Comíamos pepinos en la yerba…


Hace unas semanas hablaba con una amiga que entre lágrimas me confesaba que había desperdiciado parte de su vida por centrar su existencia en cosas importantes desde un punto de vista profesional, dejando en la cuneta su vida personal. Cosas sencillas como ir a dar un paseo, ir al cine, tener una familia, una compañía… Esa conversación me tocó de lleno porque su éxito profesional había chocado frontalmente con su fracaso personal. Le di las gracias por sus palabras porque me sentía de forma parecida en esos momentos y podía entender a la perfección de lo que hablaba. Había centrado mi vida últimamente tanto en lo profesional que, a cambio, estaba creciendo un deterioro terrible en mi vida personal. Le prometí a mi amiga que intentaría remediar ese tremendo desequilibrio. Prueba de ello ha sido este extraordinario y sensacional fin de semana. Vino una amiga de Madrid a visitarme y nos fuimos, a su vez, a visitar a su hermano en un hermoso lugar de Sevilla. Allí, en una pequeña pero acogedora casa de campo, nos apalancamos en la chimenea y nos dedicamos, durante dos días enteros a hablar, dormir y comer. Cosas sencillas, alejadas del alocado mundo de la empresa, la política o la cultura, donde podía hablar de cosas banales sin importar nada el resto del universo. Lo más emocionante fue cuando comíamos a las tantas de la tarde, disfrutando del sol sevillano y bebiendo un buen gazpacho andaluz. Sin duda, para una persona que viaja como costumbre a países exóticos y tiene encuentros con hombres y mujeres notables y se rodea de experiencias extrañas, el beber gazpacho con unos amigos ha sido una de las experiencias más extraordinarias y hermosas que he vivido en los últimos meses. Y es que a veces, en las cosas sencillas de la vida, se reencuentra uno con la esencia del todo… Sí habéis visto la película de Leolo y recordáis aquella parte en la que decía eso de «comíamos pepinos en la yerba«, seguramente entenderéis esto que os digo…
(Foto: Comida vegetariana en Mairena del Arcor, noviembre de 2008)

5 respuestas a «Comíamos pepinos en la yerba…»

  1. diría que no es sólo a veces que en la sencillez se encuentra lo esencial, sino siemprehay acaso algo más esencial que el amor?y no es acaso la energía más simple que nos conforma como seres sintientes?

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  2. Este post me ha parecido muy bonito, pues en esos pepinos, en ese sol que se intuye, está encerrada esa sencillez de vida que nos haría vivir con menos artificio, con más plenitud

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