El preocupado rara vez percibe el mundo


Recibo, como todas las mañanas, puntual, el pensamiento simiente del amigo J. Esta vez me ha impresionado la forma, quizás tan taoísta, de expresar la pobreza de las diez mil cosas. Ha sido gracias a un texto del profundo libro Las Hojas del Jardín del Morya, muy relacionado con la escuela del Agni Yoga. Y es que las diez mil cosas nos distraen de lo esencial. Las cosas tangibles nos alejan de lo intangible. Para ser más exactos: el tiempo que dedicamos a poseer cosas, protegerlas, limpiarles el polvo, restaurarlas o cambiarlas cuando ya no nos satisfacen es tiempo que restamos a todo lo demás, a cosas verdaderamente importantes como el amor o la amistad, la alegría y el propósito. Las cosas del camino nos distraen y olvidamos que la verdadera vida se experimenta caminando, compartiendo, disfrutando de todo cuanto nos llega. Si en vez de arrancar las flores del camino para hacerlas nuestras –viendo a su vez como se marchitan con el tiempo- las contempláramos sin poseerlas, la belleza del momento sería suficiente para llenar todos los vacíos que soportamos.

(Foto: reposando, en Oxford, al borde del camino).

3 respuestas a «El preocupado rara vez percibe el mundo»

  1. Estoy totalmente de acuerdo, hay que cultivar el amor, la amistad, la tolerancia, la paz, la buena cocina, la luz individual para que se logre la colectividad de esa luz.

    Simplificar la vida al máximo y solo quedarse con lo que importa, contigo y los que quieres, el resto de cosas enturbian la vida y no te dejan ver bien el camino.
    La vida no es lo que nos quieren hacer creer que es, el poseer a toda costa todo y de todo; simplificación, darte cuenta del aquí y ahora.
    Ir caminando y no teniendo miedo a la libertad de arrojar en el camino el peso de la carga.
    La belleza del momento es la eternidad y la contemplación de la propia vida.
    El reposo del guerrero, feliz día.

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  2. Así es amigo Javier. Después de convertirme en catedrático en capones recibidos por la Universidad de la vida, he descubierto que tras las nubes…existe un infinito cielo azul.

    Cuídate y cuida a quien te cuida amigo Javier…Madre Naturaleza incluida:

    Rafael.

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