Montilla y el totalitarismo


Supongo que si un layetano se levantara reclamando en el territorio catalán su lengua primigenia como única y verdadera sería tachado de culturalmente inadaptado y políticamente acabado. Si además fuera hidalgo de la supremacía layetana contra la cultura de pueblos como el lacetano o el cossetano ya sería tachado de totalitarista. El que lo haga un presidente de una región autónoma hoy día es tachado de valiente y sensato. Pero si un antropólogo examinara meticulosamente la realidad cultural de Cataluña pronto se daría cuenta de que en su territorio, existen diferentes lenguas y culturas que pretenden una convivencia pacífica la una con la otra, y que en ningún momento de la actualiadad debería tacharse a una como superior a la otra ni imponer multas por usar unas u otras. La desfachatez política es tan surrealista, que se permite imponer sanciones por usar una lengua ya sea en un contrato laboral o en un anuncio publicitario o en el cartel de un negocio privado. Lo aberrante del asunto es que a eso se le llama totalitarismo cultural, y que la mejor forma de defender una cultura y una lengua no es sancionando a otra, como, por cierto, hacía Paquito Franco, ¿recuerdan?

7 respuestas a «Montilla y el totalitarismo»

  1. Otra vez el falso argumento del españolismo: «como Franco pero al revés». Otra vez jugando a la confusión, mintiendo para demonizar el nacionalismo catalán. Otra vez desinformando, buscando crear un conflicto donde no lo hay. Decir que se sanciona o se persigue al castellano es falso. Léete la ley de normalización lingüística (aprovada democráticamente, entre otras cosas, para reparar los desaguisados de Paquito). NO SE SANCIONA POR ROTULAR EN CASTELLANO, sino por no hacerlo, también, en catalán.

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  2. No se trata de demonizar al nacionalismo catalán, sino al totalitarismo de cualquier color. El día que en España prohiban o multen por poner un cartel en árabe, japonés, chino mandarín o cualquier otro idioma el argumento será el mismo. La LIBERTAD cultural debería estar por encima del totalitarismo cultural. Creo que el racismo cultural ya no está de moda en estos tiempos. Y la realidad cultural catalana no debería crearse a base de imposiciones de una lengua sobre otra, me da igual si esa lengua es la castellana o la catalana, porque lo que no acepto es, y lo repito hasta la saciedad: EL TOTALITARISMO Y EL PENSAMIENTO ÚNICO.

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    1. Entiendo que se pueda discrepar de las posturas y métodos del gobierno catalán o de los partidos nacionalistas. Pero pienso que deberíamos ser extremadamente cuidadosos en el uso de determinados términos (totalitarismo, persecución, imposición…), y evitar equívocos (intencionados o no) como el tema de las sanciones a la rotulación, porque es jugar con fuego.

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  3. Precisamente a eso me refiero, a jugar con fuego… ¿por qué no se premia, en vez de castigar, a los que promueven la normalización linguística? ¿Por qué no en vez de sanciones no incentivan el uso del catalán de forma amable? Si yo soy comerciante y tengo mi letrero en chino mandarín y me multan por eso, ¿acaso tendré un sentimiento amable hacia una cultura que primero me rechaza y segundo me impone una ley «cultural» a base de multas? Ocurre lo mismo con la religión, y la religión y la cultura deberían entenderse como algo que nace de lo privado y va hacia lo público, y no viceversa…

    Per mi es important parla amb català, però m’agrada fer-lo en plena llibertat, al igual que m’agrada parlar el castellà o l’anglés en plena llibertat. La imposició mai ha sigut una solució per res. Per aixó, visca Catalunya Lliure de totalitarismes!!!!

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  4. Existen muchas iniciativas para fomentar el uso del catalán de forma amable. Las parejas lingüísticas, por ejemplo, para facilitar a los inmigrantes el aprendizaje del idioma a través de la amistad. Detesto el totalitarismo tanto como tú, en lo que no nos pondríamos de acuerdo, seguramente, es en si se puede hablar de totalitarismo en una sociedad democràtica y plural como la catalana.

    La situació, segons el meu punt de vista, és que si algun idioma es pot utilitzar a Catalunya amb total llibertat és el castellà. El català encara és minoritari en molts àmbits. En el cinema, per exemple, ara que el tema està d’actualitat. Si vull veure una pel·licula al cine en el meu idioma, ho tinc negre. Ara les grans distribuidores volen fer vaga contra la llei del cinema en català perquè no els resulta rendible: per què no parlem, també, del «totalitarisme» del mercat?

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  5. Perdó, ¿com dieu?…es broma.

    Las lenguas están hechas para entenderse, no para separar a la gente. ¡Digo yo!.
    Libertad de elección es la clave. Todo ello aderezado con educación.

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  6. Las películas, como en el resto de países «cultos», no deberían ser dobladas ni al castellano ni al catalán, encontes no tendríamos estos complejos estúpidos cuando vamos al extranjero sin saber hablar bien otras lenguas… Y me parece patético que se multe por ejercer libremente una actividad… Como digo, no es forma de incentivar la cultura… Lo interesante de toda esta cuestión es que una lengua, ya sea la catalana, la castellana o el chino mandarín, desee imponerse sobre otra de forma artificial. La cultura es algo que se lleva en la sangre y en la psique de cada uno y eso hay que respetarlo al máximo y con la mayor de las delicadezas, al igual que se debería hacer con la religión pues entramos en el marco de las creencias y las esencias privadas de cada individuo. Y la esencia cultural no se puede mancillar con imposiciones políticas. Siempre he defendido la normalización linguística, y he participado de ella, por las aberraciones que el pasado franquista -no españolista, no confundamos- había hecho en el pasado… Pero me temo que ahora nos toca ser críticos con todo lo que está ocurriendo o la cosa acabará mal… muy mal…

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