Aún recuerdo los paseos junto al lago. Alguien me preguntaba hoy sino era al lago a quién amaba. Muchas veces pensé así, que quizás eran aquellas montañas, aquel paisaje exuberante, aquellas corrientes de aire fresco y limpio, aquellos cielos revoltosos cargados de sorpresas… quizás era aquello lo que amaba… Pero no puede ser así porque de los paseos junto al lago ni siquiera recuerdo el color de sus aguas, ni el llanto o sabor de sus olas calmas. Sin embargo, ahora, en la lejanía, puedo recordar con la intensidad de los dioses cada uno de los suspiros, alientos y sabores que sus entrañas despedían. Esa duda quedó entonces despejada. Pero aún quedaba una más. Estos dos días en la Montaña han sido duros. Producto en parte por el cansancio metafísico que llevo arrastrando y por los sinsabores de la rutina, del devenir diario. Pero la dureza iba fraguando cuando los pequeños detalles que nos hacen grandes abrían las canillas del aire y nos deja respirar profundamente. J. me escribe y me manda un hermoso regalo para mi cumpleaños… Me preguntaba como diablos había descubierto que mi cumpleaños era en estas fechas y admiraba por ese motivo el detalle, el pequeño detalle que lo hace tan grande. No el hecho de su obsequio, sino el hecho de haber pensado en ello y haber articulado ese gesto hermoso, un gesto de amor y generosidad. Y W. también tuvo su gesto al disculpar esta mañana, invitándome a una “entera con tomate”, todas mis andanzas de antropólogo invadido por el afán de descubrir el mundo. “Viajas mucho”, me repite una y otra vez… Y tienes razón querido W., pero es tan difícil el no hacerlo cuando hay tanto por descubrir… Además, mis viajes son como los de Juan Salvador Gaviota, que no comía, que no dormía, con tal de sentir ese viento liberador en sus alas. Resultaría interminable la lista de hambrunas materiales que esos viajes conllevan. Las mismas no serían soportables por cualquiera que no antepusiera sus sueños a todo lo demás. Por eso, si dejara de hacerlo sería contraproducente, porque sería como quitarle el bistec al niño o el agua al sediento. Habrá entonces que convivir con este pequeño mal y buscar fórmulas para poder entender la naturaleza del alacrán. Y por la tarde una hermosa conversación con B., que viendo todo lo ocurrido me invita a pasar un fin de semana en la playa y así abrazarnos como lo hacen los nacidos dos veces, con respeto, con amor, con desapego, con complicidad. Lo haremos mi querida B., porque aunque aún no sepamos si venimos de las Pléyades o de los mismísimos infiernos de este mundo, en cada suspiro compartido alcanzaremos la gloria del cielo que nace de la sincera amistad. Y luego también llamaron E. y C. como si intuyeran que hoy era un día para pasar con amigos aprovechando que el Wesak se aproxima y es tiempo de abrir la visión. Y así quedé pensativo, repasando en este vespertino momento todo cuando ha acontecido hoy, mientras que me alejaba poco a poco del lago azul, de sus orillas, para transportarme a lo profundo de toda esta esencia: el amor, el amor silencioso. Amar en silencio, ese es el verdadero significado de todo cuanto acontece en el universo. Es la ley de atracción, la misma ley que sostiene planetas y galaxias, en desapegada sintonía unos con otros. Allí, estrellas que flotan, amantes fortuitas de su condición estelar… aquí, hombres y mujeres que se esfuerzan por comprender la verdadera esencia de sus órbitas errantes. Amar en Silencio, lejos o cerca del lago azul, pero recordando y amando cada uno de aquellos suspiros, amando hasta que duela, porque ese es el verdadero amor, el que nos hunde y nos eleva, y en su roce produce dolor, dolor placentero, llevadero. Dolor inquieto, dolor que nos mantiene vivos, abiertos, despiertos, elevados en la máxima potencia. Sí, amor, en el lago azul, pero también en el regalo de J., en la “entera” de W., en la playa de B. y en las llamadas de E. y C. Amor en lo grande y en lo pequeño. ¿Hay algo más grande que el amor? Quizás uno: el saber perdonar a los que yerran, porque somos humanos, porque somos limitados, divinamente limitados, pero con la capacidad de perdonarlos y perdonad al que nos adolece. ¡Ah sí! El lago… era un lago azul… ahora lo recuerdo… ahora la recuerdo…

«No tengo ligaduras;
me abandoné del todo.
He ido en la noche iluminada
hacia goces que eran mitad reales
mitad elaborados por mi espíritu.
Y he bebido un vino fuerte
como solo los audaces beben el placer.»
Kaváfis
Esta semana pasaré muy cerca de tu montaña.
Felicidades!
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Muchas felicidades, querido Javier !!!
Hoy tambien te he llamado yo, y sin saber que era tu gran dia, solo pensando en acompañar, algo debió avisarme que debia ser hoy cuando lo intentara, cuidate mucho para que cumplas muchos mas.
Que joya eres !!!
Un abrazo
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Tenemos, si queremos, el poder de ayudarnos los unos a los otros, de entendernos, de escucharnos, de no hacernos daño deliberadamente, de respetarnos como minimo, el poder de ser humanos, para echarnos siempre de menos.
Acaricio el recuerdo, de vez en cuando, forma parte del trueque, que disfrutamos, araño la nostalgia, con la cual vivo, y añoro tus abrazos, y aun los percibo, y te aprieto tan fuerte, y a ti me afano, y dejo que el recuerdo, curve mis labios, y saque a pasear, viejas sonrisas, añejas circunstancias, y rancias brisas,divago en el recuerdo, y con el vivo, y evoco tus abrazos, y aun… los recibo.
Animate, porque es mas de lo que todos hemos vivido alguna vez, y al final uno va nadando hasta encontrar finalmente la orilla. besitos E.M.A.
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¡Cómo llegas al alma Javier! .¡Cómo la acaricias!
Un abrazo
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«Somos libres de ir donde queramos y de ser lo que somos» esta frase refleja el espíritu de libertad de Juan.
Juan Salvador Gaviota lucha por una vida plena: primero lucha por ser crítico y tener su propia opinión, no la que le impone la bandada y luego, por intentar hacer ver a las gaviotas que están dispuestas a verlo, a vivir y no a sobrevivir, a enfrentarse al sol de Platón, que hay otra vida más allá de los preceptos de la bandada. FELIZ VIDA.
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Pues parece que hoy es tu día, entonces
¡¡¡FELIZ CUMPLEAÑOS QUERIDO JAVIER!!!
Que sigas viviendo intensamente y a tu manera,
y que cada día recibas todo el AMOR que te mereces,
Un Beso
Celia
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Hola compañero, al parecer hasta hace unos minutos, era tu cumple. Aprovecho para felicitarte aunque sea un poco tarde, pero ya lo dice el refrán » más vale tarde, que nunca». un abrazo
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