La muerte espera


Ayer llegó B. con su amiga después de su periplo vacacional por Andalucía y Portugal. Me alegró mucho el reencuentro y verla tan bonita, tan coqueta, con ese moreno que la hace aún más hermosa y tierna. El bueno de mi vecino F. tuvo la gentileza de dejarme las llaves de su casa y pudimos bañarnos de noche en su piscina. El chapuzón nos vino muy bien con las calores que ayer consumíamos. Luego estuvimos hasta altas horas de la madrugada charlando sobre comunidades utópicas y urgencias, ya que la amiga de B. es médico y nos estuvo explicando algunas cosas de su profesión. Y mientras eso ocurría y más tarde nos deleitábamos con las mieles del amor, un poco más abajo, la coneja y dos de sus hijitos morían irremediablemente. Así que de los ocho conejitos que había parido la coneja enferma de mixomatosis solo han sobrevivido cuatro, los cuales hemos rescatado de la improvisada madriguera que la pobre hizo en el sótano intentando reanimarlos con nuestros cuidados. No me termino de acostumbrar a la muerte fácil, a la muerte inútil, a la muerte que te sorprende cuando no toca. Me revelo contra ella y ella se revela contra mí. No sé si el ser vegetariano repercute en algo en el hecho de que con mi actitud provoco, aunque sea mínimo, un grado menor de muertes. Ayer lo hablábamos en la cena. Quizás sea inútil, lo cierto es que cuando esta mañana me he encontrado a los animalitos muertos, la sensación ha sido frustrante.

5 respuestas a «La muerte espera»

  1. El amor como la muerte, es un proceso.

    Me alegro de que haya regresado tu hermosa B. Lo de los conejos, es ley de vida amigo Javier. Solo es cuestión de tiempo el que cambiemos de este estado a otro, que será el fiel resultado de nuestras huellas.

    Te dejo un bello tema musical, con el fin de que lo bailes sin que pase el aire entre vosotros, con tu bella y dulce B:

    Rafael

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  2. Querido Javier, yo te entiendo y mucho…he tenido conejos enanos, han criado…unos vivieron y otros murieron…Mi perra mató sin querer a una de mis más quediras mascotas…Ahora mismo estoy criando con jeringuilla a dos Verderones y que al principio eran tres, además uno ya no volará nunca pues se rompio una alita…Ya sabes que tuvimos que sacrificar a mi perro de 14 años…a mí querido Duque… con el dolor de toda la familia…y a pesar de todo me sigo revelando o por lo menos me sigue sacudiendo con la mísma intensidad esto de verlos morir…
    Solo te puedo decír que te entiendo o por lo menos que comprendo tu dolor…
    Los bebes conejos maman de la madre una vez al amanecer, te lo digo por si te va bien saberlo 😉
    Un abrazo

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    1. el problema es q mientras veamos la muerte algo tragico y sin acectar q es un cambio de energia sin mas , segiremos con la asignatura pendiente y usando la energia no mas de esto , no mas de lo otro , y pues como aqui se dice : no quieres cafe, pues tres tazas

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  3. eso pasa cada vez q decimos no quiero mas desto y no lo aceptamos simplemente como un cambio d energia , lloramos por el apego y porque pensamos que seremos menos felices, hay q dejar partir en paz para q la energia llege a su lugar de origen y sea reciproca

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  4. Es que los animales de compañía tienen esa pega. Cuando te acostumbras a él…

    Vi como estiraba la pata un hamster que tuve, y no me quedó más remedió que sacarlo de la jaula para meterlo en una bolsa. Guardé esa bolsa dos días sin saber que hacer con el bicho, y al final lo enterramos.
    Ahora tengo un hamster peludito que parece un panda. Que ricura!

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