Estas migas de pan representan una cualidad en potencia en los corazones humanos. Representa la generosidad palpitante que requiere atención constante para que crezca y se desarrolle con entusiasmo y amplitud. Andaba repasando la economía del don de manos del sociólogo y antropólogo francés Marcel Mauss a cuento de mis Comunidades Utópicas cuando caí en la cuenta de la importancia de regresar a ese estado práctico de la generosidad. Dicen los antropólogos postcoloniales que esa economía del don, propia de las sociedades de cazadores-recolectores representa una forma de subsistencia específica que genera en una reciprocidad mutua entre miembros de una comunidad. Sin embargo, esa nueva economía del don, es decir, de la generosidad, del dar sin esperar nada a cambio (contradiciendo las tesis de Mauss), es algo necesario en la humanidad futura. No hacer del trabajo un bien mercantil que se vende al mejor postor, si no, como decía el Che, trabajar como un bien y un servicio a la comunidad, mirando en todo momento el bien común sin despreciar nuestro propio bienestar. La generosidad en todas sus facetas, como estas migas de pan que todas las mañanas me gusta compartir con mis amigos los pájaros a cambio, eso sí, de sus canciones matutinas… Vaya… quizás Mauss tenga razón… y la reciprocidad se de en cada gesto, aunque sea en pequeños gestos… Sea como sea… la generosidad es imprescindible y será la práctica común en el futuro… Porque el futuro de la humanidad debe pasar por ese camino inevitable…
(Foto: Migas de pan y alpiste enfrente de mi ventana… me encanta ver a los pajarillos revolotear alegres ante el banquete… Todo un regocijo para el alma… y para sus estómagos caprichosos… La Montaña, Abril de 2009)

Vendito don…que tu tienes, al compartir estos preciosos textos con nosotros…Gracias Javier
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