Tres horas pueden parecer pocas, pero si están llenas de intensidad y experiencias, de emotivos encuentros, entonces un universo entero se mueve alrededor de ese tiempo sin tiempo. S. es la niña rebelde del grupo, pero hoy me ha sorprendido gratamente. Tras unos días insoportable en la biblioteca, hoy venía en son de paz, con ganas de encontrar un hueco de reconciliación. Ha llegado y me ha pedido algún libro para leer. Luego se ha sentado educadamente y en silencio ha empezado a hacer las «tareas». Me ha sorprendido este cambio radical, y espero que dure durante mucho tiempo. Nunca he creído en el fracaso de los niños. Todos son talentosos y potencialmente sabios. De pequeño yo mismo fui un niño problemático en ese sentido: mal estudiante, vago, excesivamente introvertido y tímido, despistado… Nadie hubiera dicho que acabaría en la universidad, y menos aún buceando en la cultura o luchando por un doctorado… Por eso siento ya cariño por S. Ella está en un momento decisivo. Deberá elegir entre uno u otro camino, y espero que entre todos podamos llegar a buen fin. No he podido evitar compartir una caja de bombones con forma de corazón que me regalaron en Alemania. Cada bombón era un corazón rojo que guardaba un riquísimo chocolate negro. Compatir simbólicamente esos corazones era un pacto de amistad y agradecimiento. Al principio pensé que los niños no vendrían a la biblioteca, pero ahí estaban, con sus cosas de niños, alegrando la tarde una vez más… los echaré de menos cuando esté en la India…
La abeja en la ventana
Estaba leyendo un interesante texto que habla sobre la diferecia entre el tiempo ordinario o profano y el redescubrimiento del tiempo sagrado, el Gran Tiempo, el llamado illud tempus, cuando una abeja ha entrado en la habitación y se ha posado en el cristal. Adormecida, taciturna, ha roto la lección sobre el comportamiento mítico para penetrar en la categoría de lo real. La esperanza de que el mundo se renueve se ha manifestado en el mundo de los arquetipos con la aparición extraña de este minúsculo ser. ¿Qué distracción le habrá invitado al recinto? ¿Qué clases de sinergías la habrán conducido hasta mi habitación, quedando ahora inmortalizada en el mundo virtual? Si fuera un verdadero yogui hubiera meditado sobre su visita. Pero como debo atender a la tesis, dejaré la reflexión filosófica para otro momento…
Madrid
Psique
Cambio casa por parcela
Cambio casa nueva por parcela o pequeña finca rústica. Si estáis interesados, por favor, poneros en contacto conmigo… Casa: 350 metros distribuidos en tres plantas en parcela de 1300 metros con cinco habitaciones, dos salones, dos cocinas, tres lavabos, trasteros, seis terrazas con magnificas vistas y dos amplios jardines. Preinstalación de: aire acondicionado por toda la casa, placas solares, chimenea y piscina -el hueco ya está realizado-.
Mirar de frente al Sol
Ha sido tan emocionante ver salir el sol que he trasladado la mesa de comer hasta la ventana que mira al Mediodía y así poder disfrutar de una sopita caliente justo mirando de frente al Sol, que como dice la melodía de los Miserables, es como estar mirando de frente a Dios. Así que tras unos pequeños ejercicios de emocionado hatha yoga bañados con sus iónicos rayos, me he sentado alegre a la mesa y he dado gracias por poder disfrutar un día más de la vida… Gracias a la vida, que me ha dado tanto… Ahora a seguir trabajando… a estas horas aún quedan ocho horas de jornada laboral…
Con la tesis doctoral
Las fieras del anochecer ayudan a estimular el impulso creativo. El silencio, la oscuridad, la ausencia de estímulos son elementos esenciales para cierta concentración monacal. Porque al fin y al cabo parezco eso, un monje vestido de modernidad, enclaustrado en un rezo continuo de cultura y ciencia, atrapado en la luz diurna de los sueños y las ilusiones. A veces suena el teléfono y aprovecho para tumbarme en la estrecha línea que separa mi mundo de las estrellas. Una gigantesca ventana que me aproxima, si acaso podemos creer en la ilusión de lo posible, a eso que llamamos infinito… Y el escribir estas notas que ya forman parte casi de un diario visible me ayudan a despejar la mente, a relajar el músculo pituitario y a desempolvar cualquier emoción que anime a seguir… Pues eso, sigamos con las comunidades utópicas…
De perol en Bembézar
Cuando era adolescente me encantaba escribir cartas, pero sobre todo, recibirlas. Ahí empezó mi afición por la escritura. Era capaz de tirarme mañanas enteras leyendo y contestando cartas. Tenía amigos por toda la geografía y sentía una emoción especial a la hora de escuchar al cartero llamar a la puerta. Fue tanto el amor por las cartas que incluso llegué a soñar con ser cartero como profesión ideal. Tanta era la pasión por esos sobres multicolores llenos de sellos, tactos y olores. Pues bien, esta mañana se hizo realidad uno de mis sueños. Día dos de enero, sábado. Me levanto temprano y cargo el coche con unos doscientos sobres cargados de libros. Al bueno de J. casi le da un ataque cuando me vio llegar en su primer día de trabajo con tanto sobre. Tanto es así que entro dentro de la oficina y le ayudo a poner el sello a todos los sobres. Esa invitación me entusiasma. Por fin iba a ser cartero por un día. Y fue tanta la emoción que incluso tras terminar con el trámite burocrático me atrevo a volver a llenar el coche con los sobres y acompañar a J. hasta Palma del Río para que hoy mismo salieran los paquetes hacia su destino. Una mañana divertidísima, de esas que no te esperas. Y cuando andaba por Palma me llama M. para recordarme que en el «primer poblado» de colonización, en Bembézar, había un perol de migas organizado por la Asociación del poblado. Me voy pitando porque si hay algo que me guste más después del chocolate, las patatas fritas y el arroz son las migas. Así que me fui pitando por esos caminos hermosos llenos de verde a quince grados de temperatura, con un gustirrinin por ver tan bonito los campos recién salidos de la lluvia, relucientes y preñados de belleza. Allí me uní a una simpática familia, vecina mía por cierto aquí en San Bernardo, que me invita amablemente a mover y remover y marear una y otra vez las migas hasta que cogen su punto, que es cuando «están sueltas». Y así, llorando por el humo de la leña que se infiltraba entre los poros húmedos de los ojos, íbamos rematando el banquete comunitario en una mañana de lo más agradable. Tras el festín y la amable invitación de refresco, olivas, patatas, migas y un café por parte de la familia acogedora, me vuelvo a casa y me tiro toda la tarde ordenando el jardín para disfrutar aún más de este bello día. Como diría mi amigo C., por tal de no estudiar, lo que sea… Pues eso, me voy a rematar la tesis… Y gracias a todos los que habéis compartido generosamente el día con este menda… ¡qué gozada!
2010 en POSITIVO
Brindemos con coraje y valentía por un año nuevo lleno de mensajes, pensamientos e ilusiones capaces de transformarnos, reinventarnos, pasear por cualquier senda no labrada para ser capaces de dejar una profunda huella. No nos marchemos de este Planeta sin que hayamos marcado a fuego parte de nuestra vida. Pero que sea un fuego positivo, que aporte cosas grandes y hermosas a las próximas generaciones, que sea algo grande, tan grande como las estrellas del firmamento y tan importante como un beso enamorado. Sintamos la fuerza de ese devenir, sintamos la potencia de ese nuestro propósito. No seamos ridículamente aplastados por la ignorancia. Gritemos con fuerza que estamos vivos y que este nuevo año 2010 será un año inolvidable… Seamos capaces de amor, de amar, de ser amados. Capaces de sentir, de sentirnos, de que nos sientan… Seamos próximos y cercanos pero sobre todo, astutamente humanos… Brindemos con copas de algodón por la vida que nos espera… ¡¡¡FELIZ 2010 A TODOS!!!
Tortilla de patatas con sorpresa
Los adolescentes siempre estamos enfadados con el mundo. Tal es así, que cuando más adolescente, el día de noche buena solía encerrarme en mi habitación con un plátano a modo de protesta por lo que yo creía una incipiente hipocresía instalada en la tradición navideña. Así que esa era mi forma de reivindicar algo que me parecía totalmente injusto: el que ese día muchos seres murieran de hambre mientras nosotros llenamos nuestros estómagos hasta reventar. Así que ayer compré un par de plátanos para celebrar el tan ansiado festín, y hoy, a modo de homenaje, me hice una tortilla como las que hacía cuando era estudiante, con patatas onduladas de bolsa. Qué buena estaba. Eso mientras que por la mañana seguía a compañando a los ángeles invisibles a la espera de que terminemos esta misma tarde con el trabajo empezado…
El que sabe escuchar…
La buena noticia
Llega el otoño a Andalucía
Con un poco de retraso. Hasta hace pocos días aún íbamos en manga corta… He subido hasta el terrado de arriba y las vistas plagadas de nubes violetas y viento eran magnificas… Me he sentado a contemplar el espectáculo, a cual primer vigilante de un gran templo, poniendo orden en sus tres grandes columnas: la Belleza, la Fuerza y la Sabiduría… He saludado al atardecer con los cinco signos sagrados: el signo pedestre, el signo manual, el signo pectoral, el signo gutural y el signo oral. Ha sido cuando desde el interior de un corazón sencillo y sincero se ha desplegado el arco iris del oír y el callar…
Me vigilan
Me siento en el salón con el ordenador mientras que los pollos, gallinas y patos se postran en frente mía y vigilan todo lo que hago. Mis cuatro hermosos conejos, que solían hacer lo mismo, murieron hace un mes de una enfermedad mortal para ellos. Es una imagen curiosa y hasta graciosa. Me pregunto qué pasará por sus cabezas… Sin duda, algún tipo de vínculo nos une, de ahí que sus ojos queden clavados en mi mirada y todos nos hagamos compañía en este viaje… También es curioso el juego de roles entre los más adultos. El gallo sin duda es el jefe y allí donde va él van la gallina y el pato. La gallina, por su naturaleza, es la que más contacto tiene conmigo y la que no teme el acercamiento. Y el pato es el jefe moral. Cuando el gallo se porta mal, el pato lo recrimina, y siempre, cosa curiosa, tiene gestos de amor hacia ambos. Los pollos, como son pequeños, van por libre, pero ya se empiezan a distinguir sus propias personalidades…
Confianza
Me quedé rezagado y antes de que entrevistaran a MC en la radio tocó diana. Así que hoy me levanté algo tarde y llegué algo tarde no sin antes recibir por ambas maldades un par de cariñosos tirones de oreja. Comí con P. y A. hablando del mundo de la empresa y tuve una excelente tarde con Ana, con la cual, cosas de la vida, hablamos de lo difícil de la confianza y de lo más difícil aún de la acción. Su poderosa experiencia transmitía fuerza, así que la cogí y me llevé un trozo de su vida para demostrar al mundo que, a pesar de las dificultades, todo es posible. Incluso lo más difícil de todo: confiar en uno mismo. Había quedado con el espectacular Nwanda para cenar y la química o el momento permitió el encuentro a tres. En la mesa dos posturas diferentes y dos visiones diferentes, y al otro lado, el tercero, equilibrando las fuerzas y presenciando la hermosura de lo diferente. Y allí estaba la confianza en acción, ambos dialogando para convertir el momento en una oportunidad única. Hace justo un año cometí un error, fue un error de confianza. Ese error me costó una vida entera y he tardado un año en admitirlo. Para mí era muy importante este encuentro con Ana, pues al verla, al poder mirarla de nuevo a los ojos, he podido ver todo lo que ha cambiado mi vida, a pesar de la paradoja de que para ella, sigo exactamente en el mismo punto. Precisamente ahí está el secreto, permanecer en el centro del huracán para no salir disparado… Y en esa inmovilidad aparente, he sentido como la confianza debe ser renovada a cada instante, a cada momento… No nos queda otro camino… La vida no deja de ser paradójica, y hace casi un año perdí un tesoro, precisamente en este mismo lugar, en este mismo instante… Hoy creo haber encontrado el mapa, y a cual pirata despiadado, no descansaré hasta recuperar lo perdido…
La otra mirada
Ayer fue un día intenso, de miradas y abrazos, de fraternidad, de humanidad. Alguien dijo que había dos tipos de personas humanas: las decentes y las indecentes. Más allá de posturas políticas, de razas, de cultura, de idiomas, esas eran las dos grandes tipologías. Y sin duda, allí había muchas de las primeras. En el encuentro pude saludar a viejos amigos. Allí estaba Isabel y sus amigas, también «Desconocida», del blog, que saludó con dos fuertes abrazos, como si realmente nos conociéramos de toda la vida. Miquel y Rosa, esta última me regaló un bonito presente, un trozo de piedra de la montaña del Kailash, traída desde el recóndito Tíbet. José Luis y Jorge y Joaquín. Luis y Vanessa, Pilar y Montse de BK. También mi querida Monchi, que sin darme cuenta le di plantón y la dejé por otro hombre, por el entrañable Koldo, con el que tenía que hablar sobre un próximo viaje que haremos a la recóndita África en octubre. La verdad es como si fuéramos una gran familia… Nos miramos, nos reconocemos, nos abrazamos… es bien hermoso la fraternidad de los hermanos del espíritu libre…
Tras comer con los amigos de BK en su centro de Barcelona, me despedí de Koldo y me fui a pasear por la gran ciudad. Necesitaba ese paseo y recorrí aquellos viejos lugares a los que iba cuando era más joven. Fue emocionante. Pronto se puso a llover. Como buen enamorado del otoño, me quedé como una hora inmóvil en la calle de Portaferrisa viendo caer el agua. Luego, para seguir viendo el espectáculo de rayos y truenos, decidí volver no en metro sino en tranvía hasta la casa de mis padres. Allí había una mujer hermosa, una adolescente con la que intercambié durante todo el viaje miradas y sonrisas. Cualquier anécdota que ocurría en el tranvía era motivo para continuar con el trueque mínimo. Su mirada intensa e inteligente acompañada de esa sonrisa amable y sincera me impresionó. Por un momento deseé entablar conversación con ella y creo que ella también conmigo, pero justo cuando iba a suceder llegó a su estación. Fue emocionante el encuentro e impactante. Por algo hoy lo sigo recordando con cierta emoción y me pregunto porqué, de entre todo el mundo, de entre todas las miradas que acompañan un día cualquiera, esa fue tan especial… Quizás ella formaba parte de esa familia hermosa del espíritu libre, y nos miramos, y nos reconocimos, y por ello nos alegramos y sentimos palpitar el corazón de forma acelerada. Ojalá todos los humanos decentes pudiéramos reconocernos todos los días de nuestras vidas…
Leo y mi cepillo
Inspira consciencia
Llegué a Madrid el viernes por la tarde. Tras entregar algunos libros en alguna librería, me pasé a ver al amigo Joaquin el cual me recibió con alegría y esa emoción sincera que siempre expresa. Estuvimos hablando largo tiempo sobre algunos asuntos y pude ver y saludar al gran alma encarnado en su hijo Pedro. Más tarde quedé con mi vieja amiga X. con la que estuve hablando hasta las siete de la madrugada sobre lo humano y lo divino. Tras dormir unas horas, a eso de las doce me llamó mi amiga B. para ir a comer a casa de sus padres. Fue muy divertida la tarde hablando sobre algo que dimos por llamar «la programación» humana. Muy interesante y una tarde relajada y hermosa. Tras despedirme de B. y su familia me fui a dormir a la casa de los amigos de la amiga de mi amiga X. Me encanta esa hospitalidad que nace del apoyo mutuo que los círculos ácratas tanto fomentan. Y hoy domingo he podido asistir al gran acto que la Fundación Ananta, encabezada por Joaquin y José Luis, ha organizado en el Palacio de Congresos. De todas las intervenciones, la que más me ha impresionado ha sido la del banquero Joan Melé, de la banca ética Triodos Bank, que junto al también banquero Joaquin Tamames, han hablado de la necesidad del compromiso ético en nuestras vidas, de la crisis económica, del ahorro, del donativo, de las inversiones, de la consciencia a la hora de comprar, elegir productos, etc… Sin duda, arrolladora mañana que espero que haya servido para despertar algún tipo de inspiración profunda y activa. En el encuentro me encontré a muchos viejos y nuevos amigos, algunos compañeros de viajes a India o Mongolia, el entrañable Koldo, los amigos del blog de MC, José Luis y Susana, Enrique, Lola, María… tantos y tantos que pude saludar, algunos incluso lo hacía sin recordar al instante de qué charla, encuentro, reunión o conferencia los conocía. Mi memoria de pez a veces me juega malas pasadas y hoy no ha sido una excepción. Espero que logren perdonarme. Lo cierto es que siempre que vengo a Madrid me emociono. Y ahora, en casa de MC ya que mañana es su cumpleaños y aprovechamos para matar algunos pájaros de un tiro. En fin, días emocionantes y llenos de encuentros con hombres y mujeres notables…
(Foto: Los amigos Joaquin Tamames y José Luis Capita, patronos de la fundación Ananta, junto algunos ponentes).
Llorar como un cacui
09-09-09, supongo que este tipo de fechas son especiales, al menos si la numerología se entremezcla con la simbología de lo sagrado y forman juntas una conjunción de energías capaces de convencernos de algo. Sea como sea, hoy he asistido en el Centro Cívico Poniente a una charla titulada «Bienestar, protección y fuerza interior» a cargo de Valeriane Bernard, una hermosa mujer, coordinadora de BK en Ginebra. Mientras hablaba, y quizás porque BK me recuerda a India e India inevitablemente me trae muchos recuerdos, he empezado a emocionarme como lo hace un niño ante la magia de cualquier acto hasta que, cerrando los ojos en el momento de la meditación final, he llorado como un cacui. Y sentía como la ternura de esas lágrimas, que nacían sin duda de una emoción sincera, acariciaban el rostro sin otra intención que la de arroparme. Me sentía humano mientras Valeriane hablaba de buena voluntad, valores positivos y otro mundo posible. Pero sobre todo, me sentía humano por dejarme llevar por la emoción y sentir que todo estaba bien. Así que, agradecido a Valeriane por este momento, me levanté, me dirigí hacia ella al final del encuentro, la cogí de la mano, la miré intensamente a los ojos, la saludé al estilo BK, OM Shanti, y le di las gracias. Que las hijas de Brahma la protejan.
Maquetando mi nuevo libro
Ayer por fin hice una primera impresión y lectura de mi tercer libro. Es increíble la de faltas, incongruencias y demás errores apocalípticos que se detectan en un libro que anteriormente sólo habías leído por pantalla. En la pantalla se pierde mucha información y uno termina medio ciego de leer pixels. Y cuando está el libro en papel, encarnado en carne y hueso, entonces parece como si todo cambiara hasta el punto de que te dan ganas de volver a empezar de nuevo. Tras una primera corrección, me metí a maquetar yo mismo la portada, pues me hacía ilusión. Estuve hasta las tantas poniendo y quitando colores, buscando tipografías adecuadas, ilustraciones adecuadas, frases adecuadas. Es una tarea ingente. Esta mañana, sábado sabadete, para olvidarme del libro me puse a pintar, barrer, fregar, echarle agua a los bichos y algo de comida, en fin, tareas del laboris para relajar algo el doctoris. De nuevo me encuentro frente a la portada y el libro… Menos mal que esta noche hay una excursión, a las diez, al monasterio de los Ángeles. Estáis invitados. Lugar de salida, la explanada del bar «El Frenazo», cerca del pantano…
Respeto
Hay gente que tiene por costumbre acercarse a tu vida con la mayor sutileza del mundo, sin exigencias, sin apropios, sin agobios. Lo hace, acaricia con suavidad, mima con dulzura, sin excesos, sin torpezas. Luego hay otros que entran como un huracán, desordenando todo tu espacio, tu tiempo, exigiéndote que hagas esto o lo otro. A veces ves como alguien desea estar a tu lado, pero desean estar a base de asalto, de guerra de guerrillas, de patria o muerte. A veces eso se agradece, pero otras, resulta incómodo, incluso desagradable. Agradezco los regalos en ese sentido, pero tras el regalo, en algunas ocasiones viene la exigencia, el recibir algo a cambio, aunque tan sólo sea atención. Resulta bueno exigir, pero debemos estar preparados para la exigencia. Últimamente me cuesta mucho acercarme al producto humano de forma sigilosa. Me cuesta encontrar en el prójimo un punto de referencia, de atención, cuando el amigo que tenemos en frente, o el enemigo, siempre debería ser nuestro punto de referencia, de interacción con el universo. Uno atrae a su vida lo que es, lo que expresa, y de ahí que «el otro» sirva como perfecto y pulido espejo donde ver reflejadas todas nuestras faltas, y en ocasiones, nuestras virtudes.
(Foto: mi madre, jugando con sumo respeto y amor con los nuevos amigos de la casa).
Tiempo de silencio
Nos escribe Joaquin un último pensamiento simiente para recordarnos la importancia del silencio antes de que las inevitables vacaciones se apoderen de nuestras vidas para todos aquellos que puedan disfrutarla. Silencio justamente cuando ayer, de forma excepcional, estuve casi seis horas hablando por teléfono con L. Para una persona como yo que no le gusta nada hablar por teléfono eso fue increíble. ¿De qué se puede hablar durante casi seis horas? De casi todo, sobre todo si los que hablan son auténticos desconocidos. Pero no es tan fácil poder hablar con alguien desconocido durante tanto tiempo. Tienen que darse algunas condiciones, alguna química especial para poder estar a gusto en la conversación y perpetuarla en el tiempo hasta la extenuación, una conversación que tan sólo la ya entrada madrugada pudo interrumpir. Merecen la pena estos encuentros extraños, estas conexiones y esta química con gente que nunca has visto en tu vida. Resulta hermoso y en un mundo tan necesitado de diálogos resulta imprescindible. En toda la conversación hubo mucho humor, pero sobre todo, mucho respeto y admiración mutua. Puede que esa sea la clave para que las personas se puedan entender sin necesidad de entrar en discusiones vacías, dolorosas, insanas. Me alegra haber conocido a L. y me alegra haber participado de tan sano momento…
Crónica de una muerte anunciada
Hacía días que la vida había decidido marcharse de su lado. Siempre tuvo un semblante apático, triste, melancólico. No podía entender como un animal podía manifestar de forma tan poderosa esos síntomas inequívocos de depresión y angustia. El otro pato creció alegre, con los mismos condicionantes, con la misma comida, con el mismo trato. Aquí las teorías psicológicas conductuales se desmoronaron. El pato alegre le dobló el tamaño en poco tiempo, el triste, se quedó reducido, pequeño, con pocas ganas de casi todo. Como todo pato era torpe y esa torpeza más las pocas ganas de vivir han hecho el resto. Hoy lo encontré muerto. Seguramente, por lo posición que mantenía, debió tropezar y caer bocarriba. A los patos les cuesta volver a su posición normal. Ya en más de una ocasión, sobre todo de pequeños, tuve que rescatarlos más de una vez de situaciones difíciles. Pero sobrevivieron. Esta vez no ha sido así. La noche pudo, quizás el cansancio, quizás las pocas ganas de vivir… He aprendido a no tomarme la muerte como un acontecimiento triste, sino necesario. Reflexiono mucho sobre ella sólo para sentir en carne viva la urgencia del vivir. La muerte es inevitable, nos espera a cada esquina. Hoy ha sido el pobre pato, el patito feo, el más torpe y angustiado por una existencia que apenas entendía. Se limitaba a mirar a su alrededor. Ni siquiera corría, como hacen los conejos, las gallinas y el pato que le dobló el tamaño, cuando todas las mañana ponía el recipiente lleno de comida. Se limitaba a mirar a los otros, a seguirlos, y a esperar que acabaran con paciencia para empezar él a solas su propio festín. Pobre pato… No somos nada… y el lo ha descubierto excesivamente joven. Que el cielo de los patos lo acoja y le proteja en la eternidad. Amén.
El niño rebelde… ¿que todos llevamos dentro?
Perdidos en la arena…
Esta mañana salí dirección a Madrid. Antes, hice parada en Linares, en la casa-museo de mi amigo Emilio donde compartimos mesa y mantel con Julia, el perro Chakra y el peculiar ambiente que se respira en la casa de un artista ya consagrado. Hablamos mientras las horas pasaban alocadas por el tiempo, esa peculiar categoría humana inventada para controlar nuestros impulsos. Marché tranquilo hacia Madrid, sin prisas, con un hermoso regalo de Julia, el estómago lleno (antes habíamos hablado de que se puede vivir con tres euros al día, por lo que me sentía esta semana con superávit al haber ahorrado la comida de hoy y mañana), y la esperanza de un nuevo encuentro entre ermitaños. Mario me esperaba para cenar y hablamos de temas y proyectos igual de interesantes. Escuchaba cifras inhumanas mientras que el teléfono sonaba con número oculto. Era la señorita Rueda, un peculiar nombre que el departamento de Atención al Cliente de El Corte Inglés ha elegido para rebautizar a todos sus operadores. Al principio pensaba que la señorita Rueda era una amabilísima señorita que se preocupaba por todas mis incidencias, especialmente las de pago, y que me llamaba una vez por semana para interesarse por mi vida económica. Ahora, viendo que mi vida económica no fluye lo suficiente, su preocupación ha crecido y me llama más de quince veces por día. Debe ser porque El Corte Inglés está como nosotros, asfixiado, y reclama con urgencia a los deudores lo que por derecho le pertenece siete veces siete. Curiosamente yo hacía lo mismo esta mañana con mis propios deudores, para acabar de cerrar el círculo y poder pagar a la familia Rueda, pero no he recibido respuesta. Por cierto, descubrí que la Señorita Rueda no existía como tal cuando, para mi sorpresa, un día me llamó el Señor Rueda. Podría pensar ingenuamente que se trataba de su hermano, o de su padre, y que por ende, toda la familia Rueda estaba al tanto de mis deudas y deseaban ayudarme a solventar dichas incidencias. El caso es que mientras M. me hablaba de millones de euros, me hacía gracia la insistencia de los Rueda para que abonara los ochenta euros con quince que debo abonar religiosamente todos los meses por la compra del frigorífico… Como llevo dos meses sin pagar el teléfono y otros dos sin pagar la hipoteca, pensé que los Rueda se cansarían de preocuparse por mí una vez cortada la línea… En fin, yo no quería hablar de deudas pero es que la anécdota fluye con cierto humor mientras escribo esto, M. escribe justo en frente mía y yo intento hablar de los perdidos en la arena. De todas formas, por si no me creéis, llamad al 917243699 y pregunten por el señor o la señorita Rueda… En fin… ya lo decía el título… perdidos en la arena… cuanto menos en el desierto…
Vuelta a la Montaña
Charla de José María…
Concierto solidario en Córdoba
Concierto mitológico griego en Barcelona
Revolución solar
Ayer fue un día especial. No siempre se cumple años, y no siempre tenemos la oportunidad de retirarnos en silencio para meditar que ha sido de este año pasado y que queremos que sea el siguiente. Suelo desaparecer del mundo durante estos días para meditar seriamente que deseo para el futuro, observando con detalle todo lo que ocurre en este presente. Los que me conocen desde hace tiempo saben que este día es difícil localizarme pues siempre lo paso en algún monasterio, montaña o lugar alejado. En eso que los místicos llaman «desierto» o «montaña». Ahí me enfrento a mis propios demonios e intento resolver los conflictos que atenazan la vida. Si bien el de ayer no fue un retiro total debido a ciertas obligaciones, no estuvo mal… Los aniversarios, según los entendidos en astrología, es una nueva revolución ya que el sol rige la casa que te vio nacer y es por lo tanto, como un nuevo nacimiento donde es posible volver a empezar de cero. Espero que así sea, y que todo lo que ocurra en este nuevo maravilloso año sea para bien común.
(Foto: La Montaña desde Caño de Hierro, abril de 2009)




























