El síndrome del lobo estepario


Una de las sensaciones más horrible que conozco es el síndrome del lobo estepario. Aparece a veces, cuando el grito de angustia y advertencia, como nos decía Herman Hesse, avisa a todos los seres que desconociendo el origen de sus más íntimas motivaciones, se ven inmersos en sus propias atrocidades. Ese síndrome se manifiesta de forma extraña en aquellos que deambulan de un lado para otro de forma solitaria, como arrastrando una amargura por haber hecho de su caminar una sombra de lo que fueron. Solitarios, nauseabundos, su mayor miedo es llegar a una estación donde nadie les espera. ¿No os ha ocurrido alguna vez? Llegar a un aeropuerto, a una estación de tren y ver que nadie está allí para recibirnos. Los que viajamos mucho estamos acostumbrados a ello, pero a veces se siente cierta angustia cuando la costumbre se vuelve endiabladamente enferma. Y esa angustia surge porque, amantes de los símbolos, sabemos que un día llegará esa estación a la que tendremos que enfrentarnos solitarios. Y fue ayer, en una triste estación de autobús de Madrid cuando sentí esa sensación de angustia, de soledad. Me vi como Harry, el protagonista de Hesse, soportando la carga trágica así como el incierto destino. Sentí de repente una extraña melancolía, quizás porque ayer, sin haber comido en todo el día, con un pequeño accidente a mis espaldas y derrotado tras unos días de lucha contra mis fantasmas, llegué exhausto y malherido, desorientado y perdido a un laberinto que no esperaba a comienzos de septiembre. Sin darme cuenta, y en cuestión de tres días, había labrado un castillo lleno de fantasmas y abismos que de forma huracanada destruía todo cuanto tocaba. A los diez minutos llegó la mano salvadora. La iluminada presencia de ese ángel que siempre está ahí para protegernos. Me llevó, casi me arrastró, hasta un maravilloso palacio de abrazos y amor. El zombi en el que me había convertido vomitó, desagradecido, todo cuanto surgió de su serpentino dolor. El Harry sucio no tuvo compasión y despachó a gusto toda la nausea, desoyendo la voz que hasta ahora le había guiado. Volví a la cueva, a esa maldita cueva que sostiene el cansancio del infortunio. Derrotado, otra vez derrotado por esas fuerzas que parecen querer golpearte una y otra vez para que desesperes perdiendo con ello todo norte. El fondo se toca más a menudo de lo que uno es capaz de soportar, y a veces resulta difícil salir del mismo. Toca recuperarse, descansar y seguir, con la esperanza de que la bella dama sepa perdonar al sucio Harry. Ojalá la fuerza de la luz venza la indomable presencia de toda oscuridad. Dolor, mucho dolor es lo que se siente cuando se está abatido. Cosas de la vida, llamé en medio de la tempestad a MC. Estaba en mitad de unas llamas, viendo como una de sus fincas ardía irremediablemente. Me dijo un día antes, en un mensaje que parecía presagiar lo peor:  «las crisis nos alimentan»…

16 respuestas a «El síndrome del lobo estepario»

  1. Estimado amigo Javier: Tu eres una persona muy especial, con una forma de entender la vida muy especial. Además de un excelente guerrero de la palabra, eres una persona sensible y desprenida de lo material, que capta hasta los mas mínimos sonidos y símbolos escritos o verbales.¡Algo has de pagar por poseer tanto, querido amigo!.

    Sabes que aquí tienes a un buen amigo, que encima sabe cocinar paellas de verduras. Si precisas de un hombro donde apoyar tu cabeza cansada…aquí tienes dos. No te derrumbes nunca…se fuerte como siempre, o iré a tu Montaña y te daré una colleja…jajaja:

    Rafael

    Me gusta

      1. Estiamdo Joaquín: ¡Cuando queráis!. La haremos en una casa de campo, entre naranjos y con ramas de naranjos para que la perfumen mientras la animan a cocinarse.

        A ver si nuestro Javier se pone las pilas y se anima. Dejo una nueva versión muy original y genial de una de las canciones que dejaron huella en mi vida musical:

        Me gusta

  2. Animo Javier, tienes un monton de energia que te enviamos los que te queremos.
    Yo me apunto a esa paella encantadisimo si no teneis inconveniente, no tengo el gusto de conocerte Rafael pero seguro que tu paella regada por una buena compañia estara mas rica aun.

    1 abrazo fuerte y LUZ mucha LUZ para ti javier. Si cierras los ojos y respiras despacio veras LUZ por todas parte. Esa LUZ no se apaga nunca.
    Respira, respira, despacito, ahi esta, la ves???

    Me gusta

    1. Estimado Jaime: Tampoco tengo el gusto de conocerte, pero siendo amigo de Javier…ya te siento como mi amigo.

      Por supuesto que etás invitado también. Además, haremos que el Javier nos cante. Yo llevaré una de mis guitarras.

      Un abrazo en tu Alma.

      Me gusta

  3. Sí es verdad. Hay oscuros días y noches que no sabes por qué los malos sueños se empeñan en acompañarte, quieres echarlos pero no puedes. Son verdaderos inquisidores de tu subconsciente, de esa íntima parte que ni uno mismo parece conocer al 100% y ellos tan «sabios» se saben valer de ello.

    Ah pero el día llega con su verdadera y deslumbrante luz y tú te dejas acariciar, proteger, juegas con ella y la bella dama, sin tener más opción, perdona siempre al sucio Harry.

    No te preocupes que son solo horas espesas que se acaban aclarando, difuminando y finalmente desapareciendo.

    Bonitos días, bonitas noches y bonitos sueños.

    Me gusta

  4. el tunel ese q descrives no son mas q tus miedos inconciente q tienen q ser limpiados de tus celulas, flores d bach ,no te irian mal para los ataque de panico y comunicarte por telepatia con los demas tampoco t iria mal , recuerda q estamos contigo

    Me gusta

  5. Estimado amigo Javier: Tu sigue calladito..sigue. La colleja que te va a caer cuando te vea, va a ser de campeonato…jajaja.

    Te dejo una reflexión que acabo de colgar en mi Muro en el «caralibro».:

    Si pudiera medirse en el tiempo la historia de la humanidad, apenas sería un sencillo latido de nuestros corazones. Si pudiera medirse el amor sin entregar por dicha humanidad, no habría suficiente espacio en el Universo conocido.-Rafael Aparisi-:

    Me gusta

  6. Javier cómo te entiendo.
    Grita, y grita y vuelve a gritar…
    No acumules nada dentro de ti.

    A pesar de todo, merece la pena seguir caminado.
    Javier ánimo.

    Si te apetece desconectar ya sabes, hay un lago para ti solo.

    Y por supuesto que me apunto a esa magnífica paella vegetariana.

    Un beso.

    Me gusta

Replica a Luna Cancelar la respuesta