Sólo podemos alcanzar el éxito cuando somos capaces de elevar nuestros pensamientos. Ayer, en la meditación de la luna llena de escorpión que celebramos en el Plantío, se expresaba de forma parecida: “Guerrero soy y de la batalla emerjo triunfante». Así se expresaba el pensamiento simiente de este mes y así lo expresé, tras dos horas de conversación telefónica, el día anterior. Hay que luchar por lo que queremos. Ese es el verdadero camino triunfante, el verdadero camino del éxito. No podemos quedarnos impasibles, inmóviles esperando a que la vida resuelva todos nuestros asuntos. Debemos elevar nuestros pensamientos por encima de todo aquello que nos perturba y saber apreciar qué es lo que realmente deseamos. La meditación que ayer practicamos tiene como objetivo reafirmar nuestro propio propósito en la vida, ser conscientes del Propósito Universal y fortalecer nuestra visión para alcanzar nuestras metas.
Es cierto que hay cosas que puedes abrazar con fuerte deseo y sentir como todo fluye de forma mágica. Pero eso solo es un regalo para recordarnos que tras la dádiva viene la lucha. Porque la vida siempre ha sido lucha y batalla. Incluso en el camino espiritual se habla constantemente del camino del guerrero. Debemos luchar por lo que queremos, por lo que deseamos ardientemente. Si no se lucha, si no le prestamos la mínima atención, las cosas se pierden por el camino.
Hoy es día once… del once… del once… Una fecha oportuna para interrogarnos sobre la vida… sobre la batalla, sobre la lucha… La importancia de estar alertas sobre todo lo que ocurre a nuestro alrededor tiene mucho que ver con esa vigilancia constante del guerrero…
(La ilustración ha sido creada por Diane Harvey en Sedona, Arizona, especialmente para esta meditación de plenilunio).





























