Ars Sacra


Ayer fuimos a la presentación de un libro de poesía mística, Ars Sacra, escrito por un amigo que vive a caballo entre la ascensión del espíritu y sus clases de estética y teoría del arte en la universidad. La presentación fue en el Ateneo de Madrid, en un ambiente que venía acompañado con música de piano y versos de hace tiempo.

Puede parecer extraño, y de hecho ocurrió eso de la extrañeza, hablar de mística entremezclada con la cultura poética en un ambiente occidental de nuestro tiempo. Extraño e incluso, para algunos, insultante, quizás por eso de que la verdadera mística, como el verdadero amor, es íntima, y nace desde las sombras y aledaños de lugares misteriosos y sensibles, pero absolutamente intrínsecos.

Pero defiendo la apuesta valiente de poner sobre la mesa, y de paso, hablar sin tapujos, sobre algo que no está de moda y que, en una sociedad consumista y materialista, parece no tener huecos ni atisbos de futuro.

El homo común, ese que habita los hipermercados y duerme en la televisión, como lo define el autor, quizás se sienta atacado con tan insultante poesía metafísica. El homo erectus ni siquiera, más allá de sus erecciones nocturnas, podrá asimilar ni una sola palabra de estas rimas humanas y divinas, de sus esencias nacidas del romancero espiritual que requiere no ya sensibilidad, sino de grandes ayunos trascendentes para poder encontrar algún tipo de significado oculto en sus palabras.

Esta ofrenda lírica, imitando los versos de Rabrindanath Tagore, de un Schiller, Goethe o Hölderlin, son sin duda un acto rebelde, una acción que desea provocar, remover y retorcer al homo tontus, al homo trepitus, al homo crápula… Su éxito, es decir, el éxito de cualquier rebelde, está garantizado porque las mazmorras de la estupidez siempre vencerán… Por eso estará condenado a seguir rebelándose… y ahí radica el éxito de la empresa… La estupidez y el tedio siempre vencerán en una revolución imposible… Seguiremos viendo la tele, seguiremos repasando los días contando las cuestiones vanas de cada momento… pero sobre todo, seguiremos de espaldas al infinito, al universo entero, porque Dios abandonó al hombre, y el hombre, a su imagen y semejanza, abandonó a Dios… Así que agradezco el Ars Sacra, el Arte Sagrado, que consiste, ni más ni menos, en recordar el origen de todo, pero sobre todo, el origen de nosotros mismos… Como dice el autor en uno de sus versos: “te amo pese a todo, pese a mí mismo, y tú lo sabes, aunque permaneces callado, aguardándome”…

2 respuestas a «Ars Sacra»

  1. La generosidad también está en atender el proceso de evolución del «homo tontus»…
    … Enjuiciar por un momento en que escala estamos con respecto a que medida de crecimiento y desarrollo está el alma de cada quién en este espacio / tiempo ahora… a mí me resulta imposible… sí todo forma parte un todo y ese todo gira y encaja y se mueve en torno a una perfección inalcanzable para un ser diminuto y humano, quién nos otorga esa verdad absoluta de cuestionarnos que esa transición o posición de «homo tontus» no es más que un paso, una pieza que hace que todo se mueva, cambie y sea una ecuación inalcanzable para la mente humana…

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  2. El homo tontus somos todos en nuestros grados y condiciones, bueno, todos los que alguna vez hacemos tonterías, o cometemos estupideces. Creo que en esto nadie se libra, y por lo tanto, no hay una jerarquía de seres medio perfectos o tendentes a la perfección. Sólo hay humanos de carne y hueso, con sus cosas, con sus miserias, con sus momentos de gloria…

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