Eres esperanza


Tesfaynesh, que en lengua amharico significa “Eres Esperanza”, es una niña etíope de cinco meses de edad y menos de un kilo de peso cuando llegó a la vida. Nos cuenta su evolución Nieves Crespo desde la misión donde trabaja en Zway, Etiopía.  Matemática experta en computación y en Teología de la Vida Consagrada, salesiana desde 1991, la conocimos en un loco viaje hace unos años en uno de los países más pobres de la Tierra.

Fuimos a llevar sonrisas a los más de 2500 niños y niñas que estudian en la misión africana y que como Tefaynesh, alguna vez se debatieron entre la vida y la muerte debido a las continuas hambrunas que el país padece desde hace décadas.

Estando trabajando esta mañana junto a Kolo-Kolo, maquetando libros, disfrutando de los afortunados e increíbles paisajes que aquí existen en plena armonía con el hombre, intentaba viajar con la mente y el corazón a esos lugares que de una u otra forma confrontaron nuestra propia personalidad y vida. Lugares y seres que te impresionan por el reto que afrontan todos los días a expensas de una supervivencia dura y difícil. Viajaba hacia ellos comprendiendo lo ridículos que a veces resultan nuestros problemas, nuestras angustias vitales en comparación a todo lo que el mundo, el otro mundo más allá de nuestros ombligos, está padeciendo.

Y en estas fechas donde la hipocresía y la sinrazón se apoderan como nunca de nosotros, debemos hacer un llamamiento interior para tener presente la suavidad y el tacto de los pensamientos que están más allá de nosotros y que nos susurran desde la profundidad del aire que nos envuelve. Hay algo de esplendor en todo ello. En el silencio que recorre la espina dorsal de estos grandes montes cargados de nieve. En las narices que ya nos estamos colocando para la próxima aventura. En la suave crema de calabaza que hemos comido con cierta humildad y respeto, despertando en nosotros la curiosidad por sabernos vivos y despiertos. Somos esperanza, tenemos esperanza en todo lo que inevitablemente tenga que suceder, como esa niña etíope que se aferró a la vida y encontró el apoyo incondicional de esos ángeles salvadores.

(Foto: Trabajando con Koldo en la maqueta de su nuevo libro en Artaza, Navarra).

Solstitium


Mientras hoy paseábamos por montes limítrofes entre Navarra y Euskadi, visitando una tras otra las bordas donde antiguamente se guardaba el ganado y la hierba y donde algún bertsolari improvisaría algún verso en euskera, recordaba el ritual solsticial de ayer. Como pasado representante del trono del Rey Salomón, recibí de manos del actual venerable anciano la espada grabada con mi nombre, signo de fuerza en el trabajo y de defensa de justos ideales. Recordaba el largo recorrido que durante años albergaba los secretos de la construcción del buen hacer, la nobleza de corazón y las dificultades que todo camino entraña. Las mismas que los antiguos campesinos sentirían en sus carnes a la hora de levantar esas empalizadas y construcciones de piedra pura en valles y montañas del Pirineo.

Recordamos a todos los pobres constructores que pudieran vivir en la desolación del espíritu, esparcidos por las superficies del mar, de la tierra o el aire, rogando por un rápido alivio a sus sufrimientos y el pronto regreso a sus países de origen si éste es su deseo.

Tras el ritual sagrado, la magnanimidad autorizó el comienzo del festejo profano. Aproveché para despedirme hasta otra nueva ocasión y retirarme a la habitación del hotel que gentilmente me habían ofrecido. Allí descansé algo mientras recordaba el ara donde flameaba la llama sublime, imagen de una existencia laboriosa y fecunda. Recordaba el aroma como representación del perfume que se desprende de una vida consagrada al Bien, renovando en ese momento las promesas que hemos hecho de perfeccionarnos.

La luz volvía a nosotros en el ritual, saludando paganamente al rey de la Creación y a su obra más bella. El ígneo Sol, el magnificente dispensador de mágicos colores, de aromadas flores, de sazonados frutos, de alegres ninfas, de esplendorosos cielos y vívidos rayos que lo mismo envía su luz fulgurante al indigente o al potentado, a palacio o a la más humilde choza, dando vida a todo con su calor benéfico. Símbolo grandioso de toda libertad, igualdad y fraternidad.

Y esta mañana, cuando me alejaba de las tierras catalanas, de los valles de Lleida para atravesar montañas cubiertas de nieve dirección norte, miraba en el recuerdo las nubes de la mirra sagrada que subían unidas, como nuestras aspiraciones de saber, como nuestros anhelos de virtud, de amor, de verdad. Atravesando ya los hermosos montes de Aralar, ya en tierras navarras, hacía el balance en el seno de mi consciencia sobre las obras de este tiempo.

Así recordaba la ceremonia de consagración del Fuego Sagrado en el solsticio de invierno mientras llegaba a la frontera con Guipúzcoa, atravesado por el valle de Leizarán, al bello pueblo de Leitza. Allí esperaban los viejos amigos Manu y Aitziber con la grata sorpresa de un embarazo que me llenó el alma de gozo y alegría. Compartimos unas ricas lentejas y luego los paseos por el monte rodeados de agua y fría nieve. A media tarde, de nuevo en ruta hacia Artaza donde el bueno de Koldo me esperaba con un vaso de leche y galletas y mucho, mucho trabajo para seguir rumbo al futuro.

El helado alarido


De nuevo vagando por el mundo. De nuevo como peregrino, o casi diría como ermitaño mendigante, de esos que dormían en cualquier cueva o comían cualquier cosa sin un exceso de preocupación por lo uno o por lo otro. Lo importante es la experiencia del camino, el dejarse guiar por el sonido de las grullas, por la luz de alguna estrella o por la oportuna elección de no saber hacia donde ir, excepto hacia los propósitos del alma.

Aún recuerdo aquel cuadro de Klimt que posaba a mi izquierda. Me quedaba horas mirándolo, intentando descubrir la esencia de ese abrazo sentido que parecía cargado de un mensaje desbordante. Y recuerdo cuando a su sombra el abrazo se hacía realidad, sintiendo en parte el significado profundo de sus secretos. Cuando viajo y hace frío, y el frío atraviesa el alma y el alma atraviesa la existencia pura, recuerdo ese cuadro y sus sombras.

Esta noche será fría, dicen que muy fría. Mañana… quién sabe mañana donde amaneceré. Quizás debajo de un abeto navarro o cerca de las playas de San Sebastián. Lo importante será no morir congelado, porque los alaridos del alma pueden congelar cualquier instante.

La fiesta del disimulo



De nuevo viaje hacia el norte… Lleida, para celebrar el solsticio de forma ritual, Navarra, para ensayar algunos acordes para nuestro próximo viaje en febrero, y Barcelona para terminar pasando las fiestas en familia.

Extraño, todo muy extraño porque siempre pienso que cuando uno piensa a cierta edad sobre la familia intenta buscar señales horizontales que nos acerquen a “nuestra” familia. Si miramos hacia arriba está la familia de nuestros padres a la cual pertenecemos por filiación. Si miramos hacia abajo está la familia de nuestros hijos. Pero muchos de nuestra generación aún no pueden mirar hacia abajo, ni siquiera tienen la capacidad de mirar hacia los lados, buscando el abrazo de tu pareja y de los tuyos porque muchos, perdidos en esta generación de absurdos, aún no han encontrado ese vínculo sagrado.

Por eso este año será una fiesta de disimulo. De intentar mirar a otra parte cuando te pregunten por tu pareja, por tu familia. De intentar no bucear en exceso en las circunstancias que te han llevado a estar de nuevo solo, insípidamente y absolutamente solo. Y los recuerdos del año pasado se agolparán irremediablemente y habrá llanto y lágrima y deseo de al menos, permanecer lo más invisible que uno pueda.

Habrá muchos solitarios que esos días brindarán y se preguntarán porqué terminaron eligiendo ese destino. O porqué el destino terminó eligiendo ese camino tan alejado de las esencias y lo consagrado. Mi brindis, que será con agua, va para ellos. Ese día espero estar arropado por la tormenta, por el trueno y por la sabia concepción del nuevo amanecer.

Asoma la niebla


«Como un marinero incauto que sale del puerto justo antes de una tormenta, renuncié a las esperanzas y consuelos del evangelio cuando todos los demás consuelos estaban a punto de abandonarme».
John Newton, 1824

 

Hay mucha niebla hoy en La Montaña…me encantan los días de niebla porque se ve poco y entonces hay que agudizar la luz interior, la linterna mágica que llevamos dentro y que nos ha de guiar por la oscuridad del mundo.

Las voces oscuras del recuerdo y la melancolía asoman fuertes en estas fechas. Pero no deseo que dominen ningún panorama. Prefiero dejarme guiar por la perseverancia del Gran Poder que se manifiesta en las pequeñas cosas, en los pequeños actos de la vida cotidiana, en las pequeñas y amables voces que desean cuidarnos y amarnos. Prefiero dejarme arrastrar por el sonido del silencio, por el rumor ardiente y místico de las olas de nuestra alma. Por el vaho del horno que late dentro y por el murmullo de la marea que el espíritu arrebata al cosmos más inalcanzable.

En esa tristeza siempre nos asiste el amor de las musas, como aquella que inspiró en alguna plaza conquistada ese duele hasta que amas, retorciendo el adjetivo y el predicado hasta convertirlo en verbo. Esas musas que aún inspiran porque nacieron del deseo ardiente, de la loca y ciega, enfermiza a veces, renuncia a uno mismo.

Ya no ambiciono beber en la sagrada fuente. Solo deseo dejarme arrastrar por el fervor que cada día nos trae. El futuro nunca es oscuro ni claro, simplemente porque no existe. Al igual que el pasado, que solo vive y revive una y otra vez en nuestras mentes o corazones. Así que somos inmensamente ricos o inmensamente pobres según la importancia que demos al momento presente. Y puedo prometer y prometo que es lo único que me queda, aunque esto último sea producto más de la niebla y su confusión que del deseo profundo. Llegará el tiempo de los acordes prohibidos en las gaitas prohibidas…

Un nuevo cuadro de Carlota, gracias preciosa


Hola,soy Carlota, este es el tercer y por el momento el último que pinto para Colores de Calcuta, porque tengo que estudiar.He pensado que es mucho dinero para una persona, entonces haremos un sorteo, todo el que quiera colaborar tendrá que ingresar en la cuenta de la Fundacion Ananta número 2100-0997-6-8-0200634646 la cantidad de 10 euros y comunicarlo, el día 6 de Enero se pondrán en un bombo y se sorteará entre todos. Espero vuestra ayuda. En verano hablaremos. Besos

La herejía de soñar con la Moneda Única Mundial


Estimado M.,
Tu empeño anti-euro me recuerda a la anécdota que contabas de tu abuelo cuando seguía empeñado en llevar la diligencia contra los avances del ferrocarril y el coche de motor… Seguimos en los mismos patrones familiares, llevando la herejía hacia el pasado y no hacia el futuro… Sigo pensando que el problema no es el Euro… Pero resulta escabrosamente más sencillo arremeter contra él… ¿Por qué nadie habla de la deuda, de esa manía nuestra de crecer y crecer y tener no una sino siete casas y no uno sino siete coches? ¿Por qué nadie habla de la satisfacción de invertir en las cosas intangibles dejando de un lado lo tangible?
Y hablando de fuentes… Mis fuentes cercanas dicen que el Euro es un proyecto de futuro que debería seguir creciendo para algún día, quizás en 200 o 300 años llegar a la Moneda Única Mundial(MUN). Mis fuentes cercanas dicen que si fracasa el Euro, esos planes se retrasarán otros 100 o 200 años más… La lógica dice que los pueblos deben ahondar en la paz, y que para ello deben buscar sus semejanzas y ahondar en ellas… ¿La peseta? ¿qué es eso? Es como si alguien me habla de las diligencias del lejano oeste… bonitas y románticas, pero que nadie cogería para hacer un viaje largo…
un abrazo sentido…

Te acepto como eres


Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.
Los erizos dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esta manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor.
Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelado
Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra.
Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con otro muy cercano puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.
De esa forma pudieron sobrevivir.

MORALEJA DE LA HISTORIA:
La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a convivir con los defectos de los demás y a admirar sus cualidades.

En la trémula noche


He trabajado algo y he paseado mucho. Y te he pensado más. Y te he sentido como aquella vez que viajamos a aquella galaxia lejana y atravesamos universos buscando la llama original. Te he llamado pero no estabas, así que he fingido que subíamos a la llanura del alma para galopar libres entre el frondoso amanecer. Y te he echado de menos. Como cuando gritas un llanto a expensas de que al otro lado del valle se encuentre el susurro acogedor.

Me he duchado y he puesto leña en el fuego. Vivo, ardiente, compartiendo momentos con el espíritu de la noche. He escuchado música irlandesa mientras imaginaba el verde de sus colinas y valles, con esas gaitas y violines y flautas que retumban en mi memoria colectiva como si se tratara de mi tierra virgen. No todo se puede atrapar en un momento, pero sí el suspiro que nos une cuando respiro y conspiro, conspiro y respiro.

Había un silbido susurrante. Había una espera. Había una antigua pintura rodeada de niebla. Un ser cautivo. Y un viaje, y un éxtasis en el goce. Y un círculo de emoción pura, y un rayo cosmicamente nativo, y una aspiración a ser eterno y un sentir de alma desprendida.  Quedo cautivo, sellando los ojos en el valle hondísimo, con llovizna y trémula calma.

Ya cae la noche. Ahora toca volar al otro lado… allí te espero… allí te abrazo… seas quien seas…

Desconectándonos del lado oscuro


Para los kami, los espíritus de la naturaleza según la tradición sintoísta, la cumbre de Duban ha sido un auténtico fracaso. Las chimeneas del mal llamado “progreso” han tenido más poder que la luminosa senda de la concordia, el respeto y la colaboración con la Naturaleza.El lado oscuro ha vuelto a ganar la batalla al lado luminoso. Así que los kami, viendo como avanza la ignorancia y el miedo en el mundo, se han confabulado para reclutar a los seres sensibles, aquellos que sientenla Fuerza, aquellos que responden a la llamada del lado luminoso.

Para los chinos,la Fuerzao Energía Vital es conocida como Chi (Qí), para los japoneses, como Ki, para los egipcios como Ka, para los gnósticos como energía vital y para los hinduistas como Prana. Es esa cosa que está en todas partes y que forma un gran vínculo entre los universos tangibles y los intangibles, un gran lazo entre todo lo que existe.

La verdad y la justicia no fluyen de nosotros, sino a través de nosotros. El amor y la libertad no fluyen de nosotros, sino a través de nosotros, el Chi, la energía vital, no fluye de nosotros, sino a través nuestra, nosotros que somos los regueros llamados a perpetuar los valores que han de cambiar el mundo. No son cosas que se piensen, que se racionalicen, sino que se sienten como algo interior. Y en ese sentir comprendía que el poder fluye dela Fuerza, de la correcta interpretación de esa Energía Vital que todo lo atraviesa e impregna. Siendo así, ¿qué podemos hacer para ser aliados de los kami?

En la vida práctica deberíamos desconectarnos de todo aquello que empobrece la naturaleza. Deberíamos ser capaces de poner placas solares en nuestros tejados y desconectarnos con ello de las grandes compañías eléctricas. Deberíamos ser capaces de no utilizar el coche privado, y de hacerlo, que sean vehículos no contaminantes, apostar por los coches híbridos o eléctricos y así no depender de las grandes compañías de petróleo. Consumir alimentos ecológicos y dejar de consumir todo aquello que no necesitamos. Reciclar, reutilizar y reducir, la regla ecológica por excelencia.

Podemos hacer muchas cosas para alinearnos con las fuerzas de la naturaleza y aprovechar la influencia de esa unión. Podemos hacer muchas más cosas de las que creemos. Podemos ir más allá de los límites de nuestros paradigmas y normas autoimpuestas. Podemos acercar la esencia de las cosas a lo que siempre fuimos, esa imitación cósmica que al igual que hacen las estrellas y los universos, respira.

¿Qué más cosas podemos hacer por los kami, por las fuerzas de la naturaleza, por nosotros mismos?

Es mía la sombra que empaña este mundo de luz


El universo se rige por una cósmica ley que en los astros es atracción y en lo humano amor. Lo extravagante de esta norma universal es aquel soberbio incapaz de amar. Por eso, por amor, empecé el camino buscando desde el principio los renglones torcidos e interrogándome sobre los confundidos egoístas y los incrédulos incapaces de entender la ley universal. Día gris, era cierto, tan lleno de niebla y con doce grados que se notaban al salir. Bajé la cuesta hasta bordear el bosque por el lateral, siguiendo los frutos de la luz, los ásperos senderos, las larvas del mundo angélico, la matriz cristalina persuadida por los siete rayos y sus siete manifestaciones de goce en las Divinas Ideas.

De repente, al otro lado, escuché un ruido que me llamó la atención. Se encendió la llama taciturna de la aventura, de la llamada a la expresión congénita con el mundo. Recordé el conejo que dirigió a Alicia hacia el país maravilloso y sentí la necesidad de encontrarme con él. Pronto me vi dentro de un lugar que no reconocía, distinto a los demás, pero surcado por centros gravitatorios que desdeñaban ternura y compasión. Nunca había paseado por allí y fue todo un cúmulo de sorpresas y sensaciones. Resultaba tan difícil creer que tan solo a un minuto de la chimenea hubiera tanto universo inexplorado. Solo había que bajar por el camino y bordear el bosque por su lateral y dejarse guiar por los sonidos que de él surgían. La tela infinita de la esfera, el centro del universo, el Aleph insondable se hallaba allí, en el contorno suave del leve giro.

Y eso hacía con la siempre fiel compañía de los dos perritos que me siguen y defienden de cualquier peligro. No podía creer lo felices que estaban corriendo como locos de un lugar a otro buscando recovecos para explorar, expresiones geométricas inmutables en las que derramar su granito de orina. La llamada de la selva había surgido efecto en ellos y parecían dos auténticos lobos corriendo audaces por el bosque. Había tanto por explorar que lo que parecía un pequeño paseo de media hora se convirtió en un largo paseo de más de tres horas. Pero qué importaba cuando se podía amar en plenitud ese momento, como hacen los astros, como hacen los organismos conscientes. Recordaba la frase aquella: «el corazón que pudiese amar todas las cosas sería un universo». Y así me sentía, junto a los perros y el bosque. Un universo.

Era impresionante ver esa media luz de la tarde apagada por la niebla y el frío. Un frío cálido, porque no asustaba ni entorpecía la marcha.
En ese bosque verde y frondoso no había rastro de las chimeneas del progreso. Durban quedaba lejos, muy lejos porque ahí no había rastro de cambio climático. También quedaba lejos la cumbre de UE y sus problemas con la deuda soberana. Solo el vuelo rasante de los pájaros huidizos recordaba el contacto con la tierra. Todo era alegoría sensible. Los árboles creaban círculos y gnósticas triadas. Los pájaros simbolizaban la sagrada simiente del centro. Había Demiurgos en la universalidad de las formas que las rocas más antiguas formaban en la tierra. Había una cópula eucarística en los aledaños del sendero. Había orden y amor en todo lo que contemplaba.

En el paseo reflexioné sobre muchas cosas. También recordé muchas otras. Los paseos helados por Copenhague, las salidas por el bosque del norte europeo con el perro Nikodemos, la búsqueda de leña por tierras conquenses o aquella vez que me tumbé en la hierba de la campiña inglesa esperando a que el cielo se uniera de alguna forma con la tierra. Recordaba mientras exploraba atrevido por el bosque y los senderos, amando todos los bosques y todos los senderos. Qué hermoso era todo mientras sentía estar vivo y mientras recordaba la frase del día: “es mía la sombra que empaña este mundo de luz”.

Concierto Solidario de Navidad pro Colores de Calcuta


Queridos amigos de Ananta,

El miércoles 21 de diciembre celebraremos un concierto en favor de los programas de cooperación al desarrollo Colores de Calcuta (India) y Música para Salvar Vidas (Uganda).

Tendrá lugar a las 20 horas en el auditorio del Colegio Calasancio de Madrid, Conde de Peñalver 51.

El grupo musical está formado por 15 chicos y chicas de entre 12 y 24 años. Cantan en distintos idiomas africanos. tocan la percusión y bailan. El concierto está lleno de color, ritmo y mucha alegría. El espectáculo gira en torno a ritmos y danzas africanos relacionados con el amor, la lluvia, la tierra y la celebración de la vida.

Los niños/jóvenes de Uganda han venido numerosas veces a España desde noviembre del 2005 y saben comunicar en el escenario una gran y contagiosa alegría.

Tienen muchísimas tablas, gracias a los 250 conciertos realizados aquí en el espacio de 6 años y hacen un espectáculo altamente profesional. Están acompañados por el sexteto vocal Aba Taano, ya renombrado en toda Europa, y que sirve de espina dorsal del coro.

La contribución es de 12 euros por persona. La taquilla y puertas se abrirán a las 19 horas del mismo 21 de diciembre.

Para los que no podáis acudir físicamente pero si con el corazón, hay una «fila cero» del acto que puede ingresarse en la cuenta de Fundación Ananta 2100 0997 68 0200634646.

¡Os esperamos con alegría!

Gracias sentidas por el apoyo.

Espiritualidad


 

Entiendo espiritualidad como aquello que nos diferencia realmente del mundo animal y que nos obliga cada día más a ser humanos. No hablo de un dogmático programa de buenas intenciones ni de creencias epidérmicas. Hablo de la acción diaria y comprometida por un mundo mejor.

Eso, además, requiere una visión amplia, miras e interrogantes al infinito, que fue, precisamente, de donde surgieron todas las religiones y pensamientos filosóficos.

Mis creencias son siempre provisionales, a sabiendas de que la sabiduría sólo puede construirse vaciándonos a cada momento de nuestra pesada carga semántica.

Siento un profundo respeto hacia todas las tradiciones humanas: iniciáticas, religiosas, místicas y espiritualidades de nuevo cuño. Siento, a su vez, un gran respeto por todos aquellos que no creen en nada.

Como humanista, creo en la posibilidad de un hombre nuevo. Como soñador, creo en el estado angélico como ese nivel que deberemos alcanzar en algún punto de nuestra inmanente evolución. Como antropólogo soy un amante nocturno de ritos y tradiciones ancestrales, símbolos y sabidurias perennes.

Tras muchos años interrogándome sobre la muerte, índagando en todas las filosofías y creencias, en este ocaso inminente sólo me interesa aprender cosas de la vida. Más allá de ella, se abre de nuevo el eterno interrogante. De ahí que el mejor cielo, de momento, es el que se puede construir con la virtud y el buen hacer en este presente y en este mundo.

Creo en los hombres y mujeres de buena voluntad que participan en esa obra virtuosa, y a ellos me debo. Creo en el Propósito de un mundo mejor, el propósito que los maestros conocen y sirven.
Por eso: todo para ellos, nada para nosotros.

Acción Política


 

Algunos amigos me consideran un “anarcoindividualista” y para otros estoy más cerca del “socialismo utópico” o el “ecosocialismo”. Sin duda, estas corrientes idealistas me son familiares, pero si tuviera que delimitar mi acción política en un ideal máximo este sería el “libre pensamiento”. En ese sentido, como librepensador, baso mis argumentaciones y mis ideas en mi propia experiencia y libertad, de forma independiente a ideas religiosas, dogmáticas, tradicionales o algún tipo de autoridad establecida. Dicho esto, he huido siempre del dogmatismo, la autoridad, el totalitarismo, la insolidaridad, la injusticia, la intolerancia y la imposición. Libertad, fraternidad e igualdad es la bandera que ondeo y a ella me debo. ¿Y como desarrolla un librepensador su carrera política? Este es mi curriculum político, por si a alguien le interesa:

1989: Con 16 años de edad me afilio a las juventudes de Iniciativa per Catalunya en Cornellà, Barcelona. Mi militancia se concentra en movimientos juveniles y vecinales, así como movimientos solidarios y ayuda al desarrollo.

1991: Con 18 años de edad me declaro Objetor de Consciencia en un momento difícil para la objeción. Milito en Movimientos de Desobediencia Civil y antimilitaristas.

1994: Con 21 años me declaro Insumiso al servicio militar y paso a estar en condición clandestina y de “búsqueda y captura”, además de ser “inhabilitado” socialmente para cualquier tipo de cargo o responsabilidad pública, en la administración, etc. Ese mismo año me marcho a vivir a Linares, Jaén, para intentar esquivar las órdenes judiciales contra mí (dos años de cárcel por insumisión).

1995: Sigo la militancia política en Izquierda Unida y debido a mi condición de insumiso, organizamos y reactivamos en Linares el Movimiento para la Objeción de Conciencia (MOC), una Plataforma en defensa de la Insumisión,la Objeción de Conciencia, el pacifismo y el antimilitarismo. Al mismo tiempo creamos plataformas sociales de ayuda a la marginación (Plataforma pro-albergue en Linares, etc.). Participo en la ejecutiva local dentro de la secretaría de Bienestar Social.

1998: Termino mis estudios en la Universidad de Trabajo Social de Linares y vuelvo a Barcelona, pasando a militar de nuevo en IC. Participo en la ejecutiva local y regional. Primer desencanto político por el giro nacionalista de la organización.

2002: Se establece el ejército profesional y la Amnistía general a los insumisos. Dado el desencanto político y la fractura de IU-IC me doy de baja de la coalición.

2003: Me afilio al Partit Socialiste de Catalunya (PSC) con la esperanza de encontrar un ámbito no nacionalista.

2004: Continuas discusiones políticas en la universidad y en el PSC defendiendo la libertad de opinión contra el totalitarismo y el pensamiento único me empujan, dada la asfixia ideológica, a abandonar Cataluña.

2005: El exilio político y académico me llevan hasta la Universidad de Sevilla y el PSOE de Andalucía. Gracias a la tesis doctoral, tomo contacto con organizaciones antinucleares y movimientos pacifistas del norte de Europa.

2008: Viendo la posibilidad de que el cementerio nuclear de El Cabril en Hornachuelos pudiera optar a albergar residuos de alta intensidad, organizamos las bases del Movimiento Anti-Cabril para vigilar cualquier movimiento en ese sentido. En ese sentido, tomo contacto con la plataforma alemana anti-Castor, en Wendland, Baja Sajonia.

2009: Entro a formar parte como secretario de cultura, innovación y deportes en la ejecutiva local de Hornachuelos.

2010: Nuevo desencanto político. Ruptura del partido a nivel local. Se forma una gestora con cuatro miembros del partido para reconducir la situación. Formo parte la misma hasta que se reorganiza el partido. Rechazo participar activamente en la organización del partido y me retiro de la vida política.

2014: Tras marcharme a vivir a Madrid, aparezco como candidato en las listas para las Elecciones Europeas con el Partido Pirata.

2018: Tras vivir unos años lejos de la política, me afilio al partido Ecologista Equo en Lugo.

 

Acción Social


Siempre he creído en la necesidad de aportar un grano de arena no sólo en la vida íntima de nuestras relaciones más próximas, sino también en el marco de convivencia amplia, en el barrio, ciudad o país donde te encuentras, según tus posibilidades. De ahí que siempre he tenido un interés especial en la militancia social, buscando las raíces de los problemas sociales, de la marginación y la injusticia económica.

1988: Voluntario en la Cruz Roja local de Cornellá, participando activamente como monitor y organizador de eventos para la juventud y la tercera edad.

1990: Monitor voluntario de tiempo libre en los scouts locales: Minyons Escoltes i Guies de Sant Jordi.

1991: Monitor voluntario de Cáritas para grupos de niños con problemas, disminuidos psíquicos y físicos, etc…

1992: Monitor de tiempo libre en los campamentos de verano.

1993: Voluntario en la organización ecologista Greenpeace y en la ONG para el desarrollo Intermón.

1995: Voluntario en el albergue para transeúntes y personas marginadas “San Francisco” de Linares.

1997: Voluntario en la casa de Acogida de Linares.

1999: Trabajador Social voluntario en la ONG “L’Hora de Deu del barrio de El Raval de Barcelona, atendiendo como asistente social de barrio a inmigrantes, transeúntes, casos de drogadicción, malos tratos, prostitución, etc.

2000: Trabajador Social voluntario en casas de Acogida de Barcelona para niños autistas y disminuidos psíquicos.

2005: Enfoco mi tesis doctoral en la búsqueda de soluciones y propuestas alternativas para la convivencia humana, explorando para ello diversas Comunidades Utópicas de medio mundo. .

2007: Voluntario en la Comunidad Utópica de Findhorn realizando trabajos de jardinería, cocina, lavandería, etc. con motivo de mi tesis doctoral, así como en varias comunidades a lo largo del trabajo en mi tesis doctoral.

2009: Voluntario en Etiopía como animador sociocultural.

2010: Voluntario en India como animador sociocultural.

2010: Presidente-fundador de la Fundación Los Ángeles, fundación con bases solidarias y culturales.

Acción Cultural y Académica


1995: Estudios de trabajo social en la Universidad de Jaén. Fundador de La Revista del Estudiante, revista de crítica cultural y académica en la Universidad de Linares, Jaén.

1996: Articulista de Opinión en el Diario Jaén, Diario Linares, Nuevo Linares, etc.

1998: Escribo mi primera novela inédita: Memorias de un beso.

1999: Estudios de antropología en la Universidad Autónoma de Barcelona. Segunda novela inédita: Septentrion.

2000: Articulista de Opinión en página web brasileña (Webamigos).

2001: Reseñas y críticas literarias para varias revistas de cultura.

2002: Varios artículos de opinión en medios como La Vanguardia.

2005:  Empiezo estudios de Doctorado en la Universidad de Sevilla, aprobando los cursos con sobresaliente.

2005: Fundador y editor de Editorial Séneca, empresa que nace con el objetivo de rescatar la cultura de los pueblos y ayudar a publicar libros a jóvenes escritores nóveles.

2005: Investigador en la Universidad de Sevilla, Grupo GIESRA. Publico mi primer libro: “Entrevista a un masón: perspectiva antropológica de una realidad ignorada”.

2005: Miembro de la Asociación de Antropólogos Iberoamericanos.

2006: Fundador y editor de Editorial Nous, sello editorial que pretende aglutinar valores espirituales de nuestra sociedad.

2006: Empiezo mi investigación y mi tesina sobre “Comunidades Utópicas”. Creamos el espacio de crítica literaria “La Escritura del No” dentro de Editorial Séneca.

2007: Miembro de la Society for Utopian Studies, de la Universidad de Toronto, Canadá.

2008: Publico mi segundo libro: Creando Utopías.

2009: Publico mi tercer libro: “Masonería: Antiguos Manuscritos”.

2009: Prologo el libro de Mario Conde “El Sistema, mi experiencia en el poder”.

2010: Fundador y presidente de Fundación Los Ángeles, institución cultural que pretende promover nuevos valores culturales.

2010: Capítulo dedicado a la espiritualidad y religiosidad en la Sierra de Hornachuelos editado en el libro “Franciscanos, Místicos, Herejes y Alumbrados”.

2011: Fundador y Vicepresidente de la Asociación “Centro de Estudios Maimónides”.

2011: Prologo el libro de Nicholas Roerich, “Shambhala la Resplandeciente“, describiendo los pormenores del mito y su leyenda y de mi viaje a Mongolia en 2007.

2011: Consigo la excelencia investigadora con sobresaliente y el Diploma de Estudios Avanzados en la Universidad de Sevilla. Empiezo a trabajar en la tesis. Publico mi libro “Ama hasta que te duela” y “Comunidades Utópicas”.

 

Quiero hacer el amor contigo…


Estimada/o amiga/o,

 

Estas navidades queremos regalar amor, por eso deseamos que te impregnes de este sentimiento que tanto falta en el mundo animándote a que tengas en cuenta esta oferta que acercamos a ti con todo nuestro cariño y respeto.

Aprovechamos para desearte     una muy feliz Navidad, deseando que el rostro amable y profundo de estas fiestas llenen de cordura y generosidad nuestras vidas.

 

Con todos mis mejores deseos, paz y amor a los hombres y mujeres de buena voluntad…

 

Gracias de corazón por tenernos presentes.

 

Javier León

Editor General

www.editorialseneca.es

www.editorialnous.com

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La Deuda y el afán de cada día


Llevo tiempo pensando sobre la deuda, la propia, la del país, la del mundo. Hace seis años entendí que andábamos caminando en una macabra senda y decidí romper con eso que en el librito “Creando Utopías” llamé “estructura”. Desde Escocia intentaba comprender porqué, siendo tan claro el camino al que abandonar, volví de nuevo, casi de forma automática, a caminar por sus sendas. La claridad era meridiana: vender todo lo que teníamos, pagar todas las deudas acumuladas y volver a empezar desde el esfuerzo diario y el afán de cada día, sin crear más deuda. Lo hicimos, al menos durante un tiempo. Vivíamos el “hoy” con plenitud y sin agobios. Confiando y abandonándonos a nuestros sueños, con nuestras manos trabajando en lo que deseábamos, sin preocupaciones estériles, siendo fieles a nuestros ideales y anhelos. Teníamos muy presente ese potente mantra cristiano que sentíamos con fuerza en medio de ese mar de incertidumbre aparente: “no andéis agobiados por el día de mañana, porque el mañana traerá su propia preocupación. Le basta ya a cada día su propia preocupación”.
En las páginas finales del librito en cuestión decía algo así: “Podría desnudarme a mí mismo, como ahora hago, en alegría, y compartir con el otro este atisbo de vigilia. Sólo así me aseguro que cuando vuelva a caer en la red, alguien que haya podido leer estas palabras pueda de nuevo zarandearme, sacudirme, agitarme y recordarme aquello de volver a respirar con cierta urgencia, fuera y lejos del ensueño”.
La solución, mucho antes de que estallara la crisis, la daba de forma clara, rotunda y directa: “La distribución inteligente de las formas debe alinearnos con el propósito de nuestro más profundo interior y hacer explotar de una vez por todas la más increíble de las revoluciones”.
No podemos seguir creciendo desmesuradamente. No podemos seguir alineados a la competencia despreciando la cooperación, la generosidad y los altos valores que nos distinguen como raza humana. Esta crisis debería desprendernos de nuestros instintos animales de supervivencia competitiva para adentrarnos en la profunda vivencia del compartir, del mostrar ese apoyo mutuo que tanto observamos en la naturaleza más elevada.
No podemos seguir acumulando deuda y generando deuda. Debemos estar en paz con nosotros mismos, con el otro y con el entorno. Y comprender que la única riqueza posible es vivir el día a día con plenitud y sin agobios.
Deus meus es tu, in manibus tuis sortes meae: Tú eres mi Dios y en tus manos están mis días.

En los aledaños de la fugacidad


La casa ya se quedó vacía pero paradójicamente llena. En el rellano siguen los dos guardianes, fieles, amables, esperando una onza de caricia. Y todo en silencio, un silencio extraño, muy extraño.

Hay algo irremediable que me ata a este lugar. No se sabe hasta cuando ni porqué. Pero aquí sigo, solo, solitario, solícito, desierto, deshabitado, despoblado, desolado, desguarnecido, peregrino.

Es todo extraño, muy extraño. Y me interrogo sobre esa extrañeza. Sobre esos versos que ya no se escuchan ni esa poesía amable que susurraba promesas al atardecer. De nuevo me pregunto, me interrogo sobre las cuestiones del corazón, sobre sus laberintos, sobre sus infinitos misterios, sobre esos anhelos insólitos que deambulan en la emoción concita. Lo escucho con atención, pero no logro entrever entre sus deseos cual es el camino noble, el camino correcto y correspondido.

Todo resulta ser una larga espera. Sentarse en algún rincón, mirar el paisaje, prever algún destino incierto, sosegar la vida, perderse en las veredas del llanto. ¿Por qué estamos tan solos? Impregnados de redes sociales, de llamadas de teléfono, de encuentros ocasionales para recordar algo de nuestra humanidad perdida, pero solos, siempre solos. ¿Por qué la complicidad dura tan poco? ¿Por qué los alaridos del alma resuenan de tanto en tanto?

No quiero aprisionar el milagro ocurrido, ni desviar la atención del canon estético que nace sublime ante la semilla plantada. Solo deseo lo que desea cualquier hombre cabal, que el encanto que estriba en el misterio perdure por siempre. Que el abrazo sentido y la llama no se extingan, que el cúmulo de vida pueda ser compartida, siempre. Solo deseo dejar de sentirme huérfano en este reino disoluto. Solo deseo que el alarido profundo impregne siempre la metáfora de lo real. ¡Ay profundo suspiro! ¡Ay alma perdida en los aledaños de la fugacidad!

¿Desde cuando la obra tiene derecho a preguntarle al Creador?


Todo está en el universo. Las tortillas de patatas y el gazpacho que tan ricamente nos ofreció Eva, las meditaciones sentidas de Krista y las sublimes palabras de su “maestro” Facundo que decían eso de que la sabiduría no está en las preguntas sino en la alegría y que para vivir mejor, hay que ser mejor…

Los poemas de amor de Carlos y su lúcida representación de Hamlet en el idioma original, la sonrisa interminable de Cristina, su complicidad y amor que junto a la generosidad infinita de Carmencita, mi querida Carmencita, formaban una ola de potencia sempiterna. La gracia y profundidad de Manuel, ese hombre elegante y señor de reinos y potestades que junto a la supremacía del gran Jaime, al que deberíamos llamar Primero o El Grande, por ser monarca y majestad de palacios interiores, conseguían hacer de este lugar un auténtico castillo de cuento de hadas… Las ocurrencias del niño, al que la maestra de ceremonias le quitó un dolor de cabeza insufrible y dotó de ternura el encuentro con su presencia…

María, que tenía la gracia de sacarnos una cómplice sonrisa con sus ocurrencias mientras era capaz de deleitarnos con sus despistes y salidas… Y Javier, que elevó a las estrellas las dudas que teníamos sobre las esencias del espíritu y de la espiritualidad, dejándonos a todos capaces de alcanzar el cielo si ese era nuestro propósito.

Y Yolanda, la maga, que iba y venía, apareciendo y desapareciendo de un mundo a otro pero siempre deleitándonos con su infinita belleza a dos bandas y su cariño, tan perfecto y hermoso. Y el Tetus, mi querido Tetus, que vino y se fue como un ladrón en la noche, como hacen los ángeles nocturnos que cuidan de nuestros sueños e inspiran, como él siempre hace, nuevas metas y retos.

Y Lourdes, mi querida Lourdes que solo con su presencia era capaz de transformar un reguero de luz violeta en algo comestible para el alma. Y luego las mágicas visitas de Mari Carmen, de Mercedes y de Montse, que pudieron ser ángeles que extendían sus alas hacia todos… Y los perros, y los peces, y la llama de la chimenea, y la madrugada, y los cantos, y los bailes, y los amaneceres y los atardeceres, y los árboles, y la leña, y las comidas interminables, sabrosas y perfectas. Todos y todo “apetuñados”, que se convirtió en la palabra clave, porque había amor, y amistad e impermanencia, ese estado en el que las almas se conjugan sin valorar tiempo ni espacio, compenetradas, sensibles, como un todo en un uno, como un suspiro que conspira con una respiración inalterable, rítmica, profunda.

Y aquellos que no estuvieron pero que estuvieron, como Luna y Joaquin, que no olvidaron con su siempre infinita generosidad en ningún momento estar ahí de alguna forma u otra, estar presentes, estar “ahí” y “aquí”. Y los que quisieron venir y no pudieron, pero que sí, que también estaban aquí, “apetuñados”, acariciando con su rostro invisible los momentos interminables. Y la luz de las velas, y la música, siempre la música, y la guitarra, y las risas y los llantos, que también hubieron porque el alma se abría y necesitaba expresar todo lo que llevaba dentro. Y la rítmica armonía, siempre todo armónico, mágicamente armónico…

Todo estaba en el universo, en esa ensoñación, en ese momento único, en ese extracto de tiempo recóndito en esta estrella, en este planeta llamado La Montaña, y para más colofón, de los Ángeles. Porque eso sois, ángeles que claman su parcela de cielo, y por eso aquí habéis encontrado ese anhelo, ese jardín, ese paraíso perdido. Ángeles con deseos, ángeles con ganas de vivir, ángeles con ganas de expandir la generosidad, el apoyo mutuo, la nueva cultura ética, el sabor de la fruta que proviene de las serafines potestades. Que Dios reclame para sí vuestra parcela de Vida y os done la sabiduría de la Alegría que ya lleváis impresa. Gracias, de corazón… Gracias desde el Alma…