Wesak y la luna llena de Tauro


El Wesak de este año coincide con mi propia revolución solar. Es decir, la fecha de mi cumpleaños con la fiesta más importante del budismo y de los grupos de nueva consciencia desde que en 1925 el maestro Tibetano diera a conocer la importancia de esta luna llena. Ambas fechas siempre las he celebrado en retiro, en silencio, apartado del mundo, y hoy, 28 de abril, uno se hace algo más mayor y prefiere desaparecer no en un retiro espiritual como en años anteriores, sino de una forma aún más anónima.

Toca pensar con fuerza en la restauración del mundo antes de que cualquier Mefistófeles grite ese Verweile doch! y desee detener nuestras vidas. Ese es el trabajo de los diablos que nos rodean: detener nuestras vidas, detener el flujo de la vida para que las cosas no se realicen. Por eso es el ser que todo lo niega. Y por eso Goethe lo describió así en su maravilloso Fausto. Pero hay una fuerza mayor que todo eso, una fuerza que nos arrastra hacia nuestro destino inevitable, una fuerza que repara los errores y las engañifas de todo cuanto nos rodea. Una fuerza que hoy, en la luna llena de tauro, donde el ojo se abre y la visión penetra, se esforzará para llenarnos de aquello que más allá de la contradicción, nos hace productivos… Mysterium coniunctionis

3 respuestas a «Wesak y la luna llena de Tauro»

  1. Querido Javier,

    anoche fuí a El plantio, a la meditación, y por casualidad leí el texto en alto, al lado del Dr. carvajal, de una manera inconsciente pero como si viniera de manera natural, te lo dedique a tí, allí os conocí, y por vosotros pedí, sobre todo para que «tu revolución», que ademas coincide con fechas tan importantes, sea para bien. Y así será.

    Un abrazo

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