La buena mesa



Todo espacio físico requiere de un cuidado. Una habitación, un coche, un cajón, un jardín, un templo, una sala, un edificio. Algo tan básico como esto, la limpieza, el cuidado de todo aquello que habitamos, parece natural. Sin embargo, a veces olvidamos cuidar, limpiar y proteger ese espacio físico en el que vivimos, tenemos y mantenemos nuestro ser a diario: nuestro cuerpo físico. B. es vegetariana de nacimiento. Sus padres lo eran cuando ella nació, y ahora posee un cuerpo bellísimo, cuasi perfecto para una mujer de su edad. Miraba el mío con curiosidad, sobre todo mi cara en forma de galleta. Sabe que mi alimentación, a pesar de ser vegetariana, no es muy buena, pues sabe de mi afición por esos grandes vasos de leche con galletas diaria. Por cierto, C., en su visita, a sabiendas de mis debilidades, me regaló una hermosa camisa con el monstruo de las galletas de Barrio Sésamo. Realmente B. tiene razón. Al vivir solo únicamente disfruto de platos excelentes cuando el inquilino, el hijo pródigo que volvió meses más tarde, nos deleita con su cocina. Lo peor de esta historia es que el cuerpo tiene memoria, y al pasar de los años, nos devuelve en forma de enfermedades todo eso que hemos hecho para no cuidarlo, limpiarlo. Véase mi cara de galleta. El caso es que, sincronías de la vida, minutos después de marcharse B., recibo de Conchita el siguiente mensaje: “Meditación y taller sobre alimentación espiritual, hoy a las siete en Córdoba”. Como no creo en las casualidades, me miré al espejo, contemplé mi rosada cara de galleta y me fui pitando a Córdoba. El taller fue muy bonito y se habló de la importancia de comer en conciencia y con consciencia. De lo importante de una buena dieta y de los beneficios de la dieta vegetariana en contra del hábito y la cultura de la ingesta de carne muerta. Eché a faltar que hablaran de los otros cuerpos, no sólo el físico, sino también el vital, el emocional, el mental y los otros tres superiores o espirituales que la tradición oriental llama como Atma, Buddhi y Manas. Así, hubiera sido más completa hablar de los alimentos para los siete cuerpos, pero si ya difícil es comprender y cambiar los hábitos para alimentar al cuerpo físico, no quiero ni pensar lo difícil que sería explicar el resto…

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