitificar la sexualidad, especialmente cuando el Sida empezaba a hacer de las suyas en sus primeras épocas. Recuerdo aún con cierta gracia el esfuerzo que las orientadoras de turno ponían para explicar a unos adolescentes inquietos el cómo colocar correctamente un condón o un DIU. A algunos les excitaba todo aquello durante la sesión explicativa para luego pasar a ser tema de conversación durante semanas, especialmente si la orientadora tenía los pechos como magnolias y un cutis de durazno.

Si vemos los anuncios de la tele y las películas de moda la distorsión ya resulta escandalosa. El otro día alguien me decía: «¿por qué las presentadoras de televisión se visten como putas?» No había caído en ese detalle, a excepción de las señoritas que presentan el parte del tiempo, que siempre me parecieron encantadoras entre borrascas y anticiclones.

Los que son mitad niños y aspiran a trascender la condición humana para alcanzar la angélica, el sexo ni les va ni les viene. Se conforman contemplándolo desde la inocencia, desde un mar de compartir seguro y tranquilo sin ningún tipo de arrebato que surja de sus más primitivos instintos. Lo ven como algo normal, pero sin exagerarlo. Se aproximan a él de forma curiosa, transparente, desapegada, sin criticarlo, sin justificarlo, sin sacrificarlo, pero también sin adorarlo o rendirle pleitesía o servidumbre. No lo practican por necesidad, sino por el placer de compartir en las regiones celestiales los estímulos superiores que desde la torpe tierra no serían iguales. No se doblegan ante el bajo vientre o su esencia astral, sino que intentan, desde las regiones que nacen del estímulo del corazón, sentirse plenamente satisfechos.

Primero se miran a los ojos, luego se besan suavemente y después deslizan las manos durante un infinito por ambos cuerpos. La desnudez, la candidez, la sencillez crea un estímulo de profunda comunión que requiere de un respirar, de una meditación mientras los cuerpos desnudos se abrazan. El orgasmo es lo de menos, lo importante es compartir la profunda esencia de sus almas. Y cuando lo hacen, se sienten felices por haber compartido un trozo más de vida. Por eso los ángeles y los niños no tienen sexo, sino que hacen el amor con miradas, caricias y un profundo sentido de la unión. Su sexualidad más pura es el amor, y más allá de eso, todo son anécdotas.

Los sembradores de consciencia. Cuento zen.


Hay personas que esperan réditos inmediatos en la vida. Hacen lo que sea para conseguir dinero, poder y cualquier tipo de cosa que les aporte un beneficio en el corto plazo pensando única y exclusivamente en sí mismos.

Hay otras, sin embargo, cuyo propósito y preocupación es ayudar al bien común, intentan resolver los conflictos que nos acechan y trabajan día y noche, a veces en la sombra y otras desde los planos invisibles, para desarrollar una nueva consciencia que nos haga mejores y más humanos.

Estos últimos se asemejan al cuento japonés que relata el crecimiento del bambú, un cuento que nos describe la sabiduría del trabajo interior y el estímulo y la recompensa de la paciencia y la espera.

El bambú tiene una particularidad interesante y el cuento zen lo explica de la siguiente manera:

Siembras la semilla, la abonas y te ocupas de regarla constantemente.

Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un período de tan solo seis semanas, la planta de bambú crece ¡más de 30 metros!

¿Tardó solo seis semanas en crecer?

Realmente no. La verdad es que se tomó siete años y seis semanas en desarrollarse.

Durante los primeros siete años de aparente inactividad, el bambú estaba generando un complejo sistema de raíces profundas que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.

En la vida cotidiana, muchas personas tratan de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interior, el cual, como el bambú, requiere de su propio tiempo. Por esa misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en el corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Los sembradores de consciencia siguen trabajando, porque el mundo requiere cultivos a largo plazo.

Qué vienen los mercados


Europa en su conjunto ha cargado en cólera contra Argentina por la actuación, al parecer irresponsable, de su presidenta a la hora de nacionalizar la petrolera del país. Y eso pasa en un momento delicado para España donde este ajuste de cuentas nacido seguramente de las posiciones arrogantes y vanidosas que en las últimas décadas hemos tenido hacia toda Latinoamérica, han provocado la ira de unos y otros. Las encrucijadas políticas y los intereses oscuros existentes en la otra cara de la moneda se conocerán a medida que este caballo de Troya avance imparable.

Lo cierto es que España está feliz porque ha podido, “como único factor positivo”, según los analistas,  tener buen éxito de demanda en las subastas del Tesoro del martes y del jueves. Es decir, debemos estar felices porque los mercados siguen confiando en nosotros.

Ahora la cuestión, el intríngulis de todo esto es saber quiénes son los mercados. El economista Xavier Sala lo explica muy bien: “cuando se dice “mercados”, se quiere decir ACREEDORES. Lo digo por todos aquellos comentaristas que se preguntan, sarcásticamente, «quienes son estos mercados que tanto nos fustigan». La respuesta es: los mercados son esos acreedores a los que les debemos dinero y a los que estamos obligados a pedirles más dinero porque somos incapaces de cuadrar las cuentas”.

Es decir, le pedimos más dinero a los que les debemos dinero para pagar el dinero que debemos. Surrealista como mínimo. ¿No era eso lo que hacía el ciudadano medio en los años noventa? ¿Rehipotecar la casa para comprar un coche, un plasma y un ordenador de última generación?

La afirmación es escalofriante como mínimo. Hace siete años tenía unos ahorros de doscientos mil euros. Enseguida me dejé arrastrar por esa euforia arrogante en la que vivíamos en ese tiempo y pasé de tener unos sustanciosos ahorros a superar una deuda de casi quinientos mil euros. Cuando me di cuenta del error, consciencia que tomé gracias a la crisis, quise dar marcha atrás e intentar retrocer en esos siete años de insconciencia. El resultado ha sido haber perdido esos ahorros y una década de esfuerzo y trabajo, pero sobre todo, tomar consciencia de que la deuda no es la solución, sino el pago de la misma al precio que sea. Mi precio ha sido perder los ahorros de una vida, el trabajo de siete años y una casa hermosa que hice con esfuerzo y tesón.

¿Qué debería hacer España? ¿Seguir creando alegremente Letras del Tesoro para seguir endeudándonos aún más de por vida o buscar mecanismos que permitan desmontar todo este tinglado falso e ilusorio que hemos montado? ¿Por qué no empezamos por vender los helicópteros Tigre que hemos comprado? ¿Por qué no reducimos o anulamos el gasto militar en su totalidad? ¿Por qué no reducimos o anulamos embajadas, diputaciones, coches oficiales, y ese largo etc. de privilegios de la clase política? ¿Por qué yo he tenido que sacrificar mi casa y el Estado no sacrifica nada que tenga que ver con su engorde? ¿Por qué en vez de eso se sigue expropiando al ciudadano a base de impuestos y recortes en sanidad y educación? ¿Por qué el Estado no vende su “casa”?

El cazador cazado o la estrategia elefantina


El “movimiento elefantino” que se está levantando a raíz de la torpe cazada del cazador real está haciendo su trabajo de fondo. El objetivo no es que abdique el Rey, sino que abdique la Monarquía en el Estado Español y éste, a su vez, se convierta en un estado moderno, eficaz y acorde con los tiempos que corren. La ruptura de la sociedad con el pacto clientelar de la partidocracia cada día es más evidente, y ésta, que es una carrera de fondo que pretende romper con el antiguo régimen, no ha hecho más que empezar.

La verdad del asunto no tiene que ver con la última querida del rey, supuestamente la «princesa» Corinna zu Sayn-Wittgenstein, una verdad a gritos que en las tertulias madrileñas se cocina día sí y día no desde hace ya tiempo pero en silencio y discreción por respeto a la dignidad de la reina. De forma encubierta a veces y otras no, estamos ante un auténtico ataque a la Constitución, a la Transición y al modelo de convivencia que hasta ahora habíamos adoptado y pactado.

Para unos, es una oportunidad para que regrese la república. Esto es otro error de fondo, porque este pensamiento sigue dividiendo a las dos Españas. No hay que esperar a que regrese nada que tenga que ver con el pasado. Simplemente tenemos que acertar en el modelo constitucional de una España futura. Por eso no debemos resucitar ninguna vieja república, sino crear una nueva dentro de los tiempos que nos ha tocado vivir, una vez llegada la conclusión de que la monarquía es una institución romántica, que necesita ser conservada desde un punto de vista histórico y cultural por su interés antropológico, pero desligándola de una vez por todas del poder y la de la jefatura del Estado.

Para otros, es una oportunidad única que permite profundizar en el sentimiento de secesión de los llamados países con un marcado sentimiento nacionalista. La independencia de unos sobre otros es el fondo de una cuestión difícil de resolver. ¿Independizarnos de quién o de qué? ¿Del poder estatal? ¿Del poder de la Unión Europea? ¿Se podrían independizar las ciudades y los estados de ese nuevo marco legítimo? ¿Dónde estás los límites o las barreras de la independencia?

Quizás la solución sería crear una nueva forma de gobierno donde el poder, y ahora sí, recayera en el pueblo. Es decir, que el poder naciera de abajo a arriba, y no viceversa como ocurre ahora. Que cada pueblo fuera legítimo e independiente y que ofreciera un diezmo de solidaridad al estamento superior inmediato. Una vuelta a la ciudad-estado donde cada pueblo fuera soberano de sí mismo dentro de un orden universal y un pacto de convivencia internacional.

Sea como sea, estamos presenciando el principio del fin de una dinastía, la monárquica, que reclama ser posicionada en otro estamento diferente del que posee ahora.

La nueva revolución: el coche de aire comprimido


Tata Mini Cat: un coche con autonomía de 300 kilómetros por sólo 1,5 euros

Ni híbridos, ni eléctricos, ni propulsados por hidrógeno… Un ex ingeniero de F1 cree que la solución a los problemas energéticos pasa por el aire comprimido. Para demostrar que funciona, ha creado este prototipo con la participación de Tata: el Mini Cat.

A juzgar por los primeros datos, los motores de aire comprimido parecen interesantes: La autonomía de 300 kilómetros que alcanza el Mini Cat es superior hoy por hoy a la de cualquier eléctrico enchufable, y sus responsables calculan que el coste de circular con este modelo no pasaría de unos 50 céntimos por cada 100 kilómetros recorridos -llenar el depósito saldría por 1,5 euros-.

El pensamiento que vuelve


El viajo adagio habla de que así como pensamos, así somos. Un porcentaje muy alto de nuestros pensamientos es negativo respecto de los demás. Nos centramos en los defectos, en el lado malo, alimentando ese lado.

Aïvanhov nos dice que esa forma de pensar amplifica también en nosotros los aspectos negativos, atrayéndolos. Es una retroalimentación en la que acabamos también siendo víctimas, porque todo vuelve en la vida. También ocurre lo opuesto, pues cuando pensamos en las cualidades, van poco a poco habitándonos.

Los liberados vivientes se caracterizan por la limpieza de su pensamiento.

Los esclavos vivientes, que son mayoría en la humanidad, viven atrapados en patrones que asfixian.

Nuestros pensamientos mandan ondas y nos traen ondas. Son invisibles, pero con el tiempo marcan nuestras facciones y se hacen visibles.

Tiene sentido seguir el camino que ya han hollado los seres libres.


«La ciencia ha descubierto la circulación de ondas en el espacio. Así pues, los pensamientos, los sentimientos, los actos producen también ondas que se propagan. De ello se deduce que existe entre los humanos una especie de lazo magnético, y si os obstináis en pensar en los defectos de los demás, a hablar de los mismos y a alimentar malos sentimientos al respecto, os asemejaréis a ellos. Pues sí, cuando vemos solamente el lado malo de los seres, no solamente lo atraemos, sino que lo amplificamos en nosotros mismos.

¿No queréis ver aparecer en vosotros tal trazo de carácter, tal comportamiento que os disgusta en los demás? No insistáis en ello, sino llegará el día en que haréis como ellos, e incluso peor que ellos. Pensad más bien en sus buenas cualidades, y un día descubriréis que, aquí también, comenzáis pareciéndoos a ellos.»
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Omraam Mikhaël Aïvanhov (1900-86) , Pensamientos cotidianos, Editorial Prosveta.  Foto: en las proximidades del campo base del Everest, Nepal, 16 mayo 2004

Pensamiento simiente realizado por Fundación Ananta. Podéis recibir estos hermosos pensamientos todas las mañanas si os dais de alta en la lista de Ananta o escribiendo a:

joaquintamames@fundacionananta.org

Mecenazgo intelectual


Estimado F.,
La verdad es que el tema del mecenazgo intelectual y cultural está cada vez más difícil. En Séneca nos esforzamos por ayudar a las jóvenes promesas, pero es muy complicado en los tiempos que corren seguir con ese mecenazgo. Aún así, seguimos con la filosofía de que todos los beneficios que conseguimos es para apadrinar a autores noveles.
Cuando vivía en Cataluña existía cierta endogamía intelectual, pero cuando accedecías a los círculos, resultaba todo más fácil. Cuando iba a la universidad escritores como Empar Moliner, Sergi Pàmies o Quim Monzó me presentaban a unos y a otros, incluso pasamos una mañana con el presidente de Planeta para que editaran mi primer libro. Eran otros tiempos…
Ahora maestros y discípulos practican como pueden ese «sálvese quién pueda» y de ahí la diáspora intelectual y el apagón de las «luces». Aún así, luz, más luz… No nos queda otra que iluminar al mundo desde el mundo de las ideas.
un abrazo sentido y que vaya todo bien…

El mundo de ayer


Leyendo el libro de memorias de Stefan Zweig titulado “El mundo de ayer” y viendo lo que está pasando en este tiempo se me pone la carne de gallina. Antes de la Gran Guerra los europeos vivíamos anestesiados por el bienestar creciente. La riqueza parecía llegar a todas partes y había una especie de optimismo generalizado. Algo pasó, algo cambió cuando toda esa distorsión terminó en catástrofe. Las gentes visitaban la ópera disfrutando de los estrenos de Wagner, de Strauss o de Hauptmann. Se leía la poesía ingenua y sentimental de Schiller o la desgastada filosofía de Nietzsche o Strindberg. Ahora ya no se habla de los grandes, nadie conoce ni reconoce a un Kierkegaard ni siente curiosidad por el pensamiento de un Balzac.

Es normal que cuando la vieja Europa pierde el contacto con su cultura y su genialidad artística y científica ocurran cosas como las que ocurren hoy día. Cosas incomprensibles, como que se recorte en bienestar social, en educación o salud pública y no se toque para nada la partida de Defensa o gasto militar. Ni siquiera Dante hubiera imaginado desde los círculos sagrados del Paraíso que el infierno que se teje en los cúmulos de la ignorancia de nuestra época podría hechizar de tal manera a los pueblos europeos.

Ya nadie lee poesía y eso nos desconecta del espíritu, de nuestro espíritu. Whitman se aposenta en el encabezado de este lugar pero nadie lo recuerda excepto cuando alza la mirada hacia arriba y se topa con él. Baudelaire nos importa un comino y nada queremos ya saber del viejo Platón. La tristeza de aquellos que leíamos apasionados a los grandes maestros de todos los tiempos estrangula el aliento cuando vemos la perversión en la que nos encontramos. Por eso no es casualidad que unos y otros nos mofemos ya casi sin rabia por las travesuras de un rey desacreditado e irreal, disfrazando la angustia en broma y pitorreo en ese desconcierto de lo decepcionante y aburrido, en esa tertulia cibernética donde de lo único que se habla es de lo mal que estamos y de lo poco que vamos a arriesgar para salir de este atolladero. Del absurdo, que dirían los existencialistas trasnochados.

Hemos perdido el respeto hacia los maestros del espíritu, hacia los mensajeros de los dioses, aquellos artistas y filósofos que nos advertían del peligro de andar por la senda de la ceguera. La secesión existente entre alma y materia podría ser tan atroz que muchos pudieran embarcar hacia su periplo cósmico desde los arrayanes del polo norte mientras que la otra mitad, absortos y deambulantes, podrían terminar en el polo sur infernal, dentro de ese círculo de la inopia apabullante, del materialismo y el separatismo tan de moda de nuevo.

Hay una decadencia inevitable en todo lo que está pasando. Un rey cazando elefantes y luego arrepentido como un crío de cuatro años no es más que el reflejo de una sociedad perdida y sin rumbo. Esos valores de la estética decadente, de la caza, del puro y la copa, de la fama y el poder, de la tierna e ingenua mirada arrogante, del egoísmo alarmante y la indigesta egolatría se están derrumbando. Esa es la mala noticia, porque en todo derrumbe siempre hay algo de esperpéntico y catastrófico.

La buena noticia es que algo nuevo nacerá, y esto, como decían los cultos de antaño, aquellos del mundo de ayer, es un asunto que nos concierne (nostra res agitar).

La revolución silenciada


Es evidente que algo está cambiando en las consciencias. O quizás no sea exactamente así, quizás en 1789 no había cambiado nada, pero algo tuvo que pasar para que cierto despertar derrocara al absolutismo. Y ahora de nuevo sentimos que un nuevo absolutismo arcaico está a punto de derrumbarse. Y quizás no despertemos a nada y sigamos siendo igual que ayer, pero algo pasa, o algo pasará, e inevitablemente habrá un cambio.

Cuando observamos las noticias vemos como cierta adormidera nos protege de la realidad. Veo la vida de personas cuyo único interés se entremezcla entre su ombligo y su necesidad de ser contemplado por los otros como algo bello y útil. Dedican su vida a maquillar sus caras para esconder quizás la miseria interior en la que viven. Y mientras, otra media humanidad se retuerce de dolor, como el video que hoy me han mostrado de una terrible lapidación donde una mujer era apedreada hasta la muerte por cientos de hombres que grababan con el móvil la terrible escena. Casi vomito porque de alguna forma, esta sociedad podrida en la que vivimos también está siendo apedreada hasta la agonía más mísera.

Aún no nos damos cuenta, pero algo está sucediendo. Algo terrible y hermoso a la vez. Algo que más allá de nosotros mismos trascenderá en la historia humana. Seremos testigos si queremos y sobrevivimos, pero sobre todo, algunos, los más afortunados, serán protagonistas.

La agraciada primavera


Acabo de tomarme un cuenco cargado de trozos de pera y melón que me ha preparado amorosamente. Luego una “tosta” (así lo llaman aquí en Madrid) de pan tostado con tomate, aceite y algo de queso. Desde el gran ventanal del salón contemplo los árboles, la piscina y detrás de todo el paisaje imagino el bosque que tenemos cerca y por el que paseamos cuando hace buen tiempo. Pero hoy llueve. Y trabajo con la luz grisácea mientras ella estudia en la planta de arriba algo de medicina china. Estamos algo nerviosos porque pronto habrá una nueva mudanza. Ella me podría haber dicho que me buscara un piso o una habitación en Madrid. Pero fue contundente. Había que apostar por el amor y eso solo se puede hacer desde la convivencia, juntos, unidos en la experiencia del compartir. Cuando los pilares de cualquier relación se basan en el amor y el respeto, en la sinceridad y la confianza, eso aporta tranquilidad, creatividad. Esa paz interior te permite ser uno mismo, expandirse, alejarnos de las partes menos comerciales de cada uno, sin necesidad de vender ningún producto, simplemente mostrándonos como somos, sintiendo como somos, sin ocultar nada, sin esconder nada. Los dos trabajamos en casa, pasamos veinticuatro horas juntos pero no añadimos ni quitamos nada, aceptamos como somos y estamos a gusto, sin roces, sin disputas, compartiendo cada segundo, cada instante. Eso nos demuestra muchas cosas, pero sobre todo, nos empuja a ir más lejos. Cuando alguien se muestra generoso en todos los sentidos y nosotros estamos a la altura y correspondemos de igual forma, se crea algo milagroso y profundamente hermoso en el contacto humano. No existen saturaciones ni diques, ni justificaciones para no comprometernos aún más. La implicación proviene de la complicidad de haber encontrado a un igual, de una persona libre en un mundo que nos permite mostrarnos libres. Sí, el cielo está gris ahí fuera. Pero aquí dentro, luce el sol y nace una agraciada primavera.

El encuentro con Carlos Ramos


 

Una de las sensaciones más satisfactorias de la profesión de editor es la de conocer a personas y personajes singulares. Tratar con ellos de forma amable y cariñosa termina creando un vínculo especial entre autor-creador y editor.

Carlos Ramos es un claro ejemplo. Es un artista en todos los sentidos. De profesión actor y también poeta. Pudimos disfrutar de sus versos y actuaciones en el encuentro que organizamos en La Montaña. Fue algo mágico y maravilloso el poder compartir talento con talentos mientras recitaba los versos de su libro «Escondido«.

Recibía este video que de alguna de sus obras que ahora comparto. Y ojalá muy pronto su talento fuera reconocido a todos los niveles. Así que gracias Carlitos por ser como eres.

Menos gasto militar, más gasto social


Hoy martes, centenares de organizaciones de más de 40 países convocan por segundo año consecutivo el Día Mundial de Acción sobre el Gasto Militar (Gdams en sus siglas en inglés). Esta jornada se celebra el mismo día que el SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute) hace públicos los datos del gasto militar mundial del 2011. Quince organizaciones del Estado español, se suman al Día Mundial de Acción sobre el Gasto Militar con las siguientes acciones y propuestas:
Envío de una carta al Presidente del Gobierno y a los portavoces parlamentarios en la que se les pide la reducción del gasto militar para invertirlo en gasto social. La carta, recuerda a los representantes políticos que “priorizar unos gastos u otros es cuestión de voluntad política y, por lo tanto, está en sus manos como representantes de los ciudadanos decidir en qué se gastan sus recursos.”
Lanzamiento hoy de la web: www.recortemoselgastomilitar.org. En esta página se comparan recortes sociales con gastos militares.
Ciberacción: recogida de firmas a favor de la reducción del gasto militar (en breve en la misma página web).

Nosotros, la sal del mundo


«Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se ha vuelto insípida, ¿con qué se hará salada otra vez? Ya para nada sirve, sino para ser echada fuera y pisoteada por los hombres». (Mateo 5:13)

Estimado J.,
No puedo evitarlo… no sé que me pasa, es como si estuviera poseído por la indignación…
Hubo un debate parecido en la Escuela Arcana con respecto a la Segunda Guerra Mundial. Unos pensaban que había que mirar para otro lado y otros pensaban que había que actuar de alguna manera. Tengo un debate moral al respecto. Hay que trabajar hacia el bien, pero no podemos hacerlo ignorando al mal, ocultándolo o silenciándolo.
La naturaleza toma consciencia de sí misma a base de enfrentarse a sus errores. Si los callamos o los ocultamos, volverán a resurgir a cual semillas en primavera. ¿Qué se puede hacer? Es preferible trabajar hacia el bien, pero no podemos hacerlo mirando hacia otro lado. Es una cuestión de rayo, nada más. Siempre están los que barren el patio para que la gloria penetre en el templo… Solo se trata de eso, de barrer… y que el mundo vea las cosas como son, y no con esos interminables velos que nos ciegan.
¿Acaso podrían nacer los frutos de la tierra sino fuera por ese factor patógeno que llamamos viento? El viento limpia y purifica, y en nuestras sociedades es necesario airear muchas cosas y que sean arrastradas al espacio infinito. Nuestra conducta moral debe ser testigo activo de los delitos que en nombre de la barbarie se están cometiendo.
¿Podemos acaso seguir callados? ¿Acaso Cristo no echó a latigazos a los mercaderes de las puertas del templo? ¿No deberíamos nosotros, pobres discípulos, seguir su ejemplo y denunciar a los nuevos mercaderes y fariseos de nuestro tiempo? ¿Acaso no somos nosotros la sal de la nueva tierra?
El alcalde de Barcelona decía esta mañana que estábamos en una situación catastrófica. Esas declaraciones pueden ser una realidad a corto plazo y una tragedia a medio plazo. Para que las nuevas ideas puedan crecer, hay que empezar a trabajar en el destierro de las antiguas.
Si personas como Cristo o Martin Luther King hubieran trabajado en silencio, retirados en sus dominios próximos, seguiríamos viviendo en la oscuridad de las cavernas. Todos tenemos nuestra labor y nuestro trabajo, pero es bueno que se azote y se pode lo inútil para que lo útil crezca…
Cristo hablaba de amor, pero lo hacía con contundencia y denuncia. Una de cal, otra de arena… Lo valiente no quita lo cortés…
un abrazo sentido… y gracias por el guiño…

¿Por qué el Gobierno ayuda a Repsol en contra de un país democrático como Argentina?


Parece ser que a nadie le sorprende que los políticos defiendan a capa y espada a grandes empresas y bancos. ¿Por qué creéis que lo hacen? Es muy evidente. Si vemos lo que hacen los políticos después de alejarse del chollo del poder veremos las respuestas.

En la endogamia de nuestra clase política existe una red de favores fácil de seguir. Sólo tenemos que ver quiénes son los que nos gobiernan, de donde vienen y adonde van cuando terminan sus mandatos. La red endogámica de amiguismos y favores es vergonzante.

Tenemos los tristes ejemplos de los grupos energéticos con Aznar-Endesa y Gónzalez-GasNatural. Los de la banca con Rato-Bankia o Narcís Serra-CaixaCataluña. El indulto que ofreció Zapatero a Alfredo Sáenz y un largo etcétera difícil de relatar.

¿Por qué nos iba a sorprender entonces que el gobierno cargue armas sobre el asunto de Repsol? La privatización de YPF fue a base de sobornos y favores ocultos. Y ahora no estaría bien perder esa batalla porque el futuro espera paciente nuevos favores y nuevos sobornos.

Algo parecido ocurre con la Monarquía. ¿Por qué esta institución medieval permanece intacta en un estado moderno? Porque los tejemanejes del poder se articulan de la misma manera. Trapicheos y estraperlos sin fin. ¿Pruebas y evidencias? Solo hay que tirar de los hilos. ¿Qué hacía anteriormente nuestro ministro de defensa? ¿Por qué está sentada en la alcaldía de Madrid la esposa del expresidente del Gobierno? ¿Qué hacía anteriormente nuestro ministro de economía? ¿Cuántos favores debe aún Rajoy a Aznar? ¿Y de qué tipo? Nada más empezar la partida ya han puesto a unos y a otros en los puestos clave. Pero la endogamia sigue, y los hilos siguen manejando los poderes.

Hacia la vida plena


Estimado J.,
esa otra época de la que hablas no tiene que ver con el pasado. El pasado de nuestra historia humana nunca fue mejor de lo que ahora vivimos. Tiempos pasados nunca fueron mejores. Es una cuestión de futuro. Tú eres un hombre del futuro, con una mentalidad de futuro y un sentimiento que viene de lejos, muy lejos. Por eso todo esto te parece extraño y absurdo. Porque así es el ser humano, extraño y maravilloso a la vez, capaz de componer melodías imposibles y capaz de las mayores atrocidades. Un ser que vive anclado entre el pasado más remoto y el futuro más glorioso. Y tú vienes de ese futuro, y de ahí la incomodidad. Pero esa luz del mañana debe servir para iluminar las nuevas generaciones. Debe servir para guiar en valores y abrazar la esperanza de un mundo mejor. Así debe ser porque el camino que hemos emprendido es para que algún día todos despertemos a la vida plena, a la vida en consciencia, a la vida humana. Y algún día lejano, cuando todo esto haya pasado y el ser humano sea completo, entonces, el ser angélico que habita dentro de nosotros se manifestará y seremos mucho mejor de lo que ahora somos.
Me alegra saber que estás ya en el nuevo trabajo… Me alegra saber que seguimos avanzando…Ánimo… hay mucha vida por delante…
un abrazo sentido…

La Gran Tomadura de Pelo


Me pregunto qué pasaría si mañana todo el mundo se declarara insumiso fiscal. Si el poco o el mucho dinero que tuviéramos lo sacáramos del banco. Me pregunto que pasaría si consiguiéramos un colapso tal de la economía y de los (oh qué miedo) mercados y todo se paralizara durante semanas.

No haría falta salir a la calle a manifestarnos con el riesgo de que nos metieran en la cárcel… Aunque, me pregunto qué pasaría si todos saliéramos a la plaza y quemáramos nuestro particular contenedor de la basura para que nos metieran a todos en la cárcel.

Lo que más gracia me hace del asunto es el cómo nos toman el pelo, el como nos utilizan como si fuéramos una panda de catetos. O peor aún, una panda de paletos.

Lo del Rey es solo una anécdota… No sabemos absolutamente nada de todo lo que se mueve en las cloacas de nuestra sociedad. Y muchos pretende que nos callemos, que dejemos que las cosas se pongan en su sitio sin que nosotros hagamos nada. Es posible que la prudencia sea más sabia que la adolescente protesta, pero cuando la tomadura de pelo alcanza dimensiones desorbitadas, no podemos seguir tranquilos sentados y prudentes.

La historia dice que cuando las fuerzas totalitarias hipnotizan al pueblo, nada bueno puede pasar. Ya lo vimos en sendas guerras mundiales. ¿Qué hubiera pasado si el pueblo hipnótico hubiera salido a la calle? Ya no podemos ser cuatro los que protestamos… Debemos ser legión. Somos legión.

Rey Juan Carlos I, de la conciencia animal a la humana


Dicen que Juan Carlos I es un rey bastardo, ilegítimo, heredero de una dictadura y de un dictador que lo puso porque el «rubio principito» le caía bien. Dicen que ha sido un estafador y un embustero. Que ha mentido a su mujer, a su familia y a todo un pueblo. Pero realmente todo esto nos da igual. Que cada uno haga lo que quiera  y sienta con su vida privada.
Lo evidente es que sigue viviendo a cuerpo de rey mientras sus «súbditos» se quedan sin casas y trabajo. Representa algo tan trasnochado como la monarquía absolutista, hereditaria y dictatorial que nada más, excepto un modelo exótico desde la cultura antropológica, puede aportar.

Dicen que nuestro rey, que para colmo es nuestro jefe de estado, maneja sus asuntos privados entremezclándolos con los públicos. Conocidos y marcados son sus trapicheos que le han creado fama y fortuna.

Hipócrita consumado y malversador de fondos públicos, dicen que vive a cuerpo de rey a costa de nosotros, sus súbditos. Y lo peor de todo es que lo refriega todos los días con sus lujosos yates y mansiones y viajes y esperpentos asuntos de faldas. Al menos eso dicen los que tienen tele y consumen horas bajo el plasma y conocen los entresijos de esta decadente institución.

Y ahora la vida le habla. Se rompe la cadera, símbolo del salto de la consciencia animal a la humana, puente inequívoco entre el pasado y el futuro. Por debajo de la cadera se manifiestan las emociones más brutas, como esas por las que hasta hoy se ha regido nuestro rey: engañar, estafar, practicar el adulterio con unas y otras y matar animales como osos y elefantes cada dos por tres, o eso dicen.

Y la cadera le sirve como símbolo de reflexión entre su condición animal y la condición humana, a él y a su pueblo, porque él es tan solo un representante arquetípico de la consciencia de una nación dormida y sumisa.

Quizás, en esa humanidad que ha de llegar algún día a su alma, tome consciencia de lo que es y lo que representa y abdique y se pueda ir tranquilo a donde quiera, con una vida privada plena y legítima. Pero mientras sea el Jefe del Estado y arquetipo de una nación, que reflexione sobre su papel histórico y sobre sus actos torpes y para nada ejemplares.

Vida entre montañas


Al sur de Castilla-León y en un hermoso y escondido valle cerrado a los pies de la Sierra de Gredos la maga tiene su refugio. Allí hemos pasado un tranquilo fin de semana viendo nevar, contemplando las cumbres blancas, los riachuelos cargados de agua que salpicaban el románico de la zona. Puentes y abadías medievales rodeaban el espectacular encanto. Vida, mucha vida estremecida por abrazos sentidos y visitas al mágico mundo de la naturaleza.

Fuimos a comprar el pan y el periódico y bajo los auspicios de la chimenea que crujía madera amontonada donde antes había una higuera, dejamos deslizar las horas y el tiempo en ese calor que prometía velada tranquila.

El aroma de montaña siempre me ha erizado el cabello. Cuando recorríamos las sendas rodeadas de verde y ganado algo en mí se encendía. Es esa llamada de la selva que nos envuelve cuando flirteamos con la naturaleza viva. Hacía tiempo que no veía montañas nevadas, incluso nos ha sorprendido que el invierno llegara en esta primavera también extraña, como su antecesora estación. Dicen que el tiempo está loco, pero estos días hemos agradecido esa locura. Vida, mucha vida… Es el increíble sentido de sabernos vivos, muy vivos.

La Dictadura Civil


Primero invierten todos nuestros ahorros en ayudar a los bancos. Luego nos echan de nuestros trabajos. Más tarde nos desahucian de nuestras casas y nos recortan la salud y la educación. Y cuando ya no podemos más, cuando vemos como todo lo que hemos conseguido con sudor y lágrimas se tira por la borda para seguir manteniendo a las oligarquías de siempre, a las castas de siempre, ahora, encima, nos meten en la cárcel por protestar. ¿Qué será la próximo? ¿Y cuanto más el pueblo soberano permitirá esta dictadura encubierta?

Pd.- Eso sí, mientras a nosotros nos pasa todo esto, nuestro Monarca, el heredero legítimo de la dictadura militar de Franco, se va a cazar elefantes a África con nuestros dineros y de paso, se rompe la cadera…  Qué vergüenza de país… Un país de chapuzas y ladrones…

El espejo de las almas simples


Siempre que se acerca una revolución solar, un cambio de ciclo personal, se cierran puertas y se quema ese karma añejo y rancio. Se ordena el armario para empezar una nueva vida y un nuevo nacimiento y un nuevo despertar. Cada nuevo cumpleaños es una oportunidad para cambiar, porque es como volver a nacer a la vida desde una perspectiva nueva. Este año lo estoy notando especialmente. Estoy cerrando capítulos y ciclos de siete años, contemplando la posibilidad de abrir un gran portal donde penetrar el sendero, no ya el de probación, sino el del compromiso hacia una responsabilidad mayor. La vida, que es un gran espejo donde podemos ver todo cuanto somos y todo cuanto hemos hecho, nos marca las pautas del camino y nos indica claramente qué nuevas metas debemos alcanzar.

Cuando leo la vida de algunos místicos del pasado, esos que por sus ideas y formas de vida fueron quemados en hogueras de verdad, siento la dureza de aquellos que por defender una vida libre y en concordancia con lo que eran pagaron un alto precio.

Estos años no he vendido mi alma al diablo. He preferido pagar el precio de ser libre aunque el coste haya sido elevado. Eso me ha permitido llegar a este punto de la vida con cierto alivio, con cierta simplicidad. Y en lo simple he encontrado la belleza, la esencia de una vida hermosa y maravillosa que se muestra increíble en cada momento.

El etnocentrismo etnocéntrico


Estimado amigo,
agradezco de corazón sus palabras a las que no quito ni un ápice de razón.
Conozco muy bien la cultura islámica y tengo muchos amigos que practican esa y otras formas de entender el mundo. Todos mis respetos va para ellos. También he leído con sumo cuidado los libros sagrados de diferentes culturas. Sobre las aberraciones de cada uno de ellos podríamos sacar al trasluz cientos de ejemplos, tanto textuales como históricos. Nuestra propia cultura cristiana no escapa de los mismos.
Resulta difícil medir la barbarie en los tiempos que corren.
Mi artículo solo respondía a esa idea etnocentrista de que lo que aquí hacemos en Occidente es lo mejor y debe exportarse al mundo, a los otros mundos.
Creo ante todo en la libertad del ser humano. Y si una mujer quiere llevar burka que lo lleve. Allá ella con su vida privada. A mí no me ofende ni me siento ofendido por ello. Ni tampoco me ofenden las otras culturas, con sus cosas y sus manías. En muchos países «modernos» se practica la pena de muerte y a todos nos parece lo más normal y civilizado del mundo. Para otras culturas, el hecho de que comamos vacas y cerdos puede ser algo tan sumamente horrible y repungante… En fin…
En todo caso, agradezco su aportación y su sinceridad.
un abrazo sentido,
Javier

 


De: A. B.
Enviado el: miércoles, 11 de abril de 2012 16:28
Para: javier.leon@editorialseneca.es
Asunto: Articulo sobre el Burka

Sr Leon.

He leido su articulo en la revista plural y me he quedado impactado no solo por su opinion, sino por la inmensa contradicciòn que existe entre lo que usted plantea y lo que El Burka representa (la fotografia elegida no le ayuda a usted en lo mas minimo). He intentado buscar una explicacion sensata a su opinion y no se me ocurre otra que el total desconocimiento de lo que la tradicion islamica ha propuesto y aun propone para la vida de las mujeres, lo que de manera tan violenta impone en los paises en que este sistema totalitario gobierna.

El Burka es solo la minuscula ventana de lo que realmente estas mujeres padecen en sus casas, violencias no solo psicologicas e intelectuales sino tambien fisicas y sexuales, metodos claramente explicados en los Suras del libro sagrado y en las mezquitas de este su Pais. La libertad de la mujer es un bien que ha costado muchisimo engendrar en occidente (usted ya lo menciona en su articulo al hacer un paralelo con la prision de la mujer en tiempos de fanatismo cristiano) y que todavia hara falta educar y entender, el Burka no es la expresion de una libertad cultural señor Leon, es el simbolo del miedo que el hombre ha tenido desde el inicio de la civilizacion al inmenso poder de lo femenino, es la expresion mas agresiva y explicita del secuestro de la sabiduria femenina por la falta de confianza de lo masculino. El Burka tiene la misma belleza que tiene un jilguero en una jaula, es decir ninguna, ambos son simbolos de la codicia y el miedo humanos.

Yo le invito amablemente a que lea el Coran y el Hadiz (yo tuve que hacerlo tambien) para que pueda usted comprobar con su entendimiento de manera directa de lo que le hablo. Si es que es cierto que somos el baluarte de la tolerancia, que debemos hacer entonces con lo que atenta contra ella de manera tan clara y directa?.

Comparto su sueño de un mundo pacifico, justo y prospero, pero no creo que podamos conseguirle si no nos quitamos las gafas sentimentales que a veces nos quitan claridad y nos dejan en zonas de confort, adormecidos de incienso y musicas relajantes.

Atentamente.

A. B.

El valor del compromiso


Vivimos unos tiempos en los que el valor, los valores, se están tirando por la borda. Lo vemos en la política, en las relaciones, en todo cuanto ocurre en lo más inmediato de nuestro entorno. ¿Qué nos está pasando? ¿Qué clase de humanidad estamos construyendo? ¿Qué clase de valores nos rigen? Qué bueno y necesario resulta rodearnos de personas buenas. Qué bueno y necesario resulta ser buenas personas. Ahora y siempre, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte nos lleve a mejor vida.

Nunca se da tanto como cuando se da apoyo y confianza


Nunca se da tanto como cuando se da apoyo y confianza. Lo mismo ocurre cuando te quitan ambas cosas. La crisis, esta bendita crisis, nos está ayudando a comprender ciertas verdades, a ver quién está ahí en los buenos y en los malos momentos y quién desaparece, o incluso te llega a robar en nombre de la amistad, bendita amistad esa que se empaña con actos oscuros y desagradables. Me gustaría hablar de ello. Pero algo me lo impide, no sé si la educación o la cara de pasmado que aún tengo cuando ves como una persona con un patrimonio de más de quinientos millones de euros es capaz de robarle unos cuantos puñados de euros a un ingenuo e iluso muchacho. Y no una vez, sino hasta tres veces. Y a la tercera va la vencida, dicen, por eso uno prefiere cargarse a la espalda la mucha o poca dignidad que le quede y desaparecer de esos submundos extraños donde los valores se cuecen a un fuego lento incomprensible y con demora. No me importa si ese puñado de euros trataba de una cantidad que puede rondar una buena suma de dinero. Lo que me confunde y aturda es quién lo ha hecho y cómo lo ha hecho. Dice un amigo que vivimos en un país de chapuzas. Cuando la chapuza se entremezcla con lo personal, entonces nada tiene sentido.

Me cuesta encontrar alguna palabra que defina todo este sentimiento. La profunda decepción quizás sea lo que más se aproxime, aunque según un buen amigo, se trata de un claro asunto de pichirris y tracaleros. Lo intentaba describir en una carta que no supe afinar:

 

“No es una cuestión de dinero, ni de ver que hemos aportado cada uno en esta carrera. 

No se trata de valorar si tu has aportado cien o un millón de euros y yo por el camino he dejado mi carrera académica, doscientos mil euros de ahorro, una casa y otras cosas difíciles de valorar por seguir un sueño que en algún momento se volvió común. No se trata de nada de eso, si no de cómo se hacen las cosas. Si lo que necesitas eran esos miserables euros se piden o demandan de forma amable pero sin ningún tipo de trapicheo ni ninguneando la dignidad de nadie. Porque no ha sido una vez, sino muchas, y con este expediente ya no se puede defender lo indefendible. Sabes de sobra que nunca he querido nada que no fuera mío, y a esa libertad me debo. Todo lo demás me parece de muy poca calidad humana. En fin, no me cabrea las formas, sino que las mismas, pensaba yo, estaban sujetas al pacto invisible del buen hacer entre amigos y hermanos del espíritu libre.

Seguimos, con o sin cabreo, con las cosas del camino”.