Oxford


En cada viaje hay un conocimiento oculto, una enseñanza sublime llena de apretadas luminarias. La diosa Dafne rechazó la llamada y se convirtió en árbol de laurel. Ya lo relaté alguna vez cuando L. prefirió mirar hacia otra parte desterrando de su lado la llamada de Apolo. B. me había invitado a pasar unos días en Lanzarote. No me dejé fluir pensando que no era el momento. Ella se fue sola y yo me quedé solo, pensativo, rumiando cual es en cada momento la mejor acción. Este fin de semana me dejé llevar y seguí el impulso de la llamada y fue todo maravilloso hasta el punto de que B. me invitó de nuevo a ir a Lisboa a pasar unos días. Pero cuando llegué a casa E. me había enviado unos billetes de avión para ir a Oxford y estar allí cuatro días. Así que la llamada se convierte en llamadas continuas y mañana marcho a Inglaterra para compartir momentos, inquietudes, ideas y emociones con gente bonita. El domingo estaré de nuevo aquí, con nuevos proyectos, con nuevas iniciativas, con nuevas ideas renovadas. Es lo bueno de los viajes y los encuentros. Siempre que vuelves regresas con más fuerza. Pero lo mejor de todo es que volveré con más ganas de ver a B., de estar con ella y abrazarla y sentir que lo maravilloso también es posible. Y no miraré hacia atrás, como hizo Dafne en su huida, sino que sentiré aquí dentro la fecha dorada de Heros y fluiré con todo lo que inevitablemente tenga que suceder…

16 respuestas a «Oxford»

    1. La riqueza interior es mucho más importante que la exterior. Cuando eres rico por dentro lo eres por fuera, y resulta que las piedras se convierten en puentes indestructibles. Piedra sobre piedra y corriendo a Oxford, Saturno o Madagascar. Y recuerda amigo mío la canción del libertino: «una piedra en el camino, me enseñó que mi destino, era rodar y rodar…»
      Pero si la curiosidad corroe, he sido invitado a este viaje por la amable y generosa E., la cual cree oportuno este presente en agradecimiento por ceder mi casa a treinta amigas… Qué riqueza más hermosa la del apoyo mutuo… Aquí tienes mi casa para lo que desees… no te pediré un viaje a Oxford, pero sí una bonita sonrisa a cambio…

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      1. No te imaginas lo bien que sabes nadar en el mar de las palabras para defenderte de anonimos asfisciantes y maliciosos, tu si que me hass sacado una sonrrisa a mi… besitos que aproveches tu viaje le pese a quien le pese.E.M.A.

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    2. Estimado amigo Javier: Vaya legión de Anónimos y Anónimas que escriben en tu Blog. ¡Mola mazo!.

      Con tu permiso, le dejo un comentario que acabo de plasmar en el Blog de Paulo Coelho y que le va que ni pintado a la pregunta del susodicho Anónimo/a.

      Disfruta de la vida querido amigo Javier. Algún día nos sentaremos junto a un buen fuego y nos contaremos historias de nuestro Gran Libro de Petete, escrito tras muchas huellas vividas y sentidas.

      P.D.: Pongo la bebida, la paella de verduras y tres guitarras…entre mil risas sinceras.

      For Anonimo:The vast interior of the person, coupled with the imagination .. is the greatest wealth that a human being can possess.

      A hug in your Soul.

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      1. Gracias Rafa… seguiremos soñando y algún día la paella caerá en nuestros estómagos regida por la voluntad de su propio peso… Gracias por tu música y tus positivas palabras… además, como los valientes, con nombre y apellido…

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  1. Excusatio non petita, accusatio manifesta.
    La traducción literal es «excusa no pedida, manifiesta acusación».
    Puedes hacer lo que te dé la gana, pero no cuentes cuentos, macho.

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    1. Lo siento, pero mi trabajo es contar cuentos. Eres libre de leerlos o no. Y por supuesto, de opinar sobre ellos, así me ayudas a envejecer sabio. «A cane muto et aqua silente cabe tibi» (Cuidado con el perro que no ladra y el agua silenciosa)…

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  2. Cuentista eres pues…

    cuentista.
    1. adj. coloq. Dicho de una persona: Que acostumbra a contar enredos, chismes o embustes. U. t. c. s.

    2. com. Persona que suele narrar o escribir cuentos.

    3. com. coloq. Persona que por vanidad u otro motivo semejante exagera o falsea la realidad.

    Real Academia Española

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    1. Gracias señor académico por su aclaración. Si algún día usted me invita a su casa procuraré tratarle con educación, al igual que me esfuerzo en hacerlo con usted en vez de arrojarle al limbo de la ignorancia pixelada, que es lo que mi instinto cuentista me invita a hacer. De todas formas agradezco la valentía, aunque sea detrás de un anónimo, de llamar a las cosas por su nombre.

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