Peregrinos del corazón


El misterio de las horas, de lo finitamente temporal, se reparte entre los gemidos del alma y la cárcel de los sentidos. Tras todo vuelo mágico siempre hay una especie de aterrizaje forzoso al mundo ilusorio. Y de forma súbita aterricé de nuevo lejos de mi morada, de mi refugio. Fue así como llegué tarde y me levanté temprano para coger el primer camino dirección a… Qué importa el lugar… Lo importante es que aquí me esperaba la sospecha, o mejor aún, lo sospechoso de un proceso que a veces lo califico como las nubes de un ocaso o el verde agraz de una consecuencia madura y lista para ser servida en el banquete final. No me cuestiono los misterios del amor, sino los sollozos que se derraman cuando una cama aparece vacía, o se siente vacía. Y en esos espacios que concurren en silencio no existen normas para el soplo de la inspiración. Pero sí lugar para ese sabor agridulce de saberte sin futuro, sin tiempo, sin pasado, preñado exclusivamente de un presente determinante, angustioso, improvisado. No sé si esperar al próximo llanto o seguir por las vías de la incertidumbre. Las fuentes del error, nuestros grandes consejeros y maestros, nos advierten de que hagamos lo que hagamos siempre seremos peregrinos del corazón… Así son las pruebas de todo laberinto…

5 respuestas a «Peregrinos del corazón»

  1. Hola.

    Dices:
    «No sé si esperar al próximo llanto o seguir por las vías de la incertidumbre».

    Puedes seguir por esas vías que siempre existirán y a la vez esperar el próximo llanto que quizá no ha de llegar y sí una perenne sonrisa en su lugar.

    Dentro de tu libertad, elegirás.

    Me gusta

  2. Hoy disiento en el fondo de tu artículo mi estimado Javier. Generalizar, nunca fue aconsejable.

    El problema del Ser humano, es que tiene tantas versiones para unas mismas palabras, como necesidades materiales o sociales se le demanden.

    Hoy mismo, ando observando en un Blog que tu y yo conocemos y queremos; como esa teoría que te acabo de exponer es una realidad.

    En, digamos…»versión oficial plasmada», opinan de una manera. Entre bastidores y/o en»petit comite»…todo lo contrario. Con esos mimbres….esas cestas.

    Por todo ello; cada Ser humano es lo que vive. Sus actos van compilando una historia que el conoce muy bien. Contar otra historia con el fin de agradar a su Ego, o a los Egos que lo rodean…es otra historia…pero no la historia real de su vida, forjada huella a huella.

    Unos serán o seremos esclavos en algunos momentos de llantos, o de los sentidos…o de las dos cosas a la vez. Los dos son parte fundamental en el Ser humano. Pero también de alegrías, de éxitos y de victorias conseguidas tras un gran esfuerzo.

    Como decía Paracelso….»nada es veneno, todo es veneno….depende de la dosis».

    P.D.: El Siendo-en gerundio-, siempre lleva acompañada la duda…la incertidumbre. Ese es el motor que nos mueve hacia un futuro a conquistar.

    Un abrazo en tu Alma

    Rafael

    Me gusta

    1. Gracias por el hermoso enlace musical y por tus palabras… Opino como Paracelso… si ayer me levanté con un sentimiento contradictorio, hoy ha pesado más la alegría de la continuidad…

      Me gusta

  3. Hola Javier:

    Esta es la segunda vez que escribo en tu espacio. Lo hice una vez y alguien- no recuerdo-, vertió sobre mi persona que tenía intereses, para participar por aquí. Me asusté y recogí velas; no volví a escribir.

    Hoy, lo hago de nuevo, con las ideas muy claras y con la nobleza de mis sentimientos, sabiéndose libres de interés alguno.

    Me gusta como escribes. Entiendo lo que dejas hoy, hace tiempo pasé por una situación similar. Nada es más amargo que disponer de tiempo y no poder compartir. (es un ejemplo)

    Eso lo traslado a todos los ámbitos de la vida. Te pueden acompañar millones de amigos ,- «si los tuvieras»- pero el reconocer que grado de soledad está siempre con nosotros, eso, nos compete exclusivamente, y hay días que se lleva peor.

    No creas que las compañías por muy queridas que estas sean, consiguen aplacar esa sensación. La melancolía del alma, es una gran compañera, aprende a quererla.

    Te dejo esta reflexión:

    Ya, no estaré.
    Regreso a la reflexión. Recupero la soledad.
    No es un dolor, ni un placer.
    Es un momento, tal vez,
    de mi «yo» y la brevedad.

    Un saludo,

    Aloe.

    Me gusta

    1. Espero que no sea la última… es bueno escuchar la opinión de los demás, porque a mí también me gusta leeros al igual que a vosotros os gusta leerme. Siempre hay aguafiestas en todos los bailes, pero no dejemos que ellos arruinen la noble y hermosa presencia del compartir. Así que gracias por tu reflexión y por la de todos…

      Me gusta

Replica a Aloe Cancelar la respuesta