Hablemos de sexos


El sexo crea monstruos, pero también dioses. Por eso es bueno discernir entre unos y otros, sobre todo en los tiempos que corren, para no culpar al sexo de las atrocidades que pueda provocar por su mal uso o por su mal entendimiento. Como cualquier otra cosa, el sexo es neutro, y tiene sus propias funciones bien definidas, ya sea en los planos físicos, emocionales, mentales o espirituales. El sexo en sí mismo no es bueno ni malo. A veces viene acompañado de amor y a veces no, a veces provoca emoción y a veces no. Cuando ocurre lo último, es simplemente un intercambio químico que produce una sensación placentera en varios niveles. Esto, como todo en la vida, no es malo ni es bueno, siempre que se ejerza de forma voluntaria y no violenta. Es cierto que el sexo, o la carencia del mismo, es uno de los mayores motores de estrés y violencia que existen. Pero también es válvula de escape de emociones frustradas, de energía acumulada, de pesadez existencial. Y también de creación. Crea seres, crea emociones, crea energías, crea pensamientos y crea espíritu. Quizás en esta, y no en otra, esté su verdadera grandeza. El sexo como acto creador.

En un plano más elevado, alejado de lo esencialmente físico, hay, además, intercambio de emociones. La expresión puramente física y animal, visceral, traspasa la barrera de lo anímico para agregar el añadido etérico de la emoción. Aquí se construyen puentes y lazos que van más allá del simple contacto químico. Se añade sustancia vital, protoplasmas astrales que provienen de esos mundos sutiles que tanto nos cuesta comprender. Aquí, el puro deseo se desgarra, produce risa y llanto, miedos y alegrías. Jamás quedas indiferente ante un sexo emocionado, o teñido de pintura rebelde, de pura vibración. Aquí, el sexo, de nuevo, no es ni bueno ni malo, pero ha sido tanto su poder, que ha cambiado iglesias, pensamientos, reinos y vidas. Casos extremos, locuras, enamoramientos, pero también muertes, sufrimientos, posesiones y alguna que otra guerra o maldición. La emoción que se suma al potencial energético del sexo produce grandes cosas, buenas y malas, dependiendo del sentido que les demos a cada momento. Sin duda, no nos deja indiferentes, nos toca, engendra huellas, nos confunde, nos enloquece, irrumpe en nuestras vidas y nos ciega. Provoca emoción, y dolor, y alegría. Y también arte. Los artistas son sexos andantes, porque entienden la importancia del acto creador. Y ciencia, y filosofía, y ordena la violencia en eso que llaman política, que no es más que una masturbación controlada y adornada que provoca civilización.

Pero más allá de estos estadios, del puramente físico y el puramente emocional, existe el sexo que viene acompañado de amor. Aquí la palabra como expresión sublime de la comunicación silenciosa ejerce un significado más profundo. Pues el sexo se convierte en comunicación, en compartir, no en dividir, sino en sumar y fusionar. Posiblemente sea el momento de mayor aproximación a la experiencia mística, pues este tipo de sexo, a veces, no necesita contacto, ya que la parte orgásmica de la unión no tiene que ver con los planos físicos o emocionales, sino con aquellos que se abandonan en lo invisible de la cámara de en medio. El punto donde el corazón se transforma en red de redes y amasa para sí todo cuanto desea. Una mirada, un roce, una canción, un paseo, un abrazo, pueden provocar mayores cuotas de deseo sexual que el mero y placentero roce físico. Aquí no hace falta penetración, ni fornicación, ni felación. Baste un simple pensamiento para creernos en mutua comunión con el otro. Aquí ya no hablamos de deseo, ni de querer queriendo, ni de simple enamoramiento, sino de pleno amor. Amor como entrega, amor en silencio, amor alejado del egoísmo, donde lo único que merece ser vivido es la felicidad del otro, el servicio al otro. No es un amor posesivo y no entiende de entregas personales. No divide, sino que multiplica. No esclaviza, sino que libera. No se encierra o concentra en una o dos personas, sino que es capaz de abrazar al conjunto de la humanidad en un solo y único deseo: amar amando.

Este, y no los otros, es el mayor sexo de todos, porque incluye lo físico y lo emocional, pero puede trascenderlos hasta el punto de dejar de necesitarlos. Por eso el amor verdadero prescinde de todo. Nace libre y cuando lo hace, ya nunca muere. Permanece para siempre, porque no ata, porque no presume, porque no mancilla, porque no mancha. Se mantiene flotante en las esferas de lo inescrutable. Es allí, en lo insondable, donde nace y permanece. Es allí, en lo incognoscible, donde explota en millones de esencias que bañan a todo cuanto alcanza. Allí, en el silencio, te amo amando…

6 respuestas a «Hablemos de sexos»

  1. Querido Javier:

    Enhorabuena y gracias por el texto, y por la atrevida ilustración.

    Como carezco de tus dotes literarias, copio los palabras con las que más identificada me he sentido, las que más me han gustado:

    … más allá de estos estadios, del puramente físico y el puramente emocional, existe el sexo que viene acompañado de amor. Posiblemente sea el momento de mayor aproximación a la experiencia mística. Una mirada, un roce, una canción, un paseo, un abrazo, pueden provocar mayores cuotas de deseo sexual que el mero y placentero roce físico. Aquí no hace falta penetración, ni fornicación, ni felación. Aquí ya no hablamos de simple enamoramiento, sino de pleno amor. Amor como entrega, amor en silencio, amor alejado del egoísmo, donde lo único que merece ser vivido es la felicidad del otro, el servicio al otro. No es un amor posesivo. No se encierra o concentra en una o dos personas, sino que es capaz de abrazar al conjunto de la humanidad en un solo y único deseo: amar amando…

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  2. Entre el sentimiento del amor y el sexo con amor , hay un sensación mágica cuya definición no existe. Te hace sentir una parte de Dios y te comunica con el mundo.
    Un abrazo 🙂

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  3. NO CONCIBO EL SEXO SIN AMOR,PERO SI, EL AMOR SIN SEXO…,AMAR Y DEMOSTRAR ALEGRIA CUANDO NO SE SIENTE,Y SONRREIR CUANDO SE DESEA LLORAR,CALLAR CUANDO LO IDEAL SERIA GRITARLO,TENER FE EN AQUELLO
    QUE NUNCA DEJARAS QUE OCURRA, LAS GRANDES ALMAS TIENEN VOLUNTADES,LAS DEBILES SOLO DESEOS… PERO TAMBIEN ES AMOR, AMAR A ALGUIEN EN SILENCIO DURANTE AÑOS,Y HAY NO EXISTE EL SEXO. BESITOS E.M.A.

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