El valor de no hacer nada


Hace unos días me invitaron a dar una charla a un grupo de adolescentes. Veía en sus rostros la pasividad propia de las nuevas generaciones, el haber nacido con todas las necesidades cubiertas y sin la necesidad de luchar por ningún ideal excepto el de pedir y pedir y pedir. La desgana, la apatía, la inacción y la inmovilidad me resultaban pésimos.

También hace un par de días me invitaron a una reunión de jóvenes con inquietudes políticas. Cuando veo a jóvenes con ilusión y con ganas de hacer cosas reconozco que me dejo llevar por el entusiasmo, ya que esa visión crea una especie de esperanza en el futuro. Los que me conocen saben que me gusta los juegos del lenguaje, y que me encanta poner a prueba a los interlocutores que tengo en frente para indagar en su mente, en su esencia, en sus intereses y en sus verdaderos rostros. Sentía curiosidad por ver como afrontaban un reto que a priori podría tener dos registros diferentes. Y de repente me di de bruces con una realidad incómoda. Resultaba más práctico no hacer nada antes que hacer algo que aparentemente no reportara un beneficio propio. Pude contar hasta siete problemas u obstáculos insuperables y ninguna solución para afrontar dichos problemas. Y lo que más me chocó fue la ausencia de conocimiento con respecto a las palabras sacrificio, voluntariado o desinterés. Llevo todo el fin de semana reflexionando sobre ello y sobre la urgencia de entender lo que está ocurriendo. He visto una sociedad enferma en estas semanas, una sociedad que prefiere hacer las cosas por intereses vacuos y no por el bien general. Una sociedad amiga de la queja y acostumbrada a pedir, pedir, pedir, sin dar nada a cambio, excepto más exigencias. El salvase quién pueda tiene más valor que el apoyo mutuo o la economía del don, de la generosidad, de la amistad. Sentí cierta decepción al ver que son pocos con los que se puede contar a la hora de formar una militancia civil renovada, un activismo desinteresado y una generosidad hacia lo común sin igual. Quizás todo fue una visión sesgada. Quizás equivoqué el tiro. Quizás esté equivocado. Quiero pensar esto último antes de sentir el vacío de la decepción. Si es así, pronto a las barricadas…

10 respuestas a «El valor de no hacer nada»

  1. Estimado amigo Javier: Me gusta apoyarte, darte fuerzas en tu lucha, abrazar tu Alma generosa…pero lo que has escrito hoy ya lo comenté hace varios meses en el Blog de MC.

    No lo expreso aquí, con el fin de compararme contigo…ni mucho menos. Solo me expreso así, ya que ya ando cansado de entrevistarme con jóvenes que conviven en mi espacio existencial desde hace tiempo, con los mismos nefastos resultados que tu tan magníficamente expones.

    La generación Ni-Ni querido amigo. También la llamo la generación Peter Pan-no quieren crecer, ya que eso comporta adquirir de facto una palabra que casi todos los jóvenes odian…RESPONSABILIDAD.

    Si la juventud es el futuro, la base donde actuar para intentar cambiar esta sociedad silente, sedada y sin «arreos»…apañados vamos querido amigo.

    La sociedad está muy enferma…lo he comentado por activa y por pasiva.

    Es muy triste acercarse a cualquier Universidad de España, y contemplar como la cafetería es su centro neurálgico.

    No te desanimes querido amigo. ¡Lo fácil, se regala…lo difícil, se conquista!:

    Un abrazo en tu Alma.

    Me gusta

    1. a mí también me tiene intrigado, especialmente por sus ausencias, que visten y desvisten los rostros sin voz… crear opinión ni siquiera sirve para crea acción, movimiento, inquietud… cuando los ideales han muerto, nada nos queda, excepto la supervivencia… o la continua rebeldía…

      Me gusta

  2. Pues yo prefiero sobrevivir Javier, pero en eterna rebeldía…
    Así que ánimo, que lo que más me gusta de tí, es precisamente que eres un guerrero 🙂 y que nos contagias de ganas y energía.

    Me gusta

  3. A esta altura de los acontecimientos, lo sorprendente que es que te sorprenda esta situación.

    Las estadísticas recientes (en España) con respecto a los intereses de los jóvenes y sus inclinaciones, indican una clara preferencia por ser funcionario.

    No quiero criticar a los funcionarios y a su importante labor en el funcionamiento del Estado, sino, al desinterés por emprender nuevas cosas y hacerse cargo del riesgo que eso implica.

    Recibe un saludo.
    Victor.

    Me gusta

    1. Los valores son para las personas como las especificaciones para un producto, si se cumplen y se siguen a rajatabla, el “cliente” lo asocia a credibilidad y confianza.
      Los funcionarios tienen unos valores muy claros y por eso son muy fiables. Los que mandan saben que siempre van a ser coherentes con sus principios que se resumen en: ”Aquí lo fundamental es que no te quiten la plaza”.
      Lo malo es que cuando cedes la primera vez, es más fácil que vengan otras y cada vez te pidan cosas más díficiles de aceptar.

      Me gusta

      1. ”Aquí lo fundamental es que no te quiten la plaza”.

        ¿Te imaginas 40 años trabajando con bajo esa idea?

        Los jóvenes deberían ser formados con conceptos de riesgo, de arriesgarse …. de buscar algo nuevo!!!!

        Me gusta

  4. Hola Javier.

    Es cierto esto que comentas, estamos bastante centrados en que necesitamos cambiar cosas , pero en realidad creo que no tenemos demasiado claro «como».

    La decepción, llega un día sí, y otro también. Llegamos a una página , donde se nos brinda la oportunidad de expresarnos y prestos volcamos toda nuestra energía en resaltar aquellas cosas que nos inquietan, pero termina el día, y a la mañana siguiente, resulta que lo andado el día anterior no vale y hay que volver a repetir las mismas cosas.

    Perdona mi realismo, puede parecer pesimista, pero te aseguro que soy una soñadora, con la esperanza puesta en el mañana, confío en el ser humano e intento avanzar, eso no me impide contemplar la realidad lo cotidiano y ver como se suceden los acontecimientos sin respuestas.

    Mucha suerte con tu proyecto. Dejaré por aquí mi opinión, siempre que me lo permitas.

    Un saludo.

    Aloe.

    Me gusta

Replica a Isabel Cancelar la respuesta