Concierto otoñal en Do Mayor


La luz tenue. La chimenea alimentada. El tacto suave de las cuerdas. La música, algo de música. La atención perruna al máximo. Buen público, educado, respetuoso, entusiasmado por sonidos que nunca antes habían escuchado. Todo el jardín verde por las lluvias otoñales ahí fuera. Y rebosante de flores blancas y amarillas. El olor a tierra mojada mezclado con los humos que salen por encima de los tejados andaluces. El silencio, indicativo de que todos están recogidos alrededor de los braseros. Los peces deambulando de un lado para otro en su fugaz océano.

Un buen momento para invocar a los espíritus de la naturaleza. Para ver como los duendes del jardín van de un lado para otro, afanados por perseguir el orden estacional. Para responder a la llamada de los adentros con sigilosa melancolía, despejando los remordimientos, atentando a la conciencia para que dirija el alma, suplicando que todo lo que ocurre y ocurra sea para el mejor de los proyectos. Las almas sagradas, los senderos sagrados, los arroyos cristalinos en las mesetas y los ocasos donde las ramas gimen y las aves de grandes alas salpican el cielo y sus celestes entrañas.

Ya llega la noche, anhelando paz, suplicando auroras en los valles arados por la emoción mística de la suma. Ya llega el alma, despojada de errores y martirios, ataviada con su entraña blanca y pura. Ya llega gozada en quietud, arrebatada, en torno a las hogueras del fuego extático. Ya llega la dama blanca, suplicando obertura por la alineación celeste…

 

Vivir sin miedo


Es toda una experiencia vivir con miedo. Soportar el peso de lo que ha de venir con las pobres herramientas de las que nos dota el infortunio. Esta mañana salía a la calle como todos los días para llevar los escasos paquetes que este mes devora la oficina de correos. Por el camino hablaba con unos y con otros y saltaban las dudas con respecto a todo cuanto nos rodea: la vida, la muerte, el amor. El miedo siempre presente a no saber vivir, a morir cualquier día, a no poder amar. Eso es lo que significa ser esclavo.

Volvía con un pequeño saco de pienso para los nuevos inquilinos. Algo de comida perruna, aún con la incertidumbre de que hace más de dos días que no veo a la perra Luna. Quizás esa incertidumbre haya hecho que deje las galletas a un lado y procure una mejor alimentación. Recuerdo a Luna con cierta nostalgia… ¿Dónde estará? Recuerdo todos los momentos a su lado, jugando, paseando por el bosque, interpretando el papel que nos toca en la vida, a sabiendas que todos esos momentos se perderán en el tiempo cuando la noche amarga, cuando el último trago nos eleve a otras dimensiones.

El tiempo nostálgico de otoño tiene su propia magia. Hay caminos que se yerguen salvos y otros que se incrustan en la tierra amasados por las pisadas añejas. Me siento extrañamente ausente de los caminos. Flotando en una especie de limbo con el deseo de que sea la vida y no yo la que determine la mejor senda.

Eso me recuerda una frase que durante años impregnó mi vida: hollar el sendero. Ese sendero se enfrenta a todos los miedos del ego. Ese sendero que a veces intentamos ignorar pretende elevarnos sobre los caminos para adentrarnos en la vida sin corazas, sin defensas, a pecho descubierto para que el alma se manifieste sin ataduras y sin vendas. Por eso, y más allá de los ocasos y los abismos, es toda una experiencia vivir sin miedo.

Ebudae


No hay mal que por bien no venga

Un día, el emperador Akbar y su gran visir Birbal salieron camino de la selva. Iban a la caza del tigre de Bengala. El emperador marchaba delante, pero -¡qué mala suerte!- se disparó el fusil y se hirió en un dedo. El visir Birbal le entablilló el dedo. Mientras lo hacía, le animaba con una serie de reflexiones muy sencillas:

-Majestad, nunca sabemos qué es lo bueno y qué es lo malo. Qué sabemos de lo que puede sucederle gracias a la herida. El emperador montó en cólera; no podía aguantar filosofía barata y arrojó a un pozo a su gran visir y siguió su camino por la selva. Pero le salió al encuentro un grupo de guerreros salvajes que buscaban una víctima digna para ofrecer a sus dioses. Cuando todo estaba preparado para el sacrificio humano, el hechicero se acercó al emperador y en cuanto se dio cuenta de la mano herida lo rechazó; no se podía ofrecer a los dioses una víctima que no fuera perfecta. Así fue como el emperador quedó libre de nuevo.

Mientras que Akbar caminaba por el sendero, comprendió la sabiduría de aquellas palabras de su visir: lo que al principio parecía malo, había sido muy bueno para él. Lloró de rabia y se inclinó de rodillas delante del pozo donde había arrojado a su fiel amigo. Pero Birbal no había muerto. Le sacó lleno de alegría y se arrojó a sus pies pidiéndole perdón. El visir le contestó: «Majestad, no tiene por qué pedirme perdón; le debo la vida. Si no me hubiera arrojado al pozo, nos habrían capturado a los dos; su majestad se habría librado, pero yo sería ahora la víctima del sacrificio».

Gracias Carlota y Jose


Queridos amigos de Ananta,

Carlota cumplió su bonita palabra y ha subastado su primera pintura a beneficio de los niños de Colores de Calcuta.

El comprador ha sido José Lizasoain Freuller, que ha pujado por 210 euros, superando así dos ofertas previas. Es una cifra muy generosa que seguro que hará mucho bien a los beneficiarios del programa. En la foto están juntos Carlota y José en casa de Carlota en Málaga, ¡cuadro y recibo de ingreso bancario en mano!

Queremos agradecer a Carlota la iniciativa que acaba de iniciar (ahora está pintando el tercer cuadro con el mismo objetivo) y a José su elegancia y hombría de bien. Y a Dolores y Pepe, abuelos de Carlota, su entusiasmo, cariño y compromiso.

Los cuatro, Carlota, José, Dolores y Pepe, nos hablan del lado bueno de la humanidad y su iniciativa es una siembra de amor. Y cuando se hacen cosas buenas, con amor, se trabaja con el Padre.

Con el afecto de siempre…

La conquista de lo inútil


Este es el lema que rezaba en los cartelitos que había pegados en la puerta de casa a razón del retiro que este fin de semana se ha celebrado enla Montañade los Ángeles. Veo en el programa que a las cuatro de la mañana ya quedaban para celebrar el “Amrit Vela”, a las seis una meditación, a las siete la “murli”, a las ocho ejercicios de estiramientos en la gran azotea para recibir al sol, y luego, las sesiones para explicar los métodos para conquistar los pensamientos inútiles.

Me ha llamado mucho la atención el título. Tras un fin de semana diferente, bonito, lleno de hermosas experiencias y reencuentros con almas queridas, quizás se podría concluir el viaje pensando y reflexionando sobre la conquista de lo inútil a base del poder de los buenos deseos y los sentimientos puros.

Ayer tuve una experiencia de ese tipo. Solo deseaba lo mejor para los seres queridos. Que eligieran el mejor de los caminos, la mejor decisión para seguir felices en la aventura de la vida. Sin forcejeos, sin rabia, sin desesperación. Fluyendo con lo que la vida nos da y nos quita y expulsando de nuestras vidas todo aquello que resulta inútil e innecesario como la ira, el rencor o la furia.

Y así me sentía esta mañana cuando despertaba lluvioso el día. En paz por saber que el fuego del hogar se crea a base de corazón, y no de exigencias o rabia. Por saber que el calor humano se comparte con intensidad en las miradas, en las sonrisas, en la complicidad de un momento único, y no en la falsa ilusión de la exacción, de reclamar cosas ilusorias que a nada nos conducen. Por eso es necesaria cierta conquista de lo inútil, para retirar de nuestras vidas aquello que no sirve, que no fluye, que no emana y dejarnos llevar por todo aquello que desea “cuidarnos”, como decía la canción de cuna que ayer noche recibí.

Gozando de las cosas simples


La vida nos habla constantemente. Nos envía señales. Hay símbolos en todos los caminos que nos indica la dirección, o las direcciones. Y arquetipos que con su fuerza nos pueden inspirar los pasos correctos. Pero en el fondo todo es un escenario donde caminos la mayoría de veces a ciegas.

Somos creadores de escenarios, excelentes maquetadores de vidas y paisajes que adornan, desde lo más profundo de nuestra psique, todo aquello que nos haga más fácil la vida. Pero la vida tiene sus propias reglas, y el que es capaz de interrogarse sobre las mismas puede hacer que el escenario se convierta no en algo fijo y estático, sino en algo dinámico, modificable, alterado y adaptado a cada guión.

Somos especialistas en condicionar nuestras vidas con nuestras rígidas estructuras mentales, con nuestras propias verdades sobre la existencia y el como deberían ser las cosas. “Esto debería ser así y aquello debería ser asá”. Y es así como dibujamos una prisión conceptual desde donde impedimos explorar nuevas realidades.

El otro día en la meditación de plenilunio se hablaba de despertar. Me gustó el término, pero me gusta más aplicarlo al distintivo de despertares. Porque no se trata de despertar a una nueva realidad, sino de transformar todas las realidades constantemente. O si damos una vuelta de tuerca, se trata de trascender toda realidad desde la quietud estática, esa divina proporción que nos permite verlo todo como un espejismo y ser sabedores de que todo, absolutamente todo, son escenarios irreales.

¿Y qué ocurre cuando eso ocurre? Absolutamente nada. Tener mayor o menor visión con respecto a las cosas, con respecto a los paisajes, no modifica esencialmente nuestras vidas. Lo que modifica nuestra existencia es cuando somos capaces de adentrarnos en la visión, en la nueva o la antigua, y comprender que incluso eso es un absurdo metafísico. Por eso lo importante no es la visión que tengamos de las cosas, ni el camino o el escenario que hayamos elegido para nuestras vidas. Lo importante, y ni siquiera sé si esto puede llegar incluso a serlo, es simplemente gozar de nuestra visión, sea amplia o reducida, gozar de nuestro camino, sea hacia el mediodía o el septentrión, el oriente o el occidente. Lo importante es gozar de todo cuanto hagamos, de todo cuanto pensemos, de todo cuanto sintamos. Gozar con alegría de aquello que la vida nos ofrece en cada momento.

La lucha del guerrero


Sólo podemos alcanzar el éxito cuando somos capaces de elevar nuestros pensamientos. Ayer, en la meditación de la luna llena de escorpión que celebramos en el Plantío, se expresaba de forma parecida: “Guerrero soy y de la batalla emerjo triunfante». Así se expresaba el pensamiento simiente de este mes y así lo expresé, tras dos horas de conversación telefónica, el día anterior. Hay que luchar por lo que queremos. Ese es el verdadero camino triunfante, el verdadero camino del éxito. No podemos quedarnos impasibles, inmóviles esperando a que la vida resuelva todos nuestros asuntos. Debemos elevar nuestros pensamientos por encima de todo aquello que nos perturba y saber apreciar qué es lo que realmente deseamos. La meditación que ayer practicamos tiene como objetivo reafirmar nuestro propio propósito en la vida, ser conscientes del Propósito Universal y fortalecer nuestra visión para alcanzar nuestras metas.

Es cierto que hay cosas que puedes abrazar con fuerte deseo y sentir como todo fluye de forma mágica. Pero eso solo es un regalo para recordarnos que tras la dádiva viene la lucha. Porque la vida siempre ha sido lucha y batalla. Incluso en el camino espiritual se habla constantemente del camino del guerrero. Debemos luchar por lo que queremos, por lo que deseamos ardientemente. Si no se lucha, si no le prestamos la mínima atención, las cosas se pierden por el camino.

Hoy es día once… del once… del once… Una fecha oportuna para interrogarnos sobre la vida… sobre la batalla, sobre la lucha… La importancia de estar alertas sobre todo lo que ocurre a nuestro alrededor tiene mucho que ver con esa vigilancia constante del guerrero…

(La ilustración ha sido creada por Diane Harvey en Sedona, Arizona, especialmente para esta meditación de plenilunio).

Más allá del orgullo


Cuando llegué la última vez de mi viaje a Madrid Luna estaba en la puerta esperando. No sé como había llegado pero desde el primer momento hubo una conexión hermosa con esa perra. De corazón noble, cariñosa y amable, venía todos los días para saludarme. La dejaba entrar en casa, estaba un rato a mi lado curioseando cada rincón de este lugar y luego se marchaba… Desde hacía unos días, sus visitas venían acompañadas de unos amigos al que bautizamos con el nombre de Rastra y Gorila.

Las dos perras eran todo corazón. Saltan de alegría cuando me ven, me siguen en los paseos por el monte, me acompañan a todas partes y se quedan a dormir, como hicieron ayer, vigilando la puerta de entrada y esperando mi salida… El perro Gorila, el cual bauticé así porque soñé con un gorila y me recordó a él, es orgulloso y obstinado. Al principio nos acompañaba en los paseos pero siempre desde la distancia, celoso por descubrir que había un nuevo macho alfa entre tanta perrita. Me era imposible tocarlo, y siempre que lo hacía se alejaba ladrando o gruñendo. Pero el paseo de ayer fue diferente. Soy muy obstinado y me gusta luchar por lo que quiero, por lo que deseo. Así que hice un ejercicio de paciencia en el paseo hasta conseguir que el perro no ladrara, y hasta que el espacio de seguridad fue amortiguándose y reduciendo. Me iba acercando cada vez más, hasta que cuando llegamos a casa, y galleta en mano, pude atraer su atención… Cuando le di la galleta, el perro terminó por convencerse de que no deseaba competir con él, sino que mi intención no era otra que la de hacerme su amigo. Y fue así como, tras un rato de miradas cariñosas, de repente se abalanzó hacia mí para lamerme y jugar como uno más.

La experiencia me entusiasmó, y descubrí como el orgullo puede impedir que las relaciones de amistad, las relaciones amorosas, nos alejen de lo realmente importante. Y ayer, mientras jugábamos los cuatro en el jardín, descubríamos que lo único importante eran esas caricias, esos abrazos perrunos y esos lametones a diestro y siniestro. El compartir ese buen rato tuvo su premio en el corazón, más allá de los roles o el estatus que el perro Gorila reclamaba desde el orgullo para sí. Cuando la barrera de la inseguridad desapareció, el amor perruno brotó como un manantial. Una experiencia muy hermosa que me recordó la que días antes tuve con el ratoncito de campo…

(Foto: Luna es la perrita negra, encantadora y amable, dulce y fiel, obediente y respetuosa con todo. Rastra es preciosa, y tiene las mismas virtudes que su amiga Luna, pero además tiene una mirada increíble. Gorila es el perro blanco, pequeño, gruñón, pero ahora amable y por fin cariñoso. El milagro de las galletas… )

Sólo lo que nace del corazón es rentable


Querido Luis,

acabo de leer tu libro epistolar con Mario… La verdad es que es un libro muy íntimo y profundo, con grandes enseñanzas de la vida, de los miedos, de la amistad, del supremo bien que es el compartir… Un libro generoso y auténtico, un libro tremendo, si me permites la expresión.

Debo reconocer que me ha removido mucho. Especialmente porque tus procesos los pude vivir y compartir en un trozo importante de tu vida. Lo llamabas el «Cruce del Estrecho»… Y admito que ambos, cada uno en su nivel y a su estilo, andábamos cruzando ese estrecho.

En mi caso la otra orilla estaba a cinco años de distancia, además con marejada y tempestades que han perturbado mucho la trayectoria. Ni siquiera sé, ahora que miro todo con cierta distancia, si la he alcanzado del todo. Pero lo que sí es cierto es que ambos hemos avanzado, y mucho, en todo ese proceso…

Y cuando leía tus páginas y recordaba las anécdotas que en ellas se mencionan y que compartimos en muchos momentos entrañables, me pregunto que sentido tuvo todo aquello.

Hablamos insistentemente entre diferenciar una idea romántica de otra rentable. Fíjate como es la vida, que al final perduró lo primero sobre lo segundo. La empresa nunca fue rentable, pero siempre fue romántica y quizás por ello, por esa fuerza que intervenía desde otros planos alejados a la razón del balance y la lógica del cash flow haya podido sobrevivir en unos tiempos sin duda difíciles. Esa idea me conmueve y me lleva a la conclusión de siempre: solo lo que hacemos con el corazón termina venciendo.

Cinco años han servido para atestiguar que realmente es así. Y eso vale en todos los campos de nuestra vida: en la familia, en el amor, en la amistad, en el trabajo, en la intimidad, en nuestra interrelación con el mundo… Sólo lo que hacemos desde el corazón tiene vistas de triunfar. Por eso querido Luis, Séneca sigue existiendo, nuestra amistad sigue existiendo y todo lo importante en nuestras vidas sigue existiendo. El resto, lo demás, va cayendo poco a poco, dejándose tambalear por las fluctuaciones del tiempo, del clima, de las tormentas interiores y exteriores…

Quizás, en esa travesía por el estrecho, ese haya sido nuestro aprendizaje: «solo lo que nace del corazón es rentable«.

Un abrazo sentido,

Javier

Tus derechos


JODOROWSKY.
Antes que nada, deberías tener el derecho a ser engendrado por un padre y una madre que se amen, durante un acto sexual coronado por un mutuo orgasmo, para que tu alma y tu carne obtengan como raiz el placer. Deberías tener el derecho a no ser un accidente ni una carga, sino un individuo esperado y deseado con toda la fuerza del amor, como un fruto que ha de otorgar sentido a la pareja, convirtiéndola en familia. Deberías tener el derecho a nacer con el sexo que la naturaleza te ha dado. Deberías tener derecho a ser tomado en cuenta desde el primer mes de gestación. En todo momento la embarazada debería aceptar que es dos organismos en vías de separación y no uno solo que se expande. De los accidentes que ocurran en el parto nadie te puede acusar. Lo que te sucede dentro de la matriz nunca es tu culpa. Deberías tener derecho a una profunda colaboración: la madre debe querer parir tanto como el niño o la niña quieren nacer. El esfuerzo será mutuo y bien equilibrado. Desde el momento en que este universo te produce es tu derecho tener un padre protector que esté, durante tu crecimiento, siempre presente. Cuando te interesas por una actividad tienes derecho a que te ofrezcan el mayor número de posibilidades para que, en el sendero que elegiste, te desarrolles. No has venido a realizar el plan personal de los adultos que te imponen metas que no son las tuyas, la principal felicidad que te otorga la vida es permitirte llegar a ti mismo. No has venido a realizar a nadie sino a ti mismo, no has venido a ocupar el sitio de ningún muerto, mereces tener un nombre que no sea el de un familiar desaparecido antes de tu nacimiento, cuando llevas el nombre de un difunto es porque te han injertado un destino que no es el tuyo, usurpándote la esencia. Tienes pleno derecho a no ser comparado, ningún hermano o hermana vale más o menos que tú, el amor existe cuando se reconoce la esencial diferencia. Deberías tener derecho a ser excluido de toda pelea entre tus familiares, a no ser tomado como testigo en las discusiones, a no ser receptáculo de sus angustias económicas, a crecer en un ambiente de confianza y seguridad. Deberías tener derecho a ser educado por un padre y una madre que se rigen por comunes, habiendo ellos en la intimidad aplanado sus contradicciones. Si se divorciaran, deberías tener el derecho a que no te obliguen a ver a los hombres con los ojos resentidos de una madre ni a las mujeres con los ojos resentidos de un padre. Deberías tener el derecho a que no se te arranque del sitio donde tienes tus amigos, tu escuela, tus profesores predilectos. Deberías tener el derecho a no ser criticado si eliges un camino que no estaba en los planes de tus progenitores, a amar a quien desees sin necesidad de aprobación, y, cuando te sientas capaz ,a abandonar el hogar y partir a vivir tu vida, a sobrepasar a tus padres, ir más lejos que ellos, realizar lo que ellos no pudieron, vivir más años que ellos. En fin, deberías tener el derecho a elegir el momento de tu muerte sin que nadie, en contra de tu voluntad, te mantenga con vida.

Del miedo al Amor…


Es el título del libro que estoy leyendo, regalo de dos buenas almas que con sus caricias están recreando en este nuevo tiempo una esperanza nueva. No deja de ser curioso como las historias pasadas, incluso las más remotas, influyen continuamente en nuestros actos presentes. Miedos, temores, dudas, recelos, aprensiones… Hay tanto que pulir ahí dentro. El libro parece ser una guía para despertar en nosotros ese interés en pulir nuestras relaciones amorosas.

Hoy venían Isabel y Antonio para traer unas cosas desde Sevilla. Ayer estuve a punto de comprar una gran maceta para decorar con vida vegetal el salón. Pero al final no lo hice. Y hoy Isabel y Antonio se presentaban con una gran planta gigantesca preciosa y toda vestida de verde como regalo para la casa. Me he quedado algo de piedra por la sincronía hermosa. Han estado en casa compartiendo una rica merienda con chimenea, algunos acordes de guitarra y una rica meditación para completar el encuentro. Hablaban de la sonrisa… “Lo que más nos gusta de venir a tu casa es tu sonrisa”… Me he sentido ciertamente halagado y coqueto. Especialmente ahora que mi sonrisa es pura, alegre y feliz. Traspasaría a cualquiera porque la armonía ha vuelto de nuevo a mi vida, y eso, de alguna u otra forma se nota.

Y mientras meditábamos y escuchábamos la guitarra que tocaba uno y otro y merendábamos y sonriamos, me daba cuenta de que ya no deseo temer al amor. Sólo deseo hacer lo que he hecho hoy desde el corazón: sonreírle. Todo lo que puedo hacer es abrirme a él, con exceso, con locura, con arrebato y desesperación… como decía Julie de Lespinasse a su enamorado. Es lo único que deseo… sin miedos, sin forcejeos, sin manipulación… Sonreír al amor desde la complicidad y el compartir, desde la generosidad y lo amable… El alegrarme infinitamente cuando sabes que hay alguien que está ahí, pendiente, y toma la increíble iniciativa de cuidar hasta el más mínimo detalle para que todo esté bien… Y todo está bien, en armonía, en total y plena armonía…

(Foto enviada desde Mount Abu, India, por Joaquin)

La Gloria alrededor…


Me escribe J. desde India, desde mi querida Mount Abu, aquel lugar donde alguna vez fui a meditar y desde donde él me relata sus impresiones inmediatas, cercanas y profundas al mismo tiempo. De alguna forma, el espíritu de Mount Abu se ha instalado en esta otra Montaña, porque las mismas personas que van allí a meditar vienen a hacer retiros aquí en mi casa. No deja de ser paradójico que esta casa se haya convertido para ellos en otra pequeña Mount Abu.

Y leía las impresiones de J. sobre el ver la grandeza en las pequeñas cosas, en los árboles, en los pájaros, en las nubes… Así que inspirado por sus palabras salí al jardín y empecé a respirar el aire otoñal bañado por un sol que a esas horas radiaba con fuerza. En ese instante pasó algo hermoso, muy hermoso, que relataba con estas palabras a J.:

“Esta tarde salía a disfrutar del jardín… Me encanta abrazar a los árboles y acariciar la hierba… De repente, mientras observaba las bellotas caídas y el musgo que empezaba a cubrir la tierra, ha salido un ratoncito que poco a poco se ha acercado sin temor y con curiosidad hasta donde yo estaba. Me ha olido las piernas y ha seguido hasta un rinconcito… Ahí ha quedado inmóvil, esperando. Me he acercado a él y hemos estado jugando un rato con un palo hasta que se ha marchado… Ha sido una experiencia increíble… Ha sido ver la gloria alrededor”…

Y esa gloria llegaba esta mañana tras tomar la quinta esencia del natrum muriaticum y más tarde la fuerza del lycopodium clavatum. Ha sido revelador ver como todo se conjuga de forma mágica, y como la alquimia interior va transformando la oscuridad, en luz. Una luz cálida, familiar, hermosa. Una luz capaz de transformarte con tan solo una llamada sigilosa, dulce y amable. Me siento afortunado por disfrutar de la Gloria alrededor tal y como expresaba J. desde la India. Me siento inmensamente feliz por comprobar que lo milagroso puede transformarnos y hacernos sencillos, afables y benévolos.

Hay personas que son capaces de sacarte la parte más oscura de cada uno. Esos son nuestros maestros porque nos ponen de frente al otro lado. Pero también hay personas capaces de sacar la luz más maravillosa que jamás hallamos podido contemplar. Esos son nuestros verdaderos guías, nuestros verdaderos compañeros de viaje. Así que gracias a los que hoy habéis colaborado en encender la Gloria alrededor…

La chimenea del amor


Vuestros deseos son órdenes. Pero permitid primero que os cuente como llegó esta chimenea al hogar, a vuestro hogar… Realmente uno nunca saber porqué ocurren las cosas. De alguna forma, están relacionadas, todo está conectado. Existe un proceso creativo donde todo es relación, aunque a veces se nos escapen los resortes por los que ocurren las cosas.

Este verano ha sido duro en lo interno. Mi deseo de familia, mis ganas de comprender el verdadero sentido de la entrega se truncaron de forma radical. Al principio no lo entendía, porque sentía unas ganas terribles de formar un hogar y de sentir el calor de los míos. Pero todo tiene un significado profundo y todo ocurre siempre para bien.

Y en ese proceso de ruptura aparecieron ángeles verdaderos que quisieron demostrarme con gratitud, generosidad y entrega que hay otra familia más allá de lo aparente. Una especie de familia espiritual que te protege y te cuida, que te alza y realza todo lo positivo que hay en nosotros. Realmente me he sentido muy cuidado estos meses, como si estuviera en frente de una chimenea rodeado de los seres queridos.

Y la manifestación física de lo que digo vino cuando un ser muy especial me dio un sobre en el que, de forma muy pulida y bien decorada, había una frase hermosa: “De parte de S. y J. para la chimenea del amor”. Nunca nadie me había regalado una chimenea. Pero lo asombroso era que ese alguien solo me había visto dos veces en mi vida. Y eso no le importaba. Su amor incondicional hizo que mi sueño de tener una familia, un hogar, una chimenea, se hiciera realidad. Y ahí está esa chimenea del amor, del amor espiritual que brota desde lo más profundo del alma… desde lo más auténtico de las almas.

Esta mañana me despertaba a las seis. Era muy temprano pero empezaba a recordar todas estas muestras de amor incondicional. Recordaba la caja de naranjas que hace unos días me trajo Manolo. Y recordaba la leña que Franc me había dispensado para que la chimenea empezara a funcionar. Y los huevos de corral que de forma espontánea había traído el Aguililla para rematar la magia. Y de repente, ahí estaban todos los ingredientes para formar un bonito decorado lleno de magia y ternura.

Y como nunca estamos solos y como la vida es relación, apareció ella, la maga, majestuosa, increíblemente hermosa, deslumbrante. Nos abrazamos intensamente mientras comíamos naranjas, mientras disfrutábamos de una excelente tortilla de patatas con cebolla, mientras echábamos leños en la chimenea del amor y nos dejábamos llevar por lo excepcional de la vida. Ella se había colado tímidamente en mi vida y supo desplegar de repente todo un maravilloso universo. Llegó de la nada para completar ese decorado, ese sueño que alguna vez se tejió en lo sustancial. Joven, hermosa, valiente, despierta pero sobre todo, preñada de alma, de generosidad, de riqueza.

Sí queridos, así fue el primer fuego, así obró la magia. Así vemos como está todo relacionado, conectado. Todo se dibuja de forma maravillosa cuando estamos abiertos al mundo… Así que aquí tenéis vuestra chimenea… Espero que podamos seguir disfrutando de su fuego interior…

¿En qué onda vibramos?


Estimado amigo,

Hay personas que te tienen un exceso de cariño y celo y que simplemente, desde su más absoluto y discreto anonimato sienten la misma rabia que yo por todo lo que está pasando. Hay una cuestión de fondo que no percibimos y no queremos afrontar, por eso cargamos contra ellas y sus «mentiras». Pero las cosas, desde un plano más arquetípico y causal tienen otros registros diferentes que podría ser interesante observar.

La perturbación interior de la que hablas, que es un diagnóstico certero, es precisamente lo que está ocurriendo en la gente, al menos en algún tipo de gente que no ha sido capaz de adaptarse a una nueva calidad de energía. Pero es natural. Ahora que lo pienso desde hace días es natural que lo viejo se estremezca ante lo nuevo. Es cuestión de onda de vibración. En el 2008 había un hombre amable que hablaba del Tao y eso atrajo a una clase de gente, a una cierta clase de onda de vibración. Ahora, en el 2011, aparece un hombre cabreado que habla desde otro medio cabreado, sobre políticas y asuntos «importantes» y «serios»… Eso atrae a otro tipo de gente y por lo tanto a otro tipo de onda de vibración. La calidad de esa onda o de esa gente es lo de menos. Lo interesante es que la otra gente, la otra calidad de onda, está desapareciendo, y de ahí la perturbación interior de muchos. Por eso, no es que sea «mentira» lo que dijo esta o aquella persona, es que hay muchos como ellos que están literalmente hablando en «otra onda»… Una onda anclada en el el 2008 que ya no existe. Por eso la «mentira», la desilusión, la confusión y cierta decepción interior…

Y por eso, simbólicamente, la gente que vibraba en esa otra onda no estaba presente en la presentación del libro. No es un dato importante. Es simplemente un análisis de donde estamos y de donde venimos para saber a donde queremos ir. No tengo duda de que todo eso lo tienes claro y a nosotros, al menos a los que te queremos desde la sinceridad, debemos aceptarlo con cariño y saber respetarlo… Eso no quita que puñeteros como yo te estén dando la paliza padre para ver si ese es el camino que quieres y si será el que mayor beneficio y rédito te de a medio plazo… Personalmente creo que no, pero esto es solo una cuestión personal y una opinión fundada en mi propia cosmovisión de las cosas.

Es hermoso ver en qué frecuencia vibratoria estamos, y por lo tanto, qué clase de gente atraemos a nuestras vidas, qué clase de suerte nos llega y qué clase de fortuna arrastramos hasta nuestras experiencias en función de nuestra onda de energía interior. ¿Quién ha llamado a las puertas de tu casa? ¿Qué te ofrece? ¿Qué clase de mensaje aporta desde lo más interior del universo? ¿Qué clase de suerte nos acompaña? Sólo tenemos que estar alertas para saber si la onda en la que estamos es la más apropiada para nuestras vidas. Y si no es así, solo debemos modificar nuestro interior para que el exterior se manifieste de diferente forma.

Y luego, la pregunta, la gran pregunta: ¿qué clase de onda, de vibración, de energía, queremos para el mundo? ¿Qué estamos ofreciendo a la vida? ¿Qué deseamos ofrecer a la existencia? ¿Qué perturbación o vibración dejaremos en este bello planeta cuando ya no estemos?

Hacer el Amor


“Tal vez el amor sea el proceso por el cual yo te conduzca delicadamente de regreso a ti mismo” Antoine de Saint-Exupéry

Así parece que quiere resonar este otoño tan especial. Primero con la edición del libro "Ama hasta que te duela", del cual ya estamos preparando la segunda edición, y ahora, con este maravilloso regalo de Celia Pecchini y su "Hacer el Amor". Un trabajo que nos permite entender lo maravilloso, profundo y delicado que puede llegar a ser el aprendizaje del amor. Aprender a amarse, no crearse falsas expectativas, saber expresarlo, tener la mente abierta, saber perdonar, aprender a pedir perdón, no depender del amor, saber dar libertad, escuchar con amor, hablar con amor, mirar con amor, saber respetar, saber dar y recibir, no necesitar que te digan gracias y saber enfadarse son algunos de los mensajes que de forma clara y sencilla nos acercan la magia del amor.
Espero que podáis disfrutarlo y compartirlo, porque lo más grande de este mundo es amar y ser amados. Os gustará, os lo aseguro. Gracias Celia.
"Hacer el amor", de Celia Pecchini. PVP 9€ en la web de Editorial Nous:
http://www.editorialnous.com/CELIA-PECCHINI.htm

La vida es relación, la vida es compartir


“Todas las cosas se mueven por estar quietas, y el vértigo del torbellino es el último tránsito para su quietud. Atracción es amor, y amor es gracia extática”.  Valle-Inclán

Sobre los fondos de las veredas transitadas aún queda el olor a esas riberas donde posábamos los ecos del tiempo kairos, un tiempo sin tiempo en un espacio sin espacio. El dinámico pincel que tiñe el destino de posos y trazos se manifestó irremediablemente en ese círculo cabalístico en el que el arquetipo resurgía sacado de la tierra con nuestras manos, en forma de concha vestida de nácar, arrancada al tiempo, completa, dándonos la pista sobre aquello que evocaba la significación profunda.
Los siete principios del hermetismo nos guiaban por la senda del Kybalion. Las horas parecían días y los días años. Las miradas nos recordaban a otros tiempos donde las indias resonancias revolvían el cúmulo de aprendizajes sobre la ciencia del chamán. Las esencias conducían los revoltosos caprichos de las palabras. Las flores y sus elementos descifraban el contorno del brillo y el crujir del fuego nocturno.
Otra vez el círculo del caprichoso destino. Abriendo y cerrando, cerrando y abriendo el encanto del hechizo, la frescura de esa linterna mágica capaz de iluminarnos cuando la luz se apaga. Y el baile obligado del alma ante el gozo de una música que por celeste acompañaba el pase mágico del momento único. El yoga eterno que se manifiesta en consonancia con la alquimia encerrada en la bella imagen del círculo prodigioso.
La visión cíclica, la imperecedera unidad de la conciencia, la ciencia de los preparados altamente diluidos con la única misión de mejorar el espíritu vital que nos rodea.
Nada más se puede pedir al universo excepto la perpetua visión del bien y la valentía suficiente para permanecer vivos en el mismo epicentro de la bondad. La felicidad acompaña al peregrino. Es tiempo de gozo.

Mañana no estaré solo


Mañana no estaré solo. Las cumbres repetidas darán paso a las montañas soleadas y compartidas. A los paseos bajo el valle, al respirar el mismo aire con el aliento que sea capaz de soportar las horas intensas.
Mañana no estaré solo y ya no me sentiré, como dijo el poeta, como ese acantilado donde todas las olas sucumben con fuerza. Sino que seré como un cielo abierto a la ternura y al compartir, a la risa y al llanto si viniera acompasado con cierta generosidad.
Mañana, que no estaré solo, querré ser como ese manantial que calma la sed, o como esa roca capaz de sostener cualquier envite. En la otoñada de hojas secas, encenderemos en su crujir los atisbos del guiño y la complicidad. Y los últimos alaridos de la noche será calmo con sonrisas y buen hacer.
Mañana no estaré solo. Aunque hoy, siguiendo la poesía, me sienta como laguna insomne, impaciente, pero también inmóvil y expectante por ver esta vez qué depara el destino. Confiado en que lo único que importa es el presente, porque el viejo pasado ya sabemos qué fue de él y el futuro, ese joven atrevido, está por venir.
Es cierto que mañana no estaré solo. Por eso hoy surge una llama. Que luce y reluce con ganas de seguir viviendo. Con ánimo de seguir abriendo las puertas de soles y lunas, y estrellas y vientos y mares y montes y caminos y veredas llenas de musgo y relámpagos cristalinos en un cielo que reclama rojizo un descanso sempiterno.
Mañana todo será diferente. Lo he notado cuando hoy, en mi soledad, recogía escoba en mano todo polvo y toda sombra. Cuando hoy, trapo para arriba y para abajo, limpiaba hasta el último rincón con ganas de agradar, con ganas de sembrar confianza y juicio.
Me descifro extraño y solo. Frente al mar de las preguntas ciegas, frente al cenáculo las respuestas rotas. Me quedo sin mis dudas pobres y malheridas. Me quedo con el falso abandono y con la pena, repartido todo entre días y noches que se alargan entre huellas y horizontes. Pero ya no me importa, porque mañana, mañana no estaré solo.

La vida milagrosa


A veces la vida puede ser milagrosa, no porque ocurran grandes cosas, sino, quizás, porque no ocurra nada especial. Tal vez un pequeño paseo, una llamada, dar de comer a los peces, escuchar música, respirar profundamente y sentir la vida dentro de nosotros, y fuera, también fuera…
A veces la vida puede ser milagrosa, no porque seamos extremadamente pobres y ricos, sino porque soñamos que todos son extremadamente afortunados en sus grados y condiciones. Podemos recordar a los más necesitados y sentir su dolor, su hambre, pero también su esperanza y su valentía por despertar un día más.
A veces la vida puede ser milagrosa, porque sabemos que cada día puede ser un buen momento para reaparecer en protagonismo, para congratularnos de lo que somos y de lo que aspiramos, por sabernos partícipes de algo mayor, de algo inmenso, de algo extraordinario.
A veces, la vida es milagrosa, porque somos capaces de bailar con ella incluso en los momentos más difíciles… Aleluya…

Pd.- Estamos vivos… ese es el gran milagro…