Ángeles en la Montaña


Llegué cansado, más psíquica que físicamente. Pero llegué. Hoy no tendría que estar aquí. Pero aquí estoy. Y sin saber muy bien hasta cuando, porque el universo nos enseña a desapegarnos por las buenas o por las malas de aquello que queremos y amamos. Pero el viaje mereció la pena porque cuando llegué había dos ángeles en casa que habían transformado radicalmente la decoración de la misma para adecuarla al retiro de yoguis de este fin de semana. El salón de setenta metros cuadrados parecía una sala oriental preparada para recibir a un aluvión de meditadores. Estaba todo limpio, irreconocible, con olor a incienso y luces tenues que, junto a una música agradable, hacían de este hermoso lugar algo irresistible. Los dos ángeles hicieron una meditación a la que me invitaron. Me cambié las ropas y busqué algo blanco. Rescaté mi pantalón de yogui comprado en los años noventa en el templo que los Hare Krishna tienen en Barcelona. También me puse el polo blanco que me los BK me regalaron en India, un polo con la inscripción bordada en hilo dorado “om shanti”, que significa “yo soy un hombre de paz”. La verdad es que esa hora de meditación raja yoga me ha dejado como nuevo. Tras un fin de semana y una noche bastante dura en Madrid, el acogedor recibimiento ha sido como una cura para el alma. Me siento en paz conmigo mismo. Gracias E. y A. por vuestra mágica presencia… Así que ahora a seguir adelante, hasta donde la vida nos lleve…

 

4 respuestas a «Ángeles en la Montaña»

  1. Creo que ese es el camino. Entrar en esa espiral de trabajo interior cuyo reflejo exterior es la de un ángel, como E.

    Entrar en ese mundo sagrado y de respeto.

    Aprovecha para cargar tus deterioradas energías.

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