Un día lleno de flores


Querido diario, que felicidad tan grande ver cuantas rosas he recibido hoy de manos de los amigos, cercanos y lejanos, que se acuerdan de uno en los momentos malos, además de en los momentos buenos. Eran rosas doradas, teñidas en el plano de la manifestación de un rojo amoroso capaz de transportarte a cualquier lugar imaginado. No me he podido sentir tan pleno y radiante. Así que agradezco todas esas rosas recibidas, todas esas muestras de amistad y compasión que sirven para resucitar a un muerto. Me he sentido calidamente arropado en la cueva de Harry. Y me he acordado de la abuelita que se paró con su coche el día del accidente y me dijo, con una cara tan tierna que parecía un ángel: “padre mío, ¿estás bien?” A ella le dedico mi rosa de hoy, no sólo por haberse parado en el camino, sino por mirarme con la ternura de una diosa compasiva en un momento difícil que aún recuerdo con viva emoción. Gracias de corazón a todos, y que la vida os repartan muchas flores…

3 respuestas a «Un día lleno de flores»

  1. Estimado amigo Javier: Todos, repito…todos llevamos de vez en cuando una especie de cruz en el largo y tortuoso camino que representa vivir.

    Pero también llevamos sonrisas, amistades, buenos y gratos momentos, amores que nos hacen vibrar, versos hechos canciones, guitarras fieles compañeras…etc…

    Tengo la gran debilidad de ser muy confiado con las personas que dicen entregarme su amistad-aunque soy catedrático en capones recibidos por la Universidad de la vida-. Aunque voy aprendiendo poco a poco, creo que nunca aprenderé a utilizar la neurona solitaria que anda por mi cerebro como Harry. Es mi gata quien siempre me avisa de que debo de andar con tiento sobre ellas.

    Yo no tengo rosas de oro como tu-luego dices que no tienes ni un clavo-; pero te dejo lo que considero que es el mejor regalo que me han hecho desde no se donde, ni por quien:

    Rafael

    Me gusta

Replica a joaquin tamames Cancelar la respuesta