Jaque al Rey


Quiero expresar en primer lugar que recibo de Su Excelencia el Jefe del Estado y Generalísimo Franco la legitimidad política surgida el 18 de julio de 1936”.

Juan Carlos I de Borbón.

Estamos a 8 de enero y solo tengo 30 euros en el bolsillo”.

Abdul Rahim, de 50 años, desahuciado.

Hoy he soñado con el duque de Palma. Ha sido un sueño extraño donde Urdangarin parecía triste y desolado, envuelto en una situación incómoda donde tenía que callar por no liar más la madeja y donde al parecer, le iban a desahuciar por no poder pagar la hipoteca. Pobre, me ha dado un poco de pena. Hace poco la Casa Real le calificó de “persona no ejemplar”. Así de rápida y contundente, para demostrar la fuerza de la ley moral que impera en esa sacra institución. Pero el calificativo parecía una broma de mal gusto. ¿Persona no ejemplar? ¿Nuestro Iñaki? ¿El «paga(In)fantas»? ¿El descendiente de San Valentín de Berriochoa, patrón de Vizcaya?

Su referente más inmediato es el propio Rey de España. Su «ejemplo» ha consistido en aceptar ser heredero del régimen dictatorial franquista. En preparar a hurtadillas un golpe de Estado para encauzar la nación hacia la solución final y, al ver la reacción del pueblo, cambiar de bando y con ello traicionar a los implicados en el mismo.

En su vida privada también ha sido «ejemplar». No hablaremos de sus negocios, de su tráfico de influencias, de como una familia pobre, se ha enriquecido misteriosamente siendo una de las mayores fortunas de Europa. Tampoco hablaremos de las ciento de amantes que ha tenido en estos años. Hasta el punto de que su mujer, la Reina, se ha tenido que marchar a vivir a Londres por pura vergüenza vaquera.

Dicen que su último desliz es una alemana que casi vive en Palacio para disgusto de su hijo al que al parecer, una vez le increpó diciéndole también ese “y tú te callas”. Y qué decir de esa historia oscura que nuestro misterioso Tom Farrell describe detalladamente en “Escrito en un libro”, lectura que recomiendo para que entendamos un poco la historia «ejemplar» de nuestros últimos reyes.

Lo asombroso de toda esta ejemplaridad es el silencio oscuro de todo lo que rodea a este personaje que «manda» en España por la Gracia de Dios y de Franco. Una persona que firmaba decretos en Suiza, en supuesto secreto porque allí estaba con la amante de turno. Una persona que desvía fondos y amasa fortunas en otros países porque en España, nunca se sabe. Y la Reina, lista como nadie, utilizando a hijos, yernos y a quien haga falta para sacar todo lo que pueda de Madrid y hacer acopio de lo mismo en Londres o donde quieran que estén sus cuentas secretas. En España, el que no corre vuela. Por eso el nombrar oficialmente a Urdangarin, nuestro descendiente de santos patrones, como persona «no ejemplar» desde la Casa Real me parece una broma macabra.

Y todo esto choca frontalmente con la simpatía que media España tiene a este paradójico personaje real, cercano y socarrón, campechano y guasón. Sería bueno, a pesar de esa simpatía nacional, que en España nos dejáramos de coñas reales, que rescatáramos esa institución como un realengo antropológico y lo pusiéramos en alguna especie de museo etnográfico, porque la cosa tiene su interés, pero nada más. Y que España fuera de nuevo una república, como lo son esos países avanzados como Francia, Estados Unidos, Suiza o cualquier otro con cierto sentido de realidad política.

Pero en España nos gustan las tradiciones, por eso de la identidad y el carácter. Así somos los españoles y por eso se ve difícil que el Título II de la Constitución que trata de «La Corona» en sus artículos 56 a 65 sean a corto plazo sacados de la Ley. Hay mucha fortuna en juego, mucho poder, porque en el fondo de eso se trata, de seguir ahí, instalados en el poder, para seguir aprovechando las prebendas del puesto hasta la muerte. ¿Quién en su sano juicio estaría dispuesto a renunciar a todo eso?

Y mientras eso ocurre, tendremos el deber de mirar hacia el futuro político con cierta responsabilidad histórica. Al menos mientras personas como Abdul sean continuamente desahuciados en nuestro país y más de cinco millones de parados no sepan qué hacer con su futuro. Menos guasa y más seriedad queridos españoles.

Dejar penetrar la luz


Tras desayunar, me dejé llevar por la llamada de la vida. Terminé a media tarde en Madrid. Un viaje rápido, directo, clarificador. Diría que liberador. El corazón a veces te lleva a lugares donde la mente racional no puede continuar, donde la lógica no puede seguir. Abandonado a lo irracional, puedes llegar a cuotas lejanas de trascendencia, de realidad, de vida. Pasé la noche abrazado con fuerza al infortunio, pero deseoso de creer en la esperanza que nos hace humanos y capaces.

Al día siguiente, un hermoso paseo por la sierra norte de Madrid, contemplando el juego de colores y temperaturas que este invierno extraña a todos. A las pocas horas, estábamos sentados en el Plantío para celebrar la meditación del plenilunio de Capricornio. La gran fiesta, la reunión con el grupo subjetivo, con los amigos del alma, con el júbilo de compartir y dejar penetrar la luz. Luz, más luz, de nuevo.

Me sentía feliz, plenamente feliz. En paz, radiante, con cierta luz en los ojos, con cierto brillo en la mirada. El alma respondiendo de nuevo a la llamada. Y de repente, esa voz que te dice: “todo está bien”. Así lo sentía, así lo expresaba en total libertad. En el centro permanezco, desde donde surge el alma, trabajando, sirviendo, derramando por todas partes vida, desde el centro del corazón al mundo.

Quiero ser árbol


Ayer pasé la noche en palacio. Llegué y cenamos en familia. Me gustó recorrer entre olivares y bosques los kilómetros que separan las puertas del pequeño reino del centro neurálgico donde se refugian príncipes y princesas. La casa seguía espectacular, inmensa, exagerada. Jamás un hombre solo podría abarcarla en una sola vida. Y esa es solo una de las casas, quizás no la más grande. A veces tanta riqueza me abruma. Especialmente estos días que ando escribiendo el prólogo sobre una de las obras del príncipe ruso Kropotkin. A veces tanta exageración me resulta extraña.
Pero ayer había cierto aire acogedor, festivo, familiar. Nos reunimos alrededor de la inmensa mesa redonda, como los caballeros de la tabla. Hablamos hasta altas horas de lo humano y lo divino. Mientras hablaba con su hijo sobre la vida eremita que ambos llevamos últimamente, me gustó el recuerdo de la sobrina, cuando con risas cómplices recordábamos aquel tiempo en que dormía en la casa de Madrid y nos levantábamos lagañosos para desayunar juntos. “Desde que te fuiste a vivir a la embajada ya no te vemos por allí”, decía. “Ya no vivo en Madrid, he vuelto a La Montaña”, le contesté casi susurrando. La vida en palacio… en los palacios… Eran otros tiempos…
Las explicaciones siempre inteligentes y geniales de “el jefe”, como cariñosamente le llaman, nos hacían reír sin parar sobre asuntos que no hacían nada de gracia por su relevante importancia. Los nietos pronto fueron a la cama porque esa era la gran noche. Al acostarme recordé la última vez que estuve allí. Miraba los grandes cuadros de la habitación. Miré mis venas y se veían azules al trasluz. Sangre azul, pensarían en otra época… Una costumbre muy española para diferenciar a los nobles blancos y pálidos que tenían origen visigodo de los que, de piel más oscura, provenían de origen moro. El palacio, los palacios…
Por la mañana, temprano, el gran árbol de la vida estaba esperando. En sus ramas colgaban esos destellos de luz que representan las almas individualizadas, pero unidas todas por la sabiduría natural, por los hilos de la vida. En su copa, una gran estrella que iluminaba todo el espectro, representando la fuente de luz, el principio y el fin de todas las cosas, el alfa y el omega. Debajo, cerca de las raíces, allá donde termina el tronco visible, los regalos. En la simbología mística, representan los bienes espirituales, los valores, los propósitos, los anhelos del alma.
Los niños vieron asombrados como los magos se habían cenado los bizcochos y sus camellos habían bebido el agua dejada la noche anterior. Empezaron a desenvolver los regalos uno a uno, con la emoción contenida. Mientras lo hacían, cientos de recuerdos se amontonaron de repente dentro.
Hoy regresaba por montañas y valles a casa, al refugio, a la cueva, mientras me despedía de palacio. Precipité la salida porque al mediodía tenía invitados para comer. Y llegaron puntuales cuatro bellas almas con las que, paradojas de la vida, compartimos las enseñanzas del árbol. Primero comiendo en el jardín, algunos en manga corta del calor que hacía en pleno enero. Luego paseando por el bosque, adentrándonos en sus secretos y visitando lugares perdidos. De regreso, empezamos a leer algunas enseñanzas del maestro Tibetano DK, las cuales iluminaron una interesante charla sobre el árbol de la vida que terminó en una meditación profunda y una comunión muy especial entre todos. Nos miramos a los ojos. Reconocimos en ellos la chispa radiante que ilumina cada rostro. Nos abrazamos y se fueron felices, muy felices. La magia actuó, y los intervalos produjeron su efecto.
Y ahora aquí estoy, de nuevo solo, en este silencio casi sepulcral. En mi escritorio, que es ahora mi palacio. Desde aquí dibujo nuevos reinos, imagino princesas y caballeros de la triste figura. Aquí tengo mi lápiz, mi papel, mis libros. La luz de la lamparilla ilumina solo el espectro más inmediato. Es suficiente. No necesito más. Aquí está todo.

Queridos Magos…


Querido Magos,

Tenemos sed de justicia, hambre de amor, necesidad de paz, anhelo de humor.

Pero en verdad, no deseamos nada para nosotros. Todo para ellos. Y cuando estén saciados, si sobra algo, deslizaremos nuestras manos francas para que posen en ella cualquier resquicio de amistad, de ilusión, de alegría.

Nuestra espada ya es corta. Pero entregamos nuestra lanza de luz y sus agudas flechas para que lleguen hasta ignotas lejanías. Porque de todos es sabido que cada batalla tiene su propia armadura y sus útiles armas, pero en esta, en la que estamos embarcados como raza, solo la responsabilidad ante las posesiones del espíritu podrá hacernos dignos sin vacilación alguna.

Queridos magos… Ya no queremos más cosas. Sólo alegría, paz duradera, amor sentido, esas centrífugas experiencias que han de colmar nuestras vidas antes de apartarnos al círculo eterno. ¿Simplificar o complicar? Hasta un niño sabría qué elegir, por eso hoy, como niños, solo pedimos que simplifiquéis nuestras vidas, que las hagáis plenas de logros y conquistas, pero no para nosotros mismos, sino para dar gloria a los otros, para que nuestro estado triunfante sea repartido en bien de los demás.

Queridos magos, os deseo el mejor de los viajes de Oriente a Occidente, del Mediodía al Septentrión, y cuando reparéis en cada casa, en cada hogar, en cada ser que demanda, no olvidéis satisfacer sus ansias con hilos de felicidad…

Os invoco, queridos magos, para que la magia continúe…

En Vos confío…

Compartiendo energía


La vida está basada en el intercambio de energías. La energía lo cubre todo y se manifiesta de múltiples formas. Como alimento, como amor, como sonrisas, como abrazos, como conocimiento, como luz, como fuerza… Cuando nos levantamos agradecidos todos los días, estamos compartiendo energía. Cuando nos acostamos de forma humilde y miramos en nuestro interior para valorar las acciones de la jornada, estamos amasando energía. En ese conocimiento directo que tenemos con la experiencia diaria, desarrollamos un tipo de energía, con su calidad, con su pureza, con su poder. A veces olvidamos la impersonalidad de esas acciones y olvidamos que cada palabra dicha, cada acto fingido, cada pensamiento nacido en el jardín de nuestra memoria provoca reacciones, evidencian síntomas y siembra semillas que darán sus frutos.

Hay cierta victoria en nuestras consciencias cuando la calidad de esa energía compromete a la belleza, a la alegría y a la enseñanza. De ahí la importancia de despertar vibrando en buena sintonía con el ambiente y dormir en buena sintonía con nosotros mismos. Si somos un buen acorde, si somos un trozo de cuerda que intercambia provechosamente la energía en el inmenso e infinito ciclo vital, seremos una hermosa esperanza para el mundo. Sintamos esa necesidad y estemos siempre alertas. La vida es compartir, la vida es relación.

Los tejedores de la luz


Unos días de aislamiento voluntario en una especie de “cueva” fría y desconectada del mundo me han venido bien para ver la vida de forma diferente, pausada, con un ritmo más acorde con los tiempos que se aproximan. Cuatro días sin Internet, sin teléfono, en silencio, en ayuno, en meditación u oración según la hora del día y según el momento, solitario, ausente, inmóvil. La ausencia de estímulos externos hace que la mente se calme y los pensamientos se desaceleren. Las emociones se recolocan y se apaciguan, la energía vital se recompone, el cuerpo descansa, los canales se alinean ante la pureza del momento y el alma, aliviada, entra con fuerza y habla desde el silencio y la senectud.
Se crea una chispa de luz, pequeña pero suficiente para alumbrar en la noche oscura. Aparecen los “tejedores” y la luz se expande poco a poco como una malla sedienta. La mente se desarrolla acorde al nuevo estímulo y su poder se acrecienta.
La autoiniciación, de obligado cumplimiento para aquellos que no comen carne ni tienen televisión y practican el celibato y se abstienen de beber alcohol y de fumar, no pretende ningún tipo de perfección, únicamente pretende cierta luz, cierta visión de las cosas. Y esos pequeños secretos que se desvelan tras el velo no son sino cosas sencillas que pretenden conferir a la vida un sentido diferente.
No se encuentra ningún tipo de pureza en esos actos, ni se pretende porque lo que es puro no puede de momento pertenecernos. Pero sí se pretende cierta ligereza de equipaje que nos ayude a ir aún más lejos, cierto balón de oxigeno que nos impulse a caminar con la mirada recta y el corazón abierto. Estar limpios por fuera ayuda a que la contaminación interior no nos nuble en exceso. Por eso el espíritu, cuando tiene la posibilidad de impactar a los vehículos de la personalidad, siempre dice con voz alta y clara: “ganaremos esas alturas para seguir adelante”.
Y cuando he salido de la “cueva”, mi barba había crecido, y también mis ganas de seguir descubriendo luminarias y el placer y la sabiduría de las cosas que contienen todos esos mundos que nos esperan. Ganas de seguir compartiendo, de seguir en contacto con lo sutil, con absoluto valor, con fe perfecta. Ganas de ser más eficaz y tener una vida más enfocada hacia lo verdaderamente importante. Ganas de seguir hollando el sendero sin temor, con alegría y confianza en la luz de nuestra alma.

Consolamentum


Estoy haciendo una tesis doctoral sobre el apoyo mutuo. Pensaba que ese es el principio que debe regir en las sociedades, en las culturas, en los humanos, en las relaciones… apoyarse mutuamente en los momentos buenos y en los menos buenos para seguir adelante…
Me gustaba escucharlos… me gustaba estar ahí cuando los más pequeños pasaban el mal trago de sus crisis, de sus sacudidas interiores… Me sentía bien a sabiendas que de alguna forma podía darles cierta seguridad o apoyo o lo que hiciera falta… No me aburría el que siempre estuvieran hablando de si mismos, de sus problemas, de sus crisis, de su ombligo, de sus trabajos, siempre sus trabajos… Intentaba conocerlos escuchando y estando ahí era la mejor forma de hacerlo…
Cuando tocó estar en la encrucijada la respuesta fue diferente. Primero fue el reproche, luego la espalda y luego el ánimo de abrir un conflicto que ya estaba resuelto, o al menos un conflicto que no tocaba en ese momento. Pensé que me abrazarían y que todo terminaría ahí. Pero sus respuestas me sorprendió. Ya me lo habían advertido antes: «que cada uno resuelva su conflicto»… Me pareció contradictoria esa respuesta para la cosmovisión que me habíais enseñado, para esa peculiar forma de ver las cosas. Simplemente veíamos el mundo de forma diferente. Ellos preferían no intervenir para que cada uno se gestionara sus crisis y sus problemas… Cosa paradójica, sin embargo, con sus trabajos. Pero son pequeños… tan pequeños que les cuesta aún mirar un poco hacia delante…

Siempre me he regido por el mágico principio que me enseñasteis: «solo no puedes, con amigos sí»… Por eso me enfurecí en cierta manera y por eso quería marcharme lejos de esos pequeños desagradecidos. Si ellos estaban pasando por una crisis y nos habíamos encontrado y cruzado los caminos quizás sería para aprender precisamente que con generosidad y apoyo se puede salir adelante. Pero eso solo fue una interpretación mía. Una visión equivocada y sesgada por mi parte.
Lo que ocurrió aquel día no tiene perdón. Me comporté como un auténtico hombre débil. Hicisteis bien cuando os pusisteis delante de la puerta y no me dejasteis marchar. Admiré ese gesto valiente y decidido, enérgico y arriesgado. Pensé que aquel día debería haber sido igual. No fui capaz de ver que no estaba preparado para esa prueba, que seguía débil, que seguía frágil y que cualquier cosa podría desmoronarlo todo. Es cierto que no había ninguna base porque solo nos habíamos visto tres veces, es cierto que me enfrentaba a algo que había removido toda mi vida, es cierto que aquel día no era el más propicio para salir ahí fuera. Pero las pruebas siempre están ahí para hacernos grandes. Eso me enseñasteis con vuestro silencio y sabiduría, con vuestra decisión.
Pero de nuevo la misma sensación. De nuevo la sombra de mi propia ignorancia… De nuevo mirar a otro lado… De nuevo solo…

No penséis que estoy intentando hacer un análisis para culpabilizar a esos pequeños o cargaros con todo lo que ha pasado y así quitarme esta culpa mía. Solo expreso esto en voz alta porque deseo compartirlo con vosotros. Porque os aprecio y deseo lo mejor, y a veces lo mejor es compartir las cosas, lo que se piensa, lo que se siente, sea bueno o malo.

Sé que no tengo derecho a decir todas estas cosas, pero me habéis pedido que no os halagara, que fuera honesto y sincero y claro… Antes lo había sido, y no tengo palabras para describir lo que ha supuesto el conoceros de forma tan intensa y hermosa. Me habéis aceptado en tan solo tres encuentros, he recibido vuestro bautismo en fuego y liberado por vuestra gracia de las aguas que turbian… En tan solo tres momentos se ha abierto ante mí todo un universo increíble… No son halagos queridos Hermanos del Espíritu Libre… es lo que siento… Habéis sido para mí algo muy, muy, muy especial… No puedo describirlo con palabras físicas… Quizás deba recurrir a las energías, a la metafísica, a la mística o a lo que sea para entender que lo que nos ha unido ha sido algo muy especial que solo con el tiempo lograré entender…

Aún así intuíais que había algo que no estaba resuelto… incluso me pautasteis aquellos remedios para que salieran todos los conflictos, todos los fantasmas… Pero luego me dejasteis frágil, me dejasteis absolutamente sin advertirme de lo que podría ocurrir… Me disteis la espada protegiéndome con ello, quizás porque como bien me habéis dicho, la prueba consiste en vencer en el desierto al dragón… No me hubiera importado ayudar a esos pequeños, abrazarlos fuerte, muy fuerte para no dejarlos caer… Pero ahora descubro con cierto horror que no estaba preparado para enfrentarme a esos demonios, a mis dragones, a todo lo que tan solo hacía pocos meses me había enterrado en los abismos… No estaba preparado y no era el momento para ir por ese camino… Debía recuperarme… y con vosotros lo estaba haciendo… con vosotros me empezaba a sentir mejor… la alegría empezaba a asomar de nuevo… Por eso os llaman «los magos»… Habéis obrado cierto milagro en mí… Y no penséis que os quería por eso… No penséis que había nacido en mí ningún tipo de agradecimiento bondadoso y lastimoso… Hay algo mucho más poderoso que todo eso… Hay algo mayor que aún no logro entender… No se trata de ilusionarme o no con esta historia… No se trata de que empecemos a pensar en ese propósito mayor que conocéis y servís en silencio… es algo diferente… muy diferente para lo que aún no estoy preparado.

Sé que después de lo que ocurrió aquel día ya no tengo derecho a nada… no tengo réplica ni derecho a decir nada porque todo carece de sentido… Todo lo que os decía no eran promesas… Pero comprendo que no queráis luchar por esos pequeños, que no queráis estar ahí… Comprendo que no puedo pediros absolutamente nada… Comprendo que he sido un ignorante navegando entre sombras… o quizás tan solo un pobre hombre débil incapaz de alejarme del peligro en cuanto lo veía… No podemos pedirle a esos pequeños que se enfrenten a sus demonios si están frágiles, si están débiles, si están recuperándose de un año duro, muy duro. Primero deben recuperar la confianza, deben madurar, deben hacerse hombres… Y cuando estén fuertes, deben enfrentarse a sus demonios. No antes… Jamás antes… Vosotros lo intuíais, pero no supe verlo… Solo la vida nos lo mostró porque era necesario enfrentarnos a eso para… ¿para qué? Aún no lo sé… aún no lo sabemos… El tiempo lo dirá…

Sed compasivos, porque en el fondo, solo somos humanos… humanos tan cargados de errores y fallos… humanamente nacidos con defectos de fabricación, pequeños humanos cargados de grandeza anónima… Cuando veáis a esos pequeños no mostréis sus corazas… Quizás solo necesiten un abrazo… Llevadles galletas para compartir… les ayudará más el amor que el aprendizaje… Sois sus hermanos… Quizás solo necesiten un abrazo… Ese que nadie nos da cuando estamos en peligro… Ese abrazo que nos ilumina y nos arranca de aquellos abismos… Ese abrazo que tanto reclamamos… Como el abrazo que me disteis en la puerta de vuestro templo y que jamás olvidaré… Abrazad a vuestro pequeño hermano y decidle que le queréis… No deseamos repetir los patrones de nuestros antepasados… Rompamos con ellos ahora, en este instante feliz… Ofreced amor y compasión… llevadle galletas a esos pequeños…

Siento estas palabras… Siento de veras todo lo que ha pasado… Esos pequeños están débiles, están frágiles, están mal, muy mal… No pueden ofrecer nada estando así… No se ven con fuerzas de hacer nada y ahora sé que el apoyo mutuo es más que nunca necesario…

Tengo conciencia de que con las últimas acciones se ha abierto la caja de Pandora y deseo con grito solitario llegar hasta el final… No me importa lo que ocurra ni en cuanto tiempo ocurra… Lo voy a hacer… Y cuando salga de esta, os buscaré de nuevo… Mientras, os pido, como último deseo, que cuidéis de esos pequeños inocentes…

La vida es la única verdad real


La vida es la única verdad real. Nuestro destino consiste en vivirla y desnudarnos ante ella es nuestro único deber. No deben asustarnos las ruinas. Llevamos un mundo nuevo aquí dentro, en nuestros corazones, un mundo que está creciendo a cada instante, un mundo que reclama para sí mismo una oportunidad de nacer. Durante siglos hemos arado las praderas y construido ciudades, templos, puentes, caminos. Podemos volver a construir de nuevo, podemos volver a empezar de nuevo, podemos volver a creer de nuevo. Creer es crear, crear es construir el mañana de las nuevas generaciones, de los herederos de nuestros actos. ¿Cuál es nuestra aportación? ¿Cuál será nuestro legado?

Llevamos un mundo nuevo impreso en nuestras almas, esas que suspiran por llegar a nosotros, por influir en nosotros, y que son capaces de manifestarse en los momentos de absoluta soledad, de absoluto silencio. Un mundo que debemos compartir, que debemos aproximar al sentido de todas las cosas. La misma fuerza que nos hizo construir pirámides y naves espaciales nos ha de permitir conspirar por un mundo mejor, por una vida mejor.

En esta época hay una gran necesidad de expertos en la vida del alma. Debemos por tanto emprender el gran experimento hacia la transición, agregando nuestro más íntimo testimonio de que eso es posible. Hay luz en el sendero, y nosotros, los tejedores de esa luz, estamos destinados a preparar la víspera de la gran fiesta. Debemos tener fe, porque la fe es la sustancia de las cosas que no se ven, es la fuerza que nos proporciona absoluto valor.

Ya no tenemos necesidad de apaciguar a los dioses. Ya no tenemos necesidad de seguir luchando los unos contra los otros. La ayuda mutua cambiará la faz de la Tierra contra la antigua herencia de la lucha mutua. De nuevo, un hombre nuevo desea nacer.

Luz, más luz en este nuevo año. Feliz 2012 a todos…

El mundo entero está mirando


El coraje irracional depende en buena medida del saber sacudirse a tiempos, modas y conveniencias para sacar a flote la esencia de cada uno, su propio camino, su propio propósito. He visto gente que vendía su vida y su alma por la conveniencia del momento. Pero también he visto gente que apostaba toda su vida por seguir el patrón de su herencia espiritual. Ahora todo el mundo nos mira un poco más, pero el balance final dependerá de nuestras apuestas y nuestro coraje para afrontarlas.

Todo el mundo sabe de nosotros, lo que hacemos, lo que pensamos, lo que decimos. Antes eso era compartido con un grupo selecto de amigos. Y no ciertamente todo. Ahora todos pueden saber de todos. Hay muchas personas anónimas que son celosas de su privacidad, como si realmente escondieran un tesoro oculto que no desean compartir con nadie. El tema de lo privado y lo público siempre se ha debatido con fuerza. Pero todo está ya ahí fuera, en las redes sociales, en los blogs, en las revistas digitales. ¿Qué más podemos esconder? ¿Sentimientos privados? ¿Emociones secretas? ¿Lágrimas derramadas bajo la almohada en noches frías de invierno? ¿Suspiros, anhelos? ¿Amores prohibidos? ¿Y para qué guardarlos? ¿Por qué cuando compartimos nos disfrazamos con un nick y damos aquello que más nos conviene? Si el mundo está mirando, ¿qué queremos que el mundo vea? ¿Algo real o algo ficticio? ¿Y acaso lo real, lo verdadero, lo auténtico no está empañado de miserias, de atrocidades, de lados oscuros?

Hoy estoy encerrado en alguna cueva… Estas letras las escribo desde el pasado porque donde estoy no hay Internet y nadie puede mirar qué hago, qué pienso, qué siento. Pero la magia de nuestro siglo sigue siendo esta capacidad para relacionarnos con todos apretando un solo botón. Incluso cuando todo el mundo está mirando a otra parte, o incluso cuando todo el mundo cree que está viendo. Incluso cuando nadie ve lo real. ¿Qué deseamos ver este nuevo año? ¿Qué deseamos mostrar? ¿Queremos ser verdaderos, mostrarnos verdaderos?

Feliz año nuevo desde el mundo real, estéis donde estéis, miréis lo que miréis.

2011: ¿Balance positivo?


A nivel mundial ha sido un año desastroso, pero no tanto como esperábamos. Al final hemos sobrevivido. Hemos evitado, a pesar de las revoluciones árabes y mundiales, un estallido excesivo de violencia tal y como estaba el patio. Algunos gobiernos han respirado aliviados por sostener una situación bastante delicada.

Una de las mayores noticias y que para muchos ha pasado desapercibida ha sido la puesta a la venta de los primeros coches eléctricos. Nadie se ha dado cuenta, pero esa será una de los grandes acontecimientos que se recordará en el futuro próximo. La revolución eléctrica cambiará mucho el panorama en los próximos cien años. No sólo los coches serán eléctricos, sino que todo será eléctrico. Y la segunda revolución energética está por llegar. En los próximos cien años, la energía será limpia y libre, y cada unidad energética, cada hogar, será capaz de suministrarse libremente esta energía sin coste alguno, de forma autónoma y sostenible. Ya hay pioneros que lo hacen a base de placas solares y energía eólica. Pronto ese modelo se extenderá para INRI de los grandes intereses energéticos como el nuclear, el eléctrico, el petróleo, el gas… Estamos ante una gran revolución, y esta crisis será el principio de la misma.

 

A nivel personal ha sido un año convulso, de muchas experiencias desde el silencio y la falta de serenidad. Un año donde he podido ver con tristeza como los intereses de algunos estaban por encima de la amistad, la lealtad y la honestidad. Un año donde el miedo, los miedos han vencido en muchas batallas al amor. Donde la rabia acumulada ha cegado la balanza de la justicia y el tesón, la fortaleza y el orden. Un año donde fui venerable maestro en los planos interiores pero desastrosamente un palurdo guardatemplos en los exteriores. Un año donde viví en palacio exteriormente pero en la miseria interior. Un año donde económicamente hemos sobrevivido con cierta dignidad y con una única obsesión: pagar, pagar y pagar deudas, privándome a cambio de lujos y privilegios. Todo tiene un triste precio. Un año donde no he invertido en grandes empresas, ni en tecnología, ni en finanzas, pero sí he seguido renovando mi apuesta por la cultura, es decir, he seguido apostando por el alma, por el espíritu, por la fijación en dejar descrita una época cultural única en un tiempo único y en un espacio único. Séneca y Nous, cada una a su manera, se han encargado de digerir esas ansias por perpetuar la memoria espiritual, el ánima mundi, el espíritu de los tiempos. Y también afortunado en la tesis, donde parece que se dio un gran salto cualitativo.

Pero el balance es de cierta tristeza y cansancio. Demasiados frentes, demasiadas batallas, demasiados altibajos. La crisis, dicen. Confío en que de aquí a algunos años recordaré estos tiempos como eso, como una crisis, la gran crisis, espero. La personal y la global. Años de crisis, años de aprendizaje, de supervivencia.

Por suerte no hubo guerras. Solo la puesta en marcha de la revolución eléctrica, la revolución tecnológica al servicio de la ecología, que es como decir al servicio de nosotros mismos, de nuestra supervivencia y la de nuestros descendientes.

En lo personal he dejado a muchas personas queridas, muy queridas en el camino. Esa ha sido mi particular guerra donde el balance es de pérdida, mucha pérdida. De ahí la tristeza, de ahí el cansancio…

Por eso ahora me retiro solo y en silencio unos días, para reflexionar sobre el próximo año. Y si no nos vemos… Feliz entrada de año nuevo…

Relacionando cosas y momentos


Esta mañana me he cruzado con mi vecina de Iowa. Hace poco que se ha instalado tres casas más abajo y siempre me preguntaba el porqué una persona de tan lejos elije un lugar tan perdido como este para vivir. Todas las mañanas se va a correr por la campiña o el monte. A veces me la cruzo en algún camino perdido o paseando con sus hijos made in USA. Quizás en Iowa ahora haga mucho frío mientras que aquí, en el sur andaluz, aún podemos pasear sin abrigo y disfrutar del sol y el cielo azul.

Cuando alemanes e ingleses se instalan en estas tierras siempre lo argumentan de la misma forma: por el clima. Paradójicamente yo vivo aquí, pero me encanta el clima del norte. Quizás por eso me sentía como en casa en las llanuras y los profundos bosques alemanes, alimentando las chimeneas de la granja de caballos y paseando al viejo perro Nikodemos mientras se cruzaban zorros, grullas y ciervos. Me sentía feliz en ese estado semi salvaje, sin un exceso de preocupaciones excepto las del día a día.

También esta noche he recordado mi viaje a Dinamarca y Suecia y Noruega de hace unos años. Lo he reproducido en sueños, porque recuerdo que fue por estas fechas. No sé porqué después de tantos años aún hay situaciones que impactan tanto en el subconsciente. No es importante, pero uno siempre siente cierta añoranza de situaciones específicas, de lugares, de personas, de momentos únicos e irrepetibles.

Alguien me decía hace poco que la vida es relación. La contundencia venía de una frase que me impactó: “las personas que se relacionan de manera negativa están más vivas que las persona que se relacionan poco”. La ausencia de relaciones, disfrazada de una falsa serenidad, es mucho menos valiosa por lo tanto que el estar metidos en cientos de fregados de los que a veces sales escaldado, dañado o asfixiado. Ahí al menos hay vida, atracción, experiencia, aventura. Por eso ahora, con el paso del tiempo, puedo recordarlas, e incluso soñar con ellas.

Estos días donde la única relación que tendré será con los perros y los objetos inanimados de la casa habrá tiempo de seguir soñando con las relaciones, aunque duelan, aunque se sufran, aunque supuren. Las relaciones puras y armónicas solo pueden nacer de personas puras y perfectas. Las nuestras, las de los mortales imperfectos, producen cosas imperfectas como dolor, rabia y sufrimiento.

En todo caso, la capacidad de relacionarnos dependerá siempre de nuestro grado de consciencia. Los que se atreven sin miedo, involucrándose a fondo, sin cobertura protectora que los aísle en contra de las experiencias y los sentimientos, estos aman, porque se permiten amar gracias a una despierta voluntad interna y una buena disposición para hacerlo. Luego vendrán las respuestas, las experiencias, pero si hay relación, habrá vida, mucha vida.

Por eso me gusta ver como mi vecina de Iowa se relaciona con sus hijos, con su marido, con el bosque, con los caminos, con el entorno que ha elegido para vivir, con sus vecinos. Sin conocerla, se nota que es una mujer viva capaz de expresar esa vida en su América de origen o en la vieja Europa de sus ancestros. Esa percepción vital me parece fascinante…

El Minotauro y las pruebas del Laberinto


Tras pasar una larga noche de frío e insomnio en el hotel Prius, he llegado tarde, demasiado tarde a todas partes. Y cuando llegas tarde resulta que todo el mundo se ha marchado y te preguntas porqué llegaste tarde y porqué todo el mundo se marchó.

Como el Asterión de Borges, he llegado a mi inmensa casa con infinitas puertas sin cerradura, llena de pasadizos sempiternos. De nuevo vagando por esta interminable morada. Como Asterión, tengo la esperanza de que algún día llegue Teseo para liberarme de los interminables pasillos vacíos y huecos, de esa soledad tan desolada.

Y mientras eso ocurre, recuerdas los accidentes, las caídas, el esfuerzo inhumano por llegar a la cima y ver como tus dedos se resbalaban en el último instante. Y luego la caída… Esa caída que en términos absolutos significa perderlo todo. El tiempo, los recursos, el esfuerzo, la ilusión, la esperanza, la lucha, las personas… Todo para nada, porque todo puede resumirse en una corta frase que habla de rabia y venganza. Una frase que puede dinamitar todo un futuro, toda una vida. Una frase lapidaria que puede terminar con la ilusión de volver a empezar una vida plena y llena y borrar de un plumazo todo un pasado corto pero intenso, enterrado en cualquier sótano.

Al menos cuando he vuelto estaban los perros y su alegría. Esta vez esperaban con un nuevo amigo que promete convertir esta casa en una perrera llena de galgos y podencos, de perros que muerden su vida perra. Al menos ellos permanecían ahí, impasibles al tiempo y a la ausencia. Elevados de alegría cuando vieron atravesar el pórtico ante la inclinación del coche cargado de libros, de antiguos libros que pude recuperar de mi vieja casa. Libros, más libros, en un tiempo donde tener uno de esos ejemplares resulta ser como mínimo un acto de coleccionista. Pero hay tantos pasillos por rellenar, tantas habitaciones por completar de sabiduría y conocimiento.

La noche ha sido larga y fría, pero por fin llegué a casa, a esta casa que esperaba paciente en un día plagado de primavera, con florecillas y sol radiante, con cielo azul y un toque mínimo de esperanza.

Es extraño estar en este laberinto que no hemos buscado. De repente me siento un Minotauro encerrado en un galimatías diseñado expresamente para no poder salir del mismo. Y durante meses he estado alimentando a la bestia con sacrificios innecesarios, con personas inocentes que fueron ofrenda para mantenerlo con vida. Por eso ahora suplico, pido a voces que pronto llegue Teseo y de muerte a la bestia. Será la única forma de salir del laberinto, será la única forma de que ningún inocente más sea devorado por las ansias de la perdición. El hilo de la fábula siempre nos lleva a experiencias extrañas y difíciles. La vida, dicen…

Estar vivos


En este viaje me he dejado fluir todo lo que he podido y he quedado con aquellos que me han llamado para tomar un café, compartir una cena o dar un paseo. Entre el jueves y el viernes concentré la mayoría de encuentros, uno tras de otro para intentar compartir un trozo de vida con viejos amigos. El viernes tocó el turno con un amigo responsable del departamento de ingeniería de Applus. Está buscando nuevos contactos en empresas con las cuales puedan colaborar ofreciendo servicios de ingeniería mecánica, y lo pongo en voz alta aquí por si conocéis a alguien que pueda estar interesado en sus servicios, ya que, de no ser así, todo un departamento se iría literalmente a la calle. Estuvimos parte del tiempo tirando de contactos para ver si podíamos conseguir algo, sembrando para ver si de alguna forma podía ayudarle. La crisis sigue galopando, pero la esperanza sigue sembrando en los surcos de la vida. Es tiempo de coraje y trabajo, mucho trabajo, pero sobre todo, de actitud, especialmente de actitud positiva para optimizar todo cuanto somos y tenemos.

Tras compartir una buena tarde con él fuimos a visitar juntos a otro viejo amigo de la juventud que hacía muchos años que no veía. Justamente le habían echado de su antiguo trabajo tras más de seis años de servicio. Por suerte, había podido ahorrar lo suficiente para pasar ahora la incertidumbre del futuro. La disciplina del ahorro es importante en estos tiempos, pero sobre todo, saber gastar lo que tenemos de forma solidaria con nosotros mismos y con nuestro entorno.

Al día siguiente quedé para cenar con dos amigas de profesión doctoras. Me hablaron de la terrible crisis que el sector de la salud está sufriendo en Cataluña, con recortes insostenibles. Una de ellas, amiga de la familia real, contaba con detalles todo lo relacionado a los últimos acontecimientos sobre la monarquía y la verdad es que es para mirar a otro lado y no querer saber nada de todo este asunto.

Al día siguiente fui a comprar con la familia y pude fotografiar a ese animal que parecía satisfecho por haber sido sacrificado en nombre dela Navidad.Bueno, esos rituales humanos a los que estamos tan acostumbrados.

Hoy, una hermosa comida vegetariana con la otra familia, la espiritual, en el centro de Madrid, donde hemos compartido una deliciosa comida con amigos del alma, con meditación incluida.

Y la vida sigue, y la vida continua, y lo digo con dolor en el cuello porque ayer estuve a punto de tener un gran accidente en coche del que me libré por los pelos y por segundos. Me di cuenta de que pendemos de un fino hilo que puede ser quebrado en cualquier instante. Y ayer vi ese instante muy, muy, muy cerca. Una rápida maniobra me libró de un accidente múltiple. Una rápida maniobra donde la suerte o la providencia jugó un papel importante. Hoy seguimos vivos… Es todo un regalo…

Comida de Navidad en el Desierto. Que Cristo retorne a la Tierra.


El año pasado fue en la fría sierra de la Sagra, en el norte de Granada. Años anteriores había sido en lugares igual de inhóspitos que ya ni recuerdo. Al igual que en las revoluciones solares de mi propio cumpleaños, los días de Navidad suelo desaparecer a algún lugar tranquilo, solitario, donde poder hacer en silencio alguna breve meditación u oración. Este año ha tocado en el desierto de los Monegros, en Aragón. El lugar era perfecto. Estaba sentado sobre un manto de cuarzo blanco o cristal blanco, no sabría decir qué tipo de mineral. Pero me ha parecido increíble ver ese hermoso mineral cubrirlo todo. Solo en el desierto del Gobi, en la cueva que había cerca del lago Blanco, pude ver algo parecido. Así que cuando saqué el bocadillo de tortilla francesa con tomate me sentí en un pequeño paraíso de cristal. Comí en silencio, luego di un pequeño paseo por las inhóspitas llanuras viendo los rastros de conejos por todas partes y recordando cuando era adolescente. En aquel tiempo de continua rebeldía ante todo mi forma de protestar en esas fechas era comiendo un plátano como cena de Noche Buena y un trozo de pan con aceite en la comida de Navidad para disgusto de mi familia. Llevaba el pelo largo y una gran barba que avergonzaba a mis padres hasta el punto de tener discusiones casi diarias por mi indumentaria. Eran otros tiempos, pero esa rebeldía interna aún me persigue. Eso sí, hoy me he dado el lujo de acompañar al bocadillo de mi especial comida de Navidad con una bonita y merecida botella de agua mineral de Solán de Cabras. Sí… hoy era otro día de revolución solar, esta vez el nacimiento del amor en la Tierra, en la expresión simbólica de un niño que llegó hace más de dos mil años. Hoy era un día de celebración respetuosa para recordar en silencio la importancia de ese arquetipo encarnado en esa gran alma que aún podemos recordar. Algo elevó nuestras consciencias en ese tiempo pretérito. Ahora es tiempo de recordar con sinceridad cuan grande fue su mensaje.

Hoy, en el desierto de cristal, había fragancias celestes que quisieron acompañar el ritual de bienvenida a la encarnación del Amor. Hoy el Maestro Jesús estaba esperando de nuevo la manifestación crística y el nacimiento en Belén, como indicativo de esa primera iniciación humana y solar, estaba a punto de recrearse de nuevo en los anales de nuestra historia humana. Con sincerara devoción, que Cristo retorne a la Tierra y que todos los años sea el preludio del nuevo amor.

Feliz Navidad


Noche de paz, noche de luz, noche de amor, dice la tradición. Noche de familia, de compartir, de regalar momentos, de festejar un acto que refleja la voluntad de muchos de proteger el bien, de sentir la mágica presencia de la esperanza, de soñar con un mundo mejor, con un mundo más humano, más angélico, más lleno de Gracia.

Feliz Navidad a todos, que la Luz nazca en la cueva de vuestros corazones, que caliente y aliente al amor y conduzca a la paz personal y universal.

Un pensamiento y un abrazo muy especial a los que hoy están, estáis solos. Especialmente para esa vieja amiga que me pidió que hoy la recordara y lo hago con mucha ternura y amor a pesar de tener al Atlántico que nos separa, pero al cielo que nos une.

Dejemos que el “Niño” nazca en nosotros y que la bella tradición nos salpique de confianza, Alegría y entusiasmo.

Fin de año en Artegoxo



Compartimos lo muy poco que vamos comprendiendo, la exigua luz que nos alcanza no la retenemos… No sentamos cátedra, contagiamos corazón e intuición, lejanos atisbos de superior sabiduría. Nunca la última palabra, sí la que nos llega y nos llena hasta el punto de querer derramarla… El tiempo de las canciones, de la danza y la palabra sagradas llega cuando el humano se levanta y se pone en marcha para remontar el camino que lo conduce a su Origen…


CONVIVENCIA DE NAVIDADES EN ARTE-GOXO
Del 29 de Diciembre al 1 de Enero en Artaza (Navarra)

Al calor de la chimenea hilaremos historias, lecturas, sabiduría sagrada… Largas tardes para compartir a la luz de las llamas en medio del bosque inmenso, en medio de una geografía privilegiada. El hilo conductor de los círculos de palabra serán las enseñanzas que constituyen el eje de todas nuestras convivencias, a saber el conocimiento que han compartido para nuestra era el Maestro Tibetano, el Maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov, así como Vicente Beltrán Anglada…

En esta ocasión será una convivencia más espontánea y libre de horarios rígidos, en la que abordaremos las cuestiones en función de la voluntad de los/as asistentes. Trataremos de profundizar en la experiencia de vida fraterna.Compaginaremos estos círculos con silencios meditativos, con meditaciones andantes, con excursiones por los bosques… Habrá también visionado de películas y canto. Todo ello en un ambiente de  colaboración en las labores. Nos acompañarán también Selene Paredes con Danzas del mundo y algún día Victoria Etxenike con Danzas de Paz Universal.

Alternaremos por lo tanto recogimiento y fiesta.  Dedicaremos especial espacio al silencio recapitulatorio en tan importantes momentos, así como al placer de cocinar juntos.

Año nuevo:
En la mañana del día 1 de Enero atravesaremos el bosque para llegarnos hasta la cascada del Nacimiento del Urederra. Allí realizaremos una sencilla ceremonia para arrancar el año con los más elevados propósitos. La cita será a las 11 de la mañana en el frontón de Bakedano. Se pueden sumar a esta marcha todas las personas que lo deseen.

La convivencia comienza con la cena del 29 y finaliza con la comida del 1 de Enero, ambos inclusive.

Son bienvenidos los postres, bebidas y demás para realzar las celebraciones.


Más info:
http://www.portaldorado.com/in.php?doc=8174


Inscripciones
Las enseñanzas son gratuitas. Sólo se abonan las comidas y el alojamiento quien desee quedarse en Arte-Goxo.  El precio de la comida es de 25 euros cada día. Se puede venir los días que cada quien desee, si bien se recomienda la estancia de la convivencia entera. Las comidas comprenden desayuno, almuerzo y cena. Notificáis por favor vuestra inscripción mediante un e-mail a koldo@portaldorado.com o llamando a los tfnos. 948 / 54 00 20 ó 606 69 54 52.

Trabajar en la sombra


La última vez que estuve en el Zurich de Barcelona había quedado con una escritora catalana de éxito que conocí en una charla que dio en la universidad. Me gustó su tono y experiencia y pronto nos hicimos amigos. Ella, entusiasmada, quiso hacer de madrina literaria de un joven que de forma tímida daba sus primeros pinitos con la escritura. Me llevó a la radio, a fiestas de escritores, me presentó al presidente de Planeta y me puso al día de ese enrarecido mundo del famoseo, la escritura, los éxitos y los fracasos.

El viejo café Zurich seguía allí, pero había cedido a la modernidad insertado en el nuevo complejo comercial de El Triangle. Ha perdido algo de su antiguo encanto, pero la gente sigue quedando frente a su terraza para iniciar algún paseo por la ciudad condal. Y ahí fue donde quedé ayer con C., una joven y entusiasta arquitecto plagada de sueños e iniciativas. Hablamos de libros, de amigos y de muchas otras cosas.

Me gustó la charla sobre la importancia de trabajar en la sombra. El valor humano y la fuerza que tiene el hacer grandes cosas desde el anonimato, lejos de aquel mundo que aquella escritora me quiso mostrar y al que me quiso introducir a cambio de participar en fiestas hipócritas cargadas de alcohol, drogas y deslices. En ese mundo había mucho ruido, y aprendí el valor de no venderse, de seguir trabajando duramente en el camino del esfuerzo y el continuo trabajo, en silencio, en la sombra. Hubiera sido fácil, muy fácil, dejarme seducir y apadrinar por aquel mundo, por aquella amiga. Pero había algo en mí que rechazó aquella oportunidad. Y luego vinieron más tentadoras ofertas, porque la vida parece que desea algo, pero siempre hubo cierto rechazo a esa llamada. El trabajar siendo invisible, silencioso, desde el más absoluto anonimato siempre me ha seducido mucho más que el ruido de los focos y la fama. Por eso me gustó la valiente decisión de la joven arquitecta que pudiendo estar en primera fila, prefiere estar detrás del escenario, trabajando anónima por la buena voluntad al bien.

Gent del Barri


El nom de ciutats dormitori té el seu sentit. Les van fer de manera que la seva funció era exclusivament per a això, per dormir. Les finestres de gairebé totes les habitacions donen a patis interiors, foscos, on amb prou feine arriba la llum. Acostumat a despertar amb la llum del sol, avui ho vaig fer una mica tard, cap a les nou, en veure que aquest no arribava. On és la llum a les ciutats?
Vaig baixar a fer una passejada pel barri i saludar la gent ja envellida, amb mirada capcota. Em van venir milers de records de sobte mentre passejava per l’església on em van batejar i vaig fer la primera comunió i on mai vaig arribar a casar-me com hagués marcat la més tradicional dels costums. Després vaig passar pel col · legi on vaig acabar els primers estudis i on després, coses de la vida, gaudia com a monitor de temps lliure. I la «caixa» on vaig tenir la meva primera feina com oficinista en una oficina de banca i la «escalereta» on mai em vaig fumar cap porro ni vaig beure cap cervesa i el «camp» on anàvem a caçar sargantanes i fer nius per a ocells i jugar a futbol i … Els records són la veritable pàtria, per això l’enyorança té a veure amb els mateixos. Les altres pàtries són només fronteres en l’imaginari humà, en la necessitat de parcel · lar les coses i donar-los nom …

Arués


Amanecí en Artaza tras unos días eremíticos en casa de Koldo con el que compartía desde la más absoluta sencillez y armonía unos momentos muy gratos de trabajo conjunto. Tras despedirnos y seguir ruta pirenaica por el norte de España, traspasé Navarra hasta llegar a Huesca, a la comarca de Ribagorza. Hace poco, cosas del destino, estuve allí mismo, en el templo budista de Panillo, cerca de Graus, durmiendo entre sus montañas y meditando sin recordar muy bien como había llegado hasta allí, de donde venía y adonde iba.
Hoy llegué al mismo lugar pero con la intención de conocer uno de los cientos de pueblos abandonados que aún sobreviven en nuestra península Ibérica.
Llegué de nuevo a Graus tras una interesante conversación con Koldo sobre las ecoaldeas, motivo ellas de mi tesis doctoral. Recordé que un buen amigo había comprado uno de esos pueblos abandonados y sentí curiosidad por visitarlo de camino a Barcelona. En Graus entré en un bar para comer un riquísimo bocadillo de tortilla de patatas con cebolla. Mientras preparaban el menú, pregunté como se llegaba a la aldea abandonada. Las indicaciones fueron precisas porque pude llegar hasta el comienzo de la pista, aparcar el coche y empezar una caminata de una hora hasta el lugar preciso. Tras subir por una pendiente prolongada a los pies del monte Calamoc, llegué por fin al lugar abandonado, previo saludo de un zorro que posaba tranquilo en el camino de acceso ya casi inexistente.
Las sensaciones eran increíbles, especialmente por pasear solitario por un lugar que antes había estado habitado por personas, por humanos de carne y hueso con sus historias y sus vidas. Abandonado desde los años setenta, esa aldea había estado habitada hasta por más de ochenta personas a principios del siglo XX.
Lo primero que busqué fue la iglesia medio derruida. La ermita de San Valero, datada en 1725 en la puerta frontal, esperaba paciente mi visita. Pude entrar a duras penas entre zarzas y derrumbes y la pude consagrar con un pequeño ritual donde reconstruí una cruz improvisada en una losa caída. De nuevo la necesidad de reconstruir, de recordar. De nuevo la intensa admiración por esa historia tangible en las piedras del lugar. De nuevo sensaciones que me trasladan a otro tiempo, a otro mundo, a otro espacio.
Cuando el sol empezó a caer sobre las montañas, regresé pausado hasta el coche algo cansado pero feliz. Me despedí de las montañas y de los pueblos abandonados y de los sueños lejanos y seguí el viaje hacia Barcelona.

De jaulas a cielo abierto


¿Qué es eso que no nos pertenece, que nos aleja de nuestra esencia? Vivimos en una parte de nosotros mismos, en una parte ridícula, casi inexpresiva. Vivimos dormidos en nuestra prisión, ignorando la inmensidad que somos. Vivimos apartados de las maravillas del universo que nos rodea, de los secretos de la naturaleza, de la inspiración profunda, de la felicidad sin causas. Vivimos desplegados o recogidos según nuestras miserias, nuestras insidias, nuestros miedos, nuestras limitaciones. Pero no somos limitados, tan solo nos limitamos a nosotros mismos. Solo debemos dilatarnos un poquito y atravesar el muro que nos condensa. Solo debemos hinchar los pulmones de vida y ver más allá de nuestras cuevas. Somos tan grandes e infinitos, que ignoramos todo ese cúmulo de posibilidades que nos esperan ahí fuera. Solo debemos atrevernos a atravesar la línea, a dar un pequeño paso hacia lo desconocido, hacia el abismo del más allá. Sin temor, trabajando detrás del velo, pero aspirando a salir de nosotros mismos para trascendernos.

Gurdjieff y Ouspensky introdujeron las ideas del Cuarto Camino para quienes buscan la verdad sobre la existencia del hombre sobre la tierra. Dijo Gurdjieff: «¿No te das cuenta de tu situación? Estás en una prisión. Lo único que puedes desear, si eres un hombre sensato, es escapar. Pero, ¿cómo hacerlo? Nadie puede escapar de una prisión sin la ayuda de quienes han escapado antes». Pero más allá de nuestra prisión, de sentirnos presos de nosotros mismos, de nuestras pequeñeces humanas, debemos descubrir que no somos cárcel, sino cielo abierto. No somos jaula, sino viento con capacidad de esculpir en los susurros del tiempo bellezas incandescentes.