
Vuestros deseos son órdenes. Pero permitid primero que os cuente como llegó esta chimenea al hogar, a vuestro hogar… Realmente uno nunca saber porqué ocurren las cosas. De alguna forma, están relacionadas, todo está conectado. Existe un proceso creativo donde todo es relación, aunque a veces se nos escapen los resortes por los que ocurren las cosas.
Este verano ha sido duro en lo interno. Mi deseo de familia, mis ganas de comprender el verdadero sentido de la entrega se truncaron de forma radical. Al principio no lo entendía, porque sentía unas ganas terribles de formar un hogar y de sentir el calor de los míos. Pero todo tiene un significado profundo y todo ocurre siempre para bien.
Y en ese proceso de ruptura aparecieron ángeles verdaderos que quisieron demostrarme con gratitud, generosidad y entrega que hay otra familia más allá de lo aparente. Una especie de familia espiritual que te protege y te cuida, que te alza y realza todo lo positivo que hay en nosotros. Realmente me he sentido muy cuidado estos meses, como si estuviera en frente de una chimenea rodeado de los seres queridos.
Y la manifestación física de lo que digo vino cuando un ser muy especial me dio un sobre en el que, de forma muy pulida y bien decorada, había una frase hermosa: “De parte de S. y J. para la chimenea del amor”. Nunca nadie me había regalado una chimenea. Pero lo asombroso era que ese alguien solo me había visto dos veces en mi vida. Y eso no le importaba. Su amor incondicional hizo que mi sueño de tener una familia, un hogar, una chimenea, se hiciera realidad. Y ahí está esa chimenea del amor, del amor espiritual que brota desde lo más profundo del alma… desde lo más auténtico de las almas.
Esta mañana me despertaba a las seis. Era muy temprano pero empezaba a recordar todas estas muestras de amor incondicional. Recordaba la caja de naranjas que hace unos días me trajo Manolo. Y recordaba la leña que Franc me había dispensado para que la chimenea empezara a funcionar. Y los huevos de corral que de forma espontánea había traído el Aguililla para rematar la magia. Y de repente, ahí estaban todos los ingredientes para formar un bonito decorado lleno de magia y ternura.
Y como nunca estamos solos y como la vida es relación, apareció ella, la maga, majestuosa, increíblemente hermosa, deslumbrante. Nos abrazamos intensamente mientras comíamos naranjas, mientras disfrutábamos de una excelente tortilla de patatas con cebolla, mientras echábamos leños en la chimenea del amor y nos dejábamos llevar por lo excepcional de la vida. Ella se había colado tímidamente en mi vida y supo desplegar de repente todo un maravilloso universo. Llegó de la nada para completar ese decorado, ese sueño que alguna vez se tejió en lo sustancial. Joven, hermosa, valiente, despierta pero sobre todo, preñada de alma, de generosidad, de riqueza.
Sí queridos, así fue el primer fuego, así obró la magia. Así vemos como está todo relacionado, conectado. Todo se dibuja de forma maravillosa cuando estamos abiertos al mundo… Así que aquí tenéis vuestra chimenea… Espero que podamos seguir disfrutando de su fuego interior…