Cosas del Camino


Mañana por fin saldrá a la venta (Editorial Nous, 20 €) el esperado libro de Mario Conde titulado «Cosas del Camino». Os dejo una reseña que Luis ha realizado para que tengáis presente su esencia.
Para la gran mayoría resultaría difícil de creer la afirmación que el autor de Cosas del Camino, Mario Conde, recoge en el prólogo de su libro de no albergar ningún propósito al escribirlo. Al fin y al cabo se trata de un conjunto de reflexiones meditadas profundamente durante sus años de reclusión en la prisión de Alcalá-Meco, tras más de medio siglo vivido (nunca mejor dicho) con una intensidad fuera de lo común. Es probable que la profundidad proporcionada por un trozo de tiempo lo suficientemente amplio conjugado en gerundio y la soledad de su estancia en prisión lo que justifica el sentido de escribirlas. Además, por supuesto, de un silencio que permitió que tales reflexiones «llegaran a él» y le permitieran «mirar por la rendija de la muerte y ver una esplendorosa vida».

Se trata de un libro que puede ser leído varias veces ya que como afirma el autor, «aunque no cambia el libro, puede cambiar el lector». Es muy probable que si el lector se lo propone así sea, ya que la excepcional y controvertida figura de Mario Conde no deja indiferente a nadie en la sociedad española y mucho menos sus reflexiones. Pero para ello es necesario recurrir a la perseverancia y tener muy en cuenta dos aforismos de Cosas del Camino para el potencial lector que se precie de serlo si al hacerlo, pretende no solo leerlo, sino sobretodo, metabolizar su contenido recorriendo una senda de reflexión que le permita entre otras cosas, conocerse mejor y actuar en consecuencia: «Si vinculas tu progreso espiritual a tu autoestima, perderás ambas», ya que «en el peregrinaje hacia el conocimiento de uno mismo hay que superar el asco que se produce al avanzar».

Cosas del Camino es el relato de una etapa que permitió al autor encontrar “brillo en la oscuridad y musicalidad en el silencio”. Ello equivale a dejar que el lodo se asiente en el pozo, algo que fue posible gracias a un viaje al interior de si mismo imposible de recorrer de haber estado sometido al ruido de los humanos, tan característicos en etapas anteriores de excesiva notoriedad mediática. Las reflexiones, por así llamarlas, dejan entrever conclusiones sobre los diferentes pasajes de la controvertida vida del autor, de su búsqueda espiritual y metafísica, sus relaciones con el poder y finalmente, el encuentro de una “verdad” basada en la “experiencia”.

Son de sobra conocidas las ideas de Mario Conde acerca del Sistema, pero algunas delatan una evolución positiva y sorprendente en alguien que, no por ser popular, puede parecer que carece de ese aura de misterio que le permite seguir siendo un gran desconocido para la gran mayoría. Así se refleja como cuando afirma que «El fundamento de un Sistema son intereses disfrazados de postulados racionales. ¿Cómo evitar entonces que todo centro de poder lo sea en realidad de intereses?». Es una frase cargada de un contenido que define parcialmente su pensamiento actual, un pensamiento que según Mario Conde no es suficiente para acceder a la verdad ya que en ese difícil camino es necesario recurrir a la conducta que delata nuestra conciencia que no sólo «siente miedo de saber como somos» sino que con demasiada frecuencia escabulle el presente porque «preferimos hablar de cómo nos gustaría ser».

Es probable que el lector coincida en algunas de las reflexiones, ya que muchas de ellas delatan una verdad en muchos casos inconveniente. No tiene demasiado sentido afirmar que Mario Conde pretenda ratificarse en sus creencias ni tampoco alimentar la planta del rencor cuando el autor, desde la profundidad de su experiencia vital además de su conocida condición de abogado del Estado, afirma con rotundidad que «El hombre justo es lo opuesto de el hombre de la Justicia», una institución que con demasiada frecuencia tiene en la prueba a un “criado de sus intereses», y de ahí que la revolución no sea más que «la ruptura de la red de intereses que soporta el Sistema». Otras percepciones como «lo que los humanos llaman paz solo sea un recreo de su violencia» tienen lugar con demasiada frecuencia, y para ello no sólo es necesario recurrir al telediario, basta con echar la vista atrás y contemplar la historia del hombre en la tierra, o mejor dicho, la historia del hombre contra el hombre.

Tiene cierta credibilidad la afirmación inicial del autor de que es la ausencia de propósito lo que le impulsa a escribir estas reflexiones. No busca Mario Conde imponer una verdad sino autoexcluirse de tal pretensión, tan de moda a lo largo de la historia del hombre consciente. Como decía Krishnamurti, uno de sus principales influencias espirituales, “la verdad no tiene caminos”, y ahí Mario responde que la mejor forma de destruirla es ”institucionalizarla, convirtiéndola en Sistema». Cosas del Camino es un libro que desafía el sendero de una cultura la occidental que deambula regida por el «principio de lo conveniente», un principio que según el autor, permite «ganar batallas, pero no la guerra».

4 respuestas a «Cosas del Camino»

  1. Aquí os dejo abrir un libro muy útil para que lo miréis, se llama El Gran Juego, de C. Martín Pérez. http://www.personal.able.es/cm.perez/comentarioslibros.html http://www.personal.able.es/cm.perez/Extracto_de_EL_GRAN_JUEGO.pdf Se trata de un libro de estrategia, ya sea política, militar o de marketing, pues inclusive en la actualidad se dice que emplea en las carreras de empresariales o derecho. Con lo que veas se puede practicar mucho sobre estrategias, autocontrol, PNL, lenguaje verbal y corporal, liderazgo, seducción, manipulación, persuasión y lucha por el poder.Saludos.

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  2. 12-05-09 JUICIO EN BARCELONA POR EXTORSIÓN Y DENUNCIAS FALSAS.ACUSADOS, RAFAEL JIMÉNEZ DE PARGA, ALFREDO SÁENZ ABAD, Y OTROS.EL BANESTO DE MARIO CONDE, INTERVENIDO POR EL BANCO DE ESPAÑA. Rafael del Barco Carreras Un repaso al desastroso BANESTO de 1994. La sexta jornada del juicio para dilucidar quien y cómo se originó una querella, ampliada y ratificada cuatro veces, con las falsedades que convertidas en indicios criminales condujeron al juez Luis Pascual Estevill a dictar tres autos de prisión, y retirarlos tras cobrar 50 millones de pesetas, con la presunta complicidad del abogado externo del banco, Rafael Jiménez de Parga, multiplica las falsedades y mentiras de todo el proceso, entrecortadas por el “no recuerdo”.Primer testigo, el sicoterapeuta del administrador de Harry Walker, González Mestre, que tras pasar tres días en la cárcel y la posterior “suspensión de pagos” de su grupo cayó en profunda depresión, y pedía 300.000 euros de indemnización. Por suerte corta declaración seguida de la desgraciada testificación de seis cargos de aquel Banesto. Jubilados, prejubilados o despedidos. Casi, o todos, letrados del Banco. Por el momento me ahorraré nombres por si se me escapan descalificaciones que los seis se merecen. Lo único claro a un oyente imparcial, inexistente, era que Alfredo Sáenz Abad, presidente del banco y actual segundo de Emilio Botín, ni intervenía ni sabía que se cocinaba en una Mesa Calificadora Central, que tampoco calificó nada. Si nombres y cargos se pasaban responsabilidades cargando a ausentes, por las cartas cruzadas entre sucursal y central respecto al grupo Harry Walker, para Banesto Grupo Olabarría, en Madrid pedían datos que nunca llegaron. Situación justificada en un bucle de preguntas e ininteligibles respuestas que el Presidente de la Sala interrumpió por reiterativas. Una anécdota, el pago de una factura al Bufete Jiménez de Parga por 3.500.000 de pesetas por unas investigaciones (sin precisar) de una agencia llamada INVESTIGATION BOUREAU, propiedad de los Jiménez de Parga. Otra, la presencia en el asunto, también sin precisar, del difunto Ramón Guardans, prohombre barcelonés nieto del gran CAMBÓ, presidente del Comité Regional de BANESTO, que acabaría mal por cuestiones crediticias con su propio banco.Todos colapsados en su labor en el banco, la cifra de morosos pasaba de los 300.000 millones antes declarados a 700.000 con un 30% en Barcelona. Oyendo a aquellos ex cargos, pidiendo a gritos un psiquiatra o psicólogo para centrar su personalidad y circunstancias en aquel BANESTO, se entiende el porqué de sus escasos recuerdos y olvidos, y la propia intervención del Banco de Mario Conde por el Banco de España. Si uno ratificó una de las querellas, pasando de anterior acusado a testigo, otro se acogió en 1998 a una excelente jubilación anticipada compensando un crédito de 8 millones y otras prebendas, con en la actualidad un bufete propio que trabaja con Banesto y dice otras instituciones financieras. Se repetía también el caso de otro testigo en otra jornada, despedido a la brava. Y cuidado, aquella gran pelota morosa y totalmente incobrable, rodaba de mucho antes de Conde. Se renovaban créditos desde tiempos inmemoriales, y por lo deducido en cada “nuevo crédito” se estampaba en la carpeta “Grupo Olabarría”. Uno de los declarantes aseguraba que un director de la OP Barcelona siempre confirmaba los expedientes con un “tranquilos, esto es del Grupo Olabarría” a pesar de en repetidas veces haber oído a Pedro Olabarría que él jamás avalaría porque no se sentía obligado ante aquellas renovaciones. Pero, como si de una premisa se tratara, nadie mencionó a Javier de la Rosa y Banca Garriga Nogués, procedencia del enredo.Si el primer banco nacional era un basurero, y a tenor de banqueros y ex bancarios, comparando con bancos y cajas actuales, donde se dan por supuestos los valores morales de los reales beneficiarios de los créditos, los gestores de los grupos, se conceden grandes cifras sin aval, y se renuevan y amplían créditos, se entiende un poco más la ACTUAL PROFUNDA CRISIS. Y si aquel Banesto repartía dividendos en pura quiebra, los actuales igual, y las cajas declarando beneficios.Una jornada, más que aburrida, decepcionante o preocupante por el mensaje trasmitido, y por la poca moral que clientes y bancarios ponían de manifiesto. Ver http://www.lagrancorrupcion.blogspot.com

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