La buena gente


Hay gente especial en el mundo. Estos días que andaba perdido en ese mar de deseos elásticos y sutiles he recibido la llamada o la escritura de gente bonita, de personas que pasean por un parque y te envían la foto de un árbol para alegrarte, de seres que mientras ponen orden en su castillo en la lejana Alemania te manda buenos deseos y hermosas vibraciones, otras que, tras años sin saber de ellas, te llaman con caluroso abrazo que podía traspasar los hilos de cobre del teléfono, o esa que te trae flores, o plantas, para que las cuide y las riegue… Gente bonita que te saluda, que te sonríe, que te protege con su mano amiga, que te calma el dolor mientras trabaja en la fábrica y se escapa diez minutos para llamarte a escondidas, o aquellos que te ofrecen sus apartamentos en la playa para que descanses, o ese autor que te llama animado para colaborar como sea en empujar a tu empresa, o ese amigo que te envía una poesía, o un texto que te inspira, o una canción que te anima. He recibido escritos y llamadas desde montañas y desiertos, desde lugares remotos y cercanos. Y cuando eso ocurre, cuando la gente reacciona ante los baches del camino, uno se siente inmensamente rico, plenamente recompensado por un universo generoso y lleno de tanto y tanto amor… Así que a todos os doy las gracias por estar ahí, por forma parte de ese “equipo grande” que tantas veces me habéis acompañado por desiertos africanos, por selvas asiáticas y por montañas americanas. Pero también por estos pequeños paseos de la vida cotidiana que necesitan, de vez en cuando, en esta peregrina existencia, sentiros cerca. Gracias de corazón, y ojalá pudiera estar atento y despierto cuando vosotros también necesitéis de mi mano franca… Os habéis comportado como auténticos príncipes y princesas… y ahora solo me queda desearos el mejor de los palacios…

 

10 respuestas a «La buena gente»

  1. Cuando alguien es capaz de hacer esos gestos (creo yo) cotidianos entre la buena gente, quizás sea porque tú hayas sembrado antes, y ahora estés recogiendo de tu cosecha.
    » El mayor error que se puede cometer en esta vida, es vivir con miedo a cometer alguno.» besitos.

    Me gusta

  2. Te dejo una canción que me gusta mucho en letra y música…por la buena gente 🙂

    Cada verso, cada tiempo,
    todo lo que fui.
    Cada encuentro, cada lecho,
    siempre pienso en ti.
    Cada vez que no me acuerdo,
    cada paso que aprendí.

    Saben de ti, saben de mí,
    saben de ti, saben de mí.

    Las esperas, los recuerdos,
    hoy hablan por ti.
    Cada miedo, cada ruego,
    quieren repetir
    que tenernos es perfecto,
    no empecemos a medir.
    Porque yo sé de ti y tú sabes de mí.
    Yo sé de ti y tú sabes de mí.

    Porque saber es comprender, saber perder,
    dejar de ser, volver a ver, no enloquecer,
    tener coraje de entender
    que pudo ser
    y no lo fue.

    Tantos días, no hay más tiempo,
    nada que decir.
    No hay minutos,
    no hay perfectos,
    todo te lo di.
    No arreglos, sólo el nuestro,
    no hay más líneas que escribir.

    Porque yo sé de ti, yo sé de ti.
    Yo sé de mí, sé de mí.
    Yo sé de ti y tú sabes de mí

    Me gusta

  3. Lo auténticamente importante en esta breve vida existencial, son esos pequeños momentos que sin un tiempo ni un motivo calculado, surgen y se entregan amablemente con la delicadeza de un pétalo.

    Seguimos siendo dueños de nuestros sueños, y por ese motivo somos creación y vida en nosotros mismos cuando los creamos y auténticos Reyes, cuando los regalamos.

    Me gusta

Replica a Rafael Aparisi Cancelar la respuesta