Las Garras del Rey Salomón


Días intensos, muy intensos. De mucho agotamiento físico, emocional y mental. De mucho trabajo en planos intangibles, allí donde se teje el destino y desde donde administramos la energía y la fuerza que nos ha de llevar por la vida. Viajes, muchos viajes… Uno muy especial el sábado hacia la muerte y la resurrección. Me tocó, en la ceremonia de exaltación de dos nuevos maestros, interpretar según el arcano ritual, la elevación mediante la garra del Rey Salomón, siendo Príncipe y representante de tan admirable patriarca. Los muertos yacían sobre el ataúd simbólico. Los cogí con fuerza y los elevé a la nueva vida. En mi alocución, tras investirlos como maestros del arte, les advertí sobre la necesidad del servicio, de la entrega y de la renuncia personal en pro del advenimiento de la luz en la consciencias de lo humano. Cuando la espada flamígera golpeó sus cabezas, a la antigua usanza caballeresca, me sentí un poco privilegiado por poder transmitir los conocimientos perdidos, la sabiduría arcana, el proyecto genéticamente simbólico de la psique humana. La transmisión, esa potente arma contra la ignorancia y los vicios que nos pervierten como individuos y como raza, ha sido de nuevo depositada. Ahora toca silencio, trabajo y esfuerzo, porque aún hay mucho por hacer… Seguiremos invisibles hasta que el crisol sea completado, hasta que la alquimia sea transmutada. Mañana más viajes, esta vez hacia el sur… o mejor dicho, hacia el Mediodía…

 

5 respuestas a «Las Garras del Rey Salomón»

  1. Madre mía, no paras… viviendo a tope entre los vivos, mitos y dioses.

    Bonita callejuela y particular foto, no sé transmite algo extraño, bueno, pero extraño.

    🙂

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    1. En la foto aparezco yo ayer mismo en Medinacelli, la ciudad del cielo, donde paramos un rato para dar un paseo a nuestra vuelta a Madrid… Es todo tan extraño en esta vida…

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      1. La ciudad del cielo.

        Curioso porque por ahí anda lo extraño que transmite. La luz, la mezcla del hoy con el ayer o presente y pasado…

        Imagino que tu escrito ha ayudado a que la imaginación haga juego.

        Se parece a algunas calles de Girona.

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