Cárceles


A veces resulta difícil situarse fuera de la cárcel de los sentidos. La trampa de las horas y del tiempo describen el paso penoso hacia el marchitar de la vida. Lo observo en el caminar de aquellos que nos anteceden. Los tránsitos requieren de su propia disciplina. Nos creemos salvos de todo pero no somos inmunes. Todo nos afecta, todo nos anula, todo nos pierde. Y cualquier momento es propicio para arrimar el hombro hacia la pérdida de sentido y razón. Por eso se nos hace necesario abrir una cima diaria hacia nuestra alma, hacia aquello que pueda trascendernos, con la esperanza de que quizás en ese leve murmullo podamos elevar un ápice de altura. Allí jamás ha llegado la voz humana ni sus ecos, pero sí eso que llamamos intuición que no es más que el halo sagrado de las alturas. La belleza se alarga en ese lugar y debería rodearnos constantemente. Tendría que ser obligado el ser bellos, el poseer cosas bellas. Como si con ello pudiéramos labrar el surco necesario para penetrar en el himen de lo etéreo, en la capsula celeste que nos catapulta hacia el infinito. La maravilla de esos vuelos mágicos nos alejan de la tragedia, y de la cárcel del alma. Y es allí, en el centro que los antiguos magos llamaban unidad y en la esfera que llamaban infinito donde se trascienden los barrotes de la oscuridad.

5 respuestas a «Cárceles»

  1. Amigo Javier: Este experto catedrático en capones recibidos por la Universidad de la Vida, te gana en años biológicos.

    Digo esto, ya que esta mañana una amistad me comentaba ciertas situaciones dramáticas por las que está pasando.He dejado un comentario en el «caralibro» y he llamado por teléfono a esta persona comentándoselo. Me reservo su respuesta.

    Te dejo ese comentario, ya que creo que respondo así a tu artículo:

    «Cuando creo que la vida me arrebata algo, suelo pensar que puede que solo me esté liberando de algunas cosas materiales, que me impiden iniciar el desapego deseado».

    ¡Nada ni nadie es para siempre, en este estrato existencial!.:

    Rafael

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  2. Os paso lo qeu mi hermana me ha enviado hoy:

    «Vive tu vida como si subieras una montaña. De vez en cuando mira hacia tu alrededor y admira las cosas bellas en el camino. Sube despacio, firme y disfruta cada momento hasta llegar a la cumbre»

    (Harold V. Melchert)

    Yo añado que no podemos pretender vivir aquí lo que no pertenece a este sitio.

    Un saludo.

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  3. Todo nos afecta, nos hace reflexionar, aprender, transitar…
    Quién nos dice, que cada individuo no abre su cima, aunque desde el exterior subjetivo nos parezca que no…que todos trascendemos en la medida que nuestro transito por este camino, otro, u otros caminos más allá de nuestro aquí y ahora…todos paralelamente… allí dónde nos lleva nuestra intuición, la que nos arrastra inevitablemente a vivir nuestro destino.
    Cuando me reflejo en el espejo yo veo cosas, tú ves otras, otros ven otras, todas reales desde la subjetividad…siguiendo nuestro libre albedrío…en la dimensión que estamos…
    Me planteo el sentido de la vida, de la trascendencia desde el prisma de la evolución de cada alma tal y como cada individuo se experimente así mismo, con la estadio evolutivo que elije vivir…posiblemente para llegar a ese infinito de la unión con todo… o ese todo es infinito intemporal y lo estamos viviendo siempre aquí y ahora…
    …Se fue la pinza…:)

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  4. Analizamos todo demasiado, es mas sencillo… simplemente hay que dejarse llevar.
    Entiendo que hay días y días, algunos muy negros con grandes nubarrones, otros menos, tirando a gris… mas tarde comieza a salir los claros, se ve la luz, cada vez mas, y al final todo se ilumina, hay claridad y asi hasta el infinito.
    Hay que caminar, porque no hacerlo con luz propia.
    La belleza ya la posees.

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  5. Javier, que bonito lo dices !!!!

    Carcel de los sentidos, trampa de las horas, marchitar de la vida, aprendizaje del caminar de los que nos anteceden; miro la foto y me lo creo, podria ser asi, con luz, mas o menos azul, oscuridad que brilla, o brillo oscuro? Y como será el siendo por allí?

    Pero esto es lo que mas me llega:

    «Por eso se nos hace necesario abrir una cima diaria hacia nuestra alma, hacia aquello que pueda trascendernos, con la esperanza de que quizás en ese leve murmullo podamos elevar un ápice de altura»

    Siento que viviendo de manera mas humana, mas cerca estoy de mi espíritu, entendiendo por vida mas humana, el vivir mas consciente, y si de esta forma cada dia subo un poco más acercándome a la cima, mas cerca me situaré del estadio de «leve murmullo» – que precioso- , para traspasar a los círculos brillantes, y el propio traspaso producirá la magia de dejar tanto brillo en el espacio que se convertirá en presencia para los que deberan seguir aprendiendo del camino de los antecesores, y asi sucesivamente…., y todo esto es tan fascinante, que efectivamente, como dice Cascabel, es para que se nos vaya la pinza…, el gran privilegio es haberse dado cuenta, para vivir siendo consciente de ello.

    Un abrazo grandote para todos vosotros

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