Al sol o a la luna, al viento o al mar, a la luz o a la oscuridad, al valle o al río, a Dios o a su Infinito, al Absoluto y a su Vacío, al baño de lágrimas o al manto de caricias, en las cavidades del alma o en las curvas afiladas de un cuerpo, buscando el templo en el corazón o en la coraza, en las entrañas o en las afueras, allí fuera o aquí dentro, pululando en el zen mental o en el mantra emocional, parasitando una meditación diurna o promoviendo la recapitulación vespertina, con el raja yoga o su agni, en la postura de loto o en la postura de sálvese quién pueda. Repasando la vida, ¿por qué no rezar un padre nuestro que estás en los cielos? También sirve un om mane padme aum, o simplemente un extendido silencio hacia todas partes, mirando fijamente un punto de luz en la mente de Dios. Las temperaturas del alma se afilan en las cuadrículas de lo adyacente. Un hola y un adiós pueden servir de plataforma para vislumbrar la posibilidad de hacer de hombres buenos, hombres mejores. Las mujeres ni tocarlas, que ya son perfectas, e incomprendidas. Las grietas del cielo se compensan con el yeso terrenal, y así vamos tapando huecos e improvisando caminos. No desesperemos, todo está bien, porque la ley del karma funciona, y al final, justos y pecadores seremos pagadores y cobradores del mismo frac. Me apetece rezar, de vez en cuando, no para pedir nada, sino para dar. Y rezar sin palabras, solo con silencios, para que no crea Aquel al que le llegue el rezo que exijo y demando un trato más digno, especial o VIP allí en los cielos. Tampoco demando su atención para una garantía terrenal. Sólo deseo rezar, o rezarle, para sentir que en alguna parte, la voz del silencio también puede ser una promesa, y sobre todo, una esperanza… La esperanza de que al final, todo mereció la pena, de que pagamos nuestro karma y nos recompensaron con el dharma, de que el salario fue digno y de que, como buenos obreros, vimos y contemplamos la obra bien hecha. Rezo, sin vergüenzas ni complejos, para que el mundo se atornille al sensato y divino designio de un mundo mejor…

Me uno a tu oración, Javier. Un abrazo
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De veras Javier?.. somos las mujeres perfectas?.. Tú si que eres todo un caballero!!..jejeje!!
También me uno a tu oración.
Abrazos
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Precioso artículo el de hoy amigo Javier. Como también soy un correcaminos como tu, una vez una abuelita con un aura muy especial-guardo la historia y el País- , me enseñó una deliciosa oración repleta de sabiduría. La llamaba…»la oración de los cinco dedos». Siempre prestaba mas atención-así me lo contó-, al dedo meñique…el mas débil, ya que eres tú mismo:
1. El dedo pulgar es el que está más cerca de tí. Así que comienza orando por aquéllos que están más unidos a tí. Son los más fáciles de recordar. Orar por los que amamos es «una dulce tarea.»
2. El próximo dedo es el índice: Ora por los que enseñan, instruyen y curan. Ellos necesitan apoyo y sabiduría al conducir a otros por la dirección correcta. Manténlos en tus oraciones.
3. El siguiente dedo es el más alto. Nos recuerda a nuestros líderes, a los gobernantes, a quienes tienen autoridad. Ellos necesitan la dirección divina.
4. El próximo dedo es el del anillo. Sorprendentemente, éste es nuestro dedo más débil. El nos recuerda orar por los débiles, enfermos o atormentados por problemas. Ellos necesitan tus oraciones.
5. Y finalmente tenemos nuestro dedo pequeño, el más pequeño de todos. El meñique debería recordarte orar por tí mismo. Cuando hayas terminado de orar por los primeros cuatro grupos, tus propias necesidades aparecerán en una perspectiva correcta y estarás preparado para orar por tí mismo de una manera más efectiva.
Rafael
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Precioso articulo .
Yo tambien me uno a tu oración .
un abrazo fuerte .
glorialo
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…simplemente MARAVILLOSO!
Bss
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Yo también me uno a la oración a esa plegaria que todos necesitamos, gracias.
Un beso Javier
Un beso para el mago de la música, Rafael gracias infinitas.
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el alfa y la omega,la energia es renobable , simplemente es un cambio de energia
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Yo tambien estoy unida a tu oración
Eres un tesoro, diselo de mi parte a B, aunque no neceste escucharlo porque debe saberlo de sobra, pero por si acaso…
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