Herejía es una palabra que siempre me acompaña. Deriva del griego hairein, una de cuyas acepciones es escoger, y hairesis, por derivación, equivale a opinión. Por lo tanto, el hereje es el que escoge y el que, normalmente, opina, y de forma diferente. Eso es especialmente una de las características de aquellos que deciden, en contra de la norma imperante, emprender un nuevo camino en sus vidas o simplemente en sus acciones cotidianas. En días como este lo noto especialmente. El ritual de la noche de reyes, mercantilizado por republicanos consumistas que adoran a monarcas que practican la magia, así son las paradojas de la vida, se convierte para mí, y quizás porque no tenga hijos, en un acto altamente cualificado de peligroso. Por eso esta noche será como otra cualquiera, quizás abrumada por la soledad como compañera única y con la melancolía de observar sobre mi mesita de noche los únicos regalos recibidos en estas fechas paradójicas: dos pequeños tarritos que encierran unas piedrecitas australianas, regalos de Linda en Copenhague, y que además, encierran, la promesa de una esperanza futura. Lejos de los grandes regalos que esta noche muchos recibirán, esas pequeñas piedrecitas fosilisadas iluminan a cual estrella vespertina que guió en su día a los monarcas magos hacia el portal de Belén, la cueva simbólica del corazón habitada por el alma, por el espíritu encarnado del niño Jesús.
Pd.- Estaba escribiendo esto cuando, sincronías del universo, me llaman de la OCU, Organización de Consumidores y Usuarios para ver si me interesaba ser socio. Qué llamada más oportuna para la noche de reyes y tras esta reflexión. Les he dicho la pura verdad: me he vuelto un anticonsumista, y más en tiempos de crisis, donde lo más que consumo son alimentos básicos… qué cosas tiene la vida…
(Foto: Mesita de noche llena de libros y mis dos pequeños regalos navideños, obsequios de Linda en Copenhague, que me sirven como amuletos para espantar de mi lado esa soledad tan desolada, diciembre de 2008).

Lamento mucho que sientas tanto esa soledad. Pero la soledad, también, es un espejismo de la personalidad.Animo pues.
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Yo te ofrezco de alguna manera mi compañía, no se muy bien como puedo hacerlo,pero quiero que tientas mi proximidad.Un abrazo fraternal
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Ya la siento y la agradezco… más allá de la personalidad y su espejismo, está la comunión de las almas, como nos recuerda Joaquin… allí estamos y allí no existe más compañía, y de la grata… gracias pues…
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Yo no tengo más remedio que dejarme llevar un poco por el consumismo de estos días por mis hijos. Sinceramente me animo por la pequeña y la ilusión que tiene, pero es todo más falso que una moneda con dos caras. Hasta en la cabalgata de reyes de donde vivo no han tirado ni caramelos y los niños se han quedado desilusionados. Que razón tienes
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Es casi imposible ser anticonsumista, vivimos en una sociedad e la que nos hacen creer que lo material es lo unico importante, y lo unico que vale en la vida, a mi el dia de Reyes pues me viene y me va tal vez por que no tengo hijos.Siento que el dia que los tenga seria algo mas importante para mi
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