Cuando vivíamos en Barcelona compramos un bonito televisor de diseño de la marca Loewe, carísimo pero hermoso para decorar el bonito salón del adosado. Quedaba austero con las paredes blancas carentes de cualquier exagerada decoración. Como era grande y era lo último, porque por aquel entonces siempre estábamos a lo último en tecnología, nos gustaba mirarlo, incluso cuando estaba apagado. De hecho, creo que pasaba más horas contemplándolo cuando estaba apagado ya que sólo lo utilizaba para ver las noticias de las tres y estar informado del mundo de forma visual. Por la mañana recibíamos la prensa en casa y casi nunca teníamos tiempo de verla, tampoco la tele y tampoco casi nada debido a la vida acelerada de la ciudad y la ambición de abarcar cuantos minutos pudieran dedicarse en nombre del progreso. Y el progreso consistía en eso, en tener una gran casa y lo último en tecnología, en coches, en televisiones y ordenadores para luego descubrir, con cierto desencanto, que no teníamos tiempo para disfrutarlo. Cuando me mudé al sur buscando cambiar progreso por tiempo, descubrí con asombro que podía disponer de más tiempo y alejado de la necesidad de progreso. Así que regalé mi bonita televisión, mis bonitos ordenadores de última generación y todo cuanto me resultara innecesario. De la quema de brujas me quedé con mi pequeño portátil de más de cinco años, toda una antigualla en el vertiginoso mundo de la tecnología. Y ahora miro las paredes y no veo aquella televisión de diseño, tan bonita ella. Ya casi ni me acordaba de sus sensuales formas, pero sí de los momentos que pasaba todos los días, a las tres de la tarde, mirando las noticias, tumbado en aquel sillón, también de diseño, que también regalé. Ahora no tengo tele, pero admito con cierta humildad que echo de menos el sillón y esos momentos a las tres de la tarde.

Buena entrada Babajavier… yo no veo nunca la televisión, aunque el ordenador me quita demasiado tiempo.
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Javier, se puede vivir sin televisión y sin sillón, el problema es que no queremos…Mira que regalar el sillón!! 🙂
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Se puede vivir sin televisión (nuestros antepasados lo hicieron)Pero ¿por qué prescindir de algo que nos abre las puerta al mundo y nos sireve de entretenimiento? A veces, las cosas no son malas, depende el uso que hagamos de ellas.¡Y un buen sillón es un buen sillon!Si podemos, ¿por qué vamos a prescindir de ello?Flagelarse por flagelarse no lleva a ningún camino. Hay que flagelarse cuando haciéndolo podamos serles útiles a otros.Javier, cómprate un buen sillón y un televisor y déjate de tonterías.Un amigo que te quiere.
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Hombre mis mejores recuerdos con la tele son cuando los sabados por la tarde echaban Heidi Marco o Mazinger z, y después la peli.Pero ahora la verdad, aunque veo algo de televisión me acuerdo de buenas series como Curro Jimenez, La frontera azul la del famoso ling chung, o domumentales como el hombre y la tierra o Jaques Cousteau con el Calipso. Eso me recuerda tambien que tengo unos añitos.El otro día le decía a mi cuñado que me encanta poner la tele y quedarme dormido. Tardo cinco minutos. Inténtalo.Oye ademas el sillón sirve para invitar a alguien a sentarse o para quedarte dormido. ¿pa que lo das?
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Ahora el problema no es la TV o el sillón,sino que hay tanto de todo, que le damos muy poco valor a lo material. Eso sí…te acuerdas de cuando eras más joven.
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JAMAS!!!!!!!!!!!!!!!!!!Eso es una utopia. Se puede vivir sin paz, se puede vivir sin derechos de los animales y de las mujeres; se puede vivir sin libertad; se puede vivir sin tener que comer y sin trabajo; se puede vivir sin tener una casa digna donde vivir; se puede vivir sin honestidad y sin profesionalidad; se puede vivir sin solidaridad ni fraternidad; se puede vivir sin un mundo no contaminado, y ciertamente se puede vivir sin un mundo sin programas de armamento nuclear. Ahora, sin television? Eso es imposible!!! Como se va a vivir en un mundo sin television!!!
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La verdad es que los mas peques son los que mas horas queman viendo la tele ,después de los juegos de las famosas maquinitas . Si nos fijamos cuando los niños ven la tele parecen sumejidos, se encuentran pasivos ,y pienso serán consientes de que estamos al lado ,y tienes la sensación de que se encuentran en otra dimensión ,y me da mucha pena.Recuerdo cuando mi madre escuchaba la novela de Lucecita junto a mi abuela , que tiempos me sentaba con ellas y todas las tardes debatimos con todos los capítulos
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