Sobre el Propósito


 

Querida T.,

Comprendo como te sientes porque yo me siento un poco así. Llego a la conclusión, ahora que estoy absolutamente solo aquí en La Montaña, que lo mejor es pararse, relajar la mente, dejar de pensar y de pre-ocuparnos, vaciarnos un poco de contenido y dejar fluir la magia del cosmos, para ver qué caminos nos señala y qué amplios horizontes se abren ante la vasta experiencia. A veces, una pequeña meditación acompañada de una consciente respiración nos ayuda. Respirar, o mejor dicho, conspirar con el universo. Sentir como el aire entra en nuestros pulmones y como la Vida se adueña de nuestro destino. No hay que temer, no hay que sufrir en exceso.

 

La angustia de la que hablas es propia de personas inquietas como nosotros. Personas que necesitan conquistar nuevas parcelas de experiencia, asaltar a golpe de esfuerzo y dolor todo aquello que merezca la pena ser vivido. Hasta que nos damos cuenta de lo ficticio de todo, de la ilusión holográfica en la que vivimos. Sólo cuando valientemente conectamos con nuestro propósito, o mejor aún, con el Propósito que los maestros conocen y sirven, nos sentimos felices y libres de todas las cargas que nos oprimen el alma. Porque nuestro verdadero alimento y sustento no es otro que el espíritu que recorre todas las cosas.

 

Ánimo ante el verano y seguimos en esta dichosa aventura…


 

El poder de los sueños


Hace un mes el amigo J. me puso en la pista de S., un ser excepcional. Hace dos días, sin saber porqué, de forma intuitiva, le escribí un corto correo para saludarla. Esa misma noche, soñé con ella en un bonito paisaje onírico. Por la mañana, tenía un mensaje suyo en la bandeja de entrada. Volví a responder. Me acosté, y el sueño se repitió, esta vez con más realismo e intensidad. Era un sueño amable, de encuentros, o casi diría, por el sentimiento que albergaba en él, de reencuentros. Es como cuando miras los ojos a alguien y sabes a ciencia cierta que la conoces, o la reconoces como a alguien familiar.

Cuando me he despertado, de nuevo había un mensaje suyo. Sin saber porqué, ni como se tejen este tipo de cosas, tras varios mensajes hemos acordado una visita a la Montaña de los Ángeles donde vendrá con su hija para descansar unos días. Este tipo de sincronías me resultan maravillosas. Uno sabe a ciencia cierta que cuando ocurren este tipo de historias acaban tejiéndose grandes relatos vitales.  El caso es que al cuarto mensaje ya estábamos hablando de grandes proyectos, de grandes sueños, incluso de editar un libro con su increíble vida. Pues así será, porque así tiene que ser… -Que sigan los sueños, y que el mundo onírico ilumine nuestras vidas…

Ser o no ser


En el acto tercero, en la escena número uno, hay un mensaje aterrador. Optar entre sufrir de la fortuna impía, o rebelarse, siempre rebelarse contra todo mar de desdichas y sucumbir, como alma noble, al rédito de salvar el honor y el espíritu. Morir o dormir, o mejor vivir despiertos, apoderándonos de aquello que cuando suspiras te hace libre y dichoso. Los dolores del corazón nos persiguen porque la esperanza se desliza entre los dedos mientras los quebrantos de la carne suspiran en el desamparo. Siempre hay algo que detiene al mejor… Algo que paraliza al más fuerte, al más guerrero de los guerreros. El implacable azote derrumba montañas de misterios. La insolencia nos acoge y los mezquinos se apoderan de las cadenas para atarnos a sus cansadas vidas. Y nos hacen sus esclavos a cambio de la polvorienta ilusión de poseer nuestra digna porfía. Y los años de esclavitud se multiplican… hasta que se convierten en muchos años de prisión… ¿Cómo no hemos conseguido aún librarnos de tan pesada pena? ¿Acaso no nos dotó la creación de la suficiente fuerza para rebelarnos contra todo? Las lóbregas fronteras, su fardo abrumador, la suerte horrenda… Ser o no ser… ¿qué es más noble para el corazón?

 

 

 

 

 

 

 

Más acá de lo trascendente


Una joven e inexperta golondrina me despertó esta mañana temprano. Se había colado por una de las ventanas abiertas y luego no era capaz de salir. Me levanté y la liberé de su confusión debido a la inmensidad de cristales que hay por toda la casa y que ellas no son capaces de ver o identificar excepto cuando se estrellan una y otra vez contra los mismos. Luego me pasé la mañana preparando paquetes para enviar por correos. Cuando el pensamiento parece llenarse de neblina lo mejor es ponerse a hacer cosas de esas del día a día. Se lo decía ayer a una amiga en los siguientes términos:

 

“Cuando estoy como tú, es decir, como tu estás ahora y como yo estoy ahora, lo que hago es regodearme de todo… ya sabes que las emociones son duales y hoy estamos arriba y mañana abajo, así que hay que disfrutar de alguna forma también de nuestras propias miserias… Es cierto que ahora lo veo/vemos todo gris… pero no importa, porque solo son percepciones que nada tienen que ver con la Vida…

 

Aparte de viajar, cuando he llegado a casa y he visto todo el caos que había, he decidido poner cierto orden tirando toda mi ropa vieja a tomar por saco… hoy ha tocado la ropa, mañana a ver por lo que me da, pero lo importante, aparte de renovar el vestuario exterior y el interior, es no pensar mucho… más bien dejarse fluir por las cosas pasajeras, por el día a día, por la preocupación básica de qué voy a comer hoy o a qué hora me voy a duchar… Todo lo demás, lo trascendental, no tiene mucho sentido cuando estamos ahí abajo”…

 

Y esa ha sido la reflexión que me ha venido cuando la golondrina se coló. Había dormido muy bien por la noche. Sabía que tenía que desayunar y enviar algunos paquetes. Pero luego me he dejado fluir por los acontecimientos. Tanto ha sido así que de repente me he visto con un amigo en Almodóvar del Río, luego comiendo en Córdoba y luego en la casa de unos buenos amigos muy cerca de Medina Azahara hablando sobre lo difícil de estos tiempos y sobre lo fácil que resulta soñar con mundos mejores. Así que no ha habido nada de trascendental excepto el reencuentro con viejos amigos muy queridos desde hace años. Sólo un dejarse fluir y un dejarse iluminar por lo pasajero de la circunstancia… Mañana volveré a desayunar, envolveré algún otro paquete y…

 

 

Lo único que permanece es el cambio


Ayer me despertaba en Barcelona. Pasé casi todo el día en Lérida hasta que llegué a eso de la una a Madrid. Esta mañana acompañé a A. al aeropuerto y hace no más de una hora que he llegado a Córdoba, donde una brisa fresquita acompaña a estos inusuales veinticinco grados.

Ayer fue un día de despedidas. Después de un día intenso dejaba mi puesto de venerable. Lo cierto es que esa palabra aplicada a un joven de treinta y ocho años suena casi extraña. Pero ha sido un año en el que he tenido que ejercer un bonito rol que me ha llenado de satisfacción en un momento donde parece que el cambio va a ser inevitable.

Eso pensaba cuando de repente me he visto mirando fijamente el letrero de “se vende” que hay colgado en una de las fachadas de mi casa. Me ha entrado cierto escalofrío porque si bien el desapego lo tengo más que asumido, la construcción de esta casa y su conservación han sido más que un reto, más que una prueba. Mi madre me decía ayer eso de que “bastante has hecho tú solo en estos años hijo mío”. Una forma de alabar el esfuerzo pero también de consolar cierta pena. Cuando rozas los cuarenta, estás completamente solo, no tienes familia y ves como todo lo que has construido en estos años se derrumba como una baraja de naipes te da cierto vértigo.

Y vértigo no significa pesimismo. Cuando una puerta se cierra se abre una ventana. Sin duda, este ha sido un año sin desperdicio y muchas cosas están destinadas a pasar en los próximos meses. Estoy muy alerta porque sé que cuando empiezan los cambios ya no paran hasta que la rueda ha girado sus trescientos sesenta grados. Incluso A. se ha cambiado de coche y el mes que viene de casa. Y es que los cambios nunca vienen solos. Y como nunca me canso de repetir: lo único que permanece es el cambio.

 

Dualidades


Las buenas crónicas siempre se caracterizan por describir la realidad con la crudeza en las que el observador trata la vida cotidiana y la profundidad que de ella surge en la reflexión subjetiva. Hay cosas bellas y cosas que provocan cierta repugnancia. La vida nos impregna de unas y de otras e impresiona aquello que con más fuerza surge en nuestra circunstancia diaria. Los matices, siempre esos matices cargados de impresiones…

En esas cosas pensaba mientras paseaba ayer por Barcelona. Había una adolescente en el metro que hablaba con su novio Antonio. Ella lo trataba como a un trapo, de forma déspota, intolerable, cruel. Había además en su tono cierta fanfarronería, vanidad y superficialidad. Tras una conversación muy dura que escuchó todo el vagón, llamó a su amigo Manolo. La entonación cambió, los tonos cálidos se apoderaron de su tez y la amabilidad surgió como por arte de magia. La escena me entristeció en cierta forma. Me preguntaba porqué Antonio soportaba ese trato tirano por parte de su pareja. ¿Para qué? ¿Con qué propósito? La adolescente terminó sentenciando ambas conversaciones: “Antonio es un estúpido”.

Por suerte la vida y sus expresiones siempre compensan. Tras dos horas paseando por las calles de Barcelona, en mitad de la plaza Cataluña, donde hasta hace unos días había un campamento de indignados, había ayer un grupo de meditadores que parecían salir de otro mundo. Nada que ver con la imagen de la adolescente del metro. Dos mundos, dos universos… dos formas diferentes de entender y expresar la vida…

 

Desde Cataluña


Esta mañana me fui temprano dirección Sabadell. Me equivoqué de autopista y acabé en mi antiguo pueblo, muy cerca de Montserrat. Atravesé por una carretera casi abandonada las montañas que separan el Baix Llobregat del Vallés Occidental. Fue bonita la pérdida porque pude contemplar entre valles cerrados y montañas escarpadas los restos de viejas masías que aún pervivían al tiempo. En Sabadell localicé más de dos mil quinientos libros que andaban perdidos desde que la distribuidora catalana nos había quebrado hace un par de años dejándonos la friolera de cien mil euros en libros y facturas pendientes. Estos libros localizados tienen un PVP de casi cincuenta mil euros. Y me he pasado toda la mañana negociando para ver como podía recuperarlos… Veremos a ver como termina la cosa, pero seguramente, tras el pago de alguna cantidad, pasaran de sus almacenes a los nuestros a la espera de tiempos mejores…

Luego he ido a dar un paseo por el barrio, recordando cuando, donde ahora hay tan sólo bloques de pisos, centros comerciales y asfalto antes solo había bosques y campos de cultivo, masías donde íbamos a comprar huevos frescos y leche recién ordeñada todos los sábados. Recuerdo que de niño jugábamos por esos campos que ya no existen para cazar ranitas de San Antonio, o hacíamos excursiones para enterrar la sardina en las fiestas de primavera. Los olores a establo ya no existen, ni tampoco las vacas que deambulaban por las calles y los prados cerca del río. La generación de mis padres se ha hecho mayor, rondando ya los sesenta o setenta años. Algunos han desaparecido y otros perviven en sus paseos, en esa decadencia que la edad no perdona. Saludaba a unos y a otros mientras veía sus pelos blancos y sus arrugas. Mi generación, engordada y vacía, ya con sus hijos algunos, también paseaban cabizbajos, sin ningún tipo de prisa en este primer día de vacaciones que se presenta caluroso ante las brisas del mar cercano.

Sí, ya estamos en julio. Muchos se marchan de vacaciones a descansar. Otros seguirán trabajando un poco más. Cataluña sigue su ritmo vertiginoso. Aún no ha llegado aquí la posmodernidad. Pero quizás esta crisis ayude a ello y las fábricas se conviertan en centros culturales y el asfalto se detenga para dar paso de nuevo al verde de antaño. No volverán las ranitas de San Antonio, pero quizás en alguna parte cerca del río las siguientes generaciones puedan seguir celebrando el día de la tortilla y el entierro de la sardina.

(Foto: Aquí, justamente donde ahora hay un centro comercial, en la loma de un pequeño cerro había una hermosa masía propiedad de los padres de Teresa, una alumna de mi clase, donde íbamos a comprar huevos. La masía ya no existe, y tampoco los caminos llenos de ranitas).

Esos pequeños ángeles


Viajaba desde Madrid a Barcelona. No puse música. El coche estaba en silencio mientras deslizaba mi mente por el asfalto. Necesitaba pensar, necesitaba comprender. Aproveché para hacer una parada en Lleida y dejar allí doscientos libros que esperaban de nuestra última novedad en Nous. Al poco de salir de allí, vi en la carretera dos siluetas que pedían autostop hacia Barcelona. Como iba en mi dirección, paré como siempre hago. Subieron dos simpáticas y hermosas adolescentes con las que enseguida empezamos a hablar de la vida y sus cosas. Me contaban, cosas de la vida, que son de Vilnus, de Lituania. Llevaban diez días viajando sin dinero, haciendo autostop por toda Europa con destino a Barcelona, donde desean estudiar arte dramático. Jóvenes, alegres, excesivamente despreocupadas, vivían en una especie de fluir que me explicaron con una sabiduría que me dejó de piedra. “Meditamos dos veces al día. Practicamos el raja yoga. No queremos pensar en exceso, solo fluir. Cuando tenemos algún problema, meditamos y todo se resuelve, porque escuchamos la Voz Interior que siempre nos guía”. Su felicidad desproporcionada e inspiradora me llenó de calma. Sus palabras sabias me han acompañado el resto del viaje. Realmente estas niñas tienen razón. No hay que preocuparse de las cosas del día a día. Sólo parar de vez en cuando, respirar profundamente y escuchar… escuchar cordialmente esa voz sabia que siempre tiene una respuesta que ofrecernos… Hablaban también mucho de los caprichos del destino, y de sus misterios… “Déjate fluir”, repetían una y otra vez mientras explicaban anécdotas de su intrépido viaje… Espero que algún día lleguen a ser grandes artistas… Su fortaleza y su seguridad interior les ayudarán en su camino… Me quedo con sus últimas frases: «hay que amarlo todo, Dios está en todas partes». Increíbles este par de angelitos que hoy me han acompañado durante un rato para llenarme de luz y esperanza…

 

De qué nos ocupamos los masones


Hemos editado en Editorial Nous una nueva novedad: «De qué nos ocupamos los masones«. Un libro que intenta explorar desde dentro el pensamiento masónico de nuestros días, tratando profundamente sobre temas de consciencia y conocimiento de nosotros mismos, consciencia moral, valores de la masonería, perspectivas míticas y esotéricas… Más de trescientas páginas que nos mostrarán un sistema filosófico y un pensamiento libre de forma abierta y profunda.

«Por vez primera, todos los miembros de una agrupación de masones se abren al público, explicando lo que hacen en sus reuniones y exponiendo el fruto de sus investigaciones y reflexiones sobre distintos temas. Hay católicos, protestantes, budistas, algún sufí y varios no adscritos a ninguna religión positiva. Sus ideas políticas también difieren, pero compartiendo todos una base democrática común. ¿Qué hace entonces que una relación tan armónica y fraternal pueda darse en un grupo tan hterogéneo? ¿Cual es el secreto que les une? En este libro podrá encontrar la respuesta«.

Más información en Editorial Nous:

www.editorialnous.com

 

 

El Estado de la Nación


La nación está mal. El Estado está mal. Los políticos están mal. Los ciudadanos están mal. El perro de mi vecina está mal porque antes le compraban comida de más calidad. El mundo está mal. Cientos de conflictos armados, miles de muertos, terremotos, hambrunas, enfermedades mortales…

O quizás no esté mal. Quizás siempre fue así y nuestra mente selecciona solo los buenos tiempos. Quizás hubo otras crisis donde la nación estaba mal, y el Estado, y los políticos, y los ciudadanos, y el perro de mi vecina y el mundo…

Decía un amigo que nuestros cuerpos y nuestras mentes estaban programados para vivir entre unos treinta y cuarenta años, y que más allá de eso, todo era un extra algo penoso donde la decadencia parece inevitable. Y que cuando traspasas la barrera de los cuarenta viene esa famosa crisis donde ya nada tiene sentido excepto la espera y el ir tirando como se pueda. ¿Ocurrirá lo mismo con las naciones? ¿Y con el mundo? ¿Habremos sobrepasado ya la edad programada molecular y socialmente?

Viendo lo mal que está el perro de mi vecina, cualquier cosa es posible, pensable e imaginable.

 

Reencuentro con el destino


Leía esta mañana una entrevista sobre la bella actriz Natalie Portman y me llamaba la atención su vegetarianismo desde los ocho años. Especialmente una frase que me ha gustado: “sentarme a la mesa es una manera de reafirmar mis convicciones y de recordar tres veces al día que la vida tiene un valor y es por ello que no quiero matar a otros seres vivos”. Presume de ser fiel y seria, de no beber café ni cerveza, de no haberse drogado y no beber alcohol. Su única adicción es el sorbete de fresa, dice. Sin duda, y tal y como hablaba esta mañana con el director de la Escuela Waldorf de Madrid, parece una de esas encarnaciones de la nueva generación, de esa “nueva era” cuyos valores intento aproximar en mi tesis doctoral con el estudio de mis comunidades utópicas y su nueva cultura ética.

Recordaba en la sobremesa con A. cuando pisé por primera vez su escuela hace más de cinco años, recién mudado a Andalucía y en un año fascinante que ocurrió de casi todo. Un día en el que asistía a las clases del master que imparten los fines de semana conocí a J., el cual me invitó a un vegetariano en Las Rozas de Madrid. También conocí a la increíble B., otra vegetariana de nacimiento con la que viví experiencias hermosas. Fue ella quién me presentó al amigo Y. y fue el quién me presentó a mi querida A. Lo recordaba hoy con el director de la escuela y veía con perspectiva las sincronías de la vida y como ella se encarga de hacer inevitable todo aquello que está destinado a suceder. Bonita charla, bonito abrazo y bonito reencuentro con el destino…

 

El destino conduce al dócil



La frase de origen romano encabezan la firma que tiene una amiga en sus mails: “el destino conduce al dócil y arrastra al desazonado”. Y me produce cierto escalofrío, especialmente ahora, cuando pronuncio la palabra destino. Especialmente ahora porque es una evidencia que me encuentro en un interesante cruce de caminos donde debo elegir, si no lo estoy haciendo ya, qué camino de mi vida tomar. Y realmente me siento dócil porque internamente creo en cierto destino, en cierta predeterminación de deberes que hay que cumplir y de obligaciones que atender. Y el universo se encarga de poner nuestros maestros para que aprendamos, para que razonemos nuestros comportamientos y actitudes con los demás y podamos crecer como personas. Tenemos la opción de huir de ellos, de salir corriendo hacia otra parte, de mirar lejos de lo que tenemos aquí, en nuestra realidad inmediata. Pero ese escapismo es peligroso porque luego el universo te recompensa con más dureza. “Quizás estemos con la persona equivocada”, podríamos pensar. O en el trabajo equivocado, o en el lugar equivocado. Pero el Universo es sabio y no se equivoca, y nos da siempre aquello que necesitamos para avanzar. En nuestro poder de decisión, en nuestro poder de libre albedrío está el ser dócil a ello y abrazarlo para aprender o el ser un desazonado y ver como nuestras vidas son arrastradas hacia uno y mil infiernos. De ahí que la docilidad y la aceptación también puedan ser, desde una perspectiva amplia, increíbles herramientas de emancipación. Al ser dóciles al destino, quizás nos estemos convirtiendo en útiles instrumentos del mismo…

Esos pequeños maestros


 

Ayer fui con el niño a jugar al Retiro… Tuvimos intensas conversaciones que me asombraron cuando ves que parten de una persona de ocho años. Es capaz de desarrollar discursos sobre cualquier tema, ya sea físico o metafísico, pero lo más asombroso es su percepción de la realidad, y la consciencia y empatía que tiene sobre la misma. Es capaz de sentir y comprender sistemas anímicos y complejas emociones ajenas como si fueran suyas, pero además, y esto es lo sorprendente, los racionaliza y les encuentra lógica solución. Sin duda, ahora comprendo más cuando algunos padres dicen encantados de sus hijos que son verdaderos maestros para ellos. Sin duda.

Y hoy, intentando racionalizar los consejos del niño, pasaba unas gratas horas con J. en su maravilloso jardín, hablando de temas igual de complejos, pero tratados desde eso que llamamos la experiencia. Experiencia pasada y también futura, porque con la serenidad de haber cerrado puertas, se encuentra el vasto universo de la experiencia, pero sobre todo, de la incertidumbre futura.

Con ese discurso me fui de un lado a otro de Madrid, hasta el templo de Debod, donde esperaba C. con más historias, con más argumentos para esta película que es nuestra vida… Sin duda, se presentan dos meses difíciles en muchos aspectos, pero los contemplo con cierta esperanza y optimismo. Hay que seguir luchando, y sobre todo, hay que seguir creando…

 

La mágica noche de San Juan


El rito de encender una hoguera en la mágica noche de San Juan tiene que ver con aquellos que antaño se hacían para celebrar la entrada del solsticio de verano en el hemisferio norte. Es tiempo de convertir el simbolismo de dotar de más fuerza al sol, el cual, a partir de hoy, se irá haciendo más débil, siendo los días cada vez más cortos.

Para los que nos hemos criado en Cataluña, esta noche siempre ha estado llena de magia. Aún recuerdo con cierta añoranza el afán de los días previos por reunir en algún campo antiguos muebles, viejas maderas, antiguas cartas o apuntes del instituto o la universidad que ya no haríamos servir para quemarlos todos en la hoguera de la verbena de San Juan. Y luego la locura de los petardos. Era una noche para sacar ese diablillo que todos tenemos dentro y buscar la manera de que esas energías se quemaran y se purificaran en el fuego ardiente.

Espero que, los que podáis disfrutar de esta noche maravillosa lo hagáis, y podáis quemar en vuestra hoguera interna todo ese pasado, para renacer de nuevo limpios y purificados a la nueva vida…

 

DEA y otras cuestiones


 

El jueves pasado pasé mi prueba ante el tribunal académico para obtener la Suficiencia Investigadora. Era un trámite imprescindible para una segunda prueba, que desconocía, y que sufrí ayer en  un día de vértigo. Un segundo examen ante un nuevo tribunal académico, donde no sólo iban a valorar mi tesina, sino también mi currículo académico. Hubo una doble satisfacción por mi trayectoria bastante definida desde el principio, según el tribunal, y otra vez, para mi regocijo, un reconocimiento al trabajo con otro sobresaliente. Así que, ahora sí, por fin obtuve el ansiado Diploma de Estudios Avanzados.

En cuanto terminé en Sevilla me fui corriendo por la ruta extremeña de la Plata hacia Madrid porque el niño tenía que representar la obra de fin de curso. En fin, un día de vértigo que terminó feliz, a pesar del saco de nervios que se me había metido en el estómago y que me duró hasta hoy.

Y hoy por la mañana de nuevo nuevas experiencias. A las nueve estaba en el hotel Ritz, en los desayunos que el Foro de Nueva Economía organiza en Madrid. Presentaba Federico Mayor Zaragoza a José Antonio Bastos, presidente de Médicos sin Fronteras en España, el cual nos dibujó un panorama bastante terrible sobre las guerras y conflictos olvidados que aún ocurren en todas partes del mundo. La exposición no ha tenido desperdicio y ha sido útil para la reflexión y, de nuevo, para la rabia y la impotencia.

Dos horas más tarde estaba en otro hotel con la fundación, dibujando el panorama político y social de nuestra sociedad y viendo como enfocar los próximos meses desde la acción más directa.

En fin… ahora, desde la calma de haber hecho los deberes, al menos esos que me propuse hace la friolera de cinco años, toca momentos de reflexión e intensidad para ver cuales son los cauces más adecuados para que las aguas que han de correr lo hagan por su camino…

 

Sapere Aude


Ulises, en su regreso a Troya, tuvo el valor de usar su habilidad para pensar. Así se lo relataba Horacio en una carta dirigida a su amigo Lolius, describiendo las proezas que Ulises tuvo que enfrentarse para superar todas las pruebas del camino. Por eso Kant, en un contexto de adormilera social, utilizó el mismo término que Horacio, “sapere aude”, para desarrollar sus teorías sobre una sociedad enferma y oscura. “Atreverse a pensar” era algo más que una propuesta filosófica, era, además, el argumento de una época que pasó de las tinieblas, de la oscuridad, a la luz social. Algo parecido está ocurriendo en nuestro tiempo. Un tiempo oscuro, en plena crisis, decadente y falto de timón que reclama luz, más luz, para que las tinieblas de lo social se conviertan en caminos iluminados hacia una nueva cultura, una Nueva Cultura Ética.

Queremos ser y queremos estar rodeados de personas justas, libres y de buenas costumbres. Por eso la frase parece un eslogan sacado de la mejor de las ilustraciones, aquella que abogaba por el humanismo y la sincera patria de los hombres y mujeres libres, sin banderas, sin rencores. Ciudadanos ilustrados, pensantes, abiertos al cambio y conservadores de las buenas costumbres, esas que jamás debieron tocarse, como los linderos bíblicos que ya advertían que cambiar las fronteras de la moral y el juicio solo podían conducirnos a una sociedad mediocre y una convivencia difícil. Pero no es un eslogan, es la síntesis y la esencia de lo que demandamos en estos días a políticos y poderosos, pero también a nosotros mismos: libertad y justicia, igualdad y fraternidad.

En artículos anteriores sólo quería mostrar precisamente esa decadente moral y esa inexistente ética a la hora de administrar la convivencia y lo público, pero también lo privado. La dignidad, el honor y el buen hacer han sido tan exterminados en nuestro vocabulario ascético que ahora todo vale, todo presume de ser válido con tal de que sirva para algo, aunque ese algo sea el denigrante y viciado enriquecimiento personal a costa del perjuicio al prójimo. Hemos pasado por arte de magia del esencialismo al utilitarismo y de ahí al todo vale, incluso ser político y robar a diestro y siniestro, o ser albañil y jardinero, por no meternos siempre con los mismos, y ser chapuceros o descuidados.

La sociedad que sale a la calle lo hace porque desea recuperar esos valores de antaño. Desea luz, prosperidad, verdad, honor, responsabilidad, juicio, libertad, sosiego, trabajo, dignidad, justicia… y desea vivir en paz con su prójimo, no importa si su prójimo es de derechas o de izquierdas, de Bilbao o de Cuenca, negro o blanco. La sociedad, hastiada y cansada por un declive moral y bochornoso sólo reclama salir de esta sodoma y gomorra en la que hemos convertido alegremente nuestro país, nuestro mundo. Por eso salen a la calle en Saná o El Cairo, en Túnez o Casablanca, en Madrid o Londres o Lisboa o Atenas…

Por eso ahora estamos asistiendo, aunque no queramos verlo, a un movimiento cultural y social que desea volver a lo sano, a lo que nos separa de los animales, a lo que nos une como seres humanos y nos eleva y transporta hacia metas más puramente esenciales, espirituales si quieren llamarlo así. Lo que ocurre en la calle, lo que vibra en nuestro interior, es una sana promesa hacia lo que llevamos décadas reclamando: calma, valor y honestidad y sobre todo… ¡luz, más luz!

De ahí el hartazgo cuando un político, banquero u obrero de la construcción, qué más da, se comporta de forma indigna, ruin e inmoral. Estamos reclamando una vuelta a la esencia humana, o en todo caso, estamos reclamando una Nueva Cultura Ética.

Queremos, gritando con viva voz, disipar las tinieblas que están cubriendo a nuestro país, y quién sabe si a nuestro tiempo y humanidad. Queremos que las luces de la razón vuelvan a llenarnos de justo equilibrio y justa dignidad. Reclamamos un nuevo siglo de las luces y exigimos que la ignorancia, la superstición y la tiranía desaparezcan de los partidos políticos, de las instituciones públicas pero también, de nuestros ámbitos más privados.

Y este ideario, que parece indefinido en la calle, es de clara transparencia en nuestros corazones. Es por lo que siempre hemos luchado como raza humana, como especie pensante, y es lo que está ocurriendo ahora mismo en nuestro tiempo.

Por eso necesitamos honestidad. Por eso necesitamos retomar valores humanistas. Por eso necesitamos valorar en cada momento a aquellos que por su honradez y servicio sean capaces de transformar este diluvio de oscuridad reinante. Por eso somos valientes, y nos atrevemos a pensar…

 

 

 

 

 

 

Liquidación de verano…


Estimados amigos,

Debido a la galopante crisis, en Editorial Séneca estamos realizando una liquidación de nuestro almacén.

Estas son las existencias que tenemos en nuestro almacén y adjunto los precios de liquidación con unas buenas ofertas.

Os ruego lo tengáis en consideración para regalos o cualquier otro tipo de compromiso, y de paso para ayudar a contribuir de alguna manera con nosotros.

Quedo totalmente agradecido.

Un abrazo sentido,

Javier León

EDITORIAL SENECA
PVP Título Autor Año Editorial Existencias PRECIO LIQUIDACIÓN
1 15 € Entrevista a un masón Javier León Gómez 2006 Séneca 324 10 €
2 10 € Hornachuelos: realidad política y social José María Palencia Cerezo 2007 Séneca 402 5 €
3 15 € Siete años mal cumplidos José Mangas López 2007 Séneca 150 10 €
4 12 € El tigre de Guernica y otros relatos José Hernández Vadillo 2007 Séneca 18
5 7 € Hornachuelos en el alma Manuel Palencia Carrasco 2007 Séneca 24
6 15 € El frío de la jindama Emilio Maldomado 2007 Séneca 261 3 €
7 10 € Creando Utopías Javier León Gómez 2007 Séneca 3
8 10 € Epístola a los Católicos Carlos Saura Garre 2007 Séneca 563 3 €
9 17 € La Novia de Don Quijote Juan José Garde 2007 Séneca 403 5 €
10 7 € Para volver a nacer Jorge Carvajal Posada 2007 Séneca 27
11 15 € La Montaña de los Ángeles Alejandro Guichot y Sierra 2008 Séneca 339 10 €
12 8 € Pasajeros de la Vida Marcos Serrano 2008 Séneca 190 2 €
13 16 € La Escritura del No Sara Clavijo 2008 Séneca 148 5 €
14 12 € Barco de Papel en Clave de La Julia Carú 2008 Séneca 684 3 €
15 8 € Poesía Comprometida Joan Ros 2008 Séneca 224 3 €
16 17 € Ultima Memoria Antonio Tellado 2008 Séneca 252 5 €
17 16 € El Misterioso Templo de Salomon Malena Garcia 2008 Séneca 565 5 €
18 17 € Vivencias y convivencias con la caza Isidro Escote 2008 Séneca 125 8 €
19 10 € Paseos literarios por Hornachuelos José María Castro 2009 Séneca 8
20 22 € Memorias de un Preso Mario Conde 2009 Séneca 40 + MR 56
21 10 € El Escultor Enrique Moreno Antonio Moreno 2009 Séneca 21 3 €
22 10 € De Curiositate Naturali Linneo & Söderberg 2009 Séneca 2
23 22 € Gua! El misterioso origen del lenguaje Alfonso Klauer 2009 Séneca 2
24 18 € El corazón de las palabras Koldo Aldai y Lola Bastos 2009 Séneca 25 5 €
25 7 € Carta al General Franco Fernando Arrabal 2009 Séneca 13
26 18 € El Sistema: Mi experiencia en el Poder Mario Conde 2009 Séneca 601+37MR 10 €
27 16 € El Umbral de mi Blog María José Hermida Castro 2009 Séneca 7
28 18 € Mil Calles llevan hacia ti Juan José Garde 2009 Séneca 106 5 €
29 22 € Masonería: Antiguos Manuscritos Javier León Gómez 2010 Séneca 5
30 10 € Historia de Hornachuelos en la Baja Edad Media José Manuel Escobar 2010 Séneca 63 5 €
31 10 € El Escultor Juan Miguel Verdiguier Antonio Gómez 2010 Séneca 2
32 22 € Jardines  Arcanos Rafael Almenta 2010 Séneca 350 15 €
33 10 € Chimo de Ayora Joaquin Martínez 2010 Séneca 2
34 16 € Economía y Espíritu Mario Conde 2010 Séneca 273 10 €
35 16 € Franciscanos, místicos, herejes y alumbrados VV. AA. 2010 Séneca 2
36 8 € Acto segunda, escena cuarta: Mujer Sola Inés Guzmán 2010 Séneca 24 3 €
37 10 € Todo ser es una gota de rocío Eugenia Moreno 2010 Séneca 15
38 20 € Las respuestas del agua José María Saussol 2010 Séneca 2
39 10 € Más allá de las puertas Maria del Carmen Guzman 2010 Séneca 17 3 €
40 10 € Cuaderno de memoria Olga María Palmero y Gamboa 2010 Séneca 10
41 15 € Infectus Ángel Villán 2010 Séneca 7
42 10 € La Maldición del Cuervo Rafael Moya 2011 Séneca 2
43 15 € Historias de una vida Miguel Becerra Murillo 2011 Séneca 3

 

Pienso, luego existo, dijo el pueblo


Ese quizás fue el fundamento que minó las mentes de filósofos y pensadores que en el siglo XVIII empezaron a cuestionar las bases divinas de las monarquías reinantes. El pueblo, ante la indignación y la humillación constante de ese antiguo régimen, debió contaminarse de esos pensamientos ilustrados que pretendían cuestionar todo el orden establecido hasta ese momento. Fue así como el 14 de julio de 1789 un pueblo indignado y humillado tomó por la fuerza la Bastilla, dando comienzo a un tiempo de cambios políticos y económicos de esencial importancia para nuestra historia.

¿Estamos viviendo estos días de nuevo el desplome de un antiguo régimen? Lo cierto es que el pueblo, la gente, el ciudadano, está despertando y pensando, y de paso, está reclamando su derecho a existir. Así lo estamos viviendo estos días en primera persona. Mientras que en Madrid se impedía el desahucio de una familia en el barrio de Tetuán, en Barcelona los diputados tenían que entrar al Parlament en helicópteros o furgones blindados de la policía. Una imagen como mínimo patética. No es el argumento de una película, sino hechos que están ocurriendo en estos momentos y que tienen que ver con datos alarmantes, datos que de seguir así, se convertirán en argumentos para una película de terror o para, quién sabe, una verdadera nueva revolución.

El prólogo de todo ocurrió en 2008, cuando el gobierno socialista creyó que lo oportuno ante una crisis económica era ayudar a la banca. La cifra no estuvo nada mal: más de 40 mil millones de euros más aval de créditos. Sólo un dato demagógico: esta inyección de liquidez supuso unas 31 veces lo que la Administración General del Estado se gastó ese año en vivienda (1.607 millones).

En 2009, cosas de la vida, la banca tuvo unos beneficios, y hablamos de beneficios, de 32 mil millones de euros.  Mientras eso ocurría, Mariano Rajoy decía que estaba bien que el Estado corriera con todos los gastos. Olvidando, claro, que el Estado somos todos, y que el Tesoro está compuesto también por los impuestos que esa familia desahuciada del barrio de Tetuán ha pagado religiosamente hasta que han podido.

Siguiendo con la película, resulta que todos los españoles hemos ayudado con nuestro dinero a los bancos, los cuales, ahora, como moneda de cambio y gesto de generosidad social, expulsan en el primer trimestre de este año a más de 15.450 familias de sus hogares, y digo hogares, ahora desahuciados.  Esto supone más de 200 mil familias desahuciadas desde que empezó la crisis, y digo 200 mil familias, por si alguien piensa que este no es un dato preocupante. Respuesta del gobierno: subimos los impuestos y sangramos aún más al ciudadano medio. Luz, gasolina por las nubes, IVA… insoportable…

Por eso decía, quedándose ya corta la expresión, de que el español medio no se siente indignado, sino humillado. Y ante eso, ¿por qué se extraña el político de turno, entre ellos el señor Artur Mas, de que la gente cerque el Parlament? ¿No pasó algo parecido con la Bastilla? ¿No son ahora los Parlamentos los nuevos símbolos del absolutismo político?

La anécdota más divertida, si me permiten algo de humor en esta macabra historia, ha sido ver a algunos parlamentarios entrar en el Parlament en furgones de la policía… ¿No deberían haber girado directamente no hacia el Parlament sino hacia ese otro lugar donde los desahuciados pasan la noche? ¿O quizás haciendo compañía a otro tipo de malhechores no tan de guante blanco?

Surrealista el panorama… indignación, humillación… cabreo… ¿qué será lo próximo? Lo próximo será ver como los políticos no se enteran de lo que está pasando y tienen afirmaciones como la de Rajoy diciendo eso de que los “demócratas no pueden amparar lo que está pasando”. ¿Qué ha querido decir con eso? ¿Qué está llamando a los indignados, a los humillados, al pueblo, a la gente? Seguramente los asaltantes de la Bastilla estaban cometiendo un acto antidemocrático, o como mínimo, no legal en aquella época. Pero quizás fue necesario… y quizás sea necesario ver a los políticos entrar en los parlamentos en furgones de la policía… Y por favor, que sea en furgones, no en helicópteros que sale más caro…

 

Suzanne Powel: reset en tu vida


SUZANNE POWELL, El Reset Colectivo y el Camino hacia el Despertar de la Humanidad from La Caja de Pandora on Vimeo.

SUZANNE POWELL, El Amor y el Reset from La Caja de Pandora on Vimeo.

Esto es, señorías, la democracia


Fueron las elecciones municipales de 1931 las que expulsaron de España a Alfonso XIII, que perfectamente podría haber sido apodado “el Mujeriego”, y no “el Africano”, como se le conoció finalmente según las crónicas de la época. Su moral y su vida privada estaban por encima del bien y del mal, ya que entre otras proezas tuvo cinco hijos extramatrimoniales de los cuales se tengan constancia… de los otros, aún no tenemos noticias…

Nuestros políticos, que moralmente y en su vida privada no distan mucho de nuestros monarcas más recientes, seguramente terminarán siendo expulsados de sus puestos ya que empiezan a vivir fuera de la realidad política y social de nuestro país. Quién sabe si en algunas elecciones municipales, o en alguna toma de la Bastilla… Eso lo escribirá la historia…

Mientras se cuece ese caldo de cultivo, nuestros políticos, que viven en el planeta Marte desde hace unas décadas, siguen la estela de los pornostar de la época, más preocupados en rodar películas eróticas en el Barrio Chino de Barcelona como hacía nuestro ilustre “el Africano” allá por los años 20.

Camps es un claro ejemplo de miopía política. De no querer enterarse de lo que está pasando. Parece que no les basta todo lo que está ocurriendo para aferrarse aún más a los pasillos, a los estrados de palacio, a los bancos de los parlamentos dorados y pulidos cada mañana para engrandecer las bonanzas de la Democracia. ¿No será que eso que llaman democracia significa otra cosa? ¿O no será que en nombre de la democracia nos estamos volviendo locos?

Vayamos por partes. Un movimiento social, lo llamaremos así para no poner nombres ni etiquetas, se manifiesta el día 15 de junio en las puertas del Parlament de Cataluña. Los parlamentarios tienen que entrar a “palacio” en helicóptero y blindados de la policía.
Al día siguiente, otro grupo de dicho movimiento social se apodera pacíficamente de las calles valencianas para protestar en la investidura del presidente de la Generalitat Valenciana, el Señor Camps. Señor y Caballero de palacio, príncipe de la democracia, no se le ocurre decir otra cosa ya instalado en su trono de Salomón que la democracia es conseguir más votos y escaños. Como le dijo Alfonso XIII al general Francisco Franco ante la negativa de éste de abandonar África: “olé sus huevos”.

Resulta que un señor que está imputado en un turbio caso de corrupción, que es votado por el electorado (¿¿??) para que maneje los designios de los mismos, dice, a capa y espada que “esto es Señorías la democracia: los votos y los escaños”. Ancha es Castilla y a galopar, que así es España y así somos los españoles: mujeriegos, corruptos y, eso sí, valientes, como el señor Camps. Que para algo conquistamos América con un botijo y subidos a un burro.

Y como si la crónica de estos apasionantes días no fuera suficiente perla para este mar desazonado, aparece la noticia de que la familia Botín tenía guardaditos la nada despreciable cantidad de 6.000 millones en la filial suiza del banco HSBC, el HSBC Private Bank. Y eso es lo que tienen en la filial suiza… ¿qué no tendrán en otras partes fiscalmente paradisíacas? Recordemos el dato demagógico del artículo anterior: “esta inyección de liquidez supuso unas 31 veces lo que la Administración General del Estado se gastó ese año en vivienda (1.607 millones)”. Recordemos también otro dato: “esto supone más de 200 mil familias desahuciadas desde que empezó la crisis, y digo 200 mil familias”. Señor Botín, qué bonito hubiera sido que en vez de pasar a la historia como un usurero más que guarda en Suiza esos 6.000 millones de euros los hubiera dedicado a reflotar a esas 200 mil familias abandonadas a su suerte. Qué extraña es la historia… y sus recuerdos…

Como anécdota divertida, y para no acabar este artículo tristes y deprimidos, mientras ocurrían todos estos hechos, y sirva esto de crónica histórica, la noticia política importante del día era que se aprobada la ley que limita la venta de refrescos y bollería en colegios. Pues eso, “olé sus huevos”… señores políticos…

El tribunal académico dijo sí


A las seis de la mañana ya estaba despierto. A las ocho ya recibía mensajes y alguna llamada de ánimo. A las diez ya estaba en la universidad de Sevilla, casi a cuarenta grados de temperatura. Pasado el medio día en punto, tras una larga exposición por mi parte sobre las utopías y las comunidades,sobre la Nueva Cultura Ética,  sobre mi trabajo antropológico, la metodología empleada, los objetivos principales, los casos paradigmáticos y un largo etc,  el tribunal me felicitaba por el trabajo realizado y me otorgaba la mayor nota: sobresaliente. A las dos me paré en Lora del Río para celebrar el acontecimiento en un restaurante chino. A lo grande. Ensalada de primero, pan chino, rollito y arroz. En ese momento me llamaron mis padres nerviosos para ver como me había ido. Mi padre, emocionado, se puso a llorar. Creo que nunca lo había visto llorar. Pero ellos más que nadie han sufrido estos años de locura de su hijo. De repente, yo también empecé a llorar. Y empecé a recordar todos los viajes, todas las incomprensiones de unos y de otros, todos los lamentos, todas las cosas que dejé atrás, todos los amigos, las emociones, las durezas del camino. Aún recuerdo esos dos años que tardé en convencer a mi pareja para que nos fuéramos de Cataluña, dejando una buena posición, una bonita casa y un cómodo trabajo sólo porque quería hacer la tesis doctoral fuera de allí. Y así lo hicimos. En julio del 2005 me licenciaba en antropología en Barcelona y me aceptaban para el doctorado en Sevilla. En agosto pusimos la casa en venta y en septiembre la vendimos. En octubre yo ya estaba viviendo en la Sierra de Hornachuelos. Así de rápido fue todo, como si ese y no otro fuera nuestro destino. Y luego pasaron tantas cosas que ni las recuerdo. Mis “multisituados” viajes, como los he llamado hoy en la defensa de la tesina. Mis idas y venidas a California, a Escocia y Alemania. Los viajes por Etiopía, por Mongolia, por India… Y las escapadas a Dinamarca, Francia, Italia, Suiza, Suecia, Noruega, Inglaterra, Holanda… Tantas que no sabría contarlas. Pero los profesores del tribunal estaban contentos porque habían leído un trabajo diferente, único y atractivo. Y mi directora emocionada porque por fin habíamos dado el paso, por fin nos habíamos sacudido los miedos por presentar ante el mundo académico un trabajo tan singular. Sí, lloraba con mi padre porque no ha sido sólo una tesis, sino además, una experiencia vital. Así que ahora me siento libre, aliviado, feliz. Un viejo sueño se ha cumplido, un sueño que empezó hace muchos, muchos años, y que por cabezonería de tauro he conseguido cumplir contra viento y marea. Hoy ha sido un gran día, y para celebrarlo, comí en un chino. Gracias de corazón por vuestras llamadas y mensajes… Me he sentido estos días muy acompañado y feliz de teneros…  Ahora, una vez conseguida la Suficiencia Investigadora y el Diploma de Estudios Avanzados que me permite dar clases en la universidad, puedo enfrentar con calma y alegría el ansiado doctorado. Un año más de esfuerzo y me podré colgar por fin esta medallita personal. Ahora sí que podré decir eso de “profesor universitario busca trabajo”. Suena hasta bien…

 

España en su más profunda humillación


El título quiere imitar al de aquel folleto antinapoleónico que el librero de profesión, sobrino de editores, Johannes Philipp Palm, editó costándole la vida por no querer delatar la autoría del mismo. Fue fusilado por orden de Napoleón el 26 de agosto de 1806, acusado de la publicación del escrito titulado “Alemania en su más profunda humillación”.

Y el título viene a colofón de todo lo que está ocurriendo en nuestro país en los últimos tiempos. Especialmente a la humillación a la que estamos siendo sometidos día tras día desde las instituciones del poder que, agotadas por no saber reconducir una situación crítica, aboga por confundir, delatar y fusilar todo cuanto puede.

España se desquebraja ante la mirada atónita del mundo. Parte de Cataluña gira de nuevo hacia sentimientos independentistas. El País Vasco, según los más duros, está siendo articulada desde las últimas elecciones por ETA. En el País Valenciano, los ciudadanos prefieren votar a corrupto conocido que corrupto por conocer. En Andalucía, pude escuchar un mitin político en el que el consejero de turno exigía más subvenciones para el campo. Y en el resto de España, los que pueden, como las infantas y algunos marqueses y cierta aristocracia económica, buscan salida en otros países mientras que en el nuestro, el heredero a la Corona insiste en ser un hombre del Sistema en un momento en el que el Sistema se derrumba y hace aguas. El minuto de gloria no fue sin duda para su súbdita, sino para el declive de su reinado futuro, de haberlo. Nadie quiere darse cuenta, pero España hace aguas.

Una acción social está destinada a restituir derechos perdidos. En nuestro caso más grave, derecho a la vivienda y al trabajo. Pensamos que el movimiento 15M iba a ser la chispa que detonaría en un despertar colectivo, o al menos, en un atisbo de esperanza futura. Cuando la situación de un pueblo está psicológicamente agotada, lo mejor es, antes de que el pueblo muera por inanición, abrazar soluciones impecables que nos alejen de la humillación.

Eso pensó mucha gente ante el agotamiento psicológico y la desesperación de ver como un Estado no es capaz de asegurar la subsistencia de su pueblo. Surge de la necesidad el propio pueblo, la justificación moral  de adueñarse de las soluciones pertinentes…y de las plazas. Lo hemos visto en cientos de revoluciones que no son sino la explosión psicológica del agotamiento de un pueblo o una sociedad. Y lo hemos visto estos días en nuestras calles y plazas, ante el atónito silencio y la incapacidad de reacción de un Estado, de un Sistema totalmente agotado y deslegitimado por sus propios ciudadanos y sus propias contradicciones. Las plazas, ese concepto tan europeo, y sus gentes, han doblegado al Sistema.

A partir de ahora nos movemos en un círculo peligroso del todo vale, y ese todo vale puede terminar en tragedia o en destrucción del orden establecido. Todo lo que ha ocurrido en esta primavera se yergue hoy como una advertencia al porvenir.

Antiguamente, cuando el agotamiento y la humillación eran insufribles, se recurría a la violencia como forma de desatascar una presión psicológica grupal inaguantable. En nuestro Occidente, una acción de ese tipo sería no sólo inaceptable, sino inasumible.

La pesadez y la desesperanza acumulada empiezan a hacer estragos. El egregor en el que hemos convertido ese magma de pesimismo y sentimiento catastrofista está amordazando cualquier tipo de salida a este atolladero.

En el fondo, no es un problema de más trabajo o menos paro, de más fluidez económica para las empresas o menos corrupción política. Es un problema que va más allá de todo eso y que tiene que ver con aquello que los ilustrados llamaban la unidad psíquica de la humanidad, más expresiva si cabe en los románticos que hablaban del alma de los pueblos. Y ese alma se siente vieja, y esa unidad psíquica cansada. No por esta crisis, sino por un sistema de valores y comportamientos sociales que ya no encuentran salida en el sistema de cosas que hemos establecido.

Muchos piensan que con las próximas elecciones generales habrá un cambio importante en el sentimiento crítico del alma español. Seguramente esa perspectiva nos mantendrá distraídos hasta ese momento, y como mínimo, esperanzados. Pero por pura lógica, no van a cambiar mucho las cosas porque el país necesita un cambio radical, importante, profundo y esencial.

Y ese cambio profundo no puede ser orquestado por los partidos que dirigen el orden actual. Debe aparecer un resurgir nuevo, una llama que sea capaz de meter una cuña en el edificio tambaleante para que la inclinación vaya inevitablemente hacia el derrumbe total. Y cuando el derrumbe sea total y el viejo orden haya desaparecido entre sus escombros, la presión psicológica cesará y la esperanza de un nuevo día volverá al espíritu de nuestros corazones. Los tiempos reclaman una fuerza nueva, un nuevo movimiento capaz de digerir lo caduco para vomitar lo nuevo. Habla así el espíritu del pueblo… y sus plazas… y sus corazones…

 

( Artículo publicado en el foro de la Fundación Civil:  http://www.fundacioncivil.org/2011/06/espana-en-su-mas-profunda-humillacion/)

 

Fui el único que entendió el 27M


No puedo evitar remitirme a la historia para describir con hechos pasados, hechos presentes. Berenguer Ramón II fue apodado el Fratricida por supuestamente haber sido el instigador de la muerte de su hermano gemelo, con el cual se disputaba constantemente tierras, palacios y condados. Como si nada hubiera cambiado, ¿verdad? Al morir su hermano asesinado en un bosque mientras cazaba, quedó como amo y señor del condado de Barcelona, y por lo tanto, de su bonito palacio y sus bonitos honores. Todo esto no le duró mucho. Siendo preso dos veces por su enemigo el Cid Campeador, el cual trabajaba a sueldo por esa época para las taifas moras, fue considerado culpable del asesinato de su hermano Según las costumbres de la época, decidió partir a las cruzadas donde murió exiliado.

Parece que los tiempos cambian, pero las formas se repiten. Pensaba en esta historia de los condes de Barcelona cuando recordé las palabras, orgullosas y señoriales, del ilustre Felip Puig con respecto a los desalojos del 27M en la plaza de Cataluña. Un titular periodístico lo señala de la siguiente manera: “El conseller de Interior de la Generalitat saca pecho de la actuación policial contra los ‘indignados’ del pasado 27 de mayo en Plaza Catalunya”.

Me niego a creer que un político honrado como el señor Puig se sienta orgulloso de lo que ocurrió el 27 de mayo. Más bien se sentirá decepcionado y avergonzado por no entender lo que realmente estaba pasando. Y cuando dijo la ya su frase célebre de “fui el único que entendió lo del 27, ¿no?«, se estaba refiriendo seguramente a otra cosa.

En todo caso, y sin duda, ha actuado como un auténtico fratricida al estilo de Berenguer Ramón II, condesito de Barcelona. Cualquier estadista con dos dedos de frente se habría dado cuenta de lo que está pasando realmente, a no ser que fuera un Cid que campeara alegremente a la búsqueda del mejor postor. Y ahora no importa si el mejor postor es Adigsa y su famoso 3%, que según sus pobres promotores de 3% nada, sino 20% a repartir entre la mafia catalana. O el mejor postor sea la Generalitat, de la que viene viviendo sin que se le conozca más oficio y beneficio que ese casi toda su vida.

Señor Puig, con todos mis respetos, que el único que no entendió lo que pasaba el 27M fue usted. Que de aquellos lodos vinieron estos barros, y que cuando usted llegó al Parlament en helicóptero estaba ya siendo juzgado por la corte de Alfonso VI de León, la misma que juzgó mediante una “justa” al mismísimo Berenguer Ramón II, conde de Barcelona, el cual murió en las cruzadas. Y políticamente hablando, señor Puig, usted acaba de morir en esta otra cruzada. Así que vaya buscando un nuevo taifa moro, porque aquí ya no se le quiere, ni a usted ni a los políticos como usted que carga hermanos contra hermanos, policías contra paisanos.  Que eso se hacía antes, con Paquito Franco, para mantener a ralla a rojos y masones. O vuelva en todo caso a su “FPG Enginyeria, Estrategies, Gestió i Desenvolupament, SL”, empresa que según las malas lenguas… En fin, no sigamos porque no hay por donde cogerlo…

 

Consuelo para el alma


Hace unos días me llamaba JL… Se marchaba a Panamá, a intentar hacer negocio allí ya que en España está todo muerto, según sus palabras. Ayer me llamó L. Le habían quitado una concesión importante en la que había invertido mucho esfuerzo. Me llamaba preocupado no por ese incidente, sino por el negro panorama que se avecina en España. Y me dijo lo mismo, sentía la necesidad de ir a otros países a buscar mejor fortuna. Lo cierto es que el pesimismo y la inquietud campa por media España. Es ese pesimismo el que nos ancla a esta situación, sin poder buscar perspectivas y sin poder maniobrar hacia ninguna parte.

 

Españistán se está convirtiendo en un problema, o al menos en un paradigma de saber que las cosas, tal y como están montadas, no pueden funcionar por mucho tiempo, y ya no como paradigma de nuestra sociedad contemporánea, sino como paradigma futuro.

 

Posiblemente, tras la Segunda Guerra Mundial muchos europeos pensarían lo mismo. Me pregunto como sobrevivía la gente cuando sobre sus cabezas no hacían más que caer bombas y bombas. Donde y como dormirían, qué comerían, qué hacían con sus negocios, empresas y trabajos. Y la educación de toda esa generación, y las enfermedades…

 

Me pregunto donde está el sentido de todas las cosas cuando las cosas ya no sirven. El escapismo místico puede ser un buen consuelo para desarrollar cierta resistencia psicológica. Es una forma de permanecer despierto y arropado por una creencia superior a nosotros mismos. Algo que nos aporta consuelo y esperanza…

 

Consuelo… quizás esa sea una bonita palabra para reflexionar… Dejé hace unos días, en la mesita del ser amado, un libro que se titulaba así: Consuelo. El arte de hacer bien el alma. Las delicadezas que ayudan a vivir quizás estén en esas pequeñas cosas que nos consuelan. Un abrazo, una mirada, una sonrisa. Quizás el mundo necesite consuelo. Quizás la humanidad completa necesite ser consolada…

 

No sabemos qué nos depara el futuro. Ni siquiera sabemos qué nos depara el mañana más próximo. Podemos caer enfermos, sufrir un accidente, perder el trabajo, la pareja, el amor… Pero estoy seguro que siempre tendremos a nuestro lado alguien que nos de consuelo, valor y esperanza…

 

Setenta diapositivas


Sólo hay un pequeño paso entre lo sutilmente macabro y los actos de normalidad. Hay gente que vive instalada en sus mundos y en sus vidas, pensando, sintiendo y actuando con una normalidad que a veces asombra y da miedo. El despotismo y la crueldad pueden deslizarse por nuestras vidas a la mínima de cambio, y cuando eso se convierte en normalidad, en espacios y lugares comunes, la negrura tiñe cualquier vital y necesario optimismo.

 

Realmente no sé porqué a estas horas de la tarde hablo de estas cosas. Llevo desde las siete de la mañana de este caluroso domingo enfrascado en las setenta diapositivas que estoy preparando aceleradamente para la defensa de la tesina. Y quería hablar de lo fácil que resulta pasar de la superficialidad a la profundidad y viceversa. Setenta diapositivas son capaces de expresar, de forma superficial, todo el profundo estudio que me ha llevado años de trabajo. Quería hablar de eso, de la superficialidad de la vida, cuando me he dado cuenta de sus peligros.

 

El tener relaciones superficiales y vidas superficiales es como esas setenta diapositivas. Pasan deprisa, no tienes tiempo de saborear la trama de una cuando ya viene otra, sin tiempo a la reflexión, al sentir, al abrazo estrecho entre la realidad y nuestro espíritu.

 

Y cuando esa superficialidad se torna norma, esa norma, esa normalidad, como decía, puede llegar a ser cruel y macabra. Pensándolo bien, incluso muchos puedan llegar a pensar que setenta diapositivas de superficialidad es un exceso, y que mejor reducirlas a unas cuantas. O quizás otros piensen que setenta son pocas y que habría que duplicarlas. Son esos que se pasan la vida de fiesta en fiesta, conociendo a unos y a otros, acostándose de forma acelerada con cualquiera para luego olvidarse incluso de su rostro.

 

Quizás nuestras vidas sean así, una especie de prostitución continua donde no tenemos tiempo más que de pasar rápidamente de diapositiva en diapositiva sin necesidad, ni ganas, de profundizar. Porque cuando profundizamos ocurre que nos topamos con cosas incómodas, con nuestras zonas erróneas, con nuestros defectos, con nuestras caricaturas. Y eso no le gusta a una sociedad hedonista que sólo sabe mirarse al espejo y gastar su tiempo en lo superficial de una compra o en lo efímero de una fiesta.

 

Alguien se quejaba hace un tiempo de que no participaba mucho en eso que llaman los actos públicos, donde hay gente y unos se saludan con otros hasta el próximo mediodía donde habría más caras y más gentes. Reflexionaba sobre ello y creo tener claro que no me gusta mirar a la gente como a diapositivas. Prefiero ser condenadamente profundo y aburrido y estrechar la mano a personas que sean capaces de apostar por algo más que una estéril charla de hola y adiós. Quizás sea la edad, pero a estas alturas del ocaso, solo me apetecen las relaciones profundas. No importa si son diez o cien, pero profundas. Y profundidad, queridos, implica compromiso, dolor, renuncia, empatía, respeto, pérdida, consideración, atención, cariño, amor, amistad, responsabilidad, celo, discreción, alegría, tristeza y algún que otro susto. Sí, lo sé, demasiado trabajo, por eso la gente prefiere vivir en su macabra y delirante exposición de diapositivas.

 

Poetas del 15M


La amiga Julia ha creado un blog (http://poetasdel15demayo.blogspot.com/) donde poetas de mil batallas participan activamente como forma artística de estar ahí, apoyando el movimiento y el espíritu que lo mueve. Le he propuesto recopilarlas para un poemario senequista, y a la vez, he participado con una modesta aportación del alma:

 

Solidarios del Crisol

 

Serena marcha,

Serena y mansa.

Doliente, indignada.

Propensa, enjaguada.

 

Dolor y rabia.

Hartazgo ardiente,

en una plaza yerma,

ahora radiante y plena,

dicen, que de gente.

 

Un grito y una llama,

Una voz y esperanza.

Acampada la sed,

Hambrientas las ganas.

 

Lucha, primavera y alma.

Espíritu rebelde, firme.

Solidarios del crisol,

Del crisol del 15M,

Que arremeten, y empujan,

Que esperan y actúan,

Que cansados y asqueados,

Exigen, reclaman, no sólo un cambio,

Sino muchos.

 

Unidos, desolados, respetados,

Ansiosos, impacientes, justicieros.

 

Renovado el espíritu,

De nuevo se grita,

El alma surge,

Renace la brisa,

Hambrientas las ganas,

Doliente, indignada,

La gente clama,

En todas las plazas.

 

Shambhala, la Resplandeciente


Editorial Nous

Siempre me han interesado los mitos y leyendas de nuestra cultura humana. Pienso que encierran verdades y arquetipos que hay que descifrar y perseguir. Es por ello que desde Nous hemos editado un bonito libro de Nicholas Roerich titulado “Shambhala la Resplandeciente”. Aquí os paso un extracto del prólogo que yo mismo he tenido el honor y el placer de acompañar. Os invito a su enriquecedora lectura y al disfrute de la búsqueda.

 

“El 15 de junio de 2007 fui invitado por Joaquin Tamames y Jorge Carvajal, de la Fundación Ananta, a un peculiar viaje hacia tierras mongolas. Quisimos acompañar modestamente los pasos de Roerich y otros aventureros que más tarde fueron en búsqueda de la ciudad mítica. En una expedición de unas veinte personas partimos desde Madrid hacia Moscú dirección a Ulán Bator, en Mongolia. El primer día lo empezamos practicando un ayuno de 24 horas, una meditación grupal y unos asanas yóguicos que debían acomodar nuestros cuerpos a la dureza de la travesía.

Pronto partimos hacia las tierras montañosas de Altai y el majestuoso desierto del Gobi. Pasamos por Manzushir, subimos al monte Tsetseegün, en la región de Bogdkhan. Visitamos el templo budista de Manzshir y volamos en avioneta hacia Bayankhongor.

En el desierto dormíamos en las yurtas de los nómadas, en tiendas o simplemente al aire libre. Nos bañábamos en los ríos de agua helada y comíamos una rica comida que nos preparaba el equipo de la expedición. Llegamos hasta Tsagaan Aguy, “la cueva blanca”, donde tuvimos experiencias hermosas. Muy cerca de Bööntsaagan Nuur, “el lago de muchos blancos”, pudimos tocar unos camellos salvajes que lloraban ante el roce de nuestras manos.

Y todo eso hasta que por fin llegamos a Eech Hairhan, “La Montaña Madre”, visitando más tarde uno de los monasterios más antiguos de Mongolia, el Shankh’s Baruun Khuree, el cual en el siglo XVI tenía más de mil quinientos monjes, y hoy día no alberga más de treinta. Desde allí nos dirigimos a Karakorun para volver de nuevo a Ulán Bator.

En esta travesía, concluimos que el viaje a la mítica Shambhala era más bien un verdadero viaje interior hacia la más íntima esencia de lo humano. Quizás el Tercer Lama Panchen (1738-1780) lo expresó mejor en “La Guía a Shambhala” (del tibetano Sham-bha-la’i lam-yig). Este lama explicó que el viaje físico a Shambhala requería de muchas prácticas espirituales. Por lo tanto, el viaje a Shambhala era en realidad una búsqueda interior, la persecución de un ideal humano.

Sea como sea, el viaje hacia los mitos siempre enriquece a la antropología y, especialmente, a los buscadores que emprenden cualquier camino con tal de reencontrarse con las profundas leyendas que configuran el espíritu de nuestra raza. Roerich nos presenta en este librito parte de ese espíritu, y nosotros, aventureros y buscadores incansables del reino de la verdad, ofrecemos este manuscrito para revivir en nuestras carnes la aventura de ir siempre más allá. Que el reino de Shambhala y su leyenda ilumine nuestro viaje”.

“Shambhala la Resplandeciente”, de Nicholas Roerich. Editorial Nous. Precio: 8€. www.editorialnous.com